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- #1
TODO A LA NORMALIDAD O ESO CREO…
Bueno aquí ando de vuelta, no sabría que deciros ya lo sabéis todo de mi, en esto nuevo os diré lo que paso desde donde nos quedamos así aclarare varias cosas, que por lo que parece resulto mas precipitado de lo que esperaba.
Para empezar pudimos derrotar a Aloqua ya lo habréis leído fue una batalla cruenta, al final aprendí una cosa que esa transformación era gracias a ellas no a la tierra de un cementerio aunque también tenia parte que ver en algunas ocasiones; después de derrotarla llego la policía justo a tiempo como en casi todas las ocasiones, pues bien al entrar pudieron ver un escenario desolador, yo estaba gritando por que había roto aguas, y varios cuerpos de sucubus estaban por el suelo, por suerte o no se lo que paso Catia y las demás ya no estaban, la policía se apresuro a llamar una ambulancia y a recoger a Elvira que estaba en el suelo recubierta de trozos de carne y sangre.
-- Por favor queréis daros prisa…Ahhhhhhhh…esto es insoportable…-- grite de dolor no pensaba que esto iba a doler tanto, sentía como si me partieran por la mitad, el dolor se acumulaba en mis caderas.
-- Aquí equipo de rescate…necesito dos ambulancias…rápido…-- dijo el policía a la radio.
-- Jefe…Elvira esta viva…-- dijo el otro policía mientras comprobaba los signos vitales de Elvira.
Por lo menos por esa parte estaba contenta, la pudimos rescatarla pero lo que no estaba muy tranquila es de los cuerpos de las sucubus que había tirados no sabría como iba a darles explicaciones sobre eso. Dos policías se acercaron ami para intentar tranquilizarme pero no había forma de que dejara de gritar aquella cría quería salir y no iba a detenerla nada.
Al rato escuche que llegaban las camillas a donde yo estaba para recogernos la primera en subir fui yo pedí que me llevaran al hospital donde trabajaba Samantha que era mi ginecóloga por decirlo así, por lo menos estaría segura de que no tendría problemas si la niña salía con algún rasgo de Rubí.
En pocos momentos llegamos al hospital yo seguía con las contracciones quería que me pusieran la epidural como fuese y quitarme este dolor infernal.
Al momento fui llevada a una habitación, estaba decorada con un estilo hogareño incluso la cama y los dos sillones que allí había, aquel sitio parecía una habitación de una casa normal, al momento entro Samantha llevaba la típica bata de doctora, unos pantalones tejanos algo viejos lo mas seguro serian antiguos, en sus pies llevaba unos zapatos de tacón no muy altos, y vestía una blusa de color crema.
-- Que alivio…que estés bien… ¿Y las demás como están? …-- pregunto Samantha, esperando que estuvieran bien y hubieran sobrevivido.
-- No lo se…desaparecieron al momento…pero lo que me preocupa no es eso…es que dejamos cuerpos de sucubus por todo el lugar…Ahhhhhhhh…-- dije yo mientras intentaba controlar el dolor que tenia.
-- No te preocupes por eso y respira profundamente…por lo visto tienes las contracciones de parto…relájate y no pienses en nada ahora mismo…-- dijo Samantha intentando tranquilizarme ojala hubiera estado en mi lugar para ver si estaba tranquila.
-- Dadme la epidural ahora…o lo que tengáis…-- dije desesperada por el dolor no quería que nadie mas me volviera a tocar fuese quien fuese.
-- Lo siento Amanda pero…lo mas seguro es que no pueda dártela…no sabríamos como afectaría al bebe y menos siendo de quien es…-- dijo Samantha explicándome la situación y en verdad tenia razón pero necesitaba algo para relajarme.
-- Muy bien abre las piernas…voy a mirar la dilatación que tienes…-- dijo Samantha levantándome las piernas.
Por que pensé en cuanto dijo esa frase que aquello había sido el motivo de todo esto y que en otras circunstancias no me hubiera importado pero ahora mismo me sonaba incluso hasta mal.
-- ¿Perdón…? …¿Se puede…? …-- dijo una voz que se me hizo muy familiar, al parecer Akiko había venido, cojeaba algo pero para mi era un regalo del cielo tenerla allí.
Akiko estaba como siempre nerviosa pero esta vez no podía juguetear con su cola así que estaba jugando con sus dedos de alguna forma vestía unos leggins de color crema muy suaves que se ajustaban a su figura una blusa de color rojizo con un osito bordado y unos botines de color oscuro, inclusive el rubor de sus mejillas la hacia maravillosa, el pelo lo llevaba recogido en unos bao-bao, era como sacada de un cuento de hadas.
-- Adelante…bueno al parecer te queda un poco…volveré enseguida…-- dijo Samantha mientras salía de la habitación dejándolas a solas.
-- ¿Cómo están las demás…? …-- pregunte de forma curiosa por la desaparición que tuvieron.
-- Las demás están a salvo por suerte Akemi sabe mas de una cosa y pudo salvarnos…decidieron que fuera yo… la que viniera…al menos Verónica pudo curarme un poco…y las otras están descansando…esperan que todo vaya bien…-- dijo Akiko con su habitual timidez y nerviosismo.
-- Muchas gracias por venir Akiko…te lo agradezco ven acércate…-- dije mientras le indicaba que acercara su carita.
Mis labios se posaron en su mejilla calida y suave, tenia la piel como si fuera la de un bebe, y no podía resistirme, en mi mente se paso que ojala hubiéramos tenido un momento mas apropiado.
-- De…nada…tengo que…ir…al baño…-- dijo Akiko completamente ruborizada, parecía un tomate y mas aun con aquella blusa que le hacia juego con su carita. Al volverse casi termina tirando una de las maquinas y tardo un momento en dar con el pomo, no se si se trataba de tortura o algo pero me encantaba verla así.
Al momento tuve otra contracción, pulse el mando que tenia al lado de la cama y enseguida vino una enfermera para comprobar lo que pasaba y llamo a los enfermeros el momento del parto se acercaba.
Me colocaron en una camilla y me llevaron a la sala de partos, aquel momento se acercaba al entrar note lo frío que ella aquella habitación incluso me parecía hostil por decirlo de alguna forma pero no había otra forma, en cuanto me pasaron a la camilla, vi que había poco personal y me extraño siempre que veía por la televisión solía haber mas gente en esto, solo estaba Samantha y una enfermera, al momento entro Akiko con un bata del hospital y una mascarilla para estar a mi lado.
El dolor era insoportable, sentía como si me abrieran en dos, solo quería que aquello pasara lo mas rápido posible pero sabia que no iba a ser así, de vez en cuando oía decir a Samantha que empujara y que me relajara de vez en cuando aquello era una tortura completa, no creía que ninguna mujer quisiera repetirlo, Akiko me cogia la mano para apoyarme de vez en cuando la miraba podía ver su cara de asombro detrás de la mascarilla sus ojos abiertos como platos no quería perderse detalle de aquello, no se ni el tiempo que llego a pasar pero al fin escuche un sonido maravilloso después de toda aquella tortura el llanto del bebe.
-- ¿Qué tal esta…? …Quiero verla…-- pregunte deseosa de tenerla entre mis brazos.
-- Espera un poco…están bañándola…-- respondió Samantha mirando mi cara de felicidad, incluso Akiko se le llegaron a saltar las lágrimas.
Al momento Samantha se volvió para darme a la pequeña era preciosa, era perfecta lo único que me parecía raro o normal en este caso era su pequeña colita terminada en corazón que tenia, de reojo vi como Samantha se giraba para hablar con la enfermera lo mas seguro para que no dijera nada de la cría, ya que podrían llevársela.
-- Bueno en un momento te llevaremos de nuevo a la habitación…de momento descansa un poco…-- dijo Samantha mientras salía de la sala y me dejaba con Akiko.
-- ¿Puedo…cogerla? …-- dijo Akiko nerviosa, aunque se le notaba que tenía muchas ganas.
-- Claro…pero ten mucho cuidado…-- dije pasándole al bebe a sus brazos, cuando lo hice pude ver que tenia una pequeña cicatriz en la mano, que se la atravesaba por completo, y me vino a la mente aquella extraña mujer que me ayudo cuando casi estaba a punto de matar a Catia, no podía ser que fuera ella, era increíble pero había sido mi propia hija quien me ayudo.
