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- #21
UNA SORPRESA DUDOSA
Una vez en mi apartamento no sabia que es lo que me pasaba estaba como descontrolada, supuse que era por que aquella cosa había sido sacada de dentro de mi y tenia como mas energía, pensé que lo mejor seria tomar una ducha y relajarme, fui al cuarto baño y empecé a desnudarme podía sentir el roce de cada pieza de ropa contra mi piel, era como si me excitara inconscientemente.
Abrí el grifo de la ducha y deje que el agua hiciera su trabajo y me calmase, resbalaba por mi piel haciéndome sentir de una forma diferente a todas, pensé que me relajaría pero cada gota que caía sobre mi piel me ponía peor aun.
No tarde mucho en salir y ponerme el albornoz empecé a cepillarme el pelo y al momento sonó la puerta no tenia ni idea de quien podía ser a estas horas, solo tenia ganas de acostarme y descansar.
Cuando abrí la puerta vi que se trataba de Akiko y que a su lado estaba Berenice al parecer ya estaba cansada de estar en ese sitio y podía entenderla.
-- Vaya…que supresa… ¿Te encuentras bien Berenice…? …-- pregunte extrañada por la hora que era.
-- Si claro solo que como ya no había motivo…para estar allí y habías vuelto…no tenia mas motivo estar…-- dijo Berenice sonriendo, aunque en mi mente se pasearon mas de una cosa que no estaba relacionada con eso, me alegre mucho que estuviera bien.
-- Gracias Akiko…ahora es mejor que te vayas…debes de estar cansada y es tarde…-- dije casi obligándola a irse mientras Berenice entraba.
-- ¿Te encuentras bien Amanda…? …No se… te encuentro… rara…-- pregunto Akiko por el tono de mi voz y no era de extrañar incluso yo me preocupe momentáneamente, pero no le preste atención alguna.
-- Me encuentro perfectamente…Y ahora es mejor que te vayas…hazlo por favor…-- respondí casi amenazadoramente, sabia que había dicho aquellas palabras pero no podía creérmelo.
-- Bueno de acuerdo…si necesitas algo…-- dijo Akiko sin poder terminar la frase cerré la puerta delante de ella.
Mire a Berenice que se encontraba frente al televisor mirándolo apagado extrañada intentando averiguar como se encendía, me fui acercando hasta ponerme delante suya.
-- Sabes me esta apeteciendo… tener un poco de diversión…-- dije casi haciendo resbalar aquellas palabras por mi boca, pero era increíble casi no me lo creía estaba como desatada, pero no podía dominarme, al parecer lo que dijo la señora Quan de la corrupción estaba empezando a afectarme, pero no me daba cuenta.
-- Bueno podemos ver eso de la televisión…-- dijo Berenice casi sin saber a lo que me refería pero enseguida empezó a entender.
En ese mismo momento mis labios empezaron a besar los suyos tímidamente con pequeños movimientos, mientras una de mis manos se aferraba a su pecho y empezaba a masajearlo lentamente moviéndolo sin prisa sintiendo como su pezón empezaba a endurecerse lentamente los gemidos de Berenice se hicieron mas fuerte notaba como su pecho subía y bajaba rítmicamente con su respiración, al instante aplique mis labios contra ella con fuerza inusitada y empecé a meter mi lengua en su boca saboreándola por completo quería que jugasen una con la otra, las manos de Berenice bajaron hasta mi trasero que agarro con fuerza, mientras que en mi abdomen comencé a notar como su miembro iba creciendo por momentos, aquel beso no se ni cuanto duro solo sabia que quería disfrutarla en mi boca no perder su sabor nunca, mis pensamientos volaban imaginando su cuerpo y su gran miembro dentro de mi llenándome, incluso mi sexo hormigueaba cada vez que pensaba en el.
Separamos nuestros labios con un hilo de plata entre ellos, mi boca fue bajando lentamente deteniéndose para saborear los pezones, pasando mi lengua rodeándolos sintiendo su dureza en mi boca, los gemidos de Berenice estaban exaltados incluso note como sus manos se ponían en mi cabeza haciéndomela bajar suavemente, no podía aguantar mas lo deseaba tanto como yo, así que decidí no hacerla esperar mas.
Baje directamente a su miembro y allí estaba increíble, erguido desafiante delante de mi, lo agarre con la mano sintiendo su dureza y como palpitaba cada vena en la palma de mi vena incluso su calor casi quemaba, su olor me embelesaba era casi hipnótico, empecé besando el glande con aquellas pequeñas protuberancias solo un pequeño beso, mire por un momento la cara de Berenice que estaba completamente sonrojada y jadeante deseosa de que empezara de una vez.
Pase mi lengua nuevamente saboreando su sabor salado, solo por encima dejando que mi saliva resbalara por el, dejándolo brillante y de un golpe lo engullí en mi boca mi lengua se movía, incluso mis mandíbulas me dolían un poco por lo grande pero no me importo seguí engullendo aquella cosa, sus venas apitaban mucho mas rápido su dureza era increíble y su calor no lograba apagarlo con mi saliva si no que estaba mas caliente aun y eso me encantaba, su sabor era salado y delicioso mejor que cualquier manjar, intente que mi lengua jugueteara con esas pequeñas protuberancias, y es cuando los gemidos de Berenice se exaltaron mucho mas, parecía ser que ese era el punto exacto y me aproveche de el, empecé a chuparlo con fruición como si no hubiera otra cosa en mi vida que aquello, mi saliva se desbordaba de mi boca, cada vez iba mas deprisa mientras mi mano seguía moviéndola al compás que mi boca, las manos de ella no paraban de moverme adelante y hacia atrás en un ritmo frenético casi terminaba ahogada pero no me importaba, en un instante el cuerpo de Berenice se convulsiono y un grito de placer invadió el apartamento como tantas otras veces al compás sus manos me atrajeron de golpe clavándome aquello hasta la garganta la sentía como me la dilataba y casi podía ahogarme, sentí como incluso sus venas se hacían mucho mas grandes y como la parte baja de su sexo se endurecía, y al momento sentí un rió de esperma recorrerme la garganta era caliente, espeso y con gusto empecé a tragarlo iba directamente a mi estomago, su sabor me pareció delicioso quería mas y mas de ella toda su esencia desbordaba mi estomago incluso en un momento no pude llegar a tragar mas mis ojos casi se ponen en blanco notaba como salía por las comisuras, y manchaba el albornoz, pero no me importaba, casi acabando Berenice soltó y ambas caímos al suelo, ella parecía satisfecha pero yo no lo estaba quería mas.
Me quede por un momento mirándola, aun erguida y goteando esperma como si de una fuente se tratase. Y como su pecho subía y bajaba rítmicamente mientras jadeaba de placer, yo por mi parte me relamía lo que tenía por mis labios, no quería dejar que nada se desperdiciase de aquel líquido maravilloso.
Me quite el albornoz y de un movimiento me puse encima de ella, Berenice se me quedo mirando sorprendida por mi comportamiento incluso yo estaba asustada de lo que estaba haciendo.
Me coloque de pie encima de ella y empecé a bajar lentamente hasta que sentí su glande en la entrada de mi sexo que me hormigueaba como loco por sentirla dentro, mis flujos empezaban a salir fuera mojándolo como si estuviera lubricándolo, y de un golpe me introduje la cabeza de su sexo, fue una sensación indescriptible sentir como aquellos pequeños apéndices, parecieran que se aferraban a mi interior, empecé a bajar lentamente quería sentirlo centímetro a centímetro como me invadía lentamente como aquel sexo me llenaba, era una sensación maravillosa, mientras bajaba notaba como sus venas palpitaban por el calor de mi interior, cuando al final entro por completo emití un pequeño grito de dolor por la longitud incluso podía sentirlo en la puerta de mi útero, la cara de Berenice era una apología del placer, estaba sonrojada por completo y su respiración era agitada lo mismo que la mía casi iban a la par, me agache un poco y coloque mi manos en sus pechos y los peones duros como piedras entre mis dedos apretándolos con fuerza, Berenice emitió un grito mientras sus manos se aferraban a mi cadera, en ese momento comencé a bajar y a subir lentamente, acostumbrándome a aquel miembro que me invadía por completo y se aferraba a mi interior calido y húmedo, que lo acogía con lujuria desenfrenada, notaba como mis flujos salían de mi interior y resbalaban por mis muslos mojándomelos y abrillantando su miembro, una vez acostumbrada a su tamaño y grosor, empecé a moverme mas rápidamente subiendo y bajando haciendo que su glande golpeara contra mi útero a cada movimiento gritaba con pasión desenfrenada lo mismo que Berenice, aquello era un desenfreno sin igual, quería seguir empalada siempre por ella que me destrozara por dentro que me invadiera por completo sentirla como perforaba mi interior, en cuanto baje y la sentí por completo dentro de mi, note como aquellas protuberancias se aferraban a mi interior y no me dejaban subir mas, su cuerpo se enrosco haciéndome bajar sobre su cuerpo y sentir como sus pezones duros se rozaban con los míos, empezamos a jadear a la vez sintiendo incluso como nuestros corazones latía al mismo tiempo, su cuerpo empezó a enroscarse casi por completo sin dejarme moverme, y al instante sentí como me inundaban con esperma caliente y empezó y como aquellas protuberancias abrían la entrada de mi útero, para tener mas facilidad, y de un movimiento de su cuerpo note como su glande entraba dentro de el, solo pude emitir un grito aunque nos e si fue del placer o de dolor era increíble había llegado a lo mas profundo y me sentía llena caliente y mas lujuriosa que nunca no quería que esta sensación acabara nunca, mientras tanto Berenice y yo nos fundimos tanto en cuerpo como en gritos de placer, aquello prosiguió como unos cinco minutos me sentía llena incluso note como mi estomago creía un poco por lo que había soltado dentro de mi parte de el salio afuera mojándonos a ambas. No pude mas que besarla con pasión mientras me llenaba con su lujuria, cuando paso en tiempo se desenrosco y yo caí rendida a su lado con mi estomago lleno y recuperándome mientras mi sexo no paraba de convulsionarse soltando pequeños chorros de semen.
