luthar
Bovino de la familia
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Cuando era niño, estos días los disfrutaba descomunalmente. Dos o tres días antes del 24 ya empezaba a sentir la mariposa en la panza, la emoción de la cena y sobre todo la ansiedad por los regalos. No me preocupaba por nada más que por mi carta a Santa y la diversión de los intercambios cuando mi familia tenía muchos integrantes esperar a los abuelos con su enorme sabiduría (En realidad eran unos culeros). Esa sensación muy particular de la Navidad "citadina", llena de lucecitas, un frío seco bajo un sol muy brillante que calienta poco (bueno eso no ha cambiado tanto, sólo que ahora hace más frío y el sol brilla sobre millones de autos).
Esta Navidad viene con una lista grande de temas para reflexionar. Sin duda sigo disfrutando del espíritu que me rodea entre amigos y familia, las luces en las calles y las nochebuenas por doquier. Sin embargo el sentir es diferente. siento que hoy soy consciente (a diferencia de cuando era mocoso), me percate de un sinfín de contradicciones que coexisten en esta época.
Unos festejan y otros lloran. Este fin de semana es la gran cena y millones no comerán. Es la víspera y en lo que unos compran regalos otros disparan a autobuses en el hermoso estado de Veracruz y dejan un saldo de una decena de muertos. Algunos se quejan del tráfico provocado por los manifestantes que vienen pidiendo Justicia, un gobierno menos corrupto, menos muertes cuando entre ellos hay una madre, un hermano, una novia que llora la muerte de su ser querido y que desde luego amerita venir al a pedir justicia.
En mi México querido, esta Navidad la siento distinta. Porque sufrí la pérdida de mi casa debido a las inundaciones, y siento la desesperación que ha causado la violencia, la delincuencia, la sangre derramada, la corrosión social que ha permeado el país mismo que me vio crecer y que cuando niño me ofrecía momentos de paz que yo entendía como regalos y comida.
Los sufrimientos de nuestro país no son nuevos ni exclusivos. Mañana es un día en el que menos de la mitad del mundo cenará pavos regordetes e intercambiarán regalos caros y carísimos.
A nivel personal, este ha sido un año en el que he visto la pobreza, el hambre y la miseria muy de cerca. En México y en otros rincones del mundo me he encontrado con situaciones que uno pensaría imposibles de sobrevivir y que aun así, siguen ocurriendo. En ocasiones siento que tan sólo soy un grano lastimoso de arena en un mundo de grava y que es prácticamente imposible hacer algo por todos los problemas que abruman nuestra tan deteriorada humanidad. Pero desde mi trinchera bien cómodo me pongo a pensar que puedo hacer solo, al ser un repartidos de agua embotellada, me gustaría que mi pasión por servir se convirtiera en millones de acciones y hacer algo por la gente.
Mañana cuando me siente a cenar ,pensaré en todo esto, y probablemente se me ocurran más ideas, no para arreglar el mundo porque eso sí que es tarea de todos, pero sí arreglar esas cosas que no me gustan..
Este año pensé que no tengo nada que agradecer, al perder mi casa, mi empleo, al tener malas noticias sobre mi salud al descubrirme un par de enfermedades que no tiene cura y al parecer me van a joder lo poco que me quede de vida, pero al regresar a la casa de mis padres y sentir el calor del hogar me di cuenta de que las cosas podian ser peor, pude morir cuando el rio se llevó mi camioneta o perder a algunos de mis amigos o familiares. así que sentí un poco mejor porque almeno yo tengo la oportunidad de pasar un año más con mi familia ya que cuantos hermanos mexicanos han perdido la vida debido a la batalla contra el narco.
Perdón no soy un escritor
¡Feliz Navidad a todos!

