bbikarus
Bovino maduro
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- 15 Sep 2008
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- #1
¡Wow! Ya casi 2 años sin poder postear la 3er parte de esta anécdota que fue por mucho lo más cañón que me ha sucedido. Quiero aclarar que jamás fue por desinterés; además de que es lo mas horrible que puedo recordar y me pongo muy mal cada vez que lo recuerdo, ya ha pasado el tiempo, y a pesar de que me reencontré con Susana por un breve periodo de tiempo via Internet (Ya saben, cuestiones de FB), opté por solo saber qué había sido de ella; ahora ya está casada y con un bebé. Sin embargo, al saber que ellá está bien, un día, así de la nada, decidí bloquearla del FB por temor a ese pasado infernal.
Quiero agradecerles con todo mi ser el apoyo que he recibido por parte de ustedes, ya que esta mañana no he hecho más que leer todos los comentarios que me han dejado tanto en esta, como en mis demás anécdotas, y es muy padre saber que mis redacciones no son en vano. Saludos a quienes me apoyan y también a quienes no les agrado, ya que también me ayudan a mejorar (o al menos intentarlo), aunque no sea perfecto.
Lamento de toodo corazón haberlos hecho esperar tanto tiempo (en la primer entrega les pedí muuucha paciencia, recuerdan?) Pues ya es hora de ponermelos bien ajustaditos y escribirles en este momento lo que sucedió hace tantos años, (ya más de 6 años), así que, sin más preambulo, estoy decidido a escribirles de corridito y sin edición, lo que terminó de suceder. Espero no defraudarlos, así que terminemos con esto!
Ella me dijo que tenia mucho sueño, y yo estaba ya listo para aprovechar la ocasion...
Sin embargo, algo me detuvo a pasarme de listo pero solo la abracé y nos acurrucamos un rato así. Minutos más tarde, yo desperté antes que ella, y me desperte jadeoso. Asi que en ese momento no me importaba ya lo que pudiera suceder, estaba dispuesto a hacerla mía. Comencé a acariciarla suavemente de los brazos, mientras pensaba que más podia hacer si ella despertaba para callarla y que le gustara.
Y en efecto, ella se despertó. Solo que, lo que sucedió cuando lo hizo, fue lo peor que pudo haberme pasado...
Al abrir Susana los ojos, volteo a mirarme de reojo y claramente molesta me gritó: ¡Qué demonios crees que haces! -
Lejos de las imágenes que se habían cocinado en mi mente, donde yo la callaba con un beso y hacíamos el amor, la realidad es que me puse muy nervioso y no supe qué hacer ni qué decir... ¡Me sentí tan estúpido!
De repente, noté que el semblante de enojo de Susana era bastante extraño, pues ya nos habíamos enojado antes y yo conocía su expresión de enojo, pero en esta ocasión, me causó bastante extrañez.
Ella se incorporó hacia mí, mientras yo solo me recriminaba en mi mente una y otra vez el haber arruinado toda oportunidad con esa chica.
Mis pensamientos y recriminaciones fueron interrumpidas de manera abrupta por la voz de Susana, la cual ahora distinguía con notables cambios. Es decir, Susana tenía una voz algo chillona y cuando se despertaba, era solo ligeramente gruesa, incluso cuando se enfermaba (vaya que la conocía muy bien). Sin embargo, en esta ocasión su voz se engruesó más de lo normal, y al recostarse de lado viendome fijamente, noté que sus ojos estaban algo rojos (lo cual yo deduje como efecto del despertar).
En ese momento, Susana comenzó a decirme cosas de mí que solo yo sabía, ya que nunca se lo había contado a nadie. Fue ahí que me empezó a atemorizar tan solo un poco, ya que yo procuraba ser escéptico y no hacerle notar que estaba cayendo en su juego de palabras, hasta que dijo algo que en verdad me estremeció...
- Perdóname por favor. No quise ofenderte, Susy
- ¿No lo entiendes verdad? ¡Yo no soy Susana!
- ¿Entonces quién eres?
- Tú deberías saberlo...
En este momento, sentí como si un balde de agua fría me hubiera caído encima, recorriendo y estremeciendo todas mis terminales nerviosas, pero no iba a permitir caer en el "jueguito" de Susana.
- ¡Ay, no manches! ¿Ahora me vas a decir que eres el diablo? ¡Jajaja! ¡No mames!
- ¡Eres un idiota!
- Pues sí eso es cierto, te reto a que me lo demuestres. Mueve algo o prende la luz. No te creo nada...
- ¿De verdad crees que voy a seguir órdenes de una escoria tan pusilánime como tú? ¡Me das hueva!