-- Es preciosa…-- dijo Akiko mientras la tenia en brazos incluso me la podía imaginar siendo madre.
Al rato se abrieron las puertas, y entro Samantha con dos celadores, cogieron la camilla y me llevaron a la habitación.
Una vez que estuve allí vi que al lado de la cama había una cuna, para dejarla descansar, Akiko la coloco en ella, con sumo cuidado.
-- ¿Bueno que tal te encuentras…? …-- pregunto Samantha asegurándose de mi estado.
-- Estoy hecha polvo…no se como las mujeres les gusta repetir esto…yo con una tengo de sobra…-- respondí casi con ironía aunque no entendía como querían repetir.
-- Eso es normal ahora descansa…lo que me preocupa es si…el bebe se alimentara de la misma forma que los humanos…-- dijo pensativa y no le faltaba razón solo esperaba que fuera de la manera normal y corriente, al momento salio por la puerta para dejarme descansar.
Akiko se tumbo en una de los sillones y se dispuso a dormir lo mismo que yo estaba molida y necesitaba descanso, aunque en la cabeza rondaba la preocupación de cómo se encontrarían las demás, aunque Akiko me hubiera dicho que estaban bien y recuperándose.
La noche paso sin la mas minima incidencia incluso la pequeña no lloro en absoluto, a la mañana siguiente desperté allí, me pareció que hubo sido un sueño todo lo que había ocurrido, pero cuando me fije en la pequeña que estaba en la cuna pataleando, supe enseguida que no lo era, observe que Akiko seguía durmiendo estaba monísima parecía como un angelito, sus mejillas incluso estaban sonrojadas, solo pude esbozar una sonrisa me dio pena pero tenia que despertarla.
-- Akiko…Akiko despierta…despierta dormilona tienes que ayudarme…-- dije intentando no hacer mucho ruido, pero el suficiente para despertarla.
Enseguida me di cuenta como las orejas de gata aparecieron moviéndose como si hubieran captado mi voz llamándola.
--Eh… ¿Qué pasa…? …-- dijo Akiko somnolienta aun, estaba preciosa, tenia una oreja levantada y la otra semicaida y los ojos entreabiertos era una postal de las tantas de veces que lo había visto en los mangas.
-- Despierta…ayúdame coge a la niña y dámela…que tendrá hambre seguro…y guarda las orejitas…aunque por mi no te preocupes estas lindísima…-- dije intentando que ocultara las orejas por si entrara alguien y la descubriese, aunque ya teníamos bastantes problemas con esos tipos con la nebeda, aunque de momento no los había visto por ninguna parte y era un consuelo.
Akiko se acerco y cogio a la pequeña y me la entrego en cuanto le puse el pecho en la boca la bebe poso sus labios sobre el y empezó a alimentarse, por lo menos era un alivio saber que se alimentaba así.
-- Estas…preciosa…-- dijo Akiko mientras me miraba, al momento bajo la cabeza sonrojándose y jugando con sus dedos.
-- Eso suelen decir de las madres…cuando nos ven en esta forma…-- dije imaginándomela a ella también en la misma forma.
-- ¿Sabes…?… Estarías muy linda… de la misma forma…-- dije con la intención de ruborizarla y al parecer dio el efecto deseado ni siquiera pudo responder.
Mientras estaba dándole de comer al bebe una paz interior me invadió era sorprendente la calma que podía dar un simple acto como este, ni siquiera note como las orejitas salían mostrándose.
-- Amanda…las orejas…han salido…-- dijo Akiko señalándomelas, si no llega a ser por ella ni siquiera me hubiera dado cuenta.
-- ¿Qué…?…No me digas que están fuera…esto es increíble…-- dije mientras intentaba ocultarlas de alguna forma pero no había manera, pude ver incluso como la bebe estuviera mas feliz.
Al momento entro Samantha en cuanto me vio cerro la puerta de golpe, parecía como asustada.
-- Pero… ¿Se puede saber que haces…? …Esconde eso ahora mismo…quieres que te vea todo el mundo…además enseguida te traerán el desayuno y tienes que darte una ducha…-- dijo Samantha con preocupación y no le faltaba razón pero no podía hacer nada, lo intente varias veces pero no había forma alguna de hacerlas desaparecer.
-- A ver lo estoy intentando pero no hay forma…no se van…que quieres que haga que me las corte…-- dije intentando convencerla que no era cosa mía en absoluto.
-- Pues tenemos un problema… no tardaran mucho en venir…así que haz algo…Akiko también podrías ayudarla…-- dijo Samantha intentando que Akiko hiciera algo.
-- No se… lo que hacer…normalmente deberían de ocultarse… en cuanto lo deseamos… pero esto es nuevo para mí…-- dijo Akiko completamente preocupada.
La niña al momento dejo de alimentarse en cuanto hizo eso, las orejas desaparecieron, lo que me resulto muy extraño es como si la pequeña reclamara la parte de Nekomata que tenia para alimentarse.
-- Menos mal…no se te ocurra volver a hacerlo…te podrían pillar y a saber lo que harían contigo ya es bastante… tener que ocultar la cola del bebe y que nadie diga nada…ahora levántate y date una ducha…después te reconoceré a ti y al bebe para comprobar que estáis bien…-- dijo Samantha calmándose, pero sabia que todo aquello le estaba costando mucho el tener que ocultarlo tal vez demasiado.
-- Akiko hazme un favor…seguro que ya mismo tendrás que cambiarle el pañal…así que estate atenta mientras me ducho…-- dije intentando preveer lo que pudiera pasar y estaba convencida de que pasaría.
Me introduje en aquel cuartucho, reducido y en la ducha cerrando las cortinas, deje que el agua me limpiase por completo, volví a sentirla sobre mi piel recorriendo cada recoveco de mi cuerpo, ami mente vino la imagen de la primera vez que estuve con Alexa dentro con ella.
Enseguida escuche a la bebe llorar y sabia que eso era cosa de que tenia que cambiarla, solo escuche como Akiko protestaba y se liaba con el cambio de pañal, pero me resulto extraño que siguiera llorando. Al rato salí con la bata típica abierta por detrás y vi como Akiko estaba acunándola entre sus brazos pero no dejaba de llorar.
-- ¿La has cambiado…? …-- pregunte extrañada al ver que no dejaba de llorar.
-- Claro…la he cambiado…pero no deja de llorar…dijo Akiko nerviosa…ante lo que pasaba.
Al momento me acerque a ella y la volví a coger, y al parecer se callo enseguida; esta era otra cosa nueva que había aprendido por lo visto estas crías no soportan separarse de sus madres y me parecía encantador pero a la vez un problema.
-- A propósito no te he preguntado… ¿Cómo esta Elvira y mi padre…? …-- pregunte con extrañeza no había oído nada sobre ellos y andaba algo preocupada.
-- Pues si te soy sincera…Elvira esta en la planta de arriba y se esta recuperando poco a poco…estoy convencida que saldrá de esta…y en cuanto a tu padre se podría decir que lo mas seguro es que se recupere pero tardara aun un poco de tiempo así que no te preocupes…-- dijo Samantha explicándome la situación y por dentro estaba muy aliviada solo esperaba que salieran de esta echaba muchísimo a mi padre de menos, a saber como le explicaría que su esposa era una sucubus y que había desaparecido en una dimensión y que tenia una nieta que era hija de otra, mi mente se liaba con tatas cosas de momento era mejor no pensar en eso.
Me recosté en la cama y enseguida entro una enfermera con el desayuno aunque la verdad no tenia el estomago para aquello, tenia que comer algo, así que le di la pequeña a Akiko y empecé a comer al parecer estando yo en la habitación la bebe no lloraba y era un alivio, antes de empezar a desayunar Samantha decidió auscultarme y revisarme para ver si estaba bien tanto ami como a la pequeña.
-- Bueno al parecer…estáis las dos en perfecta forma aunque tu estas algo agotada pero es normal…bueno te dejo comer tranquila…-- dijo Samantha después de habernos auscultado.
