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Negros de color blanco.

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Bovino de alcurnia
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7 Nov 2009
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La nueva vida de los hermanos Kamdem, dos albinos de Camerún que emigraron a Madrid para sentirse a gusto en su piel y lejos de la superchería
En un patio de un barrio de Yaundé, capital de Camerún, todavía deben de quedar enterrados pelos rubios, casi blancos, de Calvin Wemegne Kamdem, un vecino de Alcobendas (en las afueras de Madrid). Cuando era niño, en su país, siempre iba a la peluquería acompañado de un amigo. Al acabar recogían entre los dos el pelo de Calvin y este se lo llevaba a casa. Solía cavar un hoyo en el patio y dejarlo ahí tapado, o tirarlo en la fosa séptica que compartía el vecindario.
Su hermano Charles, Charles Fotso Kamdem, estudiante de Económicas en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), dejaba el pelo en la peluquería.

-A mí no me importaba -dice el camerunés.

-¿Pero qué es lo que debía importarle?

-Hombre, en principio nada, pero si sabes que van a usar tu pelo para hacer brujería, da un poco de mal rollo, ¿sabes?

Tiene las cejas rubias, las pestañas rubias; el cabello y la barba rubios, cortos, rizados, como su hermano, que tiene blancas las pestañas y las cejas. Los dos tienen los ojos azules. Y los rasgos negros. Calvin, de 26 años, es más serio. Charles, de 23, es sonriente. "Somos negros", dice el pequeño. "Somos negros de color blanco". Y se ríen los hermanos Kamdem.

No tienen melanina (el pigmento de color negro que oscurece la piel), tienen sentido del humor y una vida rara que contar para que muchos otros albinos, negros o blancos, dejen de sentirse raros, y para que los ciudadanos de colores dejen de mirarlos a todos ellos, dicen, como si fuesen "extraterrestres", o guingnerous.

"Significa albino, falso blanco, en un dialecto camerunés", traduce Charles.

- El gen sagrado. Un día Charles F. Kamdem estaba bailando con una chica española, blanca, en una discoteca africana de Madrid. Llevaban un rato juntos, hablando, tomando algo, pasándoselo bien, ligando. Y ella le preguntó.

-Oye, ¿de dónde eres?

-De Camerún.

-¿Como Samuel Eto'o?

-Sí, como Eto'o -confirmó Charles.

-Anda hombre, y yo soy china, ¡no te jode!

Calvin W. Kamdem fue el primero en llegar. En 2003 emigró en avión a Madrid, donde ya vivía un hermano suyo, Roger. Dos años después llegó Charles, otro de los 10 hijos de su padre, un comerciante modesto con dos esposas. Una de ellas tiene el gen del albinismo, una mutación que comparte con su marido; esa coincidencia genética entre hombre y mujer es la fórmula necesaria para que -en un 25% de los casos- nazca un bebé albino. Tuvieron cuatro hijos, dos negros, como ellos, y dos "de color blanco".

Calvin tiene una quemadura vieja en el dorso de la mano derecha, la misma en la que lleva su anillo de matrimonio (su esposa es camerunesa, negra; aún no han tenido hijos). Sus padres no sabían a ciencia cierta qué era un niño albino, en la familia solo se recordaba que una tía paterna había sido así, pero se sabía poco de ella, o se hablaba poco de ella. La madre de Charles y Calvin aplicaba medidas oscurantistas que alguien le murmuró cuando nacieron, como que no tomasen sal ni comiesen gambas, pero los podía mandar a por el pan a pleno sol, sin temor. Hoy Calvin tiene la mano quemada y come gambas.

En Yaundé, los otros niños les llamaban fantasmas. "Allí al albino se le considera medio mito, medio cosa rara", dice Charles, que quiere ser analista financiero, algo parecido a un fantasma, pero mejor pagado.

