Pixocatl
Bovino de alcurnia
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INTRODUCCIÓN
Que tal compañeros bakunos, me gustaría compartirles una leyenda perteneciente al estado de Chiapas, cabe señalar que ire subiendo estas historias de manera semanal, tituladas Leyendas de mi Chiapas y el ser al que le corresponda, dependiendo claro si este tipo de historias les interesan.
A continuación encontraran la historia de la llorona, segun la perspectiva de mi estado, posiblemente haya quizas dudas o diferencias en cuanto a la descripción de este ser, pero todo depende del lugar donde se cuenta esta leyenda y claro que no hay una verdad absoluta y mucho menos en estas historias.
LA LLORONA
La llorona, es un personaje que entra en el amplio catalogo de las mujeres malignas. Como todo personaje de leyenda, resulta en ocasiones confusa su investigación, ya que para los grupos étnicos de la región no es la misma mujer de la que hablan los ladinos, criollos, entre otros. Se puede decir que la llorona, es ajena a nosotros.
Origen
La siguiente historia le sucedio a mi abuela, me la conto hace ya muchos años y las comparto con ustedes:
A las 4 de la mañana
-Sigue durmiendo, necesitare tus energías para más tarde- le dijo a su nuera. Y sin dudarlo ni por un instante, la joven se desplomo nuevamente en su catre y volvió a dormir.
Como todas las mañanas, exactamente a las cuatro, Hulida se levantaba de su cama, caminaba como una sombra en aquella vieja casa de bajareque y sin hacer ruido, para no despertar a nadie, recogía los cantaros para traer agua del río. Por si atacaba un puerco de monte, colgó en su hombro el viejo y pequeño machete que le heredo su padre, y se abrigó para enfrentar el frio que se colaba en los orificios de la casa. Aquella mañana, prepararía tamales de masa colada y por esa razón, prefirió darle unos minutos más de descanso a su joven ayudante y dirigirse sin compañía hacia el río.
Iba sola por el sendero, oculta por una niebla que tornaba el escenario más gris y solitario, acompañada de un frio sepulcral y un silencio tan profundo, que podía escuchar su respiración. Caminaba resquebrajando las pocas hojas secas del follaje selvático, de cuando en cuando el silencio se disipaba por los sonidos de la fauna salvaje y del viento meciendo los arboles. Finalmente descendió hacia el río por una pequeña pendiente y se acercó a la orilla para rellenar los cantaros.
Terminaba su actividad, cuando escuchó un sonido extraño, diferente a los de la atmosfera, era como si alguien hirviera agua, miro hacía donde creía provenía el sonido y vio que en el centro del río, el agua burbujeaba, no quería prestarle atención al hecho, pero este se hizo cada vez más intenso, hasta que divisó una cabellera negra y larga salir lentamente a la superficie.
Hulida palideció ante esto, tomó sus cantaros y subió la pendiente intentando no mirar hacia atrás, pero la curiosidad le ganó y observó nuevamente a donde no debía. Una mujer emergía a la superficie, su aspecto era pálido y demacrado, su físico delgado y alargado, el rosto se encontraba oculto por los largos cabellos lacios y su vestimenta se movía de la mismo forma que la niebla, dándole un aspecto fantasmagórico. Una vez fuera del agua, la mujer emitió un lamento desgarrador, una cacofonía que era llevada por el aire de manera agresiva. Aquel ser extraño, avanzó rápidamente hacia Hulida, flotando por encima del agua.
Al ver esta amenaza, Hulida intentó huir, pero sus piernas no respondían, el miedo le dominaba el cuerpo. La mujer no tardó en llegar y una vez cerca, tomó la pierna de Hulida a quien se le escapó un grito ahogado y tiró de ella con una fuerza exagerada, jalándola hacia el borde del río. Todo sucedió tan rápido, que curiosamente lo primero que pensó, fue “qué bueno, los cantaros no se quebraron”. No opuso fuerza, ni volvió a gritar, por unos segundos sintió una paz en todo su ser, mientras era arrastrada a lo desconocido.
Justo en la orilla, cuando el ente volvía a sumergirse y uno de los dedos del pie de Hulida tocaba el agua, volvieron las ganas de vivir. Fue una reacción relámpago en su cuerpo, “hija de tu puta madre, coño” exclamó, al mismo tiempo que se sostenía en las piedras de la orilla, enterraba sus pies en el lodo y empujaba al lado contrario.
Finalmente logró escapar de su agresora, estaba empapada, lastimada y cansada, deseó tirarse al suelo a respirar, pero de reojo divisó la figura tenebrosa emerger nuevamente, lo que le dio fuerzas para correr a su casa. Avanzó con dificultad entre la neblina, se sentía confundida ya que por más que se esforzaba, no llegaba a su destino. Escuchó detrás de ella aquel lamento desgarrador y aunque tenía miedo, físicamente ya no podía más. Desenvaino su machete y se dio la vuelta para enfrentarla.
Un viento helado le impacto de frente, en esos segundos, el aire se escapó de sus pulmones y en todo su cuerpo se presentó un sentimiento vacío, extraño, solo comparable con el de la muerte, sintió una honda tristeza y unas ganas incontrolables de llorar, el lamento resonaba en su cabeza, mientras sentía está a punto de estallar, por último sintió la tierra y la hojarasca para luego hundirse en la oscuridad.
-Hulida ¿estás bien?- Preguntaron su marido, sus hijos y su nuera.
-Si- Contestó ella, mientras se levantaba del suelo, con la mirada confusa.
-Te escuchamos gritar- Dijo su esposo -Y también escuchamos a la llorona. Nos levantamos con los chicos, pero te encontramos tirada en el suelo- Añadió. Hulida se dio cuenta que estaba en el patio de su casa, se sintió más confundida, con un dolor de cabeza horrible.
-Creo que me la encontré, pero no sé exactamente que pasó, sinceramente no quiero recordar
Hulida no hablo mas, tomó su machete y regresó por sus cantaros para terminar su actividad, en esta ocasión sus hijos le ayudaron, la neblina no se había ido, el silencio continuaba en el ambiente y aquel sentimiento extraño rondaba todavía en su ser. En ese momento no lo sabía, pero ese, sería uno de los tantos encuentros que tendría con aquella mujer.
Historia Familiar
Autor: Pixocatl
Autor: Pixocatl
