Tlalolcan
Bovino Milenario
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Es una historia de amor, que espero les agrade, la escribi yo solito. y acava cap 1, actualizacion cada 15 dias, grax dejen comentarios, malos buenos no importa todos son bien resibidos.
La pantalla luminosa frente a mis ojos es testigo de un vago recuerdo que alimenta la nostalgia de aquellos días, en que mi mente no se ocupa de nada. Me confundo en la tristeza de mi ser y la obcecada firmeza de la noche.
Aunque siento como viajan sus caricias sobre mi piel, y sus besos llenan de recuerdos todas aquellas memorias en mis libretas de anotaciones. Ya no recuerdo cómo fue que la perdí. En ese entonces hubiera dado la vida por ella; Hoy daría media vida solo por saber que paso. ¿Por qué la perdí?
Recuerdo la casa como si fuera ayer; ya pasaban de las ocho de la noche. El clima era un tanto frio pues estábamos exactamente a 31 de Diciembre del 2005, en plena víspera de año nuevo, era un hecho que las cosas no estaban bien. Y no mejorarían.
En ese momento las noticias más relevantes hacían ver mis problemas como un punto minúsculo en una gran hoja blanca. Madrazo, Felipe y el deschavetado AMLO. Luchaban por el poder de nuestro país, que más bien parecía un gran circo lleno de payasos.
Mientras preparaba los últimos detalles para la cena de año nuevo, algo afuera de la casa llamo mi atención. Observe por la ventana unos segundos mientras mi mente me abstraía a esa calle obscura como si fuese escenario perfecto de una película gringa de terror. Imagine como seria si un puñado de zombiez caminara por ahí. Aterrando a todo aquel que se encontraran en su camino, sedientos de carne humana. Inmerso en mí fantástica historia no me di cuenta como pasó el tiempo tan rápido.
El pavo que ya hacia dentro del horno ya estaba listo, lucia dorado a la perfección, olía como si hubiese sido preparado por un chef profesional. Bien podría aparecer en la portada de “cocina fácil”. El sabor era otro tema.
Todo parecía perfecto, pero dentro de mí, la tristeza, la desesperación y el miedo opacaban la casi invisible felicidad de estar con mi familia.
Contrario a todo pronóstico en mi vida aún existía algo, o más bien alguien que recargaba mi alma, de amor y esperanza, en contra posición de un mundo distinto al que tenía que soportar dentro de mi casa.
Sin más que hacer en la cocina, participe en el ritual de poner la mesa. Mientras mis manos colocaban los platos unos sobre otro y con sutileza reacomodaba los cubiertos, el corazón solo podía hacerme pensar en; cual seria el momento adecuado para llamarle. Pues en el reloj del comedor, solo faltaban 5 minutos para que las diez sucumbieran sin más remedio.
De repente. El sonido poco común del teléfono interrumpió mi soledad utópica. Ignorando que la siguiente conversación, seria la antesala de la historia más triste y desconcertante que jamás me sucedió.
Raziel: ¡Bueno ¡
Diana: (con voz cabizbaja) Hola; ¿Raziel?
Raziel: ¡si ¡ soy yo. ¿Cómo estas mi amor? ¿Cómo te fue hoy en el trabajo?
Diana: Bien. (Cortante) oye hay algo de lo que tenemos que hablar.
Raziel: (Desconcertado) ¿Si? Dime. ¿Qué pasa? ¿Estás enferma? ¿Necesitas algo?
Diana: No es nada, bueno si, pero es sobre ambos. La verdad es que……….(desanimada) Ya no quiero estar contigo.
Directa, concisa y sin estupideces, como solo ella podía ser. Esta demás mencionar que algo ya andaba mal, sin embargo esto no lo esperaba, jamás me paso por la mente que terminaría así, lo que es peor, no esperaba que terminara.
Si alguien me hubiera advertido de que trataría esa llamada, tal vez no hubiera contestado, pero de todas formas vendría tarde o temprano. Parte de amar, también está en saber cuándo ya no puedes hacer feliz al ser amado. Solo resta decir que me quede sin palabras, mas frio que un gansito en el congelador. Con el corazón hecho polvo sobre un recogedor de basura en la mano izquierda y el teléfono en la derecha, conteste:
Raziel: ¿Puedo saber por qué?
