El_Bamboochas
Bovino adicto
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Ésta historia me la contó una amiga hace un par de días y ahora la comparto con todos ustedes, espero y sea de su agrado.
La Santa Muerte.
Mi amiga, cuyo nombre es Claudia, hace aproximadamente 3 años entró a trabajar a una óptica, el trabajo pues era de lo más normal pero para ella era algo totalmente desconocido, pues no tenía conocimientos de optometría y además era el primer empleo que obtenía, tenía 2 compañeras más de trabajo, las cuales ya llevaban unos meses trabajando en ese lugar y ella se integró perfectamente a ellas y ellas la ayudaron a irse familiarizando poco a poco con todo lo relacionado a la óptica y la optometría.
A ella siempre se le hizo extraño que el doctor (dueño de la óptica) cada tercer día la mandaba a comprar bolillos, manzanas, uvas, flores, veladoras, incienso y demás cosas que en total siempre sumaban una cantidad aproximada de $500 pero ella nunca le preguntó para qué eran esas cosas, ella simplemente iba y las compraba.
El lugar en el que se ubica la óptica tiene dos plantas: en la primera se encuentra la óptica y en el segundo piso hay tres habitaciones: una habilitada como bodega, otra habilitada como oficina del doctor y la tercera habitación siempre permanecía cerrada. La chica que estaba como encargada sólo tenía la llave de acceso a la óptica (planta baja) mientras que las llaves de las demás habitaciones sólo las tenía el doctor.
Un día el doctor le pidió a Claudia que subiera a su oficina, al entrar éste le comentó a Claudia que tenía que salir de viaje y que a ella le iba a encargar que cada tercer día sacara dinero de la caja y fuera a comprar lo que ella ya sabía (frutas, flores, veladoras, etc.) y después le dijo: “Ven, te voy a enseñar lo que vas a hacer con esas cosas” –
Entonces él la llevó hasta la habitación que siempre estaba cerrada, sacó sus llaves y abrió la puerta, fue en ese momento que ella se sorprendió mucho por lo que vio:
Había tres figuras de la Santa Muerte de tamaño muy grande, una era blanca, otra en color rojo y la tercera de color negro; las figuras tenían un tamaño de 1 metro más o menos y estaban sobre un altar que contenía todas las cosas que él mandaba comprar.
Claudia no sintió miedo, sólo se sorprendió, el doctor le enseñó cómo hacer el altar, le encargó mucho que no se le fuera a olvidar hacer eso y le entregó la llave de esa habitación.
Pasaron los días y ella hizo todo tal cual se lo pidió el doctor, sin omitir nada, pero faltando un día para que llegara el doctor tuvieron muchos pacientes en la óptica y Claudia apenas si tuvo tiempo de ir a comprar las cosas, al final del día, cuando ya se disponían a cerrar la óptica, ella recordó que el altar aún no estaba hecho y le pidió a la encargada que le ayudara a hacerlo, para así terminar más rápido, la encargada, con miedo y todo aceptó, subió con ella al cuarto y comenzaron a limpiar todo y a colocar las cosas, sólo hacía falta colocar las veladoras y, como eran muchas, las dos bajaron por ellas, al regresar al cuarto se dieron cuenta de que la figura de la Santa Muerte de color negro ¡ya no estaba!, la buscaron por todos lados (a excepción de la bodega y la oficina del doctor, las cuales estaban cerradas y no había llave de ellas, pues las traía el doctor) y no la encontraron.
Al siguiente día tanto Claudia como la encargada llegaron temprano a la óptica, llegaron una hora antes de abrir, de nuevo la buscaron en cada rincón pero no la encontraron por ningún lado, el doctor llegó cerca de las 10 a.m. y fue en ese momento que Claudia, como responsable del altar, lo abordó y le comentó lo sucedido, él obviamente se molestó mucho y subió rápido y detrás de él subieron ellas, abrió el cuarto del altar y sólo estaban la roja y la blanca, abrió la bodega y no la encontraron, fue entonces que el doctor abrió su oficina y: ¡La Santa Muerte de color negro estaba sobre el escritorio del doctor!
Ellas se espantaron, el doctor les ordenó irse a la óptica y no subir, también pidió no ser molestado por nadie y se encerró con la figura.
Al mes de que sucedió eso el doctor descubrió que la encargada de la óptica llevaba varios meses robándole, pues hacía trabajos y al cobrarlos les daba a los clientes facturas y recibos viejos que tenían guardados y así ella se embolsaba ese dinero y no lo reportaba al doctor.
El doctor dice que cuando la encargada entró a la habitación donde está el altar, la Santa Muerte desapareció e hizo eso como una especie de señal para que él le pusiera atención a esa empleada y fue así como descubrió que ella lo estaba robando.
