rockerobakuno
Bovino adicto
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Bueno chikos y chikas aki exponiendo este tema no se si ya lo ayan subido si es asi pido perdon y le spido que quiten mi post.
todos conocemos este caso y si no es asi aqui la primera parte de una gran historia que me dejo perplejo
[YOUTUBE]http://www.youtube.com/watch?v=kjO21GCPXMs&feature=related[/YOUTUBE]
lo k kiero saber es que si alguien sabe algo mas de esta historia lo komparta y el ablo de unas fotografias y no las e encontrado.
ademas Juan ramon saenz fue a la casa de este chico y el relata que le abrio la puerta un hombre alto demacrado y con un gato pero para que se lo cuento mejor lean..
ESTO NOS RELATA JUAN RAMON SAENZ:
Una vez terminada la transmisión, se quedó platicando unos minutos con el pastor.
El lunes al comunicarnos a su casa nos contestó uno de los empleados de Josué y dijo que el joven había sufrido un accidente el fin de semana y se encontraba en el hospital.
Georgina Aviles persuadió al empleado de que hablara con nosotros al aire, ya que cientos de llamados telefónicos y correos procedentes del país y del extranjero solicitaban información de su estado.
El empleado, que dijo llamarse Roberto, habló conmigo, pero no me decía que le había pasado a Josué.
ante mi insistencia manifestó que no sabía exactamente qué había pasado, solo sabía que al joven lo habían golpeado brutalmente y le habían enterrado un crucifijo en el vientre, por lo que estaba grave en un conocido hospital.
No sabía sinceramente si creerle o no, por lo que Gina, la productora de contenidos del programa, habilmente investigó el telefono del hospital, que se encontraba en el vecino país del norte, y hablé con una trabajadora social.
Me preguntó si era algún familiar,pues no había nadie con él y se encontraba muy grave.
Había sido sometido a una intervención quirúrgica de alto riesgo y se encontraba en la sala de terapia intensiva.
Las próximas 72 horas serían críticas y por eso solicitaban que un familiar acompañara a Josué.
Solicité al aire que los familiares del joven acudieran al llamado del hospital y, como llamábamos a diario, nos enteramos de que no se presentó nadie de su familia.
Dos semanas después logré hablar con Josué en el hospital y me contó lo que ocurrió aquella misteriosa noche.
Los seres que lo golpeaban mientras estaba orando con el pastor, regresaron más tarde y comenzaron a destruir todo lo que había en su cuarto.
Los focos y los floreros estallaban, tiraban los libreros y demás muebles, y las sillas y otros objetos volaban por el cuarto como si tuvieran vida propia.
Finalmente una gran sombra se plantó frente a él y le recriminó con furia.
¡Te lo advertimos, hijo de puta!
Ahora vas a recibir tu castigo y te vas a pudrir en los infiernos.
Este poderoso demonio tomó un crucifijo que algún día su abuelita le había regalado y sin piedad lo incrustó en su vientre, causandole una grave hemorragia que le hizo perder el conocimiento, que no recuperó sino hasta ese día.
Pasó un mes.
en el hospital lo habían dado de alta, por lo cual retornó a su casa.
Allí solamente respondía a nuestros llamados una contestadora electrónica.
Dejamos varios mensajes y perdimos contacto con él.
Este caso era uno de los que me quitaba el sueño.
Pensando en el joven y en la posibilidad de ayudar a que saliera de tan espantosa situación, cruzé la frontera para dirigirme a su casa, situada en una zona lujosa cercana a Los Ágeles, California.
Me costó trabajo, pero logré localizar la calle donde se hubicaba el domicilio.
Detuve mi coche y me dirigí a unos muchachos que se encontraban en un vehículo por allí estacionado.
Les pregunté si conocían a Josué y uno de ellos, serio y extrañado, me preguntó en inglés:
¿Es usted policía?
No.
Entonces aléjese de aquí.
Ellos son gente mala.
Y sin decir nada más cerró la ventanilla y el vehículo arrancó.
Quedé sorprendido por lo que me había dicho aquel joven y localizé el numero de la casa.
Tenía al frente un jardín grande y arreglado y la reja estaba abierta.
Entré y llegué a la puerta principal, era una casa lujosa pero de construcción extraña, que se diferenciaba del estilo de las demás.
Era como una vieja casona europea del siglo pasado, con grandes puertas y amplios ventanales.