Diana: ¿Para qué Raziel? De todas formas no hay nada que hacer. Yo ya no puedo estar con tigo.
Raziel: ¿esto es enserió?
Diana: Si Raziel
Incrédulo de sus palabras, pedía a gritos en mi mente que esto solo fuera una terrible alucinación, provocada por la mala suerte que ya me rodeaba entonces.
Raziel: Al menos dime que paso. ¿Acaso hay alguien más?, pero dime qué pasa, porque ahora?
Diana: ya olvídame, olvida que nos conocimos, haz de cuenta que no existí. Sigue tu vida. Sal con quien tú quieras. Pero olvídame.
Raziel: ¿Que dices? ¿Tan grave fue lo que hice? no puedo hacer de cuenta que jamás exististe, si eres lo único que me mantenía en pie, si el solo hecho de existir me daba una razón para salir adelante. Sé que puedo vivir sin ti, pues lo hice antes, pero también sé que voy a vivir una vida vacía si tú no estás en ella.
El silencio inundo la línea telefónica, aguardando el momento de mi derrota. Pensé, concluí que ya no podría detenerla de ninguna forma y di el primer paso.
Raziel: No puedo retenerte, ya lo sé, pero no puedo dejarte ir sin antes decirte, lo que siento. Suena absurdo, pero desde el día que te conocí te amo, todo este tiempo te amé, y aun que no estés con migo y a mi lado este alguien más, te amare, como lo hago hoy. Sé que no lo entiendes y yo no puedo explicarlo, pero hasta el último trazo de vida en secreto diré tu nombre y pensare en el amor que me hiciste conocer.
Ese día me di cuenta que yo no era ni de acero, latón o piedra, si no, que era un simple mortal que sin necesidad de ser herido, mi corazón sangraba por dentro y mis ojos lo hacían por fuera.
Diana: Como quieras, pero ya no me llames. Olvídate de mí.
Raziel: pero es que no puedo aceptarlo Diana, al menos dime que paso, ¿en qué me equivoque?
Diana: (Apurada, como esperando no arrepentirse de lo dicho) ya Raziel, ya no me agás esto, cuídate mucho, Bye, ya cuelga.
Raziel: pero Diana, dime que paso.
Diana: Se terminó la magia, se terminó eso que había entre nosotros. Ya Raziel no me agás explicártelo más. Ya cuelga.
“Se terminó la magia”, esa frase no incluía insultos, o malas palabras, solo eran cuatro palabras, pero en mi eran como cientos de miles de balas pasando a través de mi pecho una tras otra, ardientes y sin remordimiento llenas de odio o de melancolía, que importa si era el fin.
Fueron como 10 segundos de silencio, que utilice para pensar cómo recuperarla, y nada indicaba que algo estuviera a mi favor, no era el momento de pelear por ella, si seguía a mi lado la dañaría más de lo que ya estaba. Así que era mejor doblar las manos, aceptar su adiós, y desearle suerte.
Raziel: Diana, te amo, pero si esa es tu decisión, no puedo hacer más que aceptarla como es.
Te amo Diana. Adiós.
Espere, que ella colgara el teléfono por qué estúpidamente creía que esto solo era una broma; la realidad era otra.
Diana: ¿Por qué no cuelgas Raziel?
Raziel: No, no puedo. Quiero que me expliques que rayos hice para que decidieras terminar con migo. ¿Acaso fue mi ataque de celos? Ya te pedí perdón, lo juro no pasa otra vez. Pero dime la verdad. Dime que es lo que te impulsa para terminar con migo tan de repente.
Diana: simplemente ya no puedo……..
Dentro de mi sabía que era lo que pasaba, perfectamente conocía su dolor, peor aún. Yo no hice nada para que eso no sucediera, me di cuenta antes de que ella decidiera dejarme, irse para no seguir pasando por lo mismo. Fue lo mejor.