-- ¿Akiko tienes hambre…? …Por que no tengo yo muchas ganas de desayunar si acaso la fruta…-- pregunte a Akiko con la intención de que se lo comiera y al menos que vieran que me encontraba bien.
-- ¿Te encuentras bien de verdad…? …-- pregunto Akiko extrañada por mi decisión.
-- Si de verdad lo que pasa es que no tengo el estomago… ahora mismo para que entre nada…-- respondí cogiendo la pieza de fruta mientras Akiko cogia la bandeja y se disponía a desayunar.
Yo deje al bebe en su cuna mientras se quedaba dormida, en ese momento escuche como llamaban a la puerta no creía que fuese la enfermera de nuevo o lo mismo era Samantha con nuevas noticias.
-- ¿Se puede…? …-- pregunto una voz muy familiar para mi era la de Alexa, al entrar vi que llevaba una falda con algo de vuelo de color rosa atada por un cinturón de color negro, en sus piernas unas medias de color rojo marcaban sus muslos de una forma maravillosa, terminada en una blonda de encaje del mismo color, en sus pies llevaba unas zapatillas de color blanco y rosa con un osito en la parte de atrás, en su torso una camiseta de tirantes de color azul pastel , esta vez lucia unos pendientes de perla muy discretos y no iba muy maquillada salvo los labios de un color fresa fuerte su pelo estaba recogido en cola de caballo, en su mano portaba un pequeño bolso de color negro.
-- Alexa…que bien que te hayas recuperado…-- dije viéndola entrar por la puerta alegre como casi siempre.
-- Amanda…se te ve genial…-- dijo Alexa mientras se lanzaba en la cama a abrazarme, en ese momento acerco su boca a mi oreja y paso su lengua calida y húmeda suavemente mojándomela, sentí como se me puso el bello de punta en un instante, todo mi cuerpo me estaba pidiendo que estuviera con ella pero sabia que no podía ser, además estaba agotada.
Al instante Akiko dejo la bandeja a un lado y se lanzo a la cama abrazándome las dos por un instante se quedaron mirando fijamente me parecía estar en medio de una batalla y que era la mediadora y que cualquiera cosa que hiciese seria un problema, pero sorprendentemente las dos se acercaron a mi oído e hicieron los mismo es como si se hubieran puesto de acuerdo de alguna forma y al parecer estando Alexa a Akiko se le iba parcialmente la timidez; con aquella sensación yo me quede como extasiada era como si estuviera en el cielo, pero en seguida note como las manos de cada una fueron a parar a mis pechos amarrándolos con fuerza yo no pude mas que proferir un gemido estaban demasiado sensibles.
-- Vaya parecen…que han crecido…están muy bien…tengo unas ganas enormes de saborearlos nuevamente…-- dijo Alexa mientras manoseaba mi pecho y pasaba uno de sus dedos por mis pezones, aunque Akiko estaba como un tomate no se quedaba atrás quería imitarla era como si fuera una hermana para ella de alguna forma la había aceptado así.
Los colores subieron a mi cara quería sentir mas y mas pero no podía hacerlo y tenia que detenerme pero mi mente me decía que no mi cuerpo empezaba a calentarse lentamente, pero todo aquello fue roto por el llanto de la pequeña que es como si pidiera algo.
-- Parad de una vez…por favor que la niña quiere algo…ufff...…si que sabéis como calentar y encima Akiko tu la sigues…tranquila no te estoy regañando no te preocupes sabéis que me gusta pero no es plan estoy algo agotada…-- dije mientras cogia a la niña y la acunaba, enseguida se quedo callada, creo que era para saber si me encontraba allí.
-- Bueno… ¿Y como tienes pensado llamarla…? …-- pregunto Alexa curioseando aunque la verdad no tenía pensado ningún nombre.
-- ¿Qué te…parece…Alice…? …-- dijo Akiko tímidamente mientras bajaba la cabeza jugando con las sabanas.
-- No esta mal…me gusta, bueno esta decidido la llamare Alice…-- dije totalmente convencida además le pegaba mucho.
-- Bueno es mejor que descanse un poco…y no se os ocurra hacer nada raro que os veo venir…-- dije dejándolo claro, para que no se hicieran ilusiones.
Poco a poco me fui quedando dormida, no se si el tiempo que estuve así hasta que nuevamente el llanto de la cría me volvió a despertar, estaba segura de que tenia hambre, al abrir los ojos vi como tanto Alexa y Akiko estaban dormidas recostadas en los sillones cada vez que las miraba mas y mas me parecían gemelas.
-- Vamos deja de llorar…si, se que tienes hambre…ven aquí…-- dije mientras la cogia, seguidamente saque un pecho y se lo puse en los labios y nuevamente empezó a alimentarse la paz me invadió nuevamente de golpe y las orejas volvieron a salir, era increíble que aquella pequeña pudiera hacer eso.
Ami mente venían varias preguntas que no tenían respuesta al menos de momento, que haría con ella o que es lo que pasaría, como se lo diría a mi padre, como lo aceptaría y mas aun que le había pasado a mi supuesta madre, y tampoco creía que Akemi quisiera que le dijera que seguía viva, los problemas seguían viniendo mas y mas pero cuando la miraba me olvidaba de todos ellos.
De momento era mejor que estuviera en coma, y solo esperaba que Elvira pudiera solucionar todo aquel embrollo que se había formado.
Pasado un rato la pequeña dejo de comer y la volví a acostar en la cuna pero en cuanto fui a recostarme nuevamente sentí como si la tierra temblara bajo mis pies, era un terremoto, la bebe se puso a llorar asustada; yo me puse encima de la cría por si pasara algo, empecé a escuchar las alarmas y las sirenas de todos los coches las voces de las enfermeras y de todos los que allí había, enseguida se despertaron medio adormiladas tanto Akiko como Alexa que salieron al pasillo para ver que es lo que sucedía.
-- ¿Pero se puede saber que es lo que pasa…? …-- pregunte totalmente asustada mientras cubría la cuna con mi cuerpo.
-- Al parecer es un terremoto…y es raro, por aquí no suelen haber…-- dijo Alexa desde el pasillo.
La bebe seguía llorando asustada y no era para menos, incluso yo lo estaba pero ante esto no se podía hacer nada.
Pasado un rato aquello se detuvo y vimos como los celadores empezaron a revisar las habitaciones una por una para ver si la gente se encontraba bien en seguida, Alexa dejo pasar a Samantha a la habitación.
-- ¿Os encontráis bien…? …-- pregunto preocupada y algo cansada por la caminata que se había tenido que dar lo mas seguro.
-- Si no te preocupes… ¿Qué ha sido eso…? …-- pregunte extrañada y asustada mientras seguía encima de la cuna tapándola.
-- Al parecer ha sido un terremoto…pero es raro por aquí no suele haber…bueno por lo menos estáis bien…el hospital no ha sufrido muchos daños mas bien ha sido el susto que otra cosa…mejor que volváis a dormiros…-- dijo Samantha explicándonos la situación.
El resto de la noche paso completamente normal si ningún incidente, pero no pude quedarme dormida, solo podía escuchar a los celadores moverse por el pasillo, incluso los coches de policía yendo de un sitio para otro, tanto Alexa como Akiko se durmieron rápidamente no tuvieron problemas para ello.
La bebe cogio el sueño rápidamente, y me alegre por ello, sabiendo que no podía dormir me levante y fui a la venta a ver como estaba la situación al levantar la persiana pude ver que algunos edificios habían sufrido daños y tanto la policía como los bomberos estaban por allí, también había bastante gente por las calles asustadas, las ambulancias habían salido seguramente por algunas llamadas que se hubieron producido, mire al cielo esperando alguna respuesta de las muchas que tenia en mente pero ni siquiera la luna estaba seguramente seria luna nueva, podían verse las estrellas casi con claridad.
Al momento llego a mi nariz un olor extraño casi nauseabundo, tuve que taparme la nariz de inmediato, pensé que alguna tubería se habría roto por le movimiento lo mas probable, me quede mirando por un rato al instituto esperando volver a recuperar mi vida normal que en antaño tuve pero sabia que eso era imposible, y aunque sintiera nostalgia no me arrepentía de ello.
