cuderilso
Bovino maduro
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El viernes santo es un día solemne para los cristianos por que se conmemora “el sufrimiento” de Jesús en su pasión y muerte.
Hace poco, El papa Benedicto XVI respondía a la niña japonesa Elena, una inquietud sobre el por que muchos niños de su edad debieron morir, y otros estar tristes al haber perdido a sus padres en el último desastre natural acaecido en ese país.
Benedicto respondió lo siguiente:
Muchas veces me hago la misma pregunta, como otros en el mundo, y aunque no se la respuesta, si te puedo decir que el sufrimiento forma parte de un "buen plan" de amor, y nunca es en vano
La mayoría de las preguntas aludieron al modo en que la gente sobrelleva el sufrimiento, y es allí mismo, donde se encuentra la razón voluntaria de por que muchos cristianos, vivimos con intensidad las semana santa.
Como siempre critico el hecho de que se rehuya la responsabilidad sobre los actos o escritos hablando en tercera persona, voy a expresarme en primera.
Hace algunos años, en una sociedad consumista, cargada de pasión por la ostentación, y sin reparos a la hora de aplastar al más débil, me enferme con una rara bacteria que me inmovilizo desde el cuello hasta los pies.
Yo, un empresario Joven de relativo éxito, no pude comprar la salud que necesitaba para velar por que mis negocios se mantuvieran con la “fortaleza” con la que siempre me presentaba a negociar con las instituciones financieras o clientes en el extranjero.
Sin nadie que pudiese remplazarme en esos instantes, el robo y la malversación de fondos por parte de aquellos que podían hacerlo, termino por hacerme quebrar. La madre de mi hijo, me abandono por otro, mis “amigos” me dejaron, me dieron por muerto, y en cada reunión de ex compañeros en las que no estuve presente, me difamaron. Los proveedores me enjuiciaron, los parientes de la madre de mi hijo me calumniaron, fui perseguido judicial y extra judicialmente, abandone mi ciudad natal para vivir con mis padres, y ser atendidos por ellos, ante la negativa de mis hermanos, pues el gasto de mi manutención era oneroso. ¡Que se encargue el gobierno! Decían, sin importar que allí estuviera yo para escucharlos. Por aquellos tiempos, empecé a desear la muerte con avidez, y me rehusaba a escuchar al sacerdote de mi parroquia cuando me visitaba, ante la insistencia de mi mama.
Así como no sabia lo que significaba el amor, tampoco sabia lo que significaba sufrimiento, lo sentía, lo vivía, pero no lo entendía.
Cuando empecé a recuperarme, el dolor se duplico, pues tuve mayor conciencia sobre lo que sucedía, y tener que ser asistido por mi madre, para asearme, era humillante.
Totalmente recuperado, me demore al menos 3 años en poder conseguir un trabajo, estabilizarme económicamente, y casarme posteriormente con una muy buena mujer.
Luego, retomar de a poco los negocios caídos, y al fin, recuperarlos con creces.
Durante el periodo de mi enfermedad aprendí a vivir el sufrimiento, aprendí que la vida es preciosa, y que se debe vivir cada día como si fuese el ultimo, que se debe compartir con los mas necesitados, y no cuando te sobra, sino incluso cuando lo que das lo necesitas, pero mas lo necesita el otro, aprendí a perdonar, y perdone a todos aquellos que me hicieron mal, uno que otro ha necesitado de mi últimamente, y con gusto los he ayudado, aprendí a amar, incluso a los que te desean el mal, aprendí tantas cosas.
¿Pero que tiene que ver este comentario con Jesús, o con el viernes santo?
Durante ese proceso de enfermedad, me visitaron, doctores, psicólogos, psiquiatras, brujos, motivadores, metafísicos, artistas y un sacerdote. Los clínicos me dieron que había perdido las ganas de vivir, los motivadores que me resistía a entender el principio del amor propio, los artistas que no tenia inteligencia musical, los otros que no era suficiente proactivo estando inmóvil, pero…el sacerdote no se dio por vencido, yo no tenia nada que ofrecerle, me hablo de Jesús…y justo cuando necesitaba de freud, Fromm, Jung, Maslow, Gandhi, Lama, Carson, Barnard, Harvey, Jenner, en sus seguidores o discípulos, me abandonaron, pero no lo hizo Jesús, su palabra me dio consuelo, me enseño a sufrir y a sacar lo provechoso de aquello, aprendí a ser un mejor ser humano, compañero, padre, esposo, hermano, amigo, patrono y mas.
Por eso conmemoro su muerte, por que el estuvo allí conmigo, por que nunca me abandono, por que siempre esta cuando lo necesito…por eso estuve ayer, con el, por eso festejara mañana su resurrección, no por que el me lo haya pedido, por que me hayan obligado, lo hago simplemente, por que con ello soy feliz.
Puedes tener paz en la tormenta,
Fe y esperanza cuando no puedas seguir,
Aun con tu mundo hecho pedazos…el señor guiara tus pasos
En paz, en medio de la tormenta.
