La pregunta es: "¿Porque la necesidad de pertenecer a un grupo?"
te tengo varias respuestas.
1. Citando a Adorno: “Toda cultura de masas bajo el monopolio es idéntica [...] La industria cultural, en suma, absolutiza la imitación. Reducida al mero estilo, traiciona el secreto de este: la obediencia de la jerarquía social. La barbarie estética cumple la amenaza que pesa sobre las creaciones espirituales que comenzaron a ser reunidas y neutralizadas como cultura.”
2. Los medios de comunicación y las industrias culturales, así como las expresiones de la publicidad comercial, reproducen y socializan en los valores el sistema dominante y amenazan con eliminar el pensamiento y la crítica. Los efectos de esta orientación mediática crean un escenario de cultural cerrado, que propicia una especie de pensamiento único y determina la conducta del individuo en la sociedad. Los medios crean una estructura de dominación, bajo la apariencia de una 'conciencia feliz' que inhibe la posibilidad de cambio hacía la liberación. Los medios de comunicación, a través de un lenguaje informal, no dan explicaciones ni ofrece conceptos, sino que aporta imágenes. Descontextualiza, niega la referencia histórica. Lejos de moverse entre la verdad o la mentira, se limita a imponer un modelo.
3. El entretenimiento se convierte en una ideología, a la cual los consumidores se aferran hasta el punto de esclavizarse a ella, los consumidores se identifican con los productos que se publicitan, y con las personas que los promocionan. La industria se adapta a los deseos por ella misma evocados. Si las clases sometidas tuvieron por función al principio trabajar y producir, tienen simultáneamente por función hacer alarde del standing del Amo, es decir, demostrar la capacidad de consumo que se tiene, consumiendo no sólo para sí mismo sino para sus cercanos.
Los objetos tienen el compromiso fundamental de tener que significar, de conferir sentido social, el prestigio. Los objetos dicen mucho en cuanto al status de su poseedor; pero hay en esto un círculo vicioso: vuelve a encontrarse en los objetos la categoría social tal como en el fondo se ha definido ya basándose en los objetos. Es importante considerar los objetos en su elección, organización y su práctica, como el soporte de una estructura global del entorno, que es al mismo tiempo una estructura activa de comportamiento. Los objetos son portadores de significaciones sociales ajustadas a las variaciones económicas, jerarquía cultural y social. Bajo el signo de los objetos, y del sello de propiedad privada, lo que hay es un proceso continuo de valor. Y los objetos son el reconocimiento de este proceso social del valor.
4. La cultura nos hace tener una noción de lo que somos, de lo que es y debe ser una cultura, por esto los estereotipos se hacen importantes, la cultura se toma como algo que se tiene en común con otras personas (aunque sean arquetipos imaginarios) y se busca la forma de llegar hasta estos.
El consumismo es una de las características diferenciales más destacables de la postmodernidad. Este consumo se expresa a través de un universo simbólico concreto y representa una determinada estratificación social, por lo que los objetos se adquieren para usarse pero principalmente para exhibirse como identificadores de ciertas identidades sociales o como modo de opulencia. Así la necesidad se ha vuelto deseabilidad social y el consumo simbólico funciona como un sistema de comunicaciones altamente reproductivo de los valores y estilos de vida dominantes en la sociedad actual. Las mercancías son el gran vehículo de comunicación de la sociedad postmoderna. Por eso explica Baudrillard que el mensaje que los objetos transmiten por su mediación ya está simplificado en extremo y es siempre el mismo: su valor de intercambio. Así, en el fondo el mensaje ya no existe; es el medio el que se impone en su pura circulación.
Los estereotipos están favorablemente sesgados hacia los intereses de los grupos sociales que los originaron. Estas representaciones selectivas de los grupos son de uso cotidiano, de manera que están influyendo en la actitud hacia el grupo representado.
Y, son también una economía del conocimiento, pero pueden, por otro lado, perder su concepción relativa y subjetiva, es decir cuando se convierten en un objeto para manipular intencionadamente a la opinión pública. Esas imágenes convencionales son las que sustentan el mantenimiento de un cuadro de valores que sirve de modelo de referencia para el público de los medios.