maveurr
Bovino maduro
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Sin orden judicial de por medio, la asambleísta Karen Quiroga irrumpió en una vivienda para “expropiarla”
CIUDAD DE MÉXICO, 11 de marzo.- Cerca de la una de la tarde del martes, la diputada perredista Karen Quiroga Anguiano agarró un martillo. Delante de más de 50 simpatizantes suyos que la escoltaban dio una orden: “¡Quítense! La única que tiene fuero aquí soy yo. Pa’ que a nadien (sic) demanden, ni a nadien (sic) denuncien”. Y, envalentonada, comenzó a golpear la cerradura del zaguán de una casa. ¿Qué buscaba? Apropiarse de la vivienda.
Antes, la legisladora dejó la sesión en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) y se trasladó a la colonia La Joya, Iztapalapa, donde está la vivienda que es de una familia que no es seguidora del movimiento de Quiroga.
Los hechos fueron captados en un video, que fue transmitido anoche en la tercera emisión de Cadenatres Noticias, con Pedro Ferriz de Con.
De la corriente política de la legisladora es líder Alejandro Encinas, coordinador de los diputados federales del PRD y aspirante al gobierno del Estado de México. En ese lugar hay un comedor que los días lunes, miércoles y viernes ofrece comida corrida a 10 pesos, gracias a la ayuda del DIF de la Ciudad de México, que envía 330 despensas cada seis meses.
La diputada llegó disgustada a La Joya. Vestía pantalón de mezclilla entallado y botas de tacón alto y gamuza que casi llegaban a las rodillas. Luego de recorrer algunas calles, se paró frente a la casa y se arremangó el blusón de lana que traía puesto. Un hombre que estaba a su lado le pasó el martillo, que ella tomó por la punta del mango. Y fue cuando dio la orden: “Quítense! La única que tiene fuero aquí soy yo. Pa’ que a nadien (sic) demanden, ni a nadien (sic) denuncien”.
Presuntamente no existe orden judicial, o al menos no llegó con ninguna al predio. Tampoco se conoce algún otro litigio que determine que la propiedad debe cambiar de dueño. De hecho, el folio 33652 del Registro Público de la Propiedad del Distrito Federal demuestra que la casa tiene una legítima propietaria, que es priistas desde hace más de 30 años, pero que ahora decidió sumarse al grupo perredista de Los Chuchos.
“Llevo mucho luchando por este espacio; años. Estoy hasta acá”, dijo la diputada, llevándose el dorso de la mano a la frente. Un vecino quiso hacerla entrar en razón. Se oyó decir que estaba cometiendo una violación, un atropello que podía costarle, incluso, el desafuero. Pero la legisladora se sulfuró más y gritó: “¡No voy a hablar contigo!”.
En un acto de desesperación, al ver que la puerta no abría con los martillazos, Quiroga pateó el portón con la suela y tacón de su bota. Luego empujó el zaguán del centro, pero tampoco logró abrirlo. Un hombre bigotón, entrado en los sesenta años, que estaba a la izquierda de la perredista, vestido con una playera amarilla, la miró e intentó acercarse para ayudarla, pero la diputada lo asustó y lo hizo retroceder de un grito. “¡Tú no te metas!”, le exigió.
Entre la muchedumbre de simpatizantes y curiosos había dos policías de la Secretaría de Seguridad Pública del DF con uniforme azul, que tomaban nota de lo que estaban viendo, pero no hicieron nada para evitar la invasión, porque la diputada Karen Quiroga llegó a imponer su ley escudada en el fuero legislativo y en un “decreto” exprés de firmas de supuestos vecinos, que juntaba mientras intentaba abrir el portón.
“Ve haciendo un escrito en el que la gente te firme que apoya al comité vecinal y a mí para quedarnos con el predio”, instruyó a uno de sus colaboradores la diputada, quien es sobrina de uno de los perredistas con mayor arraigo en Iztapalapa: Alfredo Hernández Raigosa.
Luego de varios intentos infructuosos de romper la cerradura, con un movimiento ágil empezó a trepar el zaguán. Arriba hay alambre de púas, pero al llegar a lo alto se puso boca abajo y logró pasar entre el pórtico y el filoso obstáculo. Después se fue deslizando con un peculiar estilo que hizo suponer que no era la primera vez que se brincaba al interior de una casa.
“¡Chiquitibum a la bim bom bá… a la bio… a la bao… a la bim bom bá… Karen… Karen… ra ra rá!”. Fueron las vivas de los simpatizantes una vez que la legisladora abrió la puerta desde el interior. Luego, uno de los colaboradores de la diputada leyó el escrito que unos minutos antes le había exigido su jefa: “Es para la instalación de un comedor, servicios médicos, recuperación del espacio unidad kínder La Joya, respaldados por los vecinos de la comunidad”.
La familia afectada procederá legalmente contra Quiroga.