Toque la puerta y salió un hombre alto, delgado, de tez blanca.
Parecía sajón, muy pálido y con una mirada extraña, y cargaba un gato negro.
Detrás de él se distinguía una sala enorme, pero en gran desorden y con un olor como a excremento.
Se me quedó viendo como preguntándome qué quería.
Buenos días.
¿Habla español?
No me respondió con palabras, solo meneó la cabeza e indicó que sí.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo.
Mire usted ando en busca de un joven de nombre Josué, y expliqué brevemente que había hablado con él y me encontraba preocupado por su estado.
¿Se encuentra él?
Nuevamente, el pálido solo movió la cabeza para indicarme que no y cerró la puerta en mi nariz.
Subí al vehículo que había rentado y me retiré, pensando en lo extraño de todo este caso.
Dos días más tarde volví a México.
pasaron quince días y recibí una llamada de Josué a eso de las tres de la tarde.
Me dijo que se encontraba mejor y estaba recibiendo ayuda espiritual en una iglesia que le recomendó el pastor guazo.
No había vuelto a su casa por que le habían permitido quedarse en las instalaciones adjuntas al templo.
Le platiqué a Josué que estábamos preocupados y lo había ido a buscar a su casa y me contestó:
No puede ser mi casa está abandonada.
Yo no quise regresar por miedo a otro ataque y mis empleados se fueron por que los asustaban mucho.
Consideré la posibilidad de haberme equivocado, pero al mencionar las características de la finca, todas coincidían.
No me había equivocado.
Hoy, Josué se encuentra en un monasterio, donde recibe ayuda espiritual y sicológica.
No tiene permitido hablar del tema por que según los médicos que lo atienden esto retrasaría su recuperación.
Espiritualmente evoluciona con la energía que le proporciona su arrepentimiento y su reencuentro con Dios.
Ojalá que la próxima vez que hable con Josué sea para que nos dé la noticia de que esa infernal pesadilla ha quedado en el pasado.
Sólo una cuestión me quedó por aclarar.
¿Quién me abrió la puerta de esa mansión tan llena de maldad, la casona de Josué?
¿Usted se lo imagina?
Este recuerdo lo he dejado donde debe estar: en el olvido.
que opinan acerca de esto abro un debate para saber su opinion
gracias....
todos conocemos este caso y si no es asi aqui la primera parte de una gran historia que me dejo perplejo
[YOUTUBE]http://www.youtube.com/watch?v=kjO21GCPXMs&feature=related[/YOUTUBE]
lo k kiero saber es que si alguien sabe algo mas de esta historia lo komparta y el ablo de unas fotografias y no las e encontrado.
ademas Juan ramon saenz fue a la casa de este chico y el relata que le abrio la puerta un hombre alto demacrado y con un gato pero para que se lo cuento mejor lean..
ESTO NOS RELATA JUAN RAMON SAENZ:
Una vez terminada la transmisión, se quedó platicando unos minutos con el pastor.
El lunes al comunicarnos a su casa nos contestó uno de los empleados de Josué y dijo que el joven había sufrido un accidente el fin de semana y se encontraba en el hospital.
Georgina Aviles persuadió al empleado de que hablara con nosotros al aire, ya que cientos de llamados telefónicos y correos procedentes del país y del extranjero solicitaban información de su estado.
El empleado, que dijo llamarse Roberto, habló conmigo, pero no me decía que le había pasado a Josué.
ante mi insistencia manifestó que no sabía exactamente qué había pasado, solo sabía que al joven lo habían golpeado brutalmente y le habían enterrado un crucifijo en el vientre, por lo que estaba grave en un conocido hospital.
No sabía sinceramente si creerle o no, por lo que Gina, la productora de contenidos del programa, habilmente investigó el telefono del hospital, que se encontraba en el vecino país del norte, y hablé con una trabajadora social.
Me preguntó si era algún familiar,pues no había nadie con él y se encontraba muy grave.
Había sido sometido a una intervención quirúrgica de alto riesgo y se encontraba en la sala de terapia intensiva.
Las próximas 72 horas serían críticas y por eso solicitaban que un familiar acompañara a Josué.
Solicité al aire que los familiares del joven acudieran al llamado del hospital y, como llamábamos a diario, nos enteramos de que no se presentó nadie de su familia.
Dos semanas después logré hablar con Josué en el hospital y me contó lo que ocurrió aquella misteriosa noche.