Cuando me hube recuperado un poco me levante algo mareada pero aun con el placer dentro de mi y el estomago un poco embotado aquello me hacia recordar las primeras veces que estuve con Rubí y las demás no había sentido aquella sensación desde hacia mucho tiempo y era muy agradable, no me quedaba otro remedio que volver a ducharme, esta vez parecía que estaba mas calmada peor hasta cuanto duraría esto, casi al instante de meterme en la ducha, note como Berenice también entraba conmigo y se disponía a lavarme la espalda con suavidad me gire para poder verla y tenia las mejillas completamente sonrosadas, parecía que aquella sesión había sido para ella mucho mas que cualquier otra vez que lo hubiera hecho.
-- No hace falta que me laves la espalda…de verdad…no te preocupes…lo siento por lo que ha pasado hace un rato…-- dije algo preocupada por ella, aunque parecía que no debía estarlo.
-- No te preocupes…esto era parte de mi trabajo…en donde estaba…y hoy ha sido maravilloso…nunca me había sentido así…en donde servia siempre era yo la que tenia que ir a por mi ama…nunca vinieron por mi…ha sido muy diferente…y estoy contenta por ello…-- dijo Berenice mientras me abrazaba y el agua nos purificaba a las dos por un instante me sentí incluso hasta a gusto conmigo misma, pero sabia que la corrupción se estaba apoderando de mi y tenia que hacerla retroceder, pero tenia que haber alguna forma que no fuera volver a permitir que el Senri entrara en mi nuevamente.
-- Bueno es hora de ir a dormir mañana… tengo que levantarme temprano para ir al…instituto…-- dije mientras me ponía la ropa interior; era un tanga de color azul celeste y con algo de encajes en la parte de superior, y las cintas ajustadas a la cintura.
En cuanto me metí en la cama, Berenice me siguió volviéndose a enroscar a mi cuerpo, aquella vez en vez de sentirme segura me sentía como mas excitada, pero no podía, tenia que controlarme lo que pudiera y despejar mi mente.
La noche paso sin ningún contratiempo dormí de un tirón completamente, en cuanto sonó el despertador zarandee un poco a Berenice para que se despertara, en cuanto me metí en la ducha, ella se dispuso a hacer la cama, al parecer tenía una criada a tiempo parcial, pero de todas formas me alegraba que estuviera aquí.
Me di una ducha rápida y me quede por un momento mirando la ropa interior y no se me ocurría nada así que decidí ponerme el sujetador sin copa me pareció una buena idea, pero esta vez quise cambiar un poco sin pensarlo escogí un portaligas y unas medias de color negro con blonda de encaje, también me puse una falda, de color azul con unos dibujos de estrella no mas alta de las rodillas y con algo de vuelo en el torso me decidí por una camiseta sin mangas de color rosa apagado y una chaqueta vaquera ligera encima de color negro apagado casi gris, inmediatamente fui a la cocina y vi como Berenice estaba mirando por todas partes como hacer alguna cosa, me quede mirándola por un momento como se frustraba me pareció hasta divertido pero no era momento para perder tiempo; le enseñe básicamente algunas cosas, pero sin llegar a la vitro cerámica para que no se liara aun mas, cogí una tostada y tome algo de zumo y salí corriendo tenia que coger el autobús y no llegar tarde al bajar a la calle supe que aquel día iba a ser de calor, decidí dejar a Berenice en casa con la tele puesta la menos se distraería algo y esperaba que no cometiera ningún estropicio, aquella situación me hizo recordar a Rubí, cuando la deje por primera vez en casa, solo pude mas que reírme un poco.
En las calles ya empezaban a oírse el ruido de costumbre del trafico, pero esta vez los sonidos no eran tan fuertes incluso los colores estaban un poco mas apagados de costumbre y de momento no había sentido ningún impulso sexual a lo mejor solo fue una fase de acomodamiento de mi cuerpo, o eso esperaba que fuera.
Tome el autobús de siempre casi vació y me senté donde costumbre al fondo, empecé a mirar por la ventanilla esta vez no había obras y no tardamos tanto en llegar, en cuanto llegue atravesé los jardines del instituto mirando hacia todas partes como de costumbre parecería una tontería pero echaba de menos a Catia y a sus amigas, acelere la marcha no quería llegar tarde a las clases, al entrar observe que estaban casi todos, al parecer esa mañana habían madrugado mire hacia todas partes intentando ver si estaba Alexa por algún sitio pero no la vi lo mas seguro se habría retrasado.
En cuanto me senté, mire de reojo a la clase y me di cuenta que no me apartaban ojo de encima sobre todo los chicos, la verdad no entendía el por que tan, provocativamente iba vestida no podía ser eso, me gire para ver que era lo que pasaba, y enseguida observe que tenían los ojos rojos el ambiente se había vuelto enrarecido por completo, y ese olor asqueroso empezaba a invadir la clase, las paredes parecían derretirse y detrás de ellas podían verse como una grandes venas palpitar, incluso la cara de mis compañeros parecían que se deformaran a cada momento, no pude mas que cerrar los ojos, esperando que todo se disipara, no podía ser no tenia al Senri que es lo que quería Ábrahel de mi.
Enseguida note una mano en el hombro y abrí los ojos, por suerte aquella visión me alegro mucho era la de Alexa allí estaba con su sonrisa de costumbre, vestida con una blusa algo abierta y provocadora de color blanco, a través de ella podía verse un sujetador de color rosa con encajes, llevaba un pantalón corto que le llegaba un poco mas por encima de las rodillas de color celeste y ajustado a su figura, y en las piernas unas medias de color rojo, sus pies lucían unos zapatos de tacón de color negro y abiertos en la punta tenia los dedos de las uñas pintadas de negro.
-- Buenos días… ¿Te ocurre algo…? …Ayer Akiko me llamo preocupada…-- pregunto Alexa sonriéndome, mire de reojo la clase y me di cuenta que todo aquello había desaparecido y todo estaba como siempre.
-- Buenos…días…No para nada no me ocurre nada…solo que andaba algo cansada y quería relajarme eso es todo…-- respondí sonriendo falsamente, ni siquiera recordaba que la obligara a irse esto iba cada vez peor.
-- Me alegro que estés bien…-- dijo Alexa sonriéndome y en cuanto se sentó a mi lado entro Verónica esta vez iba vestida con los típicos pantalones de licra negros brillantes en sus pies portaba unos zapatos de tacón de color beige, en su torso una blusa de color gris perla con botones negros esta ves el pelo lo llevaba suelto completamente, me quede por un momento mirándola fijamente recreándome en sus curvas y en sus pechos que pude saborear aquella noche.
-- Buenos días a todos…empezare por pasar lista…a propósito tendremos un examen sorpresa…-- dijo Verónica con seriedad, la verdad si supieran como era de verdad mas de uno saltaría, aunque aquellas palabras “examen sorpresa” no hicieron mucha gracia entre ellos.
En cuanto acabo de pasar la lista empezó a pasar las hojas de los exámenes que pusimos boca abajo como de costumbre esperando su señal de comenzar.
-- Recordad que tenéis una hora…solo espero que hayáis estado repasando…y buena suerte a todos…-- dijo Verónica con tono casi sarcástico sabia de sobra que yo acababa de entrar nuevamente y no tenia casi ni idea, y aparte en lo que mas me fijaba ahora mismo era en la figura de Alexa que cada vez me excitaba mas.
En cuanto le di la vuelta al papel la cabeza se me hizo un lió, no tenia ni idea bueno al menos respondería una pregunta bien la de mi nombre, empecé a mirar a ver si encontraba algunas respuestas que pudiera hacer, aquella hora se me iba a hacer eterna, de vez en cuando miraba pasar a Verónica entre las mesas mirando por si pillaba a alguien copiar, veía como Alexa al menos estaba respondiendo a algunas tomándose su tiempo.
Entre tanta pregunta al menos pude encontrar tres de ellas que me resultaban familiares, y pude responderlas esperaba que entre las que nos habían puesto fueran suficientes, una vez hube acabado se lo entregue a Verónica y salí al pasillo esperando a que Alexa terminara y por lo menos poder hablar de algo con alguien, nunca me había fijado de lo solitario que era el pasillo cuando no estaba nadie, mire hacia un lado y otro y no veía a nadie, alce la vista y note como las luces parpadeaban levemente lo mas seguro algún fluorescente que no estuviera ajustado, casi al momento las luces del fondo empezaron a apagarse lentamente una detrás de otra, aquello ya no empezaba a gustarme en absoluto, intente abrir la puerta de la clase para entrar pero estaba como atrancada me quede en el sitio, mi miedo iba en aumento, estaba mirando hacia todas partes aquella oscuridad parecía engullirme por momentos era como si me asfixiara.