Raziel: Pero dime entonces, el amor no puede terminar de un día para otro, en el principio de esto, te pedí sinceridad, pero sobre todo, que jamás me dijeras algo que no sintieras realmente…………..(suspiro) Porque dijiste ayer que me amabas, que me necesitabas y que no sabrías que hacer sin mí. Porque me lo hiciste creer si me ibas a dejar con este sentimiento que yo ya no controlo. Con este dolor que duele en el alma.
Con voz cortada por el mismo sentimiento de dolor que me colmaba, apenas audible, respondió.
Diana: Así pasa, lo siento, te amo…………. Adiós.
No puedo asegurar que realmente haya ocurrido, pues mi mente ya estaba demasiado perturbada y no podía distinguir que era real y que no lo era. Pero puedo jurar que dejo escapar de sus labios por última vez un “te amo”.
Entonces por fin “el amor eterno” murió cuando ella termino esa llamada, solo así demití sin alma o esperanzas de besar sus labios, escuchar su voz, perderme en sus ojos o sentir el calor de su cuerpo junto a mí.
Esta es la historia de cómo el remordimiento sustituyo el amor dentro de mí. Sé que si hubiera ido tras ella, jamás se hubiese marchado, pero solo dios sabe qué demonios le hubiera hecho pasar. Espero que no me odie, pues después de amarla tanto seria una maldición saber que la mujer que tanto amo, me odia o se arrepiente de haberme conocido. Es una lástima que solo dios y Diana sepan esa respuesta.
Alguna vez Diana, cuando éramos amigos, me pregunto: ¿Qué es el amor para ti? En ese momento no sabía que decir. No me arriesgue y le dije que algún día se lo diría. Hoy después de tanto tiempo tampoco soy capaz de explicarte de forma concisa que es el amor. Sin embargo quiero explicarte que fue el amor para mí. A ti quien lee lo que me paso cuando vivir era más que solo vivir. Cuando Diana era el mundo que yo elegí para vivir. El mismo que ella dejo para mí, en su tiempo y su espacio, dentro de ella, juntito a su corazón, cerca, muy cerca del paraíso.
CAPITULO 1. LA ULTIMA CANCION DE AMOR.
La pantalla luminosa frente a mis ojos es testigo de un vago recuerdo que alimenta la nostalgia de aquellos días, en que mi mente no se ocupa de nada. Me confundo en la tristeza de mi ser y la obcecada firmeza de la noche.
Aunque siento como viajan sus caricias sobre mi piel, y sus besos llenan de recuerdos todas aquellas memorias en mis libretas de anotaciones. Ya no recuerdo cómo fue que la perdí. En ese entonces hubiera dado la vida por ella; Hoy daría media vida solo por saber que paso. ¿Por qué la perdí?
Recuerdo la casa como si fuera ayer; ya pasaban de las ocho de la noche. El clima era un tanto frio pues estábamos exactamente a 31 de Diciembre del 2005, en plena víspera de año nuevo, era un hecho que las cosas no estaban bien. Y no mejorarían.
En ese momento las noticias más relevantes hacían ver mis problemas como un punto minúsculo en una gran hoja blanca. Madrazo, Felipe y el deschavetado AMLO. Luchaban por el poder de nuestro país, que más bien parecía un gran circo lleno de payasos.
Mientras preparaba los últimos detalles para la cena de año nuevo, algo afuera de la casa llamo mi atención. Observe por la ventana unos segundos mientras mi mente me abstraía a esa calle obscura como si fuese escenario perfecto de una película gringa de terror. Imagine como seria si un puñado de zombiez caminara por ahí. Aterrando a todo aquel que se encontraran en su camino, sedientos de carne humana. Inmerso en mí fantástica historia no me di cuenta como pasó el tiempo tan rápido.
El pavo que ya hacia dentro del horno ya estaba listo, lucia dorado a la perfección, olía como si hubiese sido preparado por un chef profesional. Bien podría aparecer en la portada de “cocina fácil”. El sabor era otro tema.