En el oeste y en el centro de Camerún, donde vivían los hermanos Kamdem, se cree que el albinismo es una condición sagrada, según explican. "Piensan que si te acuestas con una chica, le das suerte", comenta Calvin, lo que no significa (al menos lo niegan) que ellos hayan intentado sacar partido del engaño. Charles, que sale con una española desde hace unos meses, suelta una carcajada. Calvin mira para otro lado, pero luego se pone serio y advierte de que esa "suerte" también es peligrosa. "Se han dado casos de albinos a los que les han cortado el pelo o les han arrancado las uñas para dárselas a los brujos".

Calvin dice que en las zonas urbanas de su país, como su ciudad de origen, Yaundé, la situación ha mejorado en los últimos años; que los albinos ya no llaman tanto la atención como cuando él era pequeño: los niños de un barrio no lo consideraban tan sagrado y le tiraban piedras al pasar; sus compañeros de clase tampoco, y lo dejaban solo en un banco corrido.

La peor situación para los albinos de Camerún, supuestamente, se da en tres provincias del norte. Charles y Calvin conocen una ONG de su tierra que trata de saber qué ocurre en esa región. "Es sospechoso, allí no se encuentran albinos", afirma Calvin, que recuerda lo que le decían en el colegio los niños de aquella zona: "En mi pueblo, a los que son como tú los matamos". Charles asiente, pero no se encuentra cómodo con el tema: "Bueno, últimamente han aparecido en los periódicos albinos que dicen que son de allí".

- ¿Y tú qué eres? Una de las cosas que extrañan al encontrarse por primera vez con los hermanos Kamdem es que te miran como si hubiese algo que no acabasen de captar. Luego se entiende por qué. "Yo tengo un 10% de visión", dice Charles. No es ciego, ve mal, pero según el baremo técnico de discapacidades se le reconoce una capacidad ocular muy corta. Calvin también ve mal, es el problema médico más grave de los albinos, independientemente de su raza, más que la sensibilidad cutánea, que puede derivar en quemaduras serias si tu madre te manda a coger el pan a mediodía en un país tropical, por ejemplo, o incluso en cáncer de piel, cosa común si eres africano, albino y pobre, pero que se combate con eficacia si tienes dinero para comprarte cremas solares.

Calvin dejó de quemarse en España, a medida que cambió de condición social. Empezó quemándose alguna vez en las obras donde trabajó de peón, al llegar; sin papeles, 18 euros al día. Vivió con otros africanos en un piso de Vallecas. Más tarde estuvo en un centro de acogida. Hizo dos cursos de contabilidad. Ahora vive con su hermano en un piso de Alcobendas, con papeles, es contable de una empresa informática y cobra unos 1.000 euros al mes. "En Camerún", dice, "tenía para comer, pero no para cremas". Ya no se quema.

Una situación figurada: 15 de julio en Madrid, 38 grados a la sombra, el cielo despejado. ¿Qué opinan dos albinos cameruneses del sol de la meseta?

"Son solo tres meses al año. En nuestro país son nueve, como en Canarias", razona Charles, al que sus amigos, durante el verano, prefieren llamarle "zombi", porque solo sale a la calle por la noche, o procura pisar la acera lo mínimo durante el día, cubierto de crema, con gafas de sol y ropa que no absorba los rayos ultravioletas (blanca, naranja, amarilla), arrimándose a las paredes con sombra.

Durante la entrevista, en el vestíbulo de una biblioteca pública de Alcobendas, da la sensación de que la gente pasa sin fijarse en los dos negros albinos que charlan en un banco. Debe de ser solo una impresión. Charles cuenta que suelen notar curiosidad a su alrededor: "Algunos con mucho coraje se atreven y me preguntan '¿y tú qué eres?'. Otros se van sin saber qué soy".

El metro es el lugar donde más miradas atraen. Los niños se quedan atónitos, según dicen, y hay adultos que son como niños, curiosos e indiscretos. "Al principio me molestaba mucho", recuerda Calvin; "iba con la cabeza agachada, haciéndome el dormido. Al final me cansé y me lo tomé como un juego. Ahora me divierte notar cómo me miran, juego con eso. Giro la cabeza, la vuelvo rápido y ellos se llevan un susto al ver que los veo".