En un instante escuche como unas voces de tono femenino como si salieran de la oscuridad, al principio casi ni las entendía pero cada vez se hicieron mas entendibles, era como si susurraran al oído: “Lujuria”, “Deseo”, “Pasión”, …al principio pensé que eran ilusiones pero cada vez se hacían mas reales aquellas voces empezaban a clavarse cada vez mas, me lleve las manos para tapármelos y no escucharlas pero resultaba casi imposible, se me habían metido dentro de mi cabeza, al principio resultaban amenazadoras e intimidantes pero poco a poco es como si fueran agradables y tentadoras, en ese momento todo volvió a recuperar su aspecto normal y note como alguien me ponía una mano en el hombre gire la cabeza y vi que era Alexa sonriéndome y algo extrañada.
-- ¿De verdad te encuentras bien…? …-- pregunto Alexa extrañada por mi comportamiento.
-- Si estoy bien…no te preocupes… ¿Qué tal te ha salido el examen…? …-- respondí interesándome por lo que había escrito.
-- No ha salido mal pero la verdad…a veces creo que se pasa…solo espero aprobar…-- dijo Alexa con cara de preocupación, aunque la verdad me importaba poco lo que hubiera escrito solo quería tenerla entre mis manos y esa era una situación de lo mas morbosa posible.
-- Sabes de lo que me esta entrando ganas…-- dije susurrándole a su oído, cosa que le provoco un cosquilleo.
-- ¿Aquí y ahora…? …no podemos hacerlo…puede salir cualquiera de la clase…-- respondió Alexa un poco asustada.
-- Te acuerdas de lo del autobús…lo hiciste con toda esa gente…-- dije haciéndole recordar aquella experiencia, aunque fue de lo mas agradable, mi mente ya empezaba a jugar con imágenes de ella gimiendo, incluso mi sexo ya empezaba a mojarse lentamente, ya empezaba a notar la humedad en mi ropa interior, no faltaría mucho para notarla descender por mis muslos.
-- Pero aquello fue distinto…había mas gente para taparnos…-- dijo Alexa, en ese momento le coloque mis labios contra los suyos sin dejarle acabar la frase, y mi pierna entre las suyas apretando su sexo un poco con mi rodilla, mientras mi mano agarro uno de sus pechos por encima de la ropa, sentía la suavidad de sus pecho, en mi mano como la ocupaba por entero, pero sin salirse por ningún sitio, y sus pezones se iban endureciendo cada vez mas deprisa, en ese momento me aparte dejándola respirar un poco y que recuperara el aliento.
La observe y tenia las ojos cerrados casi embelesada por lo que acababa de hacer, era increíble estaba como descontrolada completamente, veía lo que estaba haciendo pero no podía detenerme, aunque aquella sensación me encantaba.
-- No…podemos…hacerlo…aquí…-- dijo Alexa mientras jadeaba y mi mano seguía masajeando su pecho, lentamente sin prisa alguna.
-- Tu déjame a mi quiero hacer…una cosa…-- dije muy valientemente, ni siquiera me importaba si alguien salía de la clase y nos viera.
Me agache un poco y mis manos desabrocharon su pantalón lentamente sin prisa saboreando el momento y mirando a la cara de Alexa que cada vez se enrojecía mas, no sabia que hacer estaba como paralizada por el placer, cuando baje aquel pantalón descubrí, una ropa interior de color rojo pasión adornada por un lacito pase mis manos por su sexo y empecé a notar la humedad que ya la invadía, mis dedos jugaron un poco por encima de su ropa interior aunque la verdad era un tanga.
Cuando tuve los dedos bien empapados los saque se su interior y levante mi mano e introduce mis dedos en su boca para que los chupara cosa que hizo con fruición note como su lengua se paseaba entre ellas limpiándolos por completo y mojándolos como si los preparara para lo que se avecinaba y no se equivocaba en nada.
Una vez los tuve bien mojados de su saliva que incluso goteaba por ellos los baje y con mi otra mano abrí su sexo y fui introduciendo mis dedos lentamente, viendo como Alexa ponía una cara de placer increíble tenia que cerrar la boca y no emitir ningún sonido si no podrían descubrirnos, mientras los iba introduciendo sentía cada centímetro de su interior estaba caliente húmedo y parecía incluso que me los absorbiera, llegue hasta el fondo notando la entrada de su útero en ese momento Alexa dio un pequeño gemido que no pudo retener, estaba como en la gloria, de mientras yo veía como su sexo rezumaba flujos que mojaban sus muslos y mi mano, lo sentía caliente y pegajoso, pase la lengua saboreándolos, sintiendo su sabor, mis dedos empezaron a moverse lentamente haciéndole que se mordiera los labios para no gritar, iba muy despacio entrando y saliendo notando como sus paredes vaginales hacían fuerza aprisionándolos, con mi otra mano empecé a frotarle el clítoris haciendo suspirar mas su pecho bajaba y subía de sobremanera, la respiración era agitadísima no sabia ni donde poner sus manos, y yo solo quería que disfrutase lo mismo que yo lo estaba haciendo aunque de otra manera todo aquel placer que le estaba provocando era como si me estuviera alimentando de alguna forma, los movimientos de mi mano empezaron a ser mucho mas fuertes y rápidos quería que llegase al clímax cuanto antes y empecé a acelerar los movimientos entrando y saliendo de ella con fuerza con cada empuje llegaba a lo mas profundo de su interior, en su cara podía verse la lujuria y el deseo en un momento dado pensé que aquellos dos dedos no eran suficiente e introduce uno mas cosa que en unos cuantos empujones note como si su sexo envolviera mis dedos aprisionándolos y como una riada de flujo los invadiera cosa que saque con rapidez mi mano de ella y aplique mi boca a su sexo haciendo que todo su flujo inundara mi garganta caliente y espeso casi me llegaba a quemar, mientras mi lengua entraba nuevamente dentro de ella haciéndole morderse los labios aun mas, no quería que terminara su orgasmo era maravilloso sentir su sexo en mi boca caliente y deseoso de mas quería mas de ella, en ese momento, me di cuenta que podían pillarnos y no podíamos seguir mas haciendo eso.
Retire mi boca empapada por su orgasmo y vi la cara de Alexa con los ojos cerrados y casi desmayada del placer, necesitaba que reaccionara me limpie un poco e intente arreglarla para que al menos no la pillaran semi desnuda, le golpee suavemente en la cara para que reaccionara y por suerte lo hizo a tiempo por que de la clase salieron unos cuantos que habían terminado el examen, aunque se nos quedaron mirando por unos momentos sobre todo a Alexa que tenia la cara aun roja como un tomate.
-- ¿Te encuentras bien…? …-- pregunte mirándole a la cara que aun estaba extasiada.
-- Me siento…en el paraíso…-- dijo Alexa aun casi jadeante por aquello.
-- Pues baja y reacciona…que no es plan que te vean así…-- dije intentando hacer que despertara de aquello que aun no se creía ni ella ni yo.
-- ¿Se puede saber…que te ha pasado…? …estas irreconocible…antes no hubieras hecho esto ni loca…has vuelto de allí cambiada totalmente…-- pregunto Alexa por el cambio de mi comportamiento y era normal que lo hiciese.
-- Si te digo la verdad…no se lo que me esta pasando pero creo…que la corrupción de la que hablaba la señora Quan me esta afectando…estoy empezando a escuchar voces incluso mi deseo sexual esta desatado…-- dije pensando en lo que dijo la señora Quan y algo asustada por aquello.
-- Tenemos que decírselo a Verónica en cuanto salga…tiene que haber una solución a esto…-- dijo Alexa con cara de preocupación.
-- Si lo se…además se lo que podría curarme…pero eso seria mas peligroso aun…-- dije pensando en que tendría que devolver aquella cosa dentro de mi y no quería hacerlo.
-- Entonces lo que tendríamos que hacer… es devolverte el Nekomata de vuelta…-- dijo Alexa teniendo que callarse de golpe al ver salir otros cuantos alumnos de la clase.
-- Pero no quiero…me siento muy bien así es como una sensación de libertad increíble…-- dije estirándome un poco, y era verdad me había liberado por dentro pero no sabia que es lo que me podría pasar.
-- Por muy bien que te encuentres…esto puede acabar muy mal para ti…y no quiero que te pase nada…-- dijo Alexa mirándome con ojos tristones.
-- De acuerdo tu ganas…en cuanto tenga oportunidad le diré lo que me pasa a Verónica…aunque creo que no le hará gracia alguna después de lo que tuvo que hacer para ir allí y conseguir sacármelo…-- dije algo preocupada por el sermón que me daría.
En ese momento notamos como el suelo empezaba a temblar pensé que era yo la única que lo sentía pero en la clase escuche la palabra “TERREMOTO” … y enseguida abrimos la puerta de la clase y nos pusimos debajo de su marco, el movimiento era cada vez mayor y las paredes empezaban a resquebrajarse dejando unas grietas enormes, varias taquillas cayeron al suelo del movimiento, pero tan pronto como empezó termino dejándolo todo en silencio salvo los coches de las calles que tenían las alarmas encendidas.