Todo parecía perfecto, pero dentro de mí, la tristeza, la desesperación y el miedo opacaban la casi invisible felicidad de estar con mi familia.
Contrario a todo pronóstico en mi vida aún existía algo, o más bien alguien que recargaba mi alma, de amor y esperanza, en contra posición de un mundo distinto al que tenía que soportar dentro de mi casa.
Sin más que hacer en la cocina, participe en el ritual de poner la mesa. Mientras mis manos colocaban los platos unos sobre otro y con sutileza reacomodaba los cubiertos, el corazón solo podía hacerme pensar en; cual seria el momento adecuado para llamarle. Pues en el reloj del comedor, solo faltaban 5 minutos para que las diez sucumbieran sin más remedio.
De repente. El sonido poco común del teléfono interrumpió mi soledad utópica. Ignorando que la siguiente conversación, seria la antesala de la historia más triste y desconcertante que jamás me sucedió.
Raziel: ¡Bueno ¡
Diana: (con voz cabizbaja) Hola; ¿Raziel?
Raziel: ¡si ¡ soy yo. ¿Cómo estas mi amor? ¿Cómo te fue hoy en el trabajo?
Diana: Bien. (Cortante) oye hay algo de lo que tenemos que hablar.
Raziel: (Desconcertado) ¿Si? Dime. ¿Qué pasa? ¿Estás enferma? ¿Necesitas algo?
Diana: No es nada, bueno si, pero es sobre ambos. La verdad es que……….(desanimada) Ya no quiero estar contigo.
Directa, concisa y sin estupideces, como solo ella podía ser. Esta demás mencionar que algo ya andaba mal, sin embargo esto no lo esperaba, jamás me paso por la mente que terminaría así, lo que es peor, no esperaba que terminara.
Si alguien me hubiera advertido de que trataría esa llamada, tal vez no hubiera contestado, pero de todas formas vendría tarde o temprano. Parte de amar, también está en saber cuándo ya no puedes hacer feliz al ser amado. Solo resta decir que me quede sin palabras, mas frio que un gansito en el congelador. Con el corazón hecho polvo sobre un recogedor de basura en la mano izquierda y el teléfono en la derecha, conteste:
Raziel: ¿Puedo saber por qué?
Diana: ¿Para qué Raziel? De todas formas no hay nada que hacer. Yo ya no puedo estar con tigo.
Raziel: ¿esto es enserió?
Diana: Si Raziel
Incrédulo de sus palabras, pedía a gritos en mi mente que esto solo fuera una terrible alucinación, provocada por la mala suerte que ya me rodeaba entonces.
Raziel: Al menos dime que paso. ¿Acaso hay alguien más?, pero dime qué pasa, porque ahora?
Diana: ya olvídame, olvida que nos conocimos, haz de cuenta que no existí. Sigue tu vida. Sal con quien tú quieras. Pero olvídame.
Raziel: ¿Que dices? ¿Tan grave fue lo que hice? no puedo hacer de cuenta que jamás exististe, si eres lo único que me mantenía en pie, si el solo hecho de existir me daba una razón para salir adelante. Sé que puedo vivir sin ti, pues lo hice antes, pero también sé que voy a vivir una vida vacía si tú no estás en ella.
El silencio inundo la línea telefónica, aguardando el momento de mi derrota. Pensé, concluí que ya no podría detenerla de ninguna forma y di el primer paso.
Raziel: No puedo retenerte, ya lo sé, pero no puedo dejarte ir sin antes decirte, lo que siento. Suena absurdo, pero desde el día que te conocí te amo, todo este tiempo te amé, y aun que no estés con migo y a mi lado este alguien más, te amare, como lo hago hoy. Sé que no lo entiendes y yo no puedo explicarlo, pero hasta el último trazo de vida en secreto diré tu nombre y pensare en el amor que me hiciste conocer.
Ese día me di cuenta que yo no era ni de acero, latón o piedra, si no, que era un simple mortal que sin necesidad de ser herido, mi corazón sangraba por dentro y mis ojos lo hacían por fuera.
Diana: Como quieras, pero ya no me llames. Olvídate de mí.