En ese momento me puse de pie como pude, ya que hasta ese momento descubrí que mi cuerpo estaba algo acalambrado y me costó un poco lograr pararme, y salir al pasillo en busca de sus hermanos, quienes seguían jugando videojuegos con el volumen alto y encerrados en su cuarto. Así que decidí volver y enfrentar a Susana, quien segúia acostada en el colchón.
- A ver Susana, ¿Y no te preocupa que vengan tus hermanos y vean lo que estás haciendo?
- ¡Ya te dije que no soy Susana! Y mejor ya me voy porque neta que ¡Qué hueva me das!
En ese momento, Susana cerró los ojos de manera algo abrupta, como si se hubiera desmayado, pero solo cayó en un sueño profundo. Mientras yo me reponía, solo pensab que era su manera de haberme recriminado por haberme querido pasar de listo con ella.
Unos minutos después, me senté a su lado, aún meditabundo. Pasó un breve instante antes de que ella despertara nuevamente y hablandome normal con esa voz aguda y en tono amable que me preguntaba si había descansado, como si no hubiera pasado nada. Yo solo pensé que fingía y era su forma de darme a entender que despues del teatrito ya estabamos bien.
Cuando ella se puso de pie, se miro en el espejo y comenzó a hacerse una "cola de caballo" en el pelo.
En ese momento, sentí como un calambre se apoderaba de todo mi cuerpo, impidiendome el poder moverme. Era como si me hubieran atado las extremidades al colchón. Susana, quien debo resaltar que al momento que me habló normal tenía sus ojos normales, ya blancos, al momento que se peinaba, y después de sentir yo los calambres, ella se volteó hacía mí y noté que sus ojos nuevamente estaban rojos. Supe en ese momento que lo anterior no había sido un "teatrito". Y en esta ocasión me habló con doble voz, y lo primero que me preguntó con esa horrible voz fue.
- Regresé... ¿Me extrañaste?
¡No lo podía creer! Mi amiga estaba hablando con doble voz y habia cambiado la blancura de sus ojos en segundos hacia un color rojizo... ¡No! Esa "cosa" en definitiva, NO era mi amiga...
- ¿Qué es lo que quieres de mí?- pregunté ya con notable temor y desesperación de no poder moverme en absoluto.
- Verás... Susana me pidió que hablara contigo
- ¡Eso no es cierto! ¡Quién eres! ¡Por qué estás aquí!
- Ya te lo dije... Fue ella quien me pidio que hablara contigo, pero puedo ver que solo pierdo mi tiempo contigo... ¡Qué hueva me das!
- A ver... (traté de sonar calmado) ¿Y entonces por qué la tomaste a ella?
- Porque sé que a ella si la ibas a escuchar, porque ella te importa... Pero la verdad, eres una mierda y no vales nada, así que mejor me largo porque en serio ya no te aguanto a ti ni a la hueva que me das! adios estupido!
En ese momento, Susana se desplomó cayendo a mi lado y golpeándose la cabeza al caer con una de las maderas del sillón, en un golpe tan fuerte que retumbó en toda la sala. Primeramente, pensé que si estaba fingiendo ese golpe la haría retorcerse del dolor, dejando asi expuesto su drama. Aunque la verdad, es que aún no me quería convencer de lo que habia sucedido. Después de unos segundos en que no reaccionó, me preocupé de verdad e intenté hacerla reaccionar:
- ¡Susy, contesta por favor! ¡Reacciona!
Susana abrio los ojos unos segundos después, con una voz muy débil, preguntándome qué sucedía, y yo, visiblemente afectado le dije que nada. Ella me preguntó que le dolía la cabeza, pero no psó de ahí y yo no quise tocar el tema.
Al reincorporarse, me pregunto si estaba de acuerdo en ir con ella a misa despues de comer y yo de inmediato le dije que sí, pues estaba realmente asustado por lo que había ocurrido.
Así pues, acudimos a la ceremonia religiosa que se celebraba en la catedral del pueblo. Sin embargo, al entrar ahí, comencé a sentirme muy mal, muy débil y comencé a sudar frío, pero intente aguantar el estar en ese lugar.
Susy me pregunto si yo estaba bien y asentí con la cabeza mientras ella se retiraba para formarse en la fila y recbir la ostia de la comunión. En ese momento, yo comencé a sentir una cantidad muy grande de presencias que pareciera que golpeaban mi cuerpo de formas muy violentas, y empecé a sentirme más débil aún. Sin darme cuenta, Susi ya había regresado de comulgar y al notar que yo no estaba nada bien, me sugirió que nos saliéramos y al caminar juntos, justo en la puerta de salida, casi me desmayo y estuve a punto de caer desvanecido, pero ella me sostuvo y nos sentamos un momento cerca de ahi.