Entre negros tampoco pasan inadvertidos. "Algunos morenos", dicen, los paran por la calle para preguntarles de dónde son, o los confunden con otros negros albinos, hasta con dominicanos albinos.

- Todos somos mutantes. Charles Fotso Kamdem trae un libro en la mano. Lo deja en el banco. Cuando cree que hay algo que no se está entendiendo, lo coge. Se titula Albinismo. Una condición genética, dos realidades: España y Senegal, editado este año por ALBA, una asociación de ayuda a albinos. A veces lo abre y salta de una foto a otra para ilustrar sus explicaciones.

En el prólogo, Lluís Montoliu, un científico que lleva 18 años investigando el albinismo, define con una anécdota la verdad sin pigmentos: "El año pasado tuve ocasión de visitar una exposición sobre el origen del hombre en Houston, Tejas. Habían logrado que Lucy, uno de los restos fósiles más famosos de nuestros antepasados que vivió en África hace más de tres millones de años, viajara a Estados Unidos. Pero lo que más me impactó no fue ver por primera vez el esqueleto de Lucy sino el cártel de bienvenida de la exposición: we are all mutants (todos somos mutantes)".

Lucy fue descubierta en 1974 en Etiopía, a unos 5.500 kilómetros de Yaundé, algo más lejos de Alcobendas.

Fuente
 
Vaya, que interesante. Muchas gracias, ayuda a entender mejor este mundo y a darnos cuenta que el color de la piel no es nada.
 
Ser Albino en Tanzania y otros países de África...

Ser Albino en Tanzania y otros países de África es similar a ser perseguido para morir.
Docenas de albinos son asesinados y partes de sus cuerpos acaban en un macabro contrabando alimentado por el fetichismo y la superstición.
Es una tenebrosa costumbre en Tanzania, donde también se da el asesinato de ancianas por supuestas brujerías o el contrabando de piel humana.
La Asociación de Albinos de Tanzania (TAS), denuncia que su país, seguido por Burundi, es el país más afectado por el recrudecimiento de los crímenes rituales contra los albinos, sobre todo mujeres y niños cuyas articulaciones y órganos se utilizan en prácticas de brujería para fabricar amuletos de buena suerte para los buscadores de oro.
La falta de pigmentación en la piel que tienen los albinos es un estigma en muchos países de África. Con frecuencia son acusados de brujería y sufren el repudio de sus comunidades y de sus familiares., pero especialmente en Tanzania, donde decenas de albinos, incluidos niños, son asesinados cada año en este país, donde sus extremidades se venden por 3.000 dólares (unos 2.050 euros) en el mercado negro y sirven para elaborar pociones mágicas, según citan fuentes de la ONG “Under The Same Sun”.
Según ciertas supersticiones, las partes de los albinos dan buena suerte a la hora de evitar la muerte. Sus extremidades se venden en el mercado negro por unos 2.050 euros, y se cree que beber su sangre favorece la salud.
Pero en Tanzania no es un problema de sospechas de brujería, sino de algo más tétrico. “Lo que buscan sus asesinos son partes de sus cuerpos”, como dedos, órganos sexuales, lenguas y pelo, sostiene el jefe de la Policía, Said Mwena.
En Tanzania, un país de 39 millones de habitantes, se estima que hay cerca de 270.000 albinos. Una media de diez albinos al mes son asesinados y mutilados, eso confirmado, sin contar con las desapariciones.
El asesinato de albinos se relaciona íntimamente con el colectivo de la minería, una actividad clave en Tanzania, donde hay importantes yacimientos de diamantes, esmeraldas, rubíes y zafiros. También es el tercer productor continental de oro, después de Sudáfrica y Ghana. Se piensa que los centros mineros son el mercado habitual para este contrabando de órganos de albinos, y las autoridades creen que los mineros de pequeña escala son los principales compradores.
Y esto es porque, según ciertas supersticiones, las partes de los albinos dan buena suerte, ya sea para librarse de morir en los yacimientos o para encontrar las mejores vetas.
El presidente de la Asociación de Albinos de Tanzania, Ernest Kimanya, ha pedido dos cosas al Gobierno: parar los brutales asesinatos y elaborar un censo de estas personas. “Somos vulnerables y en extremo carentes de seguridad”, dice Kimanya.
La zona donde se han descubierto los últimos casos, en las poblaciones ribereñas del lago Victoria, también es testigo de una larga matanza que se desarrolla desde hace varias décadas y que tiene otras víctimas: ancianas que son sospechosas de brujería.
Se calcula que el promedio anual es de unos cien asesinatos, y hasta ahora las autoridades creen que desde los años setenta han perecido más de tres mil ancianas por estos crímenes a sangre fría, cometidos con lanzas, machetes o hachas.
El perverso ritual incluye quemar las chozas de las víctimas. Los asesinos reciben como recompensa una o dos vacas, que les entregan los líderes comunales por su “buen trabajo”, según las autoridades. En otras ocasiones, la recompensa es dinero, unos 100 dólares.
Estos crímenes se están registrando en comunidades aisladas de la región noroeste del país, situada a unos 1.000 kilómetros de la principal ciudad tanzana, Dar es Salam. Pero, simultáneamente, en el suroeste surgió un comercio macabro de piel humana, ahora prácticamente extinguido, que va más allá de las fronteras nacionales, buscando mercados en Zambia, Malaui o la República Democrática del Congo.
Estos son un par de videos sobre el tema:

El fiscal de Burundi, ciudad fronteriza con Tanzania, que también sufre esta lacra, Nicodeme Gahimbare, reconocía este comercio de personas: “Las articulaciones y los órganos de los albinos se venden en Tanzania. Esa gente dice que ganan 380.000 euros con cada cuerpo de albino”, explicó el magistrado burundés.
Un ejemplo de uno de estos casos donde una niña de 6 años fue asesinada, lo relató el administrador del poblado de Kinyinya, en Burundi, Rémi Sengiyumva. “Un grupo de bandidos armados con fusiles atacaron la casa de una niña albina de seis años llamada Cizany en Bugongo (a 220 km al este de Buyumbura). La decapitaron antes de cortarle las piernas y los brazos y llevárselos”.
Y es que aparte de las supersticiones, es un comercio muy lucrativo ya que las partes del cuerpo generan una importante cantidad de dinero para gente que vive con menos de 1 dólar al día, y es que una sola pieza de piel humana puede llegar hasta los 400 dólares.
Las autoridades lanzaron una campaña para intentar frenar esta actividad, pero desde el 2005 solo 3 personas están detenidas y los crímenes rituales se siguen cometiendo.


Fuentes:
http://www.20minutos.es/noticia/368418/0/albinos/tanzania/victimas/
http://vientodelsur.wordpress.com/2008/04/16/nacer-albino-en-tanzania-te-puede-costar-la-vida/
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7518000/7518315.stm
http://www.acpasion.net/foro/showpost.php?p=434912&postcount=756
 
incluso los negros se descriminan entre si
ahora si que: " NO TE PASES !"
=S
 
Info diferente y deprimente... mira que discriminar nomas por que eres visualmente distinto... :¬¬:
 
wow... he visto a gente que no se les acercan a los albinos como si su condición fuera contagiosa... que ignorancia
 
lamentablemente, el ser humano es asi, (no deberia de ser), siempre buscando y encontrando MAS cosas que nos dividan, que cosas que nos unan.

por cierto, viendo las fotos, si vienen a mexico y llegan por donde vivo, pasan desapercibidos, todos los chamacos son muy muy morenos, y traen exactamente asi pintado el pelo, asi que se integrarian muy bien
 
Según vi por internet, no recuerdo la fuente, este tipo de personas lo usan para brujería, y por eso ellos huyen del país, buscando asilo en países del mediterraneo
 
Muy buena información, no importa el color de la piel el racismo viene desde todas direcciones apuntando a todas direcciones.
 
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