Verónica salio de debajo de la mesa intentando calmar a los chicos y mirando por los pasillos que al igual que ella salieron los demás profesores, para ver si había pasado algo y ver que hacían.
-- Creo que esto ha sido mas que un terremoto…id al gimnasio y esperadme allí…-- dijo Verónica mientras intentaba calmar al resto de la clase.
Por nuestra parte salimos corriendo en dirección al gimnasio por nuestro camino pudimos ver a los profesores algo atareados hablando entre ellos y haciendo entrar al os alumnos, mientras el de mantenimiento estaba intentando ayudar junto con otros maestros a subir las taquillas que habían caído.
Al llegar al gimnasio notamos un olor suave a azufre, solo esperaba que no hubiera salido alguna cosa mas rara de aquel portal, esperamos por unos minutos aquí Verónica apareciera en cuanto llego se detuvo de inmediato un momento olfateando el ambiente.
-- Azufre…espero que no haya pasado nada mas por ese portal…-- dijo Verónica mientras descendíamos a toda prisa por aquel agujero.
Al llegar abajo vimos las estatuas resquebrajadas y algunos cascotes habían caído al suelo por el temblor y al mirar al portal nos quedamos de piedra, no podía ser que hubiera vuelto era imposible, pero allí estaba.
-- No puede ser…pero si la enviamos a una prisión… ¿Cómo ha regresado…? …dime que no es cierto…-- dije mientras intentaba asimilar aquello, mis ojos no daban crédito.
-- La Gran Madre!!! …-- exclamo Alexa en cuanto llego abajo y pudo verla.
Efectivamente allí estaba tirada en el suelo, su cuerpo echaba humo lo mas probable de donde había estado, pero no podía ser esa prisión se suponía que era eterna.
La Gran Madre empezó a despedazarse lentamente mientras abría los ojos algo confusa y mareada, intento ponerse de pie, por un momento se nos quedo mirando extrañada y con sorpresa lo mismo que nosotras a ella que no salíamos de nuestro asombro.
-- ¿Amanda…? …¿Alexa…? …¿Verónica…? …¿Se puede saber que demonios hago aquí…? …-- dijo La Gran Madre mientras recuperaba el equilibrio.
-- Amanda retrocede…a mi me gustaría saber lo mismo… ¿Cómo te has liberado…? …¿Y a que has venido…? …-- pregunto Verónica haciendo retroceder unos pasos y poniéndose ella delante mientras que Alexa hacia lo mismo escondiéndose detrás de mí.
Me quede un momento mirándola, repasándola y la sensualidad que emanaba de todo su cuerpo, sus curvas tentadoras y sobre todo su sexo, maravilloso y muy apetecible, solo pude mas que relamerme de gusto; pero sabia que tenia que contenerme como fuera así que intente mantener mi mente fría intentando pensar en otra cosa.
-- Si te digo la verdad…no se ni como he llegado…me acuerdo de la pelea que tuvimos de cómo agarre a Aloqua y fui absorbida por ese portal…me encontraba en un sitio oscuro, vació, frió…y flotando por toda la eternidad con alguien que te odiaría…de pronto sentí un temblor y vi una luz brillante…pensé que no podía ser peor que ese sitio…así que me dirigí hacia ella…y aquí estoy…y no te preocupes no vengo…para liar mas las cosas…además puedes decir a la otra súcubus que aparezca no merece la pena que este escondida…-- dijo La Gran Madre explicando todo lo que había pasado, aunque lo ultimo que dijo dejo a Verónica desconcertada.
-- ¿Qué otra súcubus…? …No hemos venido con ninguna otra…-- dijo Verónica extrañada por la pregunta de ella.
-- A ver estoy oliendo a una súcubus desde que entre su olor es algo fuerte…y parece joven…snif, snif…-- dijo La Gran Madre olfateando el aire mientras se acercaba a Verónica hasta que se puso a mi lado y siguió oliendo por un momento.
-- No puede ser…Amanda dime que no es verdad… ¿Tu eres esa súcubus…? …-- dijo La Gran Madre sorprendida por el hallazgo.
-- ¿Amanda…? …pero eso es imposible que ella sea una súcubus…a menos que… ¿No me digas que la corrupción te ha afectado y no me dijiste nada…? …-- dijo Verónica sorprendida y a la vez decepcionada.
-- Pensaba decírtelo…pero no pensé que fuese eso hasta hace poco…además no quería enfadarte…por todo lo que has tenido que hacer…para poder sacármelo…-- dije mientras bajaba la cabeza llena de vergüenza, no sabia lo que diría Verónica después de esto.
-- Esto es sorprendente de verdad…vamos a ver no estoy enfadada por el viaje ni pro lo que tuvimos que liar si no…por que no tuvieras confianza al contármelo eso es todo…si es necesario te ayudare a devolverlo…pero lo que no quiero es que te pase algo y no me lo cuentes…ya decía yo que me extrañe cuando te entraron ganas allí mismo…pero no me di cuenta…-- dijo Verónica con tono de enfado y tenia toda la razón no había confiado en ella y debí haberlo hecho.
-- Ya decia que ese olor a gato había desaparecido…pero lo que no pensaba es que terminaría corrompida…es increíble…-- dijo La Gran Madre casi riéndose por aquella situación.
-- Vaya por que no me sorprende que os encontraría aquí…-- dijo Elvira detrás de nosotros, al parecer aquel terremoto le había hecho venir aquí, vestía unos pantalones lisos de color crema en sus pies unas zapatillas de deporte dando el desorden a su vestimenta en su pecho lucia una blusa de color blanco con botones celestes, y su pelo iba recogido en cola de caballo, a su lado la acompañaba un hombre con el pelo de color rubio, sus rasgos eran algo suaves pero no muy contorneados sus ojos tenían un color verde, era joven no aparentaba mas de treinta o treinta cinco años tenia una corpulencia normal no parecía ser muy fuerte iba vestido con la típica camisa de color blanco y unos vaqueros de color azul apagado y en sus pies lucia unos zapatos de color negro
-- Vaya Elvira… ¿Qué haces aquí…? …-- dijo Verónica mientras miraba hacia atrás mirando a La Gran Madre que al momento había desaparecido de allí.
-- ¿Pasa algo…? …-- dijo Elvira mirándola extrañada.
-- No, nada no te preocupes… ¿A que has venido…? …-- pregunto Verónica con un tono de preocupación, ni siquiera yo había visto a donde había ido.
-- Eres tu la que me dijiste que querías hablar…con el jefe del departamento de investigación… ¿No te acuerdas…? …Este es Jeins…-- dijo Elvira presentándoselo cortésmente.
El hombre avanzo unos pasos y extendió la mano a Verónica esta le miro de arriba abajo enfadada.
-- Es un placer…encantado…-- dijo Jeins con voz algo temblorosa.
-- ¿Me podrías decir que clase de chapuza, habéis hecho en este portal…? …-- pregunto Verónica algo exaltada mientras le tiraba una mirada de las que podrían matar.
Jeins retrocedió unos pasos recogiendo su saludo, algo decepcionado e intento calmar a Verónica.
-- Señorita Verónica le aseguro…que no hemos tenido que ver nada con eso…además lo único que hicimos fue tomarle unas fotografías…yo por mi parte me considero un aficionado del ocultismo…he estado investigando esas runas y he descubierto que datan hace dos mil años atrás, lo que me sorprende es como una profesora de instituto pudiera descubrirlas…-- dijo Jeins intentando calmar a Verónica que por su parte pareció tomarse aquello como si estuvieran burlándose de ella.
-- A ver me estas diciendo que la grieta en este carácter…no ha sido cosa vuestra…con lo chapuceros que sois…-- dijo Verónica aun un poco mas exaltada mientras le señalaba el carácter en cuestión.
-- Le vuelvo a repetir que lo único que hicimos fue tomar unas fotografías de eso…nada mas de verdad …no las tocamos…-- dijo Jeins algo mas nervioso viendo que era imposible de calmar.
De momento deje a Verónica discutir y cogí a Elvira y la lleve a un rincón para poder hablar con ella tranquilamente aunque hubiera preferido hacerle otra cosa la verdad, aquel pantalón que se ajustaba a su trasero me estaba volviendo loca, pero tenia que mantener mi mente fría.
-- Elvira… ¿Sabes ya que es lo que le paso a esa chica…? …-- pregunte intentando saber si había nuevas noticias.
-- Pues mira si he recibido el informe del forense…por lo visto tenia un crecimiento anómalo en su espalda de hueso y cartílago, el forense supone que eran alas…aunque al parecer su corazón lo pudo soportar la presión y reventó…aunque lo que mas me extraña es la cantidad de estrógenos que tenia en sangre…eran cuatro veces superior a lo normal…-- dijo Elvira resumiéndome el informe del forense.
-- Otra cosa mas…según ella se había puesto una vacuna contra la alergia…sabes… ¿Sabes donde fue…? …-- pregunte intentando atar algunos cabos.
-- Si también tenía…poca cantidad de esa vacuna y fue en el hospital…donde tú y yo estuvimos ingresadas…-- dijo Elvira, aunque lo que me había dicho empezaba a tener un poco de luz pero quien debía de saber más de aquello era Samantha.
FIN DEL CAPITULO 2
P.