De repente ella me dijo que quería llevarme a otro lugar, donde podría sentirme mejor.
Así que la toma del brazo aun con pocas fuerzas y caminamos hacia otro templo, más solo que el primero.
Al entrar, a diferencia de lo que sentí en la Catedral, en este experimenté una sensación de relajamiento y nos sentamos en una de las bancas de la parte trasera y me pidió que nos arrodilláramos, pues ella sabía que yo no frecuentaba templos, ya que a pesar de haber sido bautizado bajo la fé católica, nunca he sido practicante y tengo mis propias ideas en relación al tema.
Al estar arrodillados, sentí una paz algo extraña y de repente ella se acercó dulcemente a mi oido y me empezó a decir algo que me volvio a estremecer.
En esta ocasión, volví a escuchar como le cambió la voz y el semblante, pero a diferencia de la experiencia pasada, esta vez comenzó a decirme cosas muy bellas, a hablarme de todas mis cualidades, y a recordarme incluso, vivencias y experiencias que, al igual que la primer ocasión, nadie sabia de mí más que yo, pero todas fueron cosas positivas.
En ese momento, un llanto muy especial se apoderó de mí y derramé una incesante cantidad de lagrimas de tan solo escucharla, y no pude evitar preguntarle
- ¿Cómo sabes todo eso de mí?
- Ella me pidió que hablara contigo...
Yo me quedé en un SHOCK más grande que el primero en ese momento, pues no me atemorizó en absouto. Al cabo de unos segundos, cerré mis ojos con mucho sentimiento, y deje de llorar. Sentí una mano que se posaba sobre mi hombro y escuché la ya conocida voz de Susy otra vez, quien me preguntó si me sentía mejor, a lo cual le respondí asintiendo la cabeza.
Nos pusimos de pie, salimos de ese templo y regresamos a su hogar. Esa misma noche tomamos fotos, cenamos y al día siguiente nos despedimos de sus padres, les agradecí por todo y regresamos a nuestra ciudad.
Durante todo el tiempo que estuvo fresca la experiencia, siempre recordé lo que les conté en la primer parte de esta historia, que ella me dijo alguna vez de la existencia de nuestros demonios y angeles y que ella haria que yo hablara con ellas...
La verdad, espero nunca más tener que volver a estar cerca de esos temas así de fuertes...
Nunca más había vuelto a pensar en el tema ni lo llegué a tocar, hasta ahora...
Gracias bakunos por esperarme tanto tiempo. ¡Les deseo lo mejor hoy y siempre!
Quiero agradecerles con todo mi ser el apoyo que he recibido por parte de ustedes, ya que esta mañana no he hecho más que leer todos los comentarios que me han dejado tanto en esta, como en mis demás anécdotas, y es muy padre saber que mis redacciones no son en vano. Saludos a quienes me apoyan y también a quienes no les agrado, ya que también me ayudan a mejorar (o al menos intentarlo), aunque no sea perfecto.
Lamento de toodo corazón haberlos hecho esperar tanto tiempo (en la primer entrega les pedí muuucha paciencia, recuerdan?) Pues ya es hora de ponermelos bien ajustaditos y escribirles en este momento lo que sucedió hace tantos años, (ya más de 6 años), así que, sin más preambulo, estoy decidido a escribirles de corridito y sin edición, lo que terminó de suceder. Espero no defraudarlos, así que terminemos con esto!
Ella me dijo que tenia mucho sueño, y yo estaba ya listo para aprovechar la ocasion...
Sin embargo, algo me detuvo a pasarme de listo pero solo la abracé y nos acurrucamos un rato así. Minutos más tarde, yo desperté antes que ella, y me desperte jadeoso. Asi que en ese momento no me importaba ya lo que pudiera suceder, estaba dispuesto a hacerla mía. Comencé a acariciarla suavemente de los brazos, mientras pensaba que más podia hacer si ella despertaba para callarla y que le gustara.
Y en efecto, ella se despertó. Solo que, lo que sucedió cuando lo hizo, fue lo peor que pudo haberme pasado...
Al abrir Susana los ojos, volteo a mirarme de reojo y claramente molesta me gritó: ¡Qué demonios crees que haces! -
Lejos de las imágenes que se habían cocinado en mi mente, donde yo la callaba con un beso y hacíamos el amor, la realidad es que me puse muy nervioso y no supe qué hacer ni qué decir... ¡Me sentí tan estúpido!
