jarochilandio
Bovino de la familia
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ED/ Héctor Rojas
Eduación a Debate, Miércoles 8 de febrero de 2012
Dan clases en universidades privadas, reciben un salario digno, pero los despiden cada seis meses para luego recontratarlos. Todo con la finalidad de que no generen antigüedad y estas escuelas no paguen derechos laborales como vacaciones y jubilaciones, entre otras.
No importa si la escuela es renombrada, sucede lo mismo. Es el calvario de los maestros que dan clases en instituciones de educación superior privadas.
Estos maestros -quienes en su mayoría son contratados por honorarios- sufren de incertidumbre laboral, pues además de no generar antigüedad en su trabajo, estos profesionales de la educación no cuentan con las prestaciones de ley, es decir, no tienen acceso a seguridad social, vacaciones, utilidades, ni a créditos para financiar una vivienda.
“Si (las universidades privadas) están viendo por el desarrollo de los alumnos, deberían ser congruentes con el desarrollo profesional y personal de sus profesores”, manifestó una profesora que pidió el anonimato y que da clases en Tec Milenio, escuela que es parte del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).
“En la Anáhuac sí lo hacen, al principio del semestre te hacen firmar tu contrato, cuando vas por tu primer cheque… te hacen firmar que esa no es tu principal fuente de ingresos, sino que tú tienes otros ingresos, entonces en otro lugar te deben de dar el seguro social”, señaló otro docente, quien ha impartido por más de cinco años clases en la casa de estudios ligada a los Legionarios de Cristo.
“Así pasa aquí cada cuatro meses”, compartió también un profesor de la Universidad del Valle de México (UVM), quien reconoció que la finalidad de estas instituciones educativas al no contratar de planta a sus maestros es negarles su derecho a antigüedad.
Todos los maestros consultados lamentaron esta situación, pues la regulación empresarial y laboral tendría que generar desarrollo no sólo para las compañías que lucran con la educación, sino también para la gente que les ayuda a que su negocio siga funcionando.
En este proceso de inestabilidad laboral, las evaluaciones juegan un papel fundamental para que los maestros de estas universidades privadas vuelvan a ser contratados.
Cada semestre los estudiantes califican a sus docentes, y si bien una buena calificación puede hacer que el profesor obtenga más horas el siguiente semestre, no asegura la estabilidad laboral del profesor, ya que se dan casos en que profesores bien evaluados son contratados y despedidos hasta más de 15 veces.
Fuente
Eduación a Debate, Miércoles 8 de febrero de 2012

Dan clases en universidades privadas, reciben un salario digno, pero los despiden cada seis meses para luego recontratarlos. Todo con la finalidad de que no generen antigüedad y estas escuelas no paguen derechos laborales como vacaciones y jubilaciones, entre otras.
No importa si la escuela es renombrada, sucede lo mismo. Es el calvario de los maestros que dan clases en instituciones de educación superior privadas.
Estos maestros -quienes en su mayoría son contratados por honorarios- sufren de incertidumbre laboral, pues además de no generar antigüedad en su trabajo, estos profesionales de la educación no cuentan con las prestaciones de ley, es decir, no tienen acceso a seguridad social, vacaciones, utilidades, ni a créditos para financiar una vivienda.
“Si (las universidades privadas) están viendo por el desarrollo de los alumnos, deberían ser congruentes con el desarrollo profesional y personal de sus profesores”, manifestó una profesora que pidió el anonimato y que da clases en Tec Milenio, escuela que es parte del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).
“En la Anáhuac sí lo hacen, al principio del semestre te hacen firmar tu contrato, cuando vas por tu primer cheque… te hacen firmar que esa no es tu principal fuente de ingresos, sino que tú tienes otros ingresos, entonces en otro lugar te deben de dar el seguro social”, señaló otro docente, quien ha impartido por más de cinco años clases en la casa de estudios ligada a los Legionarios de Cristo.
“Así pasa aquí cada cuatro meses”, compartió también un profesor de la Universidad del Valle de México (UVM), quien reconoció que la finalidad de estas instituciones educativas al no contratar de planta a sus maestros es negarles su derecho a antigüedad.
Todos los maestros consultados lamentaron esta situación, pues la regulación empresarial y laboral tendría que generar desarrollo no sólo para las compañías que lucran con la educación, sino también para la gente que les ayuda a que su negocio siga funcionando.
En este proceso de inestabilidad laboral, las evaluaciones juegan un papel fundamental para que los maestros de estas universidades privadas vuelvan a ser contratados.
Cada semestre los estudiantes califican a sus docentes, y si bien una buena calificación puede hacer que el profesor obtenga más horas el siguiente semestre, no asegura la estabilidad laboral del profesor, ya que se dan casos en que profesores bien evaluados son contratados y despedidos hasta más de 15 veces.
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