Pasado un rato de estar mirando me entro el sueño, así que volví a recostarme el resto de la noche paso rápidamente no pensé siquiera el tiempo que había pasado frente a la ventana, por la mañana fui despertada por los rayos de sol que entraron por la ventana el día se veía que iba a ser estupendo.
Ambas seguían durmiendo parecían angelitos, yo me acerque a la cuna y vi que estaba despierta como esperándome, lo que me pareció muy raro es que ninguna de estas noches hubiera llorado en absoluto era muy silenciosa, así que la cogi entre mis brazos y me dispuse a alimentarla antes de que despertaran y vinieran las demás enfermeras, sabia que dentro de poco me darían el alta pero antes de eso quería ver a mi padre y si pudiera ser a Elvira.
Nuevamente las orejas volvieron a aparecer, y me sentí en paz con todo, pase así un rato un vez hubo acabado el bebe lo volví a colocar en su cuna y me quede sentada en la cama esperando que Samantha viniera para darme el alta y esperando que ese par de dormilonas desaparecieran.
Al momento entro tocaron a la puerta y Samantha entro nuevamente para auscultarme y comprobar que todo estaba bien.
-- Bueno parece que todo esta bien…hoy mismo te puedes ir…al menos todo ha ido bien…pero si puede ser me gustaría seguir el crecimiento de tu hija a ser posible claro…-- dijo Samantha aliviada y esperando poder seguir el proceso.
-- Claro me vendría muy bien gracias…al fin podré quitarme esta bata de una vez…no se como no se terminan resfriando los pacientes con esto…otra cosa crees que podría ver a mi padre…-- dije protestando por aquellas batas que me era un suplicio, pero también quería ver a mi padre.
-- Claro no te preocupes te llevare a donde esta…espera aquí un momento ahora vengo…-- dijo Samantha mientras salía de la habitación lo mas seguro por una silla de ruedas.
Al momento entro con lo que había pensado cogi la niña en brazos y me dispuse a sentarme.
-- Puedes dejar a la niña en la cuna no creo que se la lleve nadie…además están ellas dos…-- dijo Samantha pensando que no podía apartarme de ella.
-- Al parecer llora si no estoy a su lado o en la misma habitación…-- respondí explicándole la situación.
-- Interesante…-- dijo Samantha dándole vueltas a lo que le había dicho.
Enseguida Samantha me llevo por los pasillos, recorriéndolos pude ver que ya las enfermeras estaban llevando los desayunos a las habitaciones y los celadores preparaban algunos pacientes para operaciones, que incluso bromeaban para que se les pasara el miedo que pudieran llevar, en seguida llegamos al ascensor y subimos a la planta quinta, una vez allí, recorrimos los pasillos y fuimos a la habitación; al entrar me encontré a mi padre enchufado a las maquinas, al verlo sentí una presión en el estomago si hubiera estado despierto y me hubiera visto así no hubiera sabido que decirle.
-- Bueno te dejo un momento a solas…enseguida vuelvo…-- dijo Samantha dejándolas a solas.
-- Hola papa…bueno tengo muchas cosas que contarte…pero no sabría como empezar…bueno la primera ya la ves eres abuelo…si se que te dije que tendría un bebe cuando me casase pero las cosas son así…y respecto a mama no sabría como decírtelo…no era precisamente humana que digamos y ha desaparecido y respecto a Akemi sigue viva y la he conocido es una madre excelente…son muchas mas cosas que no tendría tiempo solo espero que te recuperes lo antes posible…-- dije mientras cogia su mano a cada palabra que decía las lagrimas saltaban a mis mejillas de la emoción.
Al momento entro Samantha para volver a llevarme a la habitación y darme el alta.
-- Bueno ya es hora de que volvamos…así te puedes vestir e irte a casa…-- dijo Samantha cogiendo la silla de ruedas y llevándome de vuelta.
-- Espera, me gustaría visitar a Elvira…además se que no saldría de aquí…puede ser que me esperasen abajo la policía…aunque no los he visto…en ningún momento se que andan por aquí…-- dije previendo que posiblemente me los encontraría en cuanto saliese del hospital.
-- Bueno como tú quieras…-- dijo Samantha con resignación como si supiera que decía la verdad.
Samantha volvió a meterme en el ascensor y fuimos a la planta de Elvira nada mas salir pudimos ver policías patrullando por los pasillos, varios de ellos se me quedaron mirando, sabiendo perfectamente quien era.
Al momento llegamos a su habitación Samantha me dejo un momento atrás, mientras ella hablaba con los guardias de la puerta para dejar que pasara, de mientras yo jugueteaba con la niña, en cuanto le daba el dedo lo agarraba y su pequeña cola se agarraba ami muñeca, no sabia si era instintivo o por que ella quería hacerlo.
Pasado un momento, Samantha regreso para llevarme a la habitación, al menos podría hablar con ella y saber como se encontraba.
En cuanto entre vi que estaba sentada en la cama, su pelo estaba alborotado, tampoco llevaba nada de maquillaje y estaba conectada a la maquina de los latidos pero poco mas parecía que estaba bien y que pronto saldría de allí.
-- Vaya mira quien tenemos aquí…que tal te encuentras mama…-- dijo Elvira casi bromeando al verme.
-- Parece que vas mejorando Elvira…me alegra por ello venia a hablarte de una cosa…-- dije pero antes de terminar lo que iba a decir Elvira me interrumpió.
-- Antes me gustaría hacerte una pregunta que me es crucial… ¿Qué narices me ha pasado…? …-- pregunto Elvira extrañada y con razón pero creo que aunque se lo contara no se lo creería.
-- Si te lo tuviera que contar no me lo ibas a creer te lo aseguro…-- respondí dudando de que pudiera creérselo.
-- Mira si creo en la existencia de sucubus…y de Catia…que te hace pensar que no te creeré…sorpréndeme… dijo Elvira esperando mis explicaciones.
Me llevo mas de un rato explicarle lo que había sucedido, Elvira parecía beberse mis palabras, atendiendo a todo lo que decía.
-- Sabes una cosa…me lo creo…a duras penas pero estoy segura de que dices la verdad…no sabría como explicarlo, pero te creo…-- dijo Elvira convenciéndose de que era la verdad.
-- Bueno quería comentarte una cosa…sobre lo de los asesinatos a las chicas del instituto…no fui yo…de verdad es imposible que yo les hubiera hecho eso…me conoces algo por el poco tiempo que llevamos juntas…-- dije intentando apelar a su corazón, sabia que si fuera a la cárcel no sabría que iba a suceder con la pequeña.
-- Mira Amanda, estoy segura que tu no lo has hecho…es mas intentare traspapelar esto de alguna forma…pero no se si podré de momento no te preocupes pero estate por segura que pasare por tu casa de vez en cuando para echar una ojeada…y a propósito me dejas cogerla…no me puedo resistir a los bebes…-- dijo Elvira mirando a la pequeña con los ojos como platos a pesar de s u dureza sabia de sobra que tenia un gran corazón.
-- Claro…pero ten cuidado…-- dije mientras se la pasaba para que pudiera acunarla.
-- Es preciosa…pero una cosa Amanda…no se si te habrás fijado…-- dijo Elvira antes de que pudiera terminar la frase ya sabia por donde iba.
-- Si lo se tiene cola…eso ibas a decir es otra larga historia…ya te la contare cuando vayas a visitarme a mi casa…-- le dije posponiendo la explicación.
Al momento me paso a la niña y Samantha entro por la puerta para llevarme a la habitación de momento podía respirar tranquila pero hasta cuando.
-- Nos vemos cuídate…dije despidiéndome de Elvira mientras salía por la puerta.
-- Y recuerda que te estaré vigilando…-- dijo Elvira me sonó mas amenaza que a despedida.
Al salir pude notar casi el mismo olor nauseabundo que note por la noche y no era la bebe precisamente y en el hospital no se había roto ninguna tubería estaba casi segura por que nadie estaba tapándose la nariz salvo yo. algo pasaba y no era bueno de eso estaba segura…
FIN DEL CAPITULO 1
P.
