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Amenaza Calderón a quienes firman pliego a la CPI

Me da mucha risa que se quieren ver democráticos, pero los traiciona su fascismo y arrogancia. Para los fines de esta declaración, nada costaba decir que era en respuesta a la demanda interpuesta por los denunciantes. Hasta se iban a ver más seguros y tranquilos, pero no pueden dejar pasar la oportunidad de demostrar su descontento. Pobres. Sigan diciendo que esto no sirve de nada.

muy de acuerdo, y como comente, yo soy uno de ellos, pero tambien como comente, me da gusto ver, antes de morir, que un poco se echo a andar ese motor.

una muestra mas, de que SI sirvio, quiza no como lo idealizamos, pero sirvio

les entro miedo, tan es asi, que brincaron como si los hubieran violado

y despues cuando se dieron cuenta que eran, para no variar, pendejadas, se echan para atras.

eso, es actitud de personas totalmente ESTUPIDAS, especificamente Calderon, que le costaba, simplemente, decir

"ok, me demandaron, simplemente, voy a enfrentarlo y NO pasa nada, hago los tramites que me permite la ley y punto, NO me da miedo"

ahh, no, se sintio con su guerrita, y quizo armarla por ese lado

luego, ya que vio que se equivoco, le entro miedo y ahora dice

"ya no, dice mi mama que siempre no juegue con los niños malos"

jajajjajaja que risa me da
 
Por desgracia y por cosas del destino, me topé hace dias con el programa "noticioso" mas "importante" de Telerisa "tercer grado", en ese los "grandisimos" analistas de la politica dijeron a grandes razgos que esa demanda no iba a prosperar y por lo tanto eso sería una gran "victoria" para Fecalin.
Me dió risa.

saludos
 
Por desgracia y por cosas del destino, me topé hace dias con el programa "noticioso" mas "importante" de Telerisa "tercer grado", en ese los "grandisimos" analistas de la politica dijeron a grandes razgos que esa demanda no iba a prosperar y por lo tanto eso sería una gran "victoria" para Fecalin.
Me dió risa.

Jo jo Hilarante. aunque esto ya es tipico de Telerisa....


Espero que esto siga hasta sus ultimas consecuencias, (aunque tambien me da un poco de pena por el pobre ciego de fecalin :p ).
 
Por desgracia y por cosas del destino, me topé hace dias con el programa "noticioso" mas "importante" de Telerisa "tercer grado", en ese los "grandisimos" analistas de la politica dijeron a grandes razgos que esa demanda no iba a prosperar y por lo tanto eso sería una gran "victoria" para Fecalin.

No en vano al programa se le conoce como Tercer Legrado. Ni siquiera entienden los alcances de la misma. Finalmente no importa si prospera o no, lo importante es que hemos aprendido que una acción de protesta pacífica como ésa, pone a temblar a todo el Estado. Si eso se hizo con firmar una simple carta, ahora imaginen lo que se puede lograr con otras estrategias.
 
El Fiscal de la Corte Penal Internacional deberá resolver en un mes sobre denuncia

http://pocamadrenews.wordpress.com/...ver-en-un-mes-sobre-denuncia-contra-calderon/

De acuerdo con el Estatuto de Roma, el fiscal general de la Corte Penal Internacional (CPI), Luis Moreno Ocampo, tiene un mes para analizar la veracidad de la información que le proporcionaron más de 20 mil ciudadanos que presentaron una denuncia ante ese tribunal internacional contra el presidente Felipe Calderón por crímenes de lesa humanidad, aseguraron expertos en derecho internacional.

En entrevista con este diario, Marco Antonio del Toro, quien posee más de una década de experiencia litigiosa en asuntos internacionales, dijo que en un mes el fiscal Moreno Ocampo debe revisar si durante la llamada guerra contra el narcotráfico en México se cometieron delitos de lesa humanidad, crímenes de guerra o genocidio.

También debe analizar, añadió, al sistema jurídico mexicano, a fin de que se cerciore de que las instituciones de procuración de justicia son confiables.

Procedimiento

A su vez, el penalista Rogelio Garza, también especialista en derecho internacional, sostuvo que sólo en caso de que Moreno Ocampo llegue a la conclusión de que las evidencias aportadas por los denunciantes son reales, y de que en México se cometió alguno de los tres delitos citados, habrá posibilidad de que se inicie una indagatoria, que probablemente concluya con la petición ante la CPI de una orden de detención internacional.

"En un mes, el fiscal deberá hacer las anteriores actuaciones, y sólo en caso de concluir que hay materia para un caso de la Corte Penal Internacional podrá presentar un informe ante la Sala de Cuestiones Preliminares, donde un grupo de magistrados revisará la denuncia y las evidencias, que autorizarán o negarán el inicio de las pesquisas contra el presidente Calderón", sentenció Garza.

El mes pasado, un colectivo de más de 20 mil ciudadanos presentó ante la CPI una denuncia contra Felipe Calderón, a quien se imputan delitos de lesa humanidad por más de 50 mil muertes registradas desde 2006 a la fecha, en el contexto de una lucha contra la delincuencia organizada que emprendió su administración.

Entrevistado por este diario, Rogelio Garza dijo que cada año la Corte Penal Internacional recibe cerca de 3 mil denuncias; no obstante, el fiscal Moreno únicamente abre entre nueve y 12 indagatorias, la mitad de las cuales no llega ante la Sala de Cuestiones Preliminares de esa instancia