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Puede un hombre cambiar el mundo? Puede una persona hacerlo?
Hoy les quiero compartir algo que descubrí y me fascinó.
En días pasados asistí a la proyección pública de un documental que te puede llegar a cimbrar, que te puede llegar a sacudir y hacer que te emociones al grado de recuperar la confianza en que el mundo SI tiene remedio y que a decir por los frutos exhibidos se puede afirmar que si, que junto a la sonrisa de un pequeño se esconde el secreto para cambiar el mundo… para bien.
El documental de marras se llama Dudamel: El sonido de los niños o bien Let the children play, por su versión en inglés y que tiene como figura guía para encaminar la historia del fime a Gustavo Dudamel, acaso el rostro más visible y reconocido a nivel mundial de El Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e infantiles de Venezuela mejor conocido simplemente como “El sistema” con réplicas por todo el orbe cuyo fundador y creador es el Maestro venezolano José Antonio Abreu Director de orquesta compositor, economista, político y hombre universal sin duda.
Dice el Maestro Abreu que “La cultura para los pobres no puede ser una pobre cultura”
Y en el documental de Dudamel hay ejemplo de ello.
Cuenta el filme las experiencias y testimonios de pequeñines peruanos, coreanos estadounidenses, venezolanos etc. bajo el auspicio de El Sistema. Al participar de sus testimonios y los de sus familias, gracias al filme, crece la sensación de que proyectos como éste urgen por el mundo pero que además de que urgen son posibles. Lo primero que te atrapa de los testimonios de los peques es su elocuencia y perfecta articulación a la hora de expresarse y hablar, algo que ya quisieran muchos que ostentan títulos universitarios e incluso maestrías. Y es que El Sistema, usando como medio y vehículo la formación musical, lo que busca formar son personas nuevas comprometidas con su proyecto de vida y su comunidad pues estos pequeños han ido aprendiendo que pueden llegar a ser maestros en su arte pero sobre todo aprenden a colaborar con otros en la ejecución de obras sean musicales o sean de otra índole. La música los salva de muchos riesgos y peligros de la calle dice el Maestro Abreu.
El Maestro Abreu y sus replicantes a nivel mundial están convencidos de que El Sistema es una buena manera de enseñarles a los niños que se puede mejorar el mundo haciéndoles partícipes de un proyecto donde ellos no solo son protagonistas si no que son arropados en sus inquietudes, sueños y sensibilidad pero sobre todo son tomados en cuenta al participar de una organización dedicada a la creación de belleza como lo es una orquesta sinfónica que lo mismo interpreta a los clásicos que ejecuta mambo o piezas de la música popular latinoamericana y mundial.
Hay que destacar que la mayoría de los niños y niñas que participan en este sistema son peques de barrios pobres y marginales de las ciudades y comunidades donde se implementa el proyecto de ahí que el mérito sea aún más loable y de admiración pues Abreu ha demostrado que desde los barrios pobres, esos que a veces sólo sirven para llevar el asistencialismo como fin para alardear la buena conciencia de algunas personas o que en el mejor de los casos se usan estos barrios marginales como escenografía de fondo a la hora de la aplicación de políticas sociales que casi nunca los toman en cuenta, es desde éstos barrios pobres desde dónde se está teniendo éxito con este tipo de proyectos que SI toma en cuenta a las personas y les da no sólo la oportunidad de participar en él enseñándoles a entrar en contacto con su sensibilidad, humanizándolos, socializándolos de paso, si no que les da también la oportunidad de ver el mundo desde una perspectiva diferente a la que impera hoy donde parece que no importa el ser humano tanto como los números de una macroeconomía cuya “buena marcha” nunca se ve reflejada en los barrios marginales de ninguna parte del mundo.
Ahí en los parajes miserables y residuales del sistema capitalista El Sistema llega para mostrar otro mundo posible.
Sin duda El Sistema merece los reconocimientos que está cosechando a nivel mundial pero sobre todo merece ser replicado y aplicado ahí donde sea que haya pequeñines pues nos urge reaprender que SI se puede cambiar para bien el mundo y si es con música mucho que mejor.
Bien por Dudamel, bien por el Maestro Abreu, bien por los y las niñas que participan en El Sistema y que tan sólo en Venezuela suman más de 250,000 peques.
[youtube]276oR_tEmbs[/youtube]
[youtube]8x3cj98o1hk[/youtube]
Blog del empleo.
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Y pensar que hay venezolanxs tan obnibulados por su odio a Chávez que nunca nos cuentan de estas cosas tan lindas de la tierra del Arauca vibrador.
En fin.