De repente, noté que el semblante de enojo de Susana era bastante extraño, pues ya nos habíamos enojado antes y yo conocía su expresión de enojo, pero en esta ocasión, me causó bastante extrañez.
Ella se incorporó hacia mí, mientras yo solo me recriminaba en mi mente una y otra vez el haber arruinado toda oportunidad con esa chica.
Mis pensamientos y recriminaciones fueron interrumpidas de manera abrupta por la voz de Susana, la cual ahora distinguía con notables cambios. Es decir, Susana tenía una voz algo chillona y cuando se despertaba, era solo ligeramente gruesa, incluso cuando se enfermaba (vaya que la conocía muy bien). Sin embargo, en esta ocasión su voz se engruesó más de lo normal, y al recostarse de lado viendome fijamente, noté que sus ojos estaban algo rojos (lo cual yo deduje como efecto del despertar).
En ese momento, Susana comenzó a decirme cosas de mí que solo yo sabía, ya que nunca se lo había contado a nadie. Fue ahí que me empezó a atemorizar tan solo un poco, ya que yo procuraba ser escéptico y no hacerle notar que estaba cayendo en su juego de palabras, hasta que dijo algo que en verdad me estremeció...
- Perdóname por favor. No quise ofenderte, Susy
- ¿No lo entiendes verdad? ¡Yo no soy Susana!
- ¿Entonces quién eres?
- Tú deberías saberlo...
En este momento, sentí como si un balde de agua fría me hubiera caído encima, recorriendo y estremeciendo todas mis terminales nerviosas, pero no iba a permitir caer en el "jueguito" de Susana.
- ¡Ay, no manches! ¿Ahora me vas a decir que eres el diablo? ¡Jajaja! ¡No mames!
- ¡Eres un idiota!
- Pues sí eso es cierto, te reto a que me lo demuestres. Mueve algo o prende la luz. No te creo nada...
- ¿De verdad crees que voy a seguir órdenes de una escoria tan pusilánime como tú? ¡Me das hueva!
En ese momento me puse de pie como pude, ya que hasta ese momento descubrí que mi cuerpo estaba algo acalambrado y me costó un poco lograr pararme, y salir al pasillo en busca de sus hermanos, quienes seguían jugando videojuegos con el volumen alto y encerrados en su cuarto. Así que decidí volver y enfrentar a Susana, quien segúia acostada en el colchón.
- A ver Susana, ¿Y no te preocupa que vengan tus hermanos y vean lo que estás haciendo?
- ¡Ya te dije que no soy Susana! Y mejor ya me voy porque neta que ¡Qué hueva me das!
En ese momento, Susana cerró los ojos de manera algo abrupta, como si se hubiera desmayado, pero solo cayó en un sueño profundo. Mientras yo me reponía, solo pensab que era su manera de haberme recriminado por haberme querido pasar de listo con ella.
Unos minutos después, me senté a su lado, aún meditabundo. Pasó un breve instante antes de que ella despertara nuevamente y hablandome normal con esa voz aguda y en tono amable que me preguntaba si había descansado, como si no hubiera pasado nada. Yo solo pensé que fingía y era su forma de darme a entender que despues del teatrito ya estabamos bien.
Cuando ella se puso de pie, se miro en el espejo y comenzó a hacerse una "cola de caballo" en el pelo.
En ese momento, sentí como un calambre se apoderaba de todo mi cuerpo, impidiendome el poder moverme. Era como si me hubieran atado las extremidades al colchón. Susana, quien debo resaltar que al momento que me habló normal tenía sus ojos normales, ya blancos, al momento que se peinaba, y después de sentir yo los calambres, ella se volteó hacía mí y noté que sus ojos nuevamente estaban rojos. Supe en ese momento que lo anterior no había sido un "teatrito". Y en esta ocasión me habló con doble voz, y lo primero que me preguntó con esa horrible voz fue.
- Regresé... ¿Me extrañaste?
¡No lo podía creer! Mi amiga estaba hablando con doble voz y habia cambiado la blancura de sus ojos en segundos hacia un color rojizo... ¡No! Esa "cosa" en definitiva, NO era mi amiga...
- ¿Qué es lo que quieres de mí?- pregunté ya con notable temor y desesperación de no poder moverme en absoluto.
- Verás... Susana me pidió que hablara contigo
- ¡Eso no es cierto! ¡Quién eres! ¡Por qué estás aquí!
- Ya te lo dije... Fue ella quien me pidio que hablara contigo, pero puedo ver que solo pierdo mi tiempo contigo... ¡Qué hueva me das!
- A ver... (traté de sonar calmado) ¿Y entonces por qué la tomaste a ella?