Bueno tal y como dije he empezado un segundo volumen espero uqe os guste muchas gracias a todos :vientos:
Bueno aquí ando de vuelta, no sabría que deciros ya lo sabéis todo de mi, en esto nuevo os diré lo que paso desde donde nos quedamos así aclarare varias cosas, que por lo que parece resulto mas precipitado de lo que esperaba.
Para empezar pudimos derrotar a Aloqua ya lo habréis leído fue una batalla cruenta, al final aprendí una cosa que esa transformación era gracias a ellas no a la tierra de un cementerio aunque también tenia parte que ver en algunas ocasiones; después de derrotarla llego la policía justo a tiempo como en casi todas las ocasiones, pues bien al entrar pudieron ver un escenario desolador, yo estaba gritando por que había roto aguas, y varios cuerpos de sucubus estaban por el suelo, por suerte o no se lo que paso Catia y las demás ya no estaban, la policía se apresuro a llamar una ambulancia y a recoger a Elvira que estaba en el suelo recubierta de trozos de carne y sangre.
-- Por favor queréis daros prisa…Ahhhhhhhh…esto es insoportable…-- grite de dolor no pensaba que esto iba a doler tanto, sentía como si me partieran por la mitad, el dolor se acumulaba en mis caderas.
-- Aquí equipo de rescate…necesito dos ambulancias…rápido…-- dijo el policía a la radio.
-- Jefe…Elvira esta viva…-- dijo el otro policía mientras comprobaba los signos vitales de Elvira.
Por lo menos por esa parte estaba contenta, la pudimos rescatarla pero lo que no estaba muy tranquila es de los cuerpos de las sucubus que había tirados no sabría como iba a darles explicaciones sobre eso. Dos policías se acercaron ami para intentar tranquilizarme pero no había forma de que dejara de gritar aquella cría quería salir y no iba a detenerla nada.
Al rato escuche que llegaban las camillas a donde yo estaba para recogernos la primera en subir fui yo pedí que me llevaran al hospital donde trabajaba Samantha que era mi ginecóloga por decirlo así, por lo menos estaría segura de que no tendría problemas si la niña salía con algún rasgo de Rubí.
En pocos momentos llegamos al hospital yo seguía con las contracciones quería que me pusieran la epidural como fuese y quitarme este dolor infernal.
Al momento fui llevada a una habitación, estaba decorada con un estilo hogareño incluso la cama y los dos sillones que allí había, aquel sitio parecía una habitación de una casa normal, al momento entro Samantha llevaba la típica bata de doctora, unos pantalones tejanos algo viejos lo mas seguro serian antiguos, en sus pies llevaba unos zapatos de tacón no muy altos, y vestía una blusa de color crema.
-- Que alivio…que estés bien… ¿Y las demás como están? …-- pregunto Samantha, esperando que estuvieran bien y hubieran sobrevivido.
-- No lo se…desaparecieron al momento…pero lo que me preocupa no es eso…es que dejamos cuerpos de sucubus por todo el lugar…Ahhhhhhhh…-- dije yo mientras intentaba controlar el dolor que tenia.
-- No te preocupes por eso y respira profundamente…por lo visto tienes las contracciones de parto…relájate y no pienses en nada ahora mismo…-- dijo Samantha intentando tranquilizarme ojala hubiera estado en mi lugar para ver si estaba tranquila.
-- Dadme la epidural ahora…o lo que tengáis…-- dije desesperada por el dolor no quería que nadie mas me volviera a tocar fuese quien fuese.
-- Lo siento Amanda pero…lo mas seguro es que no pueda dártela…no sabríamos como afectaría al bebe y menos siendo de quien es…-- dijo Samantha explicándome la situación y en verdad tenia razón pero necesitaba algo para relajarme.
-- Muy bien abre las piernas…voy a mirar la dilatación que tienes…-- dijo Samantha levantándome las piernas.
Por que pensé en cuanto dijo esa frase que aquello había sido el motivo de todo esto y que en otras circunstancias no me hubiera importado pero ahora mismo me sonaba incluso hasta mal.
-- ¿Perdón…? …¿Se puede…? …-- dijo una voz que se me hizo muy familiar, al parecer Akiko había venido, cojeaba algo pero para mi era un regalo del cielo tenerla allí.
Akiko estaba como siempre nerviosa pero esta vez no podía juguetear con su cola así que estaba jugando con sus dedos de alguna forma vestía unos leggins de color crema muy suaves que se ajustaban a su figura una blusa de color rojizo con un osito bordado y unos botines de color oscuro, inclusive el rubor de sus mejillas la hacia maravillosa, el pelo lo llevaba recogido en unos bao-bao, era como sacada de un cuento de hadas.
-- Adelante…bueno al parecer te queda un poco…volveré enseguida…-- dijo Samantha mientras salía de la habitación dejándolas a solas.
-- ¿Cómo están las demás…? …-- pregunte de forma curiosa por la desaparición que tuvieron.
-- Las demás están a salvo por suerte Akemi sabe mas de una cosa y pudo salvarnos…decidieron que fuera yo… la que viniera…al menos Verónica pudo curarme un poco…y las otras están descansando…esperan que todo vaya bien…-- dijo Akiko con su habitual timidez y nerviosismo.
-- Muchas gracias por venir Akiko…te lo agradezco ven acércate…-- dije mientras le indicaba que acercara su carita.
Mis labios se posaron en su mejilla calida y suave, tenia la piel como si fuera la de un bebe, y no podía resistirme, en mi mente se paso que ojala hubiéramos tenido un momento mas apropiado.
-- De…nada…tengo que…ir…al baño…-- dijo Akiko completamente ruborizada, parecía un tomate y mas aun con aquella blusa que le hacia juego con su carita. Al volverse casi termina tirando una de las maquinas y tardo un momento en dar con el pomo, no se si se trataba de tortura o algo pero me encantaba verla así.
Al momento tuve otra contracción, pulse el mando que tenia al lado de la cama y enseguida vino una enfermera para comprobar lo que pasaba y llamo a los enfermeros el momento del parto se acercaba.
Me colocaron en una camilla y me llevaron a la sala de partos, aquel momento se acercaba al entrar note lo frío que ella aquella habitación incluso me parecía hostil por decirlo de alguna forma pero no había otra forma, en cuanto me pasaron a la camilla, vi que había poco personal y me extraño siempre que veía por la televisión solía haber mas gente en esto, solo estaba Samantha y una enfermera, al momento entro Akiko con un bata del hospital y una mascarilla para estar a mi lado.
El dolor era insoportable, sentía como si me abrieran en dos, solo quería que aquello pasara lo mas rápido posible pero sabia que no iba a ser así, de vez en cuando oía decir a Samantha que empujara y que me relajara de vez en cuando aquello era una tortura completa, no creía que ninguna mujer quisiera repetirlo, Akiko me cogia la mano para apoyarme de vez en cuando la miraba podía ver su cara de asombro detrás de la mascarilla sus ojos abiertos como platos no quería perderse detalle de aquello, no se ni el tiempo que llego a pasar pero al fin escuche un sonido maravilloso después de toda aquella tortura el llanto del bebe.
-- ¿Qué tal esta…? …Quiero verla…-- pregunte deseosa de tenerla entre mis brazos.
-- Espera un poco…están bañándola…-- respondió Samantha mirando mi cara de felicidad, incluso Akiko se le llegaron a saltar las lágrimas.
Al momento Samantha se volvió para darme a la pequeña era preciosa, era perfecta lo único que me parecía raro o normal en este caso era su pequeña colita terminada en corazón que tenia, de reojo vi como Samantha se giraba para hablar con la enfermera lo mas seguro para que no dijera nada de la cría, ya que podrían llevársela.
-- Bueno en un momento te llevaremos de nuevo a la habitación…de momento descansa un poco…-- dijo Samantha mientras salía de la sala y me dejaba con Akiko.
-- ¿Puedo…cogerla? …-- dijo Akiko nerviosa, aunque se le notaba que tenía muchas ganas.
