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De un pasado anticipado…

De unos días para acá Felipe Calderón ha venido expresándose en tiempo pasado sobre propio su sexenio cuestionable y ensangrentado como pocos en la historia de México.
Todo es pasado para él. Sus supuestos logros como líder de un país al que metió en una dinámica y un discurso de muerte y guerra ya es pasado. Las escuelas construidas, los hospitales, el seguro popular y demás obligaciones mínimas gubernamentales que presume como méritos propios, incluso esas, también son pretérito.
Según Felipe todo esto, todo su sexenio ya es pasado. Por decreto se anticipa el pasado y se declara, implícitamente, como histórica su gestión. Nada que lo distinga de los priístas de antaño en ese sentido.
Para Felipe el sexenio termina hoy 2 de Septiembre; mañana mismo arranca de manera oficial “su” segunda campaña presidencial y no está mal dicho que sea “su” campaña ésta segunda donde se juega mucho más que en la primera en que participó pues en ésta se juega su futuro y un posible, y deseable, llamado a cuentas por las consecuencias de tanta muerte y sangre derramada en su sexenio sin lograr nada de lo que prometió cuando inició su guerra.
El atentado de casino royale en Monterrey le dio la oportunidad idónea a Felipe de cerrar, en el terreno del imaginario colectivo, el ciclo de “guerra” de parte suya pues con la casi inmediata captura de los supuestos involucrados se dan muestras de una presumible (nunca antes quedó tan bien esta palabra en expresión alguna) capacidad para resolver las situaciones de inseguridad que nos aquejan a millones de mexicanos y mexicanas. Allá quedan las consecuencias para los gobiernos estatales y municipales que se harán garras para lidiar con lo que queda.
De esa tragedia, él, Felipe, sale airoso y de entre los escombros del casino se levanta con sus alas extendidas justo a tiempo para su mensaje con motivo del quinto informe de su gobierno.
Y no es que se minimice la tragedia y el dolor de los deudos ni el terror de los sobrevivientes, no, no somos desde este blog en absoluto insensibles para atrevernos a cosa similar, pero para los fines del meta discurso calderonista les cayó de perlas el atentado pues como si se tratase de un guión preestablecido donde faltan los personajes, escenarios y situaciones, el equipo de Calderón sabe aprovechar y acomodar las cosas en este guión maleable y dúctil en el que el final es lo único que ya tienen claro desde antes: “ascendiendo de entre una multitud de aplaudidores portando alas generadas por computadora en su espalda y empuñando su espada flamígera el triunfo y la apoteosis de Felipe como el señor que nos trajo la paz y la justicia” aunque la realidad se empeñe en mostrar su estela de muerte, sangre y terror.
Así como en Monterrey, en el casino, la cantidad de muertos se vió elevada por el caso de que las puertas se seguridad no funcionaban como debieran mientras eran atacados Calderón ha convertido al país en un gran casino royale donde ha expuesto a la ciudadanía a fuego letal y las puertas tampoco funcionan bien… pero para Felipe esto ya es pasado, historia pues para él ahora empieza la verdadera lucha de su vida: la de su futuro personal y la de sus patrocinadores y socios.
Blog del empleo.

De unos días para acá Felipe Calderón ha venido expresándose en tiempo pasado sobre propio su sexenio cuestionable y ensangrentado como pocos en la historia de México.
Todo es pasado para él. Sus supuestos logros como líder de un país al que metió en una dinámica y un discurso de muerte y guerra ya es pasado. Las escuelas construidas, los hospitales, el seguro popular y demás obligaciones mínimas gubernamentales que presume como méritos propios, incluso esas, también son pretérito.
Según Felipe todo esto, todo su sexenio ya es pasado. Por decreto se anticipa el pasado y se declara, implícitamente, como histórica su gestión. Nada que lo distinga de los priístas de antaño en ese sentido.
Para Felipe el sexenio termina hoy 2 de Septiembre; mañana mismo arranca de manera oficial “su” segunda campaña presidencial y no está mal dicho que sea “su” campaña ésta segunda donde se juega mucho más que en la primera en que participó pues en ésta se juega su futuro y un posible, y deseable, llamado a cuentas por las consecuencias de tanta muerte y sangre derramada en su sexenio sin lograr nada de lo que prometió cuando inició su guerra.
El atentado de casino royale en Monterrey le dio la oportunidad idónea a Felipe de cerrar, en el terreno del imaginario colectivo, el ciclo de “guerra” de parte suya pues con la casi inmediata captura de los supuestos involucrados se dan muestras de una presumible (nunca antes quedó tan bien esta palabra en expresión alguna) capacidad para resolver las situaciones de inseguridad que nos aquejan a millones de mexicanos y mexicanas. Allá quedan las consecuencias para los gobiernos estatales y municipales que se harán garras para lidiar con lo que queda.
De esa tragedia, él, Felipe, sale airoso y de entre los escombros del casino se levanta con sus alas extendidas justo a tiempo para su mensaje con motivo del quinto informe de su gobierno.
Y no es que se minimice la tragedia y el dolor de los deudos ni el terror de los sobrevivientes, no, no somos desde este blog en absoluto insensibles para atrevernos a cosa similar, pero para los fines del meta discurso calderonista les cayó de perlas el atentado pues como si se tratase de un guión preestablecido donde faltan los personajes, escenarios y situaciones, el equipo de Calderón sabe aprovechar y acomodar las cosas en este guión maleable y dúctil en el que el final es lo único que ya tienen claro desde antes: “ascendiendo de entre una multitud de aplaudidores portando alas generadas por computadora en su espalda y empuñando su espada flamígera el triunfo y la apoteosis de Felipe como el señor que nos trajo la paz y la justicia” aunque la realidad se empeñe en mostrar su estela de muerte, sangre y terror.
Así como en Monterrey, en el casino, la cantidad de muertos se vió elevada por el caso de que las puertas se seguridad no funcionaban como debieran mientras eran atacados Calderón ha convertido al país en un gran casino royale donde ha expuesto a la ciudadanía a fuego letal y las puertas tampoco funcionan bien… pero para Felipe esto ya es pasado, historia pues para él ahora empieza la verdadera lucha de su vida: la de su futuro personal y la de sus patrocinadores y socios.
Blog del empleo.