Pues bueno aqui dejo otro de los capitulos espero os guste y ya decia uqe no te veia por aqui Nanes ^^
Una vez en mi apartamento no sabia que es lo que me pasaba estaba como descontrolada, supuse que era por que aquella cosa había sido sacada de dentro de mi y tenia como mas energía, pensé que lo mejor seria tomar una ducha y relajarme, fui al cuarto baño y empecé a desnudarme podía sentir el roce de cada pieza de ropa contra mi piel, era como si me excitara inconscientemente.
Abrí el grifo de la ducha y deje que el agua hiciera su trabajo y me calmase, resbalaba por mi piel haciéndome sentir de una forma diferente a todas, pensé que me relajaría pero cada gota que caía sobre mi piel me ponía peor aun.
No tarde mucho en salir y ponerme el albornoz empecé a cepillarme el pelo y al momento sonó la puerta no tenia ni idea de quien podía ser a estas horas, solo tenia ganas de acostarme y descansar.
Cuando abrí la puerta vi que se trataba de Akiko y que a su lado estaba Berenice al parecer ya estaba cansada de estar en ese sitio y podía entenderla.
-- Vaya…que supresa… ¿Te encuentras bien Berenice…? …-- pregunte extrañada por la hora que era.
-- Si claro solo que como ya no había motivo…para estar allí y habías vuelto…no tenia mas motivo estar…-- dijo Berenice sonriendo, aunque en mi mente se pasearon mas de una cosa que no estaba relacionada con eso, me alegre mucho que estuviera bien.
-- Gracias Akiko…ahora es mejor que te vayas…debes de estar cansada y es tarde…-- dije casi obligándola a irse mientras Berenice entraba.
-- ¿Te encuentras bien Amanda…? …No se… te encuentro… rara…-- pregunto Akiko por el tono de mi voz y no era de extrañar incluso yo me preocupe momentáneamente, pero no le preste atención alguna.
-- Me encuentro perfectamente…Y ahora es mejor que te vayas…hazlo por favor…-- respondí casi amenazadoramente, sabia que había dicho aquellas palabras pero no podía creérmelo.
-- Bueno de acuerdo…si necesitas algo…-- dijo Akiko sin poder terminar la frase cerré la puerta delante de ella.
Mire a Berenice que se encontraba frente al televisor mirándolo apagado extrañada intentando averiguar como se encendía, me fui acercando hasta ponerme delante suya.
-- Sabes me esta apeteciendo… tener un poco de diversión…-- dije casi haciendo resbalar aquellas palabras por mi boca, pero era increíble casi no me lo creía estaba como desatada, pero no podía dominarme, al parecer lo que dijo la señora Quan de la corrupción estaba empezando a afectarme, pero no me daba cuenta.
-- Bueno podemos ver eso de la televisión…-- dijo Berenice casi sin saber a lo que me refería pero enseguida empezó a entender.
En ese mismo momento mis labios empezaron a besar los suyos tímidamente con pequeños movimientos, mientras una de mis manos se aferraba a su pecho y empezaba a masajearlo lentamente moviéndolo sin prisa sintiendo como su pezón empezaba a endurecerse lentamente los gemidos de Berenice se hicieron mas fuerte notaba como su pecho subía y bajaba rítmicamente con su respiración, al instante aplique mis labios contra ella con fuerza inusitada y empecé a meter mi lengua en su boca saboreándola por completo quería que jugasen una con la otra, las manos de Berenice bajaron hasta mi trasero que agarro con fuerza, mientras que en mi abdomen comencé a notar como su miembro iba creciendo por momentos, aquel beso no se ni cuanto duro solo sabia que quería disfrutarla en mi boca no perder su sabor nunca, mis pensamientos volaban imaginando su cuerpo y su gran miembro dentro de mi llenándome, incluso mi sexo hormigueaba cada vez que pensaba en el.
Separamos nuestros labios con un hilo de plata entre ellos, mi boca fue bajando lentamente deteniéndose para saborear los pezones, pasando mi lengua rodeándolos sintiendo su dureza en mi boca, los gemidos de Berenice estaban exaltados incluso note como sus manos se ponían en mi cabeza haciéndomela bajar suavemente, no podía aguantar mas lo deseaba tanto como yo, así que decidí no hacerla esperar mas.
Baje directamente a su miembro y allí estaba increíble, erguido desafiante delante de mi, lo agarre con la mano sintiendo su dureza y como palpitaba cada vena en la palma de mi vena incluso su calor casi quemaba, su olor me embelesaba era casi hipnótico, empecé besando el glande con aquellas pequeñas protuberancias solo un pequeño beso, mire por un momento la cara de Berenice que estaba completamente sonrojada y jadeante deseosa de que empezara de una vez.
Pase mi lengua nuevamente saboreando su sabor salado, solo por encima dejando que mi saliva resbalara por el, dejándolo brillante y de un golpe lo engullí en mi boca mi lengua se movía, incluso mis mandíbulas me dolían un poco por lo grande pero no me importo seguí engullendo aquella cosa, sus venas apitaban mucho mas rápido su dureza era increíble y su calor no lograba apagarlo con mi saliva si no que estaba mas caliente aun y eso me encantaba, su sabor era salado y delicioso mejor que cualquier manjar, intente que mi lengua jugueteara con esas pequeñas protuberancias, y es cuando los gemidos de Berenice se exaltaron mucho mas, parecía ser que ese era el punto exacto y me aproveche de el, empecé a chuparlo con fruición como si no hubiera otra cosa en mi vida que aquello, mi saliva se desbordaba de mi boca, cada vez iba mas deprisa mientras mi mano seguía moviéndola al compás que mi boca, las manos de ella no paraban de moverme adelante y hacia atrás en un ritmo frenético casi terminaba ahogada pero no me importaba, en un instante el cuerpo de Berenice se convulsiono y un grito de placer invadió el apartamento como tantas otras veces al compás sus manos me atrajeron de golpe clavándome aquello hasta la garganta la sentía como me la dilataba y casi podía ahogarme, sentí como incluso sus venas se hacían mucho mas grandes y como la parte baja de su sexo se endurecía, y al momento sentí un rió de esperma recorrerme la garganta era caliente, espeso y con gusto empecé a tragarlo iba directamente a mi estomago, su sabor me pareció delicioso quería mas y mas de ella toda su esencia desbordaba mi estomago incluso en un momento no pude llegar a tragar mas mis ojos casi se ponen en blanco notaba como salía por las comisuras, y manchaba el albornoz, pero no me importaba, casi acabando Berenice soltó y ambas caímos al suelo, ella parecía satisfecha pero yo no lo estaba quería mas.
Me quede por un momento mirándola, aun erguida y goteando esperma como si de una fuente se tratase. Y como su pecho subía y bajaba rítmicamente mientras jadeaba de placer, yo por mi parte me relamía lo que tenía por mis labios, no quería dejar que nada se desperdiciase de aquel líquido maravilloso.
Me quite el albornoz y de un movimiento me puse encima de ella, Berenice se me quedo mirando sorprendida por mi comportamiento incluso yo estaba asustada de lo que estaba haciendo.
Me coloque de pie encima de ella y empecé a bajar lentamente hasta que sentí su glande en la entrada de mi sexo que me hormigueaba como loco por sentirla dentro, mis flujos empezaban a salir fuera mojándolo como si estuviera lubricándolo, y de un golpe me introduje la cabeza de su sexo, fue una sensación indescriptible sentir como aquellos pequeños apéndices, parecieran que se aferraban a mi interior, empecé a bajar lentamente quería sentirlo centímetro a centímetro como me invadía lentamente como aquel sexo me llenaba, era una sensación maravillosa, mientras bajaba notaba como sus venas palpitaban por el calor de mi interior, cuando al final entro por completo emití un pequeño grito de dolor por la longitud incluso podía sentirlo en la puerta de mi útero, la cara de Berenice era una apología del placer, estaba sonrojada por completo y su respiración era agitada lo mismo que la mía casi iban a la par, me agache un poco y coloque mi manos en sus pechos y los peones duros como piedras entre mis dedos apretándolos con fuerza, Berenice emitió un grito mientras sus manos se aferraban a mi cadera, en ese momento comencé a bajar y a subir lentamente, acostumbrándome a aquel miembro que me invadía por completo y se aferraba a mi interior calido y húmedo, que lo acogía con lujuria desenfrenada, notaba como mis flujos salían de mi interior y resbalaban por mis muslos mojándomelos y abrillantando su miembro, una vez acostumbrada a su tamaño y grosor, empecé a moverme mas rápidamente subiendo y bajando haciendo que su glande golpeara contra mi útero a cada movimiento gritaba con pasión desenfrenada lo mismo que Berenice, aquello era un desenfreno sin igual, quería seguir empalada siempre por ella que me destrozara por dentro que me invadiera por completo sentirla como perforaba mi interior, en cuanto baje y la sentí por completo dentro de mi, note como aquellas protuberancias se aferraban a mi interior y no me dejaban subir mas, su cuerpo se enrosco haciéndome bajar sobre su cuerpo y sentir como sus pezones duros se rozaban con los míos, empezamos a jadear a la vez sintiendo incluso como nuestros corazones latía al mismo tiempo, su cuerpo empezó a enroscarse casi por completo sin dejarme moverme, y al instante sentí como me inundaban con esperma caliente y empezó y como aquellas protuberancias abrían la entrada de mi útero, para tener mas facilidad, y de un movimiento de su cuerpo note como su glande entraba dentro de el, solo pude emitir un grito aunque nos e si fue del placer o de dolor era increíble había llegado a lo mas profundo y me sentía llena caliente y mas lujuriosa que nunca no quería que esta sensación acabara nunca, mientras tanto Berenice y yo nos fundimos tanto en cuerpo como en gritos de placer, aquello prosiguió como unos cinco minutos me sentía llena incluso note como mi estomago creía un poco por lo que había soltado dentro de mi parte de el salio afuera mojándonos a ambas. No pude mas que besarla con pasión mientras me llenaba con su lujuria, cuando paso en tiempo se desenrosco y yo caí rendida a su lado con mi estomago lleno y recuperándome mientras mi sexo no paraba de convulsionarse soltando pequeños chorros de semen.
