elios
Bovino Milenario
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Pues que onda compas aqui les traigo una noticia que me parecio interesante espero no sea repetida sin mas aqui les dejo la nota.
Si alguno de nosotros fuese una persona que cada día llamase a una cadena de pizzerías para pedir la misma pizza la mayoría de la gente os diría que ese hábito os acabaría matando. Pero en el caso de Jean Wilson, de Memphis (Tennesse), ha pasado justamente lo contrario.
Wilson era una mujer de costumbres: llevaba tres años llamando cada día a la misma hora al Domino’s Pizza de su barrio para pedir su comida, una pepperoni. No había pasado ninguna jornada sin llamada. Así que, cuando un buen día, no sonó el teléfono los trabajadores del local se comenzaron a preocupar. Especialmente inquieta se hallaba Susan Guy, la repartidora que habitualmente llevaba el pedido a Jean.
Tres días pasaron sin pedido y la preocupación de Susan crecía. Finalmente fue a casa de su clienta y, pese a que llamó a la puerta, nadie contestó. También preguntó a los vecinos, que dijeron que en ningún momento habían visto a nadie abandonar la casa.
El instinto pizzero de Susan le decía que algo malo había pasado. Así que, con determinación, llamó a la policía. Finalmente los agentes forzaron la puerta y se encontraron a la pobre señora Wilson en el suelo. Al parecer la anciana mujer había tropezado, se había caído y no habia podido levantarse en tres dias.
De no haber sido por la pizza, nadie se hubiera dado cuenta de lo que había pasado con Jean hasta que su cuerpo hubiese empezado a oler como algo completamente distinto a una sabrosa pepperoni.
Fuente: http://www.neatorama.com/2011/02/22/pizza-habit-saves-woman/
Si alguno de nosotros fuese una persona que cada día llamase a una cadena de pizzerías para pedir la misma pizza la mayoría de la gente os diría que ese hábito os acabaría matando. Pero en el caso de Jean Wilson, de Memphis (Tennesse), ha pasado justamente lo contrario.
Wilson era una mujer de costumbres: llevaba tres años llamando cada día a la misma hora al Domino’s Pizza de su barrio para pedir su comida, una pepperoni. No había pasado ninguna jornada sin llamada. Así que, cuando un buen día, no sonó el teléfono los trabajadores del local se comenzaron a preocupar. Especialmente inquieta se hallaba Susan Guy, la repartidora que habitualmente llevaba el pedido a Jean.
Tres días pasaron sin pedido y la preocupación de Susan crecía. Finalmente fue a casa de su clienta y, pese a que llamó a la puerta, nadie contestó. También preguntó a los vecinos, que dijeron que en ningún momento habían visto a nadie abandonar la casa.
El instinto pizzero de Susan le decía que algo malo había pasado. Así que, con determinación, llamó a la policía. Finalmente los agentes forzaron la puerta y se encontraron a la pobre señora Wilson en el suelo. Al parecer la anciana mujer había tropezado, se había caído y no habia podido levantarse en tres dias.
De no haber sido por la pizza, nadie se hubiera dado cuenta de lo que había pasado con Jean hasta que su cuerpo hubiese empezado a oler como algo completamente distinto a una sabrosa pepperoni.
Fuente: http://www.neatorama.com/2011/02/22/pizza-habit-saves-woman/