Los seres que lo golpeaban mientras estaba orando con el pastor, regresaron más tarde y comenzaron a destruir todo lo que había en su cuarto.
Los focos y los floreros estallaban, tiraban los libreros y demás muebles, y las sillas y otros objetos volaban por el cuarto como si tuvieran vida propia.
Finalmente una gran sombra se plantó frente a él y le recriminó con furia.
¡Te lo advertimos, hijo de puta!
Ahora vas a recibir tu castigo y te vas a pudrir en los infiernos.
Este poderoso demonio tomó un crucifijo que algún día su abuelita le había regalado y sin piedad lo incrustó en su vientre, causandole una grave hemorragia que le hizo perder el conocimiento, que no recuperó sino hasta ese día.
Pasó un mes.
en el hospital lo habían dado de alta, por lo cual retornó a su casa.
Allí solamente respondía a nuestros llamados una contestadora electrónica.
Dejamos varios mensajes y perdimos contacto con él.
Este caso era uno de los que me quitaba el sueño.
Pensando en el joven y en la posibilidad de ayudar a que saliera de tan espantosa situación, cruzé la frontera para dirigirme a su casa, situada en una zona lujosa cercana a Los Ágeles, California.
Me costó trabajo, pero logré localizar la calle donde se hubicaba el domicilio.
Detuve mi coche y me dirigí a unos muchachos que se encontraban en un vehículo por allí estacionado.
Les pregunté si conocían a Josué y uno de ellos, serio y extrañado, me preguntó en inglés:
¿Es usted policía?
No.
Entonces aléjese de aquí.
Ellos son gente mala.
Y sin decir nada más cerró la ventanilla y el vehículo arrancó.
Quedé sorprendido por lo que me había dicho aquel joven y localizé el numero de la casa.
Tenía al frente un jardín grande y arreglado y la reja estaba abierta.
Entré y llegué a la puerta principal, era una casa lujosa pero de construcción extraña, que se diferenciaba del estilo de las demás.
Era como una vieja casona europea del siglo pasado, con grandes puertas y amplios ventanales.
Toque la puerta y salió un hombre alto, delgado, de tez blanca.
Parecía sajón, muy pálido y con una mirada extraña, y cargaba un gato negro.
Detrás de él se distinguía una sala enorme, pero en gran desorden y con un olor como a excremento.
Se me quedó viendo como preguntándome qué quería.
Buenos días.
¿Habla español?
No me respondió con palabras, solo meneó la cabeza e indicó que sí.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo.
Mire usted ando en busca de un joven de nombre Josué, y expliqué brevemente que había hablado con él y me encontraba preocupado por su estado.
¿Se encuentra él?
Nuevamente, el pálido solo movió la cabeza para indicarme que no y cerró la puerta en mi nariz.
Subí al vehículo que había rentado y me retiré, pensando en lo extraño de todo este caso.
Dos días más tarde volví a México.
pasaron quince días y recibí una llamada de Josué a eso de las tres de la tarde.
Me dijo que se encontraba mejor y estaba recibiendo ayuda espiritual en una iglesia que le recomendó el pastor guazo.
No había vuelto a su casa por que le habían permitido quedarse en las instalaciones adjuntas al templo.
Le platiqué a Josué que estábamos preocupados y lo había ido a buscar a su casa y me contestó:
No puede ser mi casa está abandonada.
Yo no quise regresar por miedo a otro ataque y mis empleados se fueron por que los asustaban mucho.
Consideré la posibilidad de haberme equivocado, pero al mencionar las características de la finca, todas coincidían.
No me había equivocado.
Hoy, Josué se encuentra en un monasterio, donde recibe ayuda espiritual y sicológica.
No tiene permitido hablar del tema por que según los médicos que lo atienden esto retrasaría su recuperación.
Espiritualmente evoluciona con la energía que le proporciona su arrepentimiento y su reencuentro con Dios.
Ojalá que la próxima vez que hable con Josué sea para que nos dé la noticia de que esa infernal pesadilla ha quedado en el pasado.
Sólo una cuestión me quedó por aclarar.
¿Quién me abrió la puerta de esa mansión tan llena de maldad, la casona de Josué?
¿Usted se lo imagina?
Este recuerdo lo he dejado donde debe estar: en el olvido.
que opinan acerca de esto abro un debate para saber su opinion
gracias....