Cuando me hube recuperado un poco me levante algo mareada pero aun con el placer dentro de mi y el estomago un poco embotado aquello me hacia recordar las primeras veces que estuve con Rubí y las demás no había sentido aquella sensación desde hacia mucho tiempo y era muy agradable, no me quedaba otro remedio que volver a ducharme, esta vez parecía que estaba mas calmada peor hasta cuanto duraría esto, casi al instante de meterme en la ducha, note como Berenice también entraba conmigo y se disponía a lavarme la espalda con suavidad me gire para poder verla y tenia las mejillas completamente sonrosadas, parecía que aquella sesión había sido para ella mucho mas que cualquier otra vez que lo hubiera hecho.
-- No hace falta que me laves la espalda…de verdad…no te preocupes…lo siento por lo que ha pasado hace un rato…-- dije algo preocupada por ella, aunque parecía que no debía estarlo.
-- No te preocupes…esto era parte de mi trabajo…en donde estaba…y hoy ha sido maravilloso…nunca me había sentido así…en donde servia siempre era yo la que tenia que ir a por mi ama…nunca vinieron por mi…ha sido muy diferente…y estoy contenta por ello…-- dijo Berenice mientras me abrazaba y el agua nos purificaba a las dos por un instante me sentí incluso hasta a gusto conmigo misma, pero sabia que la corrupción se estaba apoderando de mi y tenia que hacerla retroceder, pero tenia que haber alguna forma que no fuera volver a permitir que el Senri entrara en mi nuevamente.
-- Bueno es hora de ir a dormir mañana… tengo que levantarme temprano para ir al…instituto…-- dije mientras me ponía la ropa interior; era un tanga de color azul celeste y con algo de encajes en la parte de superior, y las cintas ajustadas a la cintura.
En cuanto me metí en la cama, Berenice me siguió volviéndose a enroscar a mi cuerpo, aquella vez en vez de sentirme segura me sentía como mas excitada, pero no podía, tenia que controlarme lo que pudiera y despejar mi mente.
La noche paso sin ningún contratiempo dormí de un tirón completamente, en cuanto sonó el despertador zarandee un poco a Berenice para que se despertara, en cuanto me metí en la ducha, ella se dispuso a hacer la cama, al parecer tenía una criada a tiempo parcial, pero de todas formas me alegraba que estuviera aquí.
Me di una ducha rápida y me quede por un momento mirando la ropa interior y no se me ocurría nada así que decidí ponerme el sujetador sin copa me pareció una buena idea, pero esta vez quise cambiar un poco sin pensarlo escogí un portaligas y unas medias de color negro con blonda de encaje, también me puse una falda, de color azul con unos dibujos de estrella no mas alta de las rodillas y con algo de vuelo en el torso me decidí por una camiseta sin mangas de color rosa apagado y una chaqueta vaquera ligera encima de color negro apagado casi gris, inmediatamente fui a la cocina y vi como Berenice estaba mirando por todas partes como hacer alguna cosa, me quede mirándola por un momento como se frustraba me pareció hasta divertido pero no era momento para perder tiempo; le enseñe básicamente algunas cosas, pero sin llegar a la vitro cerámica para que no se liara aun mas, cogí una tostada y tome algo de zumo y salí corriendo tenia que coger el autobús y no llegar tarde al bajar a la calle supe que aquel día iba a ser de calor, decidí dejar a Berenice en casa con la tele puesta la menos se distraería algo y esperaba que no cometiera ningún estropicio, aquella situación me hizo recordar a Rubí, cuando la deje por primera vez en casa, solo pude mas que reírme un poco.
En las calles ya empezaban a oírse el ruido de costumbre del trafico, pero esta vez los sonidos no eran tan fuertes incluso los colores estaban un poco mas apagados de costumbre y de momento no había sentido ningún impulso sexual a lo mejor solo fue una fase de acomodamiento de mi cuerpo, o eso esperaba que fuera.
Tome el autobús de siempre casi vació y me senté donde costumbre al fondo, empecé a mirar por la ventanilla esta vez no había obras y no tardamos tanto en llegar, en cuanto llegue atravesé los jardines del instituto mirando hacia todas partes como de costumbre parecería una tontería pero echaba de menos a Catia y a sus amigas, acelere la marcha no quería llegar tarde a las clases, al entrar observe que estaban casi todos, al parecer esa mañana habían madrugado mire hacia todas partes intentando ver si estaba Alexa por algún sitio pero no la vi lo mas seguro se habría retrasado.
En cuanto me senté, mire de reojo a la clase y me di cuenta que no me apartaban ojo de encima sobre todo los chicos, la verdad no entendía el por que tan, provocativamente iba vestida no podía ser eso, me gire para ver que era lo que pasaba, y enseguida observe que tenían los ojos rojos el ambiente se había vuelto enrarecido por completo, y ese olor asqueroso empezaba a invadir la clase, las paredes parecían derretirse y detrás de ellas podían verse como una grandes venas palpitar, incluso la cara de mis compañeros parecían que se deformaran a cada momento, no pude mas que cerrar los ojos, esperando que todo se disipara, no podía ser no tenia al Senri que es lo que quería Ábrahel de mi.
Enseguida note una mano en el hombro y abrí los ojos, por suerte aquella visión me alegro mucho era la de Alexa allí estaba con su sonrisa de costumbre, vestida con una blusa algo abierta y provocadora de color blanco, a través de ella podía verse un sujetador de color rosa con encajes, llevaba un pantalón corto que le llegaba un poco mas por encima de las rodillas de color celeste y ajustado a su figura, y en las piernas unas medias de color rojo, sus pies lucían unos zapatos de tacón de color negro y abiertos en la punta tenia los dedos de las uñas pintadas de negro.
-- Buenos días… ¿Te ocurre algo…? …Ayer Akiko me llamo preocupada…-- pregunto Alexa sonriéndome, mire de reojo la clase y me di cuenta que todo aquello había desaparecido y todo estaba como siempre.
-- Buenos…días…No para nada no me ocurre nada…solo que andaba algo cansada y quería relajarme eso es todo…-- respondí sonriendo falsamente, ni siquiera recordaba que la obligara a irse esto iba cada vez peor.
-- Me alegro que estés bien…-- dijo Alexa sonriéndome y en cuanto se sentó a mi lado entro Verónica esta vez iba vestida con los típicos pantalones de licra negros brillantes en sus pies portaba unos zapatos de tacón de color beige, en su torso una blusa de color gris perla con botones negros esta ves el pelo lo llevaba suelto completamente, me quede por un momento mirándola fijamente recreándome en sus curvas y en sus pechos que pude saborear aquella noche.
-- Buenos días a todos…empezare por pasar lista…a propósito tendremos un examen sorpresa…-- dijo Verónica con seriedad, la verdad si supieran como era de verdad mas de uno saltaría, aunque aquellas palabras “examen sorpresa” no hicieron mucha gracia entre ellos.
En cuanto acabo de pasar la lista empezó a pasar las hojas de los exámenes que pusimos boca abajo como de costumbre esperando su señal de comenzar.
-- Recordad que tenéis una hora…solo espero que hayáis estado repasando…y buena suerte a todos…-- dijo Verónica con tono casi sarcástico sabia de sobra que yo acababa de entrar nuevamente y no tenia casi ni idea, y aparte en lo que mas me fijaba ahora mismo era en la figura de Alexa que cada vez me excitaba mas.
En cuanto le di la vuelta al papel la cabeza se me hizo un lió, no tenia ni idea bueno al menos respondería una pregunta bien la de mi nombre, empecé a mirar a ver si encontraba algunas respuestas que pudiera hacer, aquella hora se me iba a hacer eterna, de vez en cuando miraba pasar a Verónica entre las mesas mirando por si pillaba a alguien copiar, veía como Alexa al menos estaba respondiendo a algunas tomándose su tiempo.
Entre tanta pregunta al menos pude encontrar tres de ellas que me resultaban familiares, y pude responderlas esperaba que entre las que nos habían puesto fueran suficientes, una vez hube acabado se lo entregue a Verónica y salí al pasillo esperando a que Alexa terminara y por lo menos poder hablar de algo con alguien, nunca me había fijado de lo solitario que era el pasillo cuando no estaba nadie, mire hacia un lado y otro y no veía a nadie, alce la vista y note como las luces parpadeaban levemente lo mas seguro algún fluorescente que no estuviera ajustado, casi al momento las luces del fondo empezaron a apagarse lentamente una detrás de otra, aquello ya no empezaba a gustarme en absoluto, intente abrir la puerta de la clase para entrar pero estaba como atrancada me quede en el sitio, mi miedo iba en aumento, estaba mirando hacia todas partes aquella oscuridad parecía engullirme por momentos era como si me asfixiara.
