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Ke onda, este es mi primer post en este foro, ya que siempre publico o mayormente comento en el de videojuegos y paranormal.
Les comparto este articulo de la Revista
Replicante, si los adultos trafican porque los niños no han
de hacer lo mismo, especialmente si se trata de algo prohibido como las
frituras.
Hace unos días me encontré a mi vecinito en la tienda, llenaba el mostrador
de bolsas de botanas y chocolates de todos los tipos. Le pregunté si tenía una
fiesta y le pedí bromeando que me invitara. Me imaginé cualquier tipo de
respuesta menos la que obtuve: “Es que en mi escuela ya no venden ni papas ni
chocolates. Entonces yo me llevo y las vendo en las canchas”. No supe qué decir,
lo único que se me ocurrió fue preguntar si estaban enterados sus papás. “Sí”.
Luego salió de la tienda dando un brinco. Lo seguí.
—Oye, Santiago, pero ¿sí sabes que ya no venden papas porque les hacen daño a
los niños? —la verdad es que no se me ocurrió preguntarle otra cosa.
—No, las papas no hacen daño, bueno, sólo si comes muchas te pones gordo.
—¿Ah sí? Entonces, ¿por qué crees que las quitaron de la tienda de tu
escuela?
—Porque los obligó la directora.
—¿Y no te da miedo que te cache?
—La directora no, me da más miedo que me cachen los otros niños que venden
porque ellos empezaron primero y se van a enojar. Pero ellos no les hablan a los
de mi salón y yo sólo les vendo a ellos porque… —se interrumpió, probablemente
preguntándose si había hablado de más.
—Ya me voy —dijo, y echó a correr.
Santiago, el nieto de la portera, el niño más ñoño que he conocido en la
vida, la única criatura de ocho años que prefiere jugar ajedrez o armar un
rompecabezas que ver la televisión, convertido en un traficante de frituras, en
un mini Chapo.