- Porque sé que a ella si la ibas a escuchar, porque ella te importa... Pero la verdad, eres una mierda y no vales nada, así que mejor me largo porque en serio ya no te aguanto a ti ni a la hueva que me das! adios estupido!
En ese momento, Susana se desplomó cayendo a mi lado y golpeándose la cabeza al caer con una de las maderas del sillón, en un golpe tan fuerte que retumbó en toda la sala. Primeramente, pensé que si estaba fingiendo ese golpe la haría retorcerse del dolor, dejando asi expuesto su drama. Aunque la verdad, es que aún no me quería convencer de lo que habia sucedido. Después de unos segundos en que no reaccionó, me preocupé de verdad e intenté hacerla reaccionar:
- ¡Susy, contesta por favor! ¡Reacciona!
Susana abrio los ojos unos segundos después, con una voz muy débil, preguntándome qué sucedía, y yo, visiblemente afectado le dije que nada. Ella me preguntó que le dolía la cabeza, pero no psó de ahí y yo no quise tocar el tema.
Al reincorporarse, me pregunto si estaba de acuerdo en ir con ella a misa despues de comer y yo de inmediato le dije que sí, pues estaba realmente asustado por lo que había ocurrido.
Así pues, acudimos a la ceremonia religiosa que se celebraba en la catedral del pueblo. Sin embargo, al entrar ahí, comencé a sentirme muy mal, muy débil y comencé a sudar frío, pero intente aguantar el estar en ese lugar.
Susy me pregunto si yo estaba bien y asentí con la cabeza mientras ella se retiraba para formarse en la fila y recbir la ostia de la comunión. En ese momento, yo comencé a sentir una cantidad muy grande de presencias que pareciera que golpeaban mi cuerpo de formas muy violentas, y empecé a sentirme más débil aún. Sin darme cuenta, Susi ya había regresado de comulgar y al notar que yo no estaba nada bien, me sugirió que nos saliéramos y al caminar juntos, justo en la puerta de salida, casi me desmayo y estuve a punto de caer desvanecido, pero ella me sostuvo y nos sentamos un momento cerca de ahi.
De repente ella me dijo que quería llevarme a otro lugar, donde podría sentirme mejor.
Así que la toma del brazo aun con pocas fuerzas y caminamos hacia otro templo, más solo que el primero.
Al entrar, a diferencia de lo que sentí en la Catedral, en este experimenté una sensación de relajamiento y nos sentamos en una de las bancas de la parte trasera y me pidió que nos arrodilláramos, pues ella sabía que yo no frecuentaba templos, ya que a pesar de haber sido bautizado bajo la fé católica, nunca he sido practicante y tengo mis propias ideas en relación al tema.
Al estar arrodillados, sentí una paz algo extraña y de repente ella se acercó dulcemente a mi oido y me empezó a decir algo que me volvio a estremecer.
En esta ocasión, volví a escuchar como le cambió la voz y el semblante, pero a diferencia de la experiencia pasada, esta vez comenzó a decirme cosas muy bellas, a hablarme de todas mis cualidades, y a recordarme incluso, vivencias y experiencias que, al igual que la primer ocasión, nadie sabia de mí más que yo, pero todas fueron cosas positivas.
En ese momento, un llanto muy especial se apoderó de mí y derramé una incesante cantidad de lagrimas de tan solo escucharla, y no pude evitar preguntarle
- ¿Cómo sabes todo eso de mí?
- Ella me pidió que hablara contigo...
Yo me quedé en un SHOCK más grande que el primero en ese momento, pues no me atemorizó en absouto. Al cabo de unos segundos, cerré mis ojos con mucho sentimiento, y deje de llorar. Sentí una mano que se posaba sobre mi hombro y escuché la ya conocida voz de Susy otra vez, quien me preguntó si me sentía mejor, a lo cual le respondí asintiendo la cabeza.
Nos pusimos de pie, salimos de ese templo y regresamos a su hogar. Esa misma noche tomamos fotos, cenamos y al día siguiente nos despedimos de sus padres, les agradecí por todo y regresamos a nuestra ciudad.
Durante todo el tiempo que estuvo fresca la experiencia, siempre recordé lo que les conté en la primer parte de esta historia, que ella me dijo alguna vez de la existencia de nuestros demonios y angeles y que ella haria que yo hablara con ellas...
La verdad, espero nunca más tener que volver a estar cerca de esos temas así de fuertes...
Nunca más había vuelto a pensar en el tema ni lo llegué a tocar, hasta ahora...
Gracias bakunos por esperarme tanto tiempo. ¡Les deseo lo mejor hoy y siempre!