-- Claro…pero ten mucho cuidado…-- dije pasándole al bebe a sus brazos, cuando lo hice pude ver que tenia una pequeña cicatriz en la mano, que se la atravesaba por completo, y me vino a la mente aquella extraña mujer que me ayudo cuando casi estaba a punto de matar a Catia, no podía ser que fuera ella, era increíble pero había sido mi propia hija quien me ayudo.
-- Es preciosa…-- dijo Akiko mientras la tenia en brazos incluso me la podía imaginar siendo madre.
Al rato se abrieron las puertas, y entro Samantha con dos celadores, cogieron la camilla y me llevaron a la habitación.
Una vez que estuve allí vi que al lado de la cama había una cuna, para dejarla descansar, Akiko la coloco en ella, con sumo cuidado.
-- ¿Bueno que tal te encuentras…? …-- pregunto Samantha asegurándose de mi estado.
-- Estoy hecha polvo…no se como las mujeres les gusta repetir esto…yo con una tengo de sobra…-- respondí casi con ironía aunque no entendía como querían repetir.
-- Eso es normal ahora descansa…lo que me preocupa es si…el bebe se alimentara de la misma forma que los humanos…-- dijo pensativa y no le faltaba razón solo esperaba que fuera de la manera normal y corriente, al momento salio por la puerta para dejarme descansar.
Akiko se tumbo en una de los sillones y se dispuso a dormir lo mismo que yo estaba molida y necesitaba descanso, aunque en la cabeza rondaba la preocupación de cómo se encontrarían las demás, aunque Akiko me hubiera dicho que estaban bien y recuperándose.
La noche paso sin la mas minima incidencia incluso la pequeña no lloro en absoluto, a la mañana siguiente desperté allí, me pareció que hubo sido un sueño todo lo que había ocurrido, pero cuando me fije en la pequeña que estaba en la cuna pataleando, supe enseguida que no lo era, observe que Akiko seguía durmiendo estaba monísima parecía como un angelito, sus mejillas incluso estaban sonrojadas, solo pude esbozar una sonrisa me dio pena pero tenia que despertarla.
-- Akiko…Akiko despierta…despierta dormilona tienes que ayudarme…-- dije intentando no hacer mucho ruido, pero el suficiente para despertarla.
Enseguida me di cuenta como las orejas de gata aparecieron moviéndose como si hubieran captado mi voz llamándola.
--Eh… ¿Qué pasa…? …-- dijo Akiko somnolienta aun, estaba preciosa, tenia una oreja levantada y la otra semicaida y los ojos entreabiertos era una postal de las tantas de veces que lo había visto en los mangas.
-- Despierta…ayúdame coge a la niña y dámela…que tendrá hambre seguro…y guarda las orejitas…aunque por mi no te preocupes estas lindísima…-- dije intentando que ocultara las orejas por si entrara alguien y la descubriese, aunque ya teníamos bastantes problemas con esos tipos con la nebeda, aunque de momento no los había visto por ninguna parte y era un consuelo.
Akiko se acerco y cogio a la pequeña y me la entrego en cuanto le puse el pecho en la boca la bebe poso sus labios sobre el y empezó a alimentarse, por lo menos era un alivio saber que se alimentaba así.
-- Estas…preciosa…-- dijo Akiko mientras me miraba, al momento bajo la cabeza sonrojándose y jugando con sus dedos.
-- Eso suelen decir de las madres…cuando nos ven en esta forma…-- dije imaginándomela a ella también en la misma forma.
-- ¿Sabes…?… Estarías muy linda… de la misma forma…-- dije con la intención de ruborizarla y al parecer dio el efecto deseado ni siquiera pudo responder.
Mientras estaba dándole de comer al bebe una paz interior me invadió era sorprendente la calma que podía dar un simple acto como este, ni siquiera note como las orejitas salían mostrándose.
-- Amanda…las orejas…han salido…-- dijo Akiko señalándomelas, si no llega a ser por ella ni siquiera me hubiera dado cuenta.
-- ¿Qué…?…No me digas que están fuera…esto es increíble…-- dije mientras intentaba ocultarlas de alguna forma pero no había manera, pude ver incluso como la bebe estuviera mas feliz.
Al momento entro Samantha en cuanto me vio cerro la puerta de golpe, parecía como asustada.
-- Pero… ¿Se puede saber que haces…? …Esconde eso ahora mismo…quieres que te vea todo el mundo…además enseguida te traerán el desayuno y tienes que darte una ducha…-- dijo Samantha con preocupación y no le faltaba razón pero no podía hacer nada, lo intente varias veces pero no había forma alguna de hacerlas desaparecer.
-- A ver lo estoy intentando pero no hay forma…no se van…que quieres que haga que me las corte…-- dije intentando convencerla que no era cosa mía en absoluto.
-- Pues tenemos un problema… no tardaran mucho en venir…así que haz algo…Akiko también podrías ayudarla…-- dijo Samantha intentando que Akiko hiciera algo.
-- No se… lo que hacer…normalmente deberían de ocultarse… en cuanto lo deseamos… pero esto es nuevo para mí…-- dijo Akiko completamente preocupada.
La niña al momento dejo de alimentarse en cuanto hizo eso, las orejas desaparecieron, lo que me resulto muy extraño es como si la pequeña reclamara la parte de Nekomata que tenia para alimentarse.
-- Menos mal…no se te ocurra volver a hacerlo…te podrían pillar y a saber lo que harían contigo ya es bastante… tener que ocultar la cola del bebe y que nadie diga nada…ahora levántate y date una ducha…después te reconoceré a ti y al bebe para comprobar que estáis bien…-- dijo Samantha calmándose, pero sabia que todo aquello le estaba costando mucho el tener que ocultarlo tal vez demasiado.
-- Akiko hazme un favor…seguro que ya mismo tendrás que cambiarle el pañal…así que estate atenta mientras me ducho…-- dije intentando preveer lo que pudiera pasar y estaba convencida de que pasaría.
Me introduje en aquel cuartucho, reducido y en la ducha cerrando las cortinas, deje que el agua me limpiase por completo, volví a sentirla sobre mi piel recorriendo cada recoveco de mi cuerpo, ami mente vino la imagen de la primera vez que estuve con Alexa dentro con ella.
Enseguida escuche a la bebe llorar y sabia que eso era cosa de que tenia que cambiarla, solo escuche como Akiko protestaba y se liaba con el cambio de pañal, pero me resulto extraño que siguiera llorando. Al rato salí con la bata típica abierta por detrás y vi como Akiko estaba acunándola entre sus brazos pero no dejaba de llorar.
-- ¿La has cambiado…? …-- pregunte extrañada al ver que no dejaba de llorar.
-- Claro…la he cambiado…pero no deja de llorar…dijo Akiko nerviosa…ante lo que pasaba.
Al momento me acerque a ella y la volví a coger, y al parecer se callo enseguida; esta era otra cosa nueva que había aprendido por lo visto estas crías no soportan separarse de sus madres y me parecía encantador pero a la vez un problema.
-- A propósito no te he preguntado… ¿Cómo esta Elvira y mi padre…? …-- pregunte con extrañeza no había oído nada sobre ellos y andaba algo preocupada.
-- Pues si te soy sincera…Elvira esta en la planta de arriba y se esta recuperando poco a poco…estoy convencida que saldrá de esta…y en cuanto a tu padre se podría decir que lo mas seguro es que se recupere pero tardara aun un poco de tiempo así que no te preocupes…-- dijo Samantha explicándome la situación y por dentro estaba muy aliviada solo esperaba que salieran de esta echaba muchísimo a mi padre de menos, a saber como le explicaría que su esposa era una sucubus y que había desaparecido en una dimensión y que tenia una nieta que era hija de otra, mi mente se liaba con tatas cosas de momento era mejor no pensar en eso.
Me recosté en la cama y enseguida entro una enfermera con el desayuno aunque la verdad no tenia el estomago para aquello, tenia que comer algo, así que le di la pequeña a Akiko y empecé a comer al parecer estando yo en la habitación la bebe no lloraba y era un alivio, antes de empezar a desayunar Samantha decidió auscultarme y revisarme para ver si estaba bien tanto ami como a la pequeña.
-- Bueno al parecer…estáis las dos en perfecta forma aunque tu estas algo agotada pero es normal…bueno te dejo comer tranquila…-- dijo Samantha después de habernos auscultado.