De antemano les agradezco si es que tienen a bien dejar algún comentario.
¡Saludos a todos!
La Santa Muerte.
Mi amiga, cuyo nombre es Claudia, hace aproximadamente 3 años entró a trabajar a una óptica, el trabajo pues era de lo más normal pero para ella era algo totalmente desconocido, pues no tenía conocimientos de optometría y además era el primer empleo que obtenía, tenía 2 compañeras más de trabajo, las cuales ya llevaban unos meses trabajando en ese lugar y ella se integró perfectamente a ellas y ellas la ayudaron a irse familiarizando poco a poco con todo lo relacionado a la óptica y la optometría.
A ella siempre se le hizo extraño que el doctor (dueño de la óptica) cada tercer día la mandaba a comprar bolillos, manzanas, uvas, flores, veladoras, incienso y demás cosas que en total siempre sumaban una cantidad aproximada de $500 pero ella nunca le preguntó para qué eran esas cosas, ella simplemente iba y las compraba.
El lugar en el que se ubica la óptica tiene dos plantas: en la primera se encuentra la óptica y en el segundo piso hay tres habitaciones: una habilitada como bodega, otra habilitada como oficina del doctor y la tercera habitación siempre permanecía cerrada. La chica que estaba como encargada sólo tenía la llave de acceso a la óptica (planta baja) mientras que las llaves de las demás habitaciones sólo las tenía el doctor.
Un día el doctor le pidió a Claudia que subiera a su oficina, al entrar éste le comentó a Claudia que tenía que salir de viaje y que a ella le iba a encargar que cada tercer día sacara dinero de la caja y fuera a comprar lo que ella ya sabía (frutas, flores, veladoras, etc.) y después le dijo: “Ven, te voy a enseñar lo que vas a hacer con esas cosas” –
Entonces él la llevó hasta la habitación que siempre estaba cerrada, sacó sus llaves y abrió la puerta, fue en ese momento que ella se sorprendió mucho por lo que vio:
Había tres figuras de la Santa Muerte de tamaño muy grande, una era blanca, otra en color rojo y la tercera de color negro; las figuras tenían un tamaño de 1 metro más o menos y estaban sobre un altar que contenía todas las cosas que él mandaba comprar.
Claudia no sintió miedo, sólo se sorprendió, el doctor le enseñó cómo hacer el altar, le encargó mucho que no se le fuera a olvidar hacer eso y le entregó la llave de esa habitación.
Pasaron los días y ella hizo todo tal cual se lo pidió el doctor, sin omitir nada, pero faltando un día para que llegara el doctor tuvieron muchos pacientes en la óptica y Claudia apenas si tuvo tiempo de ir a comprar las cosas, al final del día, cuando ya se disponían a cerrar la óptica, ella recordó que el altar aún no estaba hecho y le pidió a la encargada que le ayudara a hacerlo, para así terminar más rápido, la encargada, con miedo y todo aceptó, subió con ella al cuarto y comenzaron a limpiar todo y a colocar las cosas, sólo hacía falta colocar las veladoras y, como eran muchas, las dos bajaron por ellas, al regresar al cuarto se dieron cuenta de que la figura de la Santa Muerte de color negro ¡ya no estaba!, la buscaron por todos lados (a excepción de la bodega y la oficina del doctor, las cuales estaban cerradas y no había llave de ellas, pues las traía el doctor) y no la encontraron.
Al siguiente día tanto Claudia como la encargada llegaron temprano a la óptica, llegaron una hora antes de abrir, de nuevo la buscaron en cada rincón pero no la encontraron por ningún lado, el doctor llegó cerca de las 10 a.m. y fue en ese momento que Claudia, como responsable del altar, lo abordó y le comentó lo sucedido, él obviamente se molestó mucho y subió rápido y detrás de él subieron ellas, abrió el cuarto del altar y sólo estaban la roja y la blanca, abrió la bodega y no la encontraron, fue entonces que el doctor abrió su oficina y: ¡La Santa Muerte de color negro estaba sobre el escritorio del doctor!
Ellas se espantaron, el doctor les ordenó irse a la óptica y no subir, también pidió no ser molestado por nadie y se encerró con la figura.
Al mes de que sucedió eso el doctor descubrió que la encargada de la óptica llevaba varios meses robándole, pues hacía trabajos y al cobrarlos les daba a los clientes facturas y recibos viejos que tenían guardados y así ella se embolsaba ese dinero y no lo reportaba al doctor.
El doctor dice que cuando la encargada entró a la habitación donde está el altar, la Santa Muerte desapareció e hizo eso como una especie de señal para que él le pusiera atención a esa empleada y fue así como descubrió que ella lo estaba robando.
De antemano les agradezco si es que tienen a bien dejar algún comentario.
¡Saludos a todos!