Raziel: pero es que no puedo aceptarlo Diana, al menos dime que paso, ¿en qué me equivoque?
Diana: (Apurada, como esperando no arrepentirse de lo dicho) ya Raziel, ya no me agás esto, cuídate mucho, Bye, ya cuelga.
Raziel: pero Diana, dime que paso.
Diana: Se terminó la magia, se terminó eso que había entre nosotros. Ya Raziel no me agás explicártelo más. Ya cuelga.
“Se terminó la magia”, esa frase no incluía insultos, o malas palabras, solo eran cuatro palabras, pero en mi eran como cientos de miles de balas pasando a través de mi pecho una tras otra, ardientes y sin remordimiento llenas de odio o de melancolía, que importa si era el fin.
Fueron como 10 segundos de silencio, que utilice para pensar cómo recuperarla, y nada indicaba que algo estuviera a mi favor, no era el momento de pelear por ella, si seguía a mi lado la dañaría más de lo que ya estaba. Así que era mejor doblar las manos, aceptar su adiós, y desearle suerte.
Raziel: Diana, te amo, pero si esa es tu decisión, no puedo hacer más que aceptarla como es.
Te amo Diana. Adiós.
Espere, que ella colgara el teléfono por qué estúpidamente creía que esto solo era una broma; la realidad era otra.
Diana: ¿Por qué no cuelgas Raziel?
Raziel: No, no puedo. Quiero que me expliques que rayos hice para que decidieras terminar con migo. ¿Acaso fue mi ataque de celos? Ya te pedí perdón, lo juro no pasa otra vez. Pero dime la verdad. Dime que es lo que te impulsa para terminar con migo tan de repente.
Diana: simplemente ya no puedo……..
Dentro de mi sabía que era lo que pasaba, perfectamente conocía su dolor, peor aún. Yo no hice nada para que eso no sucediera, me di cuenta antes de que ella decidiera dejarme, irse para no seguir pasando por lo mismo. Fue lo mejor.
Raziel: Pero dime entonces, el amor no puede terminar de un día para otro, en el principio de esto, te pedí sinceridad, pero sobre todo, que jamás me dijeras algo que no sintieras realmente…………..(suspiro) Porque dijiste ayer que me amabas, que me necesitabas y que no sabrías que hacer sin mí. Porque me lo hiciste creer si me ibas a dejar con este sentimiento que yo ya no controlo. Con este dolor que duele en el alma.
Con voz cortada por el mismo sentimiento de dolor que me colmaba, apenas audible, respondió.
Diana: Así pasa, lo siento, te amo…………. Adiós.
No puedo asegurar que realmente haya ocurrido, pues mi mente ya estaba demasiado perturbada y no podía distinguir que era real y que no lo era. Pero puedo jurar que dejo escapar de sus labios por última vez un “te amo”.
Entonces por fin “el amor eterno” murió cuando ella termino esa llamada, solo así demití sin alma o esperanzas de besar sus labios, escuchar su voz, perderme en sus ojos o sentir el calor de su cuerpo junto a mí.
Esta es la historia de cómo el remordimiento sustituyo el amor dentro de mí. Sé que si hubiera ido tras ella, jamás se hubiese marchado, pero solo dios sabe qué demonios le hubiera hecho pasar. Espero que no me odie, pues después de amarla tanto seria una maldición saber que la mujer que tanto amo, me odia o se arrepiente de haberme conocido. Es una lástima que solo dios y Diana sepan esa respuesta.
Alguna vez Diana, cuando éramos amigos, me pregunto: ¿Qué es el amor para ti? En ese momento no sabía que decir. No me arriesgue y le dije que algún día se lo diría. Hoy después de tanto tiempo tampoco soy capaz de explicarte de forma concisa que es el amor. Sin embargo quiero explicarte que fue el amor para mí. A ti quien lee lo que me paso cuando vivir era más que solo vivir. Cuando Diana era el mundo que yo elegí para vivir. El mismo que ella dejo para mí, en su tiempo y su espacio, dentro de ella, juntito a su corazón, cerca, muy cerca del paraíso.