-- ¿Akiko tienes hambre…? …Por que no tengo yo muchas ganas de desayunar si acaso la fruta…-- pregunte a Akiko con la intención de que se lo comiera y al menos que vieran que me encontraba bien.
-- ¿Te encuentras bien de verdad…? …-- pregunto Akiko extrañada por mi decisión.
-- Si de verdad lo que pasa es que no tengo el estomago… ahora mismo para que entre nada…-- respondí cogiendo la pieza de fruta mientras Akiko cogia la bandeja y se disponía a desayunar.
Yo deje al bebe en su cuna mientras se quedaba dormida, en ese momento escuche como llamaban a la puerta no creía que fuese la enfermera de nuevo o lo mismo era Samantha con nuevas noticias.
-- ¿Se puede…? …-- pregunto una voz muy familiar para mi era la de Alexa, al entrar vi que llevaba una falda con algo de vuelo de color rosa atada por un cinturón de color negro, en sus piernas unas medias de color rojo marcaban sus muslos de una forma maravillosa, terminada en una blonda de encaje del mismo color, en sus pies llevaba unas zapatillas de color blanco y rosa con un osito en la parte de atrás, en su torso una camiseta de tirantes de color azul pastel , esta vez lucia unos pendientes de perla muy discretos y no iba muy maquillada salvo los labios de un color fresa fuerte su pelo estaba recogido en cola de caballo, en su mano portaba un pequeño bolso de color negro.
-- Alexa…que bien que te hayas recuperado…-- dije viéndola entrar por la puerta alegre como casi siempre.
-- Amanda…se te ve genial…-- dijo Alexa mientras se lanzaba en la cama a abrazarme, en ese momento acerco su boca a mi oreja y paso su lengua calida y húmeda suavemente mojándomela, sentí como se me puso el bello de punta en un instante, todo mi cuerpo me estaba pidiendo que estuviera con ella pero sabia que no podía ser, además estaba agotada.
Al instante Akiko dejo la bandeja a un lado y se lanzo a la cama abrazándome las dos por un instante se quedaron mirando fijamente me parecía estar en medio de una batalla y que era la mediadora y que cualquiera cosa que hiciese seria un problema, pero sorprendentemente las dos se acercaron a mi oído e hicieron los mismo es como si se hubieran puesto de acuerdo de alguna forma y al parecer estando Alexa a Akiko se le iba parcialmente la timidez; con aquella sensación yo me quede como extasiada era como si estuviera en el cielo, pero en seguida note como las manos de cada una fueron a parar a mis pechos amarrándolos con fuerza yo no pude mas que proferir un gemido estaban demasiado sensibles.
-- Vaya parecen…que han crecido…están muy bien…tengo unas ganas enormes de saborearlos nuevamente…-- dijo Alexa mientras manoseaba mi pecho y pasaba uno de sus dedos por mis pezones, aunque Akiko estaba como un tomate no se quedaba atrás quería imitarla era como si fuera una hermana para ella de alguna forma la había aceptado así.
Los colores subieron a mi cara quería sentir mas y mas pero no podía hacerlo y tenia que detenerme pero mi mente me decía que no mi cuerpo empezaba a calentarse lentamente, pero todo aquello fue roto por el llanto de la pequeña que es como si pidiera algo.
-- Parad de una vez…por favor que la niña quiere algo…ufff...…si que sabéis como calentar y encima Akiko tu la sigues…tranquila no te estoy regañando no te preocupes sabéis que me gusta pero no es plan estoy algo agotada…-- dije mientras cogia a la niña y la acunaba, enseguida se quedo callada, creo que era para saber si me encontraba allí.
-- Bueno… ¿Y como tienes pensado llamarla…? …-- pregunto Alexa curioseando aunque la verdad no tenía pensado ningún nombre.
-- ¿Qué te…parece…Alice…? …-- dijo Akiko tímidamente mientras bajaba la cabeza jugando con las sabanas.
-- No esta mal…me gusta, bueno esta decidido la llamare Alice…-- dije totalmente convencida además le pegaba mucho.
-- Bueno es mejor que descanse un poco…y no se os ocurra hacer nada raro que os veo venir…-- dije dejándolo claro, para que no se hicieran ilusiones.
Poco a poco me fui quedando dormida, no se si el tiempo que estuve así hasta que nuevamente el llanto de la cría me volvió a despertar, estaba segura de que tenia hambre, al abrir los ojos vi como tanto Alexa y Akiko estaban dormidas recostadas en los sillones cada vez que las miraba mas y mas me parecían gemelas.
-- Vamos deja de llorar…si, se que tienes hambre…ven aquí…-- dije mientras la cogia, seguidamente saque un pecho y se lo puse en los labios y nuevamente empezó a alimentarse la paz me invadió nuevamente de golpe y las orejas volvieron a salir, era increíble que aquella pequeña pudiera hacer eso.
Ami mente venían varias preguntas que no tenían respuesta al menos de momento, que haría con ella o que es lo que pasaría, como se lo diría a mi padre, como lo aceptaría y mas aun que le había pasado a mi supuesta madre, y tampoco creía que Akemi quisiera que le dijera que seguía viva, los problemas seguían viniendo mas y mas pero cuando la miraba me olvidaba de todos ellos.
De momento era mejor que estuviera en coma, y solo esperaba que Elvira pudiera solucionar todo aquel embrollo que se había formado.
Pasado un rato la pequeña dejo de comer y la volví a acostar en la cuna pero en cuanto fui a recostarme nuevamente sentí como si la tierra temblara bajo mis pies, era un terremoto, la bebe se puso a llorar asustada; yo me puse encima de la cría por si pasara algo, empecé a escuchar las alarmas y las sirenas de todos los coches las voces de las enfermeras y de todos los que allí había, enseguida se despertaron medio adormiladas tanto Akiko como Alexa que salieron al pasillo para ver que es lo que sucedía.
-- ¿Pero se puede saber que es lo que pasa…? …-- pregunte totalmente asustada mientras cubría la cuna con mi cuerpo.
-- Al parecer es un terremoto…y es raro, por aquí no suelen haber…-- dijo Alexa desde el pasillo.
La bebe seguía llorando asustada y no era para menos, incluso yo lo estaba pero ante esto no se podía hacer nada.
Pasado un rato aquello se detuvo y vimos como los celadores empezaron a revisar las habitaciones una por una para ver si la gente se encontraba bien en seguida, Alexa dejo pasar a Samantha a la habitación.
-- ¿Os encontráis bien…? …-- pregunto preocupada y algo cansada por la caminata que se había tenido que dar lo mas seguro.
-- Si no te preocupes… ¿Qué ha sido eso…? …-- pregunte extrañada y asustada mientras seguía encima de la cuna tapándola.
-- Al parecer ha sido un terremoto…pero es raro por aquí no suele haber…bueno por lo menos estáis bien…el hospital no ha sufrido muchos daños mas bien ha sido el susto que otra cosa…mejor que volváis a dormiros…-- dijo Samantha explicándonos la situación.
El resto de la noche paso completamente normal si ningún incidente, pero no pude quedarme dormida, solo podía escuchar a los celadores moverse por el pasillo, incluso los coches de policía yendo de un sitio para otro, tanto Alexa como Akiko se durmieron rápidamente no tuvieron problemas para ello.
La bebe cogio el sueño rápidamente, y me alegre por ello, sabiendo que no podía dormir me levante y fui a la venta a ver como estaba la situación al levantar la persiana pude ver que algunos edificios habían sufrido daños y tanto la policía como los bomberos estaban por allí, también había bastante gente por las calles asustadas, las ambulancias habían salido seguramente por algunas llamadas que se hubieron producido, mire al cielo esperando alguna respuesta de las muchas que tenia en mente pero ni siquiera la luna estaba seguramente seria luna nueva, podían verse las estrellas casi con claridad.
Al momento llego a mi nariz un olor extraño casi nauseabundo, tuve que taparme la nariz de inmediato, pensé que alguna tubería se habría roto por le movimiento lo mas probable, me quede mirando por un rato al instituto esperando volver a recuperar mi vida normal que en antaño tuve pero sabia que eso era imposible, y aunque sintiera nostalgia no me arrepentía de ello.