Marcos Witt
Saludos cordiales,
Cuderilso.
Hace poco, El papa Benedicto XVI respondía a la niña japonesa Elena, una inquietud sobre el por que muchos niños de su edad debieron morir, y otros estar tristes al haber perdido a sus padres en el último desastre natural acaecido en ese país.
Benedicto respondió lo siguiente:
Muchas veces me hago la misma pregunta, como otros en el mundo, y aunque no se la respuesta, si te puedo decir que el sufrimiento forma parte de un "buen plan" de amor, y nunca es en vano
La mayoría de las preguntas aludieron al modo en que la gente sobrelleva el sufrimiento, y es allí mismo, donde se encuentra la razón voluntaria de por que muchos cristianos, vivimos con intensidad las semana santa.
Como siempre critico el hecho de que se rehuya la responsabilidad sobre los actos o escritos hablando en tercera persona, voy a expresarme en primera.
Hace algunos años, en una sociedad consumista, cargada de pasión por la ostentación, y sin reparos a la hora de aplastar al más débil, me enferme con una rara bacteria que me inmovilizo desde el cuello hasta los pies.
Yo, un empresario Joven de relativo éxito, no pude comprar la salud que necesitaba para velar por que mis negocios se mantuvieran con la “fortaleza” con la que siempre me presentaba a negociar con las instituciones financieras o clientes en el extranjero.
Sin nadie que pudiese remplazarme en esos instantes, el robo y la malversación de fondos por parte de aquellos que podían hacerlo, termino por hacerme quebrar. La madre de mi hijo, me abandono por otro, mis “amigos” me dejaron, me dieron por muerto, y en cada reunión de ex compañeros en las que no estuve presente, me difamaron. Los proveedores me enjuiciaron, los parientes de la madre de mi hijo me calumniaron, fui perseguido judicial y extra judicialmente, abandone mi ciudad natal para vivir con mis padres, y ser atendidos por ellos, ante la negativa de mis hermanos, pues el gasto de mi manutención era oneroso. ¡Que se encargue el gobierno! Decían, sin importar que allí estuviera yo para escucharlos. Por aquellos tiempos, empecé a desear la muerte con avidez, y me rehusaba a escuchar al sacerdote de mi parroquia cuando me visitaba, ante la insistencia de mi mama.
Así como no sabia lo que significaba el amor, tampoco sabia lo que significaba sufrimiento, lo sentía, lo vivía, pero no lo entendía.
Cuando empecé a recuperarme, el dolor se duplico, pues tuve mayor conciencia sobre lo que sucedía, y tener que ser asistido por mi madre, para asearme, era humillante.
Totalmente recuperado, me demore al menos 3 años en poder conseguir un trabajo, estabilizarme económicamente, y casarme posteriormente con una muy buena mujer.
Luego, retomar de a poco los negocios caídos, y al fin, recuperarlos con creces.
Durante el periodo de mi enfermedad aprendí a vivir el sufrimiento, aprendí que la vida es preciosa, y que se debe vivir cada día como si fuese el ultimo, que se debe compartir con los mas necesitados, y no cuando te sobra, sino incluso cuando lo que das lo necesitas, pero mas lo necesita el otro, aprendí a perdonar, y perdone a todos aquellos que me hicieron mal, uno que otro ha necesitado de mi últimamente, y con gusto los he ayudado, aprendí a amar, incluso a los que te desean el mal, aprendí tantas cosas.
¿Pero que tiene que ver este comentario con Jesús, o con el viernes santo?
Durante ese proceso de enfermedad, me visitaron, doctores, psicólogos, psiquiatras, brujos, motivadores, metafísicos, artistas y un sacerdote. Los clínicos me dieron que había perdido las ganas de vivir, los motivadores que me resistía a entender el principio del amor propio, los artistas que no tenia inteligencia musical, los otros que no era suficiente proactivo estando inmóvil, pero…el sacerdote no se dio por vencido, yo no tenia nada que ofrecerle, me hablo de Jesús…y justo cuando necesitaba de freud, Fromm, Jung, Maslow, Gandhi, Lama, Carson, Barnard, Harvey, Jenner, en sus seguidores o discípulos, me abandonaron, pero no lo hizo Jesús, su palabra me dio consuelo, me enseño a sufrir y a sacar lo provechoso de aquello, aprendí a ser un mejor ser humano, compañero, padre, esposo, hermano, amigo, patrono y mas.
Por eso conmemoro su muerte, por que el estuvo allí conmigo, por que nunca me abandono, por que siempre esta cuando lo necesito…por eso estuve ayer, con el, por eso festejara mañana su resurrección, no por que el me lo haya pedido, por que me hayan obligado, lo hago simplemente, por que con ello soy feliz.
Puedes tener paz en la tormenta,
Fe y esperanza cuando no puedas seguir,
Aun con tu mundo hecho pedazos…el señor guiara tus pasos
En paz, en medio de la tormenta.
Marcos Witt
Saludos cordiales,
Cuderilso.