En un instante escuche como unas voces de tono femenino como si salieran de la oscuridad, al principio casi ni las entendía pero cada vez se hicieron mas entendibles, era como si susurraran al oído: “Lujuria”, “Deseo”, “Pasión”, …al principio pensé que eran ilusiones pero cada vez se hacían mas reales aquellas voces empezaban a clavarse cada vez mas, me lleve las manos para tapármelos y no escucharlas pero resultaba casi imposible, se me habían metido dentro de mi cabeza, al principio resultaban amenazadoras e intimidantes pero poco a poco es como si fueran agradables y tentadoras, en ese momento todo volvió a recuperar su aspecto normal y note como alguien me ponía una mano en el hombre gire la cabeza y vi que era Alexa sonriéndome y algo extrañada.
-- ¿De verdad te encuentras bien…? …-- pregunto Alexa extrañada por mi comportamiento.
-- Si estoy bien…no te preocupes… ¿Qué tal te ha salido el examen…? …-- respondí interesándome por lo que había escrito.
-- No ha salido mal pero la verdad…a veces creo que se pasa…solo espero aprobar…-- dijo Alexa con cara de preocupación, aunque la verdad me importaba poco lo que hubiera escrito solo quería tenerla entre mis manos y esa era una situación de lo mas morbosa posible.
-- Sabes de lo que me esta entrando ganas…-- dije susurrándole a su oído, cosa que le provoco un cosquilleo.
-- ¿Aquí y ahora…? …no podemos hacerlo…puede salir cualquiera de la clase…-- respondió Alexa un poco asustada.
-- Te acuerdas de lo del autobús…lo hiciste con toda esa gente…-- dije haciéndole recordar aquella experiencia, aunque fue de lo mas agradable, mi mente ya empezaba a jugar con imágenes de ella gimiendo, incluso mi sexo ya empezaba a mojarse lentamente, ya empezaba a notar la humedad en mi ropa interior, no faltaría mucho para notarla descender por mis muslos.
-- Pero aquello fue distinto…había mas gente para taparnos…-- dijo Alexa, en ese momento le coloque mis labios contra los suyos sin dejarle acabar la frase, y mi pierna entre las suyas apretando su sexo un poco con mi rodilla, mientras mi mano agarro uno de sus pechos por encima de la ropa, sentía la suavidad de sus pecho, en mi mano como la ocupaba por entero, pero sin salirse por ningún sitio, y sus pezones se iban endureciendo cada vez mas deprisa, en ese momento me aparte dejándola respirar un poco y que recuperara el aliento.
La observe y tenia las ojos cerrados casi embelesada por lo que acababa de hacer, era increíble estaba como descontrolada completamente, veía lo que estaba haciendo pero no podía detenerme, aunque aquella sensación me encantaba.
-- No…podemos…hacerlo…aquí…-- dijo Alexa mientras jadeaba y mi mano seguía masajeando su pecho, lentamente sin prisa alguna.
-- Tu déjame a mi quiero hacer…una cosa…-- dije muy valientemente, ni siquiera me importaba si alguien salía de la clase y nos viera.
Me agache un poco y mis manos desabrocharon su pantalón lentamente sin prisa saboreando el momento y mirando a la cara de Alexa que cada vez se enrojecía mas, no sabia que hacer estaba como paralizada por el placer, cuando baje aquel pantalón descubrí, una ropa interior de color rojo pasión adornada por un lacito pase mis manos por su sexo y empecé a notar la humedad que ya la invadía, mis dedos jugaron un poco por encima de su ropa interior aunque la verdad era un tanga.
Cuando tuve los dedos bien empapados los saque se su interior y levante mi mano e introduce mis dedos en su boca para que los chupara cosa que hizo con fruición note como su lengua se paseaba entre ellas limpiándolos por completo y mojándolos como si los preparara para lo que se avecinaba y no se equivocaba en nada.
Una vez los tuve bien mojados de su saliva que incluso goteaba por ellos los baje y con mi otra mano abrí su sexo y fui introduciendo mis dedos lentamente, viendo como Alexa ponía una cara de placer increíble tenia que cerrar la boca y no emitir ningún sonido si no podrían descubrirnos, mientras los iba introduciendo sentía cada centímetro de su interior estaba caliente húmedo y parecía incluso que me los absorbiera, llegue hasta el fondo notando la entrada de su útero en ese momento Alexa dio un pequeño gemido que no pudo retener, estaba como en la gloria, de mientras yo veía como su sexo rezumaba flujos que mojaban sus muslos y mi mano, lo sentía caliente y pegajoso, pase la lengua saboreándolos, sintiendo su sabor, mis dedos empezaron a moverse lentamente haciéndole que se mordiera los labios para no gritar, iba muy despacio entrando y saliendo notando como sus paredes vaginales hacían fuerza aprisionándolos, con mi otra mano empecé a frotarle el clítoris haciendo suspirar mas su pecho bajaba y subía de sobremanera, la respiración era agitadísima no sabia ni donde poner sus manos, y yo solo quería que disfrutase lo mismo que yo lo estaba haciendo aunque de otra manera todo aquel placer que le estaba provocando era como si me estuviera alimentando de alguna forma, los movimientos de mi mano empezaron a ser mucho mas fuertes y rápidos quería que llegase al clímax cuanto antes y empecé a acelerar los movimientos entrando y saliendo de ella con fuerza con cada empuje llegaba a lo mas profundo de su interior, en su cara podía verse la lujuria y el deseo en un momento dado pensé que aquellos dos dedos no eran suficiente e introduce uno mas cosa que en unos cuantos empujones note como si su sexo envolviera mis dedos aprisionándolos y como una riada de flujo los invadiera cosa que saque con rapidez mi mano de ella y aplique mi boca a su sexo haciendo que todo su flujo inundara mi garganta caliente y espeso casi me llegaba a quemar, mientras mi lengua entraba nuevamente dentro de ella haciéndole morderse los labios aun mas, no quería que terminara su orgasmo era maravilloso sentir su sexo en mi boca caliente y deseoso de mas quería mas de ella, en ese momento, me di cuenta que podían pillarnos y no podíamos seguir mas haciendo eso.
Retire mi boca empapada por su orgasmo y vi la cara de Alexa con los ojos cerrados y casi desmayada del placer, necesitaba que reaccionara me limpie un poco e intente arreglarla para que al menos no la pillaran semi desnuda, le golpee suavemente en la cara para que reaccionara y por suerte lo hizo a tiempo por que de la clase salieron unos cuantos que habían terminado el examen, aunque se nos quedaron mirando por unos momentos sobre todo a Alexa que tenia la cara aun roja como un tomate.
-- ¿Te encuentras bien…? …-- pregunte mirándole a la cara que aun estaba extasiada.
-- Me siento…en el paraíso…-- dijo Alexa aun casi jadeante por aquello.
-- Pues baja y reacciona…que no es plan que te vean así…-- dije intentando hacer que despertara de aquello que aun no se creía ni ella ni yo.
-- ¿Se puede saber…que te ha pasado…? …estas irreconocible…antes no hubieras hecho esto ni loca…has vuelto de allí cambiada totalmente…-- pregunto Alexa por el cambio de mi comportamiento y era normal que lo hiciese.
-- Si te digo la verdad…no se lo que me esta pasando pero creo…que la corrupción de la que hablaba la señora Quan me esta afectando…estoy empezando a escuchar voces incluso mi deseo sexual esta desatado…-- dije pensando en lo que dijo la señora Quan y algo asustada por aquello.
-- Tenemos que decírselo a Verónica en cuanto salga…tiene que haber una solución a esto…-- dijo Alexa con cara de preocupación.
-- Si lo se…además se lo que podría curarme…pero eso seria mas peligroso aun…-- dije pensando en que tendría que devolver aquella cosa dentro de mi y no quería hacerlo.
-- Entonces lo que tendríamos que hacer… es devolverte el Nekomata de vuelta…-- dijo Alexa teniendo que callarse de golpe al ver salir otros cuantos alumnos de la clase.
-- Pero no quiero…me siento muy bien así es como una sensación de libertad increíble…-- dije estirándome un poco, y era verdad me había liberado por dentro pero no sabia que es lo que me podría pasar.
-- Por muy bien que te encuentres…esto puede acabar muy mal para ti…y no quiero que te pase nada…-- dijo Alexa mirándome con ojos tristones.
-- De acuerdo tu ganas…en cuanto tenga oportunidad le diré lo que me pasa a Verónica…aunque creo que no le hará gracia alguna después de lo que tuvo que hacer para ir allí y conseguir sacármelo…-- dije algo preocupada por el sermón que me daría.
En ese momento notamos como el suelo empezaba a temblar pensé que era yo la única que lo sentía pero en la clase escuche la palabra “TERREMOTO” … y enseguida abrimos la puerta de la clase y nos pusimos debajo de su marco, el movimiento era cada vez mayor y las paredes empezaban a resquebrajarse dejando unas grietas enormes, varias taquillas cayeron al suelo del movimiento, pero tan pronto como empezó termino dejándolo todo en silencio salvo los coches de las calles que tenían las alarmas encendidas.