Pasado un rato de estar mirando me entro el sueño, así que volví a recostarme el resto de la noche paso rápidamente no pensé siquiera el tiempo que había pasado frente a la ventana, por la mañana fui despertada por los rayos de sol que entraron por la ventana el día se veía que iba a ser estupendo.
Ambas seguían durmiendo parecían angelitos, yo me acerque a la cuna y vi que estaba despierta como esperándome, lo que me pareció muy raro es que ninguna de estas noches hubiera llorado en absoluto era muy silenciosa, así que la cogi entre mis brazos y me dispuse a alimentarla antes de que despertaran y vinieran las demás enfermeras, sabia que dentro de poco me darían el alta pero antes de eso quería ver a mi padre y si pudiera ser a Elvira.
Nuevamente las orejas volvieron a aparecer, y me sentí en paz con todo, pase así un rato un vez hubo acabado el bebe lo volví a colocar en su cuna y me quede sentada en la cama esperando que Samantha viniera para darme el alta y esperando que ese par de dormilonas desaparecieran.
Al momento entro tocaron a la puerta y Samantha entro nuevamente para auscultarme y comprobar que todo estaba bien.
-- Bueno parece que todo esta bien…hoy mismo te puedes ir…al menos todo ha ido bien…pero si puede ser me gustaría seguir el crecimiento de tu hija a ser posible claro…-- dijo Samantha aliviada y esperando poder seguir el proceso.
-- Claro me vendría muy bien gracias…al fin podré quitarme esta bata de una vez…no se como no se terminan resfriando los pacientes con esto…otra cosa crees que podría ver a mi padre…-- dije protestando por aquellas batas que me era un suplicio, pero también quería ver a mi padre.
-- Claro no te preocupes te llevare a donde esta…espera aquí un momento ahora vengo…-- dijo Samantha mientras salía de la habitación lo mas seguro por una silla de ruedas.
Al momento entro con lo que había pensado cogi la niña en brazos y me dispuse a sentarme.
-- Puedes dejar a la niña en la cuna no creo que se la lleve nadie…además están ellas dos…-- dijo Samantha pensando que no podía apartarme de ella.
-- Al parecer llora si no estoy a su lado o en la misma habitación…-- respondí explicándole la situación.
-- Interesante…-- dijo Samantha dándole vueltas a lo que le había dicho.
Enseguida Samantha me llevo por los pasillos, recorriéndolos pude ver que ya las enfermeras estaban llevando los desayunos a las habitaciones y los celadores preparaban algunos pacientes para operaciones, que incluso bromeaban para que se les pasara el miedo que pudieran llevar, en seguida llegamos al ascensor y subimos a la planta quinta, una vez allí, recorrimos los pasillos y fuimos a la habitación; al entrar me encontré a mi padre enchufado a las maquinas, al verlo sentí una presión en el estomago si hubiera estado despierto y me hubiera visto así no hubiera sabido que decirle.
-- Bueno te dejo un momento a solas…enseguida vuelvo…-- dijo Samantha dejándolas a solas.
-- Hola papa…bueno tengo muchas cosas que contarte…pero no sabría como empezar…bueno la primera ya la ves eres abuelo…si se que te dije que tendría un bebe cuando me casase pero las cosas son así…y respecto a mama no sabría como decírtelo…no era precisamente humana que digamos y ha desaparecido y respecto a Akemi sigue viva y la he conocido es una madre excelente…son muchas mas cosas que no tendría tiempo solo espero que te recuperes lo antes posible…-- dije mientras cogia su mano a cada palabra que decía las lagrimas saltaban a mis mejillas de la emoción.
Al momento entro Samantha para volver a llevarme a la habitación y darme el alta.
-- Bueno ya es hora de que volvamos…así te puedes vestir e irte a casa…-- dijo Samantha cogiendo la silla de ruedas y llevándome de vuelta.
-- Espera, me gustaría visitar a Elvira…además se que no saldría de aquí…puede ser que me esperasen abajo la policía…aunque no los he visto…en ningún momento se que andan por aquí…-- dije previendo que posiblemente me los encontraría en cuanto saliese del hospital.
-- Bueno como tú quieras…-- dijo Samantha con resignación como si supiera que decía la verdad.
Samantha volvió a meterme en el ascensor y fuimos a la planta de Elvira nada mas salir pudimos ver policías patrullando por los pasillos, varios de ellos se me quedaron mirando, sabiendo perfectamente quien era.
Al momento llegamos a su habitación Samantha me dejo un momento atrás, mientras ella hablaba con los guardias de la puerta para dejar que pasara, de mientras yo jugueteaba con la niña, en cuanto le daba el dedo lo agarraba y su pequeña cola se agarraba ami muñeca, no sabia si era instintivo o por que ella quería hacerlo.
Pasado un momento, Samantha regreso para llevarme a la habitación, al menos podría hablar con ella y saber como se encontraba.
En cuanto entre vi que estaba sentada en la cama, su pelo estaba alborotado, tampoco llevaba nada de maquillaje y estaba conectada a la maquina de los latidos pero poco mas parecía que estaba bien y que pronto saldría de allí.
-- Vaya mira quien tenemos aquí…que tal te encuentras mama…-- dijo Elvira casi bromeando al verme.
-- Parece que vas mejorando Elvira…me alegra por ello venia a hablarte de una cosa…-- dije pero antes de terminar lo que iba a decir Elvira me interrumpió.
-- Antes me gustaría hacerte una pregunta que me es crucial… ¿Qué narices me ha pasado…? …-- pregunto Elvira extrañada y con razón pero creo que aunque se lo contara no se lo creería.
-- Si te lo tuviera que contar no me lo ibas a creer te lo aseguro…-- respondí dudando de que pudiera creérselo.
-- Mira si creo en la existencia de sucubus…y de Catia…que te hace pensar que no te creeré…sorpréndeme… dijo Elvira esperando mis explicaciones.
Me llevo mas de un rato explicarle lo que había sucedido, Elvira parecía beberse mis palabras, atendiendo a todo lo que decía.
-- Sabes una cosa…me lo creo…a duras penas pero estoy segura de que dices la verdad…no sabría como explicarlo, pero te creo…-- dijo Elvira convenciéndose de que era la verdad.
-- Bueno quería comentarte una cosa…sobre lo de los asesinatos a las chicas del instituto…no fui yo…de verdad es imposible que yo les hubiera hecho eso…me conoces algo por el poco tiempo que llevamos juntas…-- dije intentando apelar a su corazón, sabia que si fuera a la cárcel no sabría que iba a suceder con la pequeña.
-- Mira Amanda, estoy segura que tu no lo has hecho…es mas intentare traspapelar esto de alguna forma…pero no se si podré de momento no te preocupes pero estate por segura que pasare por tu casa de vez en cuando para echar una ojeada…y a propósito me dejas cogerla…no me puedo resistir a los bebes…-- dijo Elvira mirando a la pequeña con los ojos como platos a pesar de s u dureza sabia de sobra que tenia un gran corazón.
-- Claro…pero ten cuidado…-- dije mientras se la pasaba para que pudiera acunarla.
-- Es preciosa…pero una cosa Amanda…no se si te habrás fijado…-- dijo Elvira antes de que pudiera terminar la frase ya sabia por donde iba.
-- Si lo se tiene cola…eso ibas a decir es otra larga historia…ya te la contare cuando vayas a visitarme a mi casa…-- le dije posponiendo la explicación.
Al momento me paso a la niña y Samantha entro por la puerta para llevarme a la habitación de momento podía respirar tranquila pero hasta cuando.
-- Nos vemos cuídate…dije despidiéndome de Elvira mientras salía por la puerta.
-- Y recuerda que te estaré vigilando…-- dijo Elvira me sonó mas amenaza que a despedida.
Al salir pude notar casi el mismo olor nauseabundo que note por la noche y no era la bebe precisamente y en el hospital no se había roto ninguna tubería estaba casi segura por que nadie estaba tapándose la nariz salvo yo. algo pasaba y no era bueno de eso estaba segura…
FIN DEL CAPITULO 1
P.
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