Fuente
Terrible y vergonzoso, por cosas como estas es que se los cobran caro en las urnas

CIUDAD DE MÉXICO, 11 de marzo.- Cerca de la una de la tarde del martes, la diputada perredista Karen Quiroga Anguiano agarró un martillo. Delante de más de 50 simpatizantes suyos que la escoltaban dio una orden: “¡Quítense! La única que tiene fuero aquí soy yo. Pa’ que a nadien (sic) demanden, ni a nadien (sic) denuncien”. Y, envalentonada, comenzó a golpear la cerradura del zaguán de una casa. ¿Qué buscaba? Apropiarse de la vivienda.
Antes, la legisladora dejó la sesión en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) y se trasladó a la colonia La Joya, Iztapalapa, donde está la vivienda que es de una familia que no es seguidora del movimiento de Quiroga.
Los hechos fueron captados en un video, que fue transmitido anoche en la tercera emisión de Cadenatres Noticias, con Pedro Ferriz de Con.
De la corriente política de la legisladora es líder Alejandro Encinas, coordinador de los diputados federales del PRD y aspirante al gobierno del Estado de México. En ese lugar hay un comedor que los días lunes, miércoles y viernes ofrece comida corrida a 10 pesos, gracias a la ayuda del DIF de la Ciudad de México, que envía 330 despensas cada seis meses.
La diputada llegó disgustada a La Joya. Vestía pantalón de mezclilla entallado y botas de tacón alto y gamuza que casi llegaban a las rodillas. Luego de recorrer algunas calles, se paró frente a la casa y se arremangó el blusón de lana que traía puesto. Un hombre que estaba a su lado le pasó el martillo, que ella tomó por la punta del mango. Y fue cuando dio la orden: “Quítense! La única que tiene fuero aquí soy yo. Pa’ que a nadien (sic) demanden, ni a nadien (sic) denuncien”.
Presuntamente no existe orden judicial, o al menos no llegó con ninguna al predio. Tampoco se conoce algún otro litigio que determine que la propiedad debe cambiar de dueño. De hecho, el folio 33652 del Registro Público de la Propiedad del Distrito Federal demuestra que la casa tiene una legítima propietaria, que es priistas desde hace más de 30 años, pero que ahora decidió sumarse al grupo perredista de Los Chuchos.
“Llevo mucho luchando por este espacio; años. Estoy hasta acá”, dijo la diputada, llevándose el dorso de la mano a la frente. Un vecino quiso hacerla entrar en razón. Se oyó decir que estaba cometiendo una violación, un atropello que podía costarle, incluso, el desafuero. Pero la legisladora se sulfuró más y gritó: “¡No voy a hablar contigo!”.
En un acto de desesperación, al ver que la puerta no abría con los martillazos, Quiroga pateó el portón con la suela y tacón de su bota. Luego empujó el zaguán del centro, pero tampoco logró abrirlo. Un hombre bigotón, entrado en los sesenta años, que estaba a la izquierda de la perredista, vestido con una playera amarilla, la miró e intentó acercarse para ayudarla, pero la diputada lo asustó y lo hizo retroceder de un grito. “¡Tú no te metas!”, le exigió.
Entre la muchedumbre de simpatizantes y curiosos había dos policías de la Secretaría de Seguridad Pública del DF con uniforme azul, que tomaban nota de lo que estaban viendo, pero no hicieron nada para evitar la invasión, porque la diputada Karen Quiroga llegó a imponer su ley escudada en el fuero legislativo y en un “decreto” exprés de firmas de supuestos vecinos, que juntaba mientras intentaba abrir el portón.
“Ve haciendo un escrito en el que la gente te firme que apoya al comité vecinal y a mí para quedarnos con el predio”, instruyó a uno de sus colaboradores la diputada, quien es sobrina de uno de los perredistas con mayor arraigo en Iztapalapa: Alfredo Hernández Raigosa.
Luego de varios intentos infructuosos de romper la cerradura, con un movimiento ágil empezó a trepar el zaguán. Arriba hay alambre de púas, pero al llegar a lo alto se puso boca abajo y logró pasar entre el pórtico y el filoso obstáculo. Después se fue deslizando con un peculiar estilo que hizo suponer que no era la primera vez que se brincaba al interior de una casa.
“¡Chiquitibum a la bim bom bá… a la bio… a la bao… a la bim bom bá… Karen… Karen… ra ra rá!”. Fueron las vivas de los simpatizantes una vez que la legisladora abrió la puerta desde el interior. Luego, uno de los colaboradores de la diputada leyó el escrito que unos minutos antes le había exigido su jefa: “Es para la instalación de un comedor, servicios médicos, recuperación del espacio unidad kínder La Joya, respaldados por los vecinos de la comunidad”.
La familia afectada procederá legalmente contra Quiroga.
Fuente
Terrible y vergonzoso, por cosas como estas es que se los cobran caro en las urnas