Verónica salio de debajo de la mesa intentando calmar a los chicos y mirando por los pasillos que al igual que ella salieron los demás profesores, para ver si había pasado algo y ver que hacían.
-- Creo que esto ha sido mas que un terremoto…id al gimnasio y esperadme allí…-- dijo Verónica mientras intentaba calmar al resto de la clase.
Por nuestra parte salimos corriendo en dirección al gimnasio por nuestro camino pudimos ver a los profesores algo atareados hablando entre ellos y haciendo entrar al os alumnos, mientras el de mantenimiento estaba intentando ayudar junto con otros maestros a subir las taquillas que habían caído.
Al llegar al gimnasio notamos un olor suave a azufre, solo esperaba que no hubiera salido alguna cosa mas rara de aquel portal, esperamos por unos minutos aquí Verónica apareciera en cuanto llego se detuvo de inmediato un momento olfateando el ambiente.
-- Azufre…espero que no haya pasado nada mas por ese portal…-- dijo Verónica mientras descendíamos a toda prisa por aquel agujero.
Al llegar abajo vimos las estatuas resquebrajadas y algunos cascotes habían caído al suelo por el temblor y al mirar al portal nos quedamos de piedra, no podía ser que hubiera vuelto era imposible, pero allí estaba.
-- No puede ser…pero si la enviamos a una prisión… ¿Cómo ha regresado…? …dime que no es cierto…-- dije mientras intentaba asimilar aquello, mis ojos no daban crédito.
-- La Gran Madre!!! …-- exclamo Alexa en cuanto llego abajo y pudo verla.
Efectivamente allí estaba tirada en el suelo, su cuerpo echaba humo lo mas probable de donde había estado, pero no podía ser esa prisión se suponía que era eterna.
La Gran Madre empezó a despedazarse lentamente mientras abría los ojos algo confusa y mareada, intento ponerse de pie, por un momento se nos quedo mirando extrañada y con sorpresa lo mismo que nosotras a ella que no salíamos de nuestro asombro.
-- ¿Amanda…? …¿Alexa…? …¿Verónica…? …¿Se puede saber que demonios hago aquí…? …-- dijo La Gran Madre mientras recuperaba el equilibrio.
-- Amanda retrocede…a mi me gustaría saber lo mismo… ¿Cómo te has liberado…? …¿Y a que has venido…? …-- pregunto Verónica haciendo retroceder unos pasos y poniéndose ella delante mientras que Alexa hacia lo mismo escondiéndose detrás de mí.
Me quede un momento mirándola, repasándola y la sensualidad que emanaba de todo su cuerpo, sus curvas tentadoras y sobre todo su sexo, maravilloso y muy apetecible, solo pude mas que relamerme de gusto; pero sabia que tenia que contenerme como fuera así que intente mantener mi mente fría intentando pensar en otra cosa.
-- Si te digo la verdad…no se ni como he llegado…me acuerdo de la pelea que tuvimos de cómo agarre a Aloqua y fui absorbida por ese portal…me encontraba en un sitio oscuro, vació, frió…y flotando por toda la eternidad con alguien que te odiaría…de pronto sentí un temblor y vi una luz brillante…pensé que no podía ser peor que ese sitio…así que me dirigí hacia ella…y aquí estoy…y no te preocupes no vengo…para liar mas las cosas…además puedes decir a la otra súcubus que aparezca no merece la pena que este escondida…-- dijo La Gran Madre explicando todo lo que había pasado, aunque lo ultimo que dijo dejo a Verónica desconcertada.
-- ¿Qué otra súcubus…? …No hemos venido con ninguna otra…-- dijo Verónica extrañada por la pregunta de ella.
-- A ver estoy oliendo a una súcubus desde que entre su olor es algo fuerte…y parece joven…snif, snif…-- dijo La Gran Madre olfateando el aire mientras se acercaba a Verónica hasta que se puso a mi lado y siguió oliendo por un momento.
-- No puede ser…Amanda dime que no es verdad… ¿Tu eres esa súcubus…? …-- dijo La Gran Madre sorprendida por el hallazgo.
-- ¿Amanda…? …pero eso es imposible que ella sea una súcubus…a menos que… ¿No me digas que la corrupción te ha afectado y no me dijiste nada…? …-- dijo Verónica sorprendida y a la vez decepcionada.
-- Pensaba decírtelo…pero no pensé que fuese eso hasta hace poco…además no quería enfadarte…por todo lo que has tenido que hacer…para poder sacármelo…-- dije mientras bajaba la cabeza llena de vergüenza, no sabia lo que diría Verónica después de esto.
-- Esto es sorprendente de verdad…vamos a ver no estoy enfadada por el viaje ni pro lo que tuvimos que liar si no…por que no tuvieras confianza al contármelo eso es todo…si es necesario te ayudare a devolverlo…pero lo que no quiero es que te pase algo y no me lo cuentes…ya decía yo que me extrañe cuando te entraron ganas allí mismo…pero no me di cuenta…-- dijo Verónica con tono de enfado y tenia toda la razón no había confiado en ella y debí haberlo hecho.
-- Ya decia que ese olor a gato había desaparecido…pero lo que no pensaba es que terminaría corrompida…es increíble…-- dijo La Gran Madre casi riéndose por aquella situación.
-- Vaya por que no me sorprende que os encontraría aquí…-- dijo Elvira detrás de nosotros, al parecer aquel terremoto le había hecho venir aquí, vestía unos pantalones lisos de color crema en sus pies unas zapatillas de deporte dando el desorden a su vestimenta en su pecho lucia una blusa de color blanco con botones celestes, y su pelo iba recogido en cola de caballo, a su lado la acompañaba un hombre con el pelo de color rubio, sus rasgos eran algo suaves pero no muy contorneados sus ojos tenían un color verde, era joven no aparentaba mas de treinta o treinta cinco años tenia una corpulencia normal no parecía ser muy fuerte iba vestido con la típica camisa de color blanco y unos vaqueros de color azul apagado y en sus pies lucia unos zapatos de color negro
-- Vaya Elvira… ¿Qué haces aquí…? …-- dijo Verónica mientras miraba hacia atrás mirando a La Gran Madre que al momento había desaparecido de allí.
-- ¿Pasa algo…? …-- dijo Elvira mirándola extrañada.
-- No, nada no te preocupes… ¿A que has venido…? …-- pregunto Verónica con un tono de preocupación, ni siquiera yo había visto a donde había ido.
-- Eres tu la que me dijiste que querías hablar…con el jefe del departamento de investigación… ¿No te acuerdas…? …Este es Jeins…-- dijo Elvira presentándoselo cortésmente.
El hombre avanzo unos pasos y extendió la mano a Verónica esta le miro de arriba abajo enfadada.
-- Es un placer…encantado…-- dijo Jeins con voz algo temblorosa.
-- ¿Me podrías decir que clase de chapuza, habéis hecho en este portal…? …-- pregunto Verónica algo exaltada mientras le tiraba una mirada de las que podrían matar.
Jeins retrocedió unos pasos recogiendo su saludo, algo decepcionado e intento calmar a Verónica.
-- Señorita Verónica le aseguro…que no hemos tenido que ver nada con eso…además lo único que hicimos fue tomarle unas fotografías…yo por mi parte me considero un aficionado del ocultismo…he estado investigando esas runas y he descubierto que datan hace dos mil años atrás, lo que me sorprende es como una profesora de instituto pudiera descubrirlas…-- dijo Jeins intentando calmar a Verónica que por su parte pareció tomarse aquello como si estuvieran burlándose de ella.
-- A ver me estas diciendo que la grieta en este carácter…no ha sido cosa vuestra…con lo chapuceros que sois…-- dijo Verónica aun un poco mas exaltada mientras le señalaba el carácter en cuestión.
-- Le vuelvo a repetir que lo único que hicimos fue tomar unas fotografías de eso…nada mas de verdad …no las tocamos…-- dijo Jeins algo mas nervioso viendo que era imposible de calmar.
De momento deje a Verónica discutir y cogí a Elvira y la lleve a un rincón para poder hablar con ella tranquilamente aunque hubiera preferido hacerle otra cosa la verdad, aquel pantalón que se ajustaba a su trasero me estaba volviendo loca, pero tenia que mantener mi mente fría.
-- Elvira… ¿Sabes ya que es lo que le paso a esa chica…? …-- pregunte intentando saber si había nuevas noticias.
-- Pues mira si he recibido el informe del forense…por lo visto tenia un crecimiento anómalo en su espalda de hueso y cartílago, el forense supone que eran alas…aunque al parecer su corazón lo pudo soportar la presión y reventó…aunque lo que mas me extraña es la cantidad de estrógenos que tenia en sangre…eran cuatro veces superior a lo normal…-- dijo Elvira resumiéndome el informe del forense.
-- Otra cosa mas…según ella se había puesto una vacuna contra la alergia…sabes… ¿Sabes donde fue…? …-- pregunte intentando atar algunos cabos.
-- Si también tenía…poca cantidad de esa vacuna y fue en el hospital…donde tú y yo estuvimos ingresadas…-- dijo Elvira, aunque lo que me había dicho empezaba a tener un poco de luz pero quien debía de saber más de aquello era Samantha.
FIN DEL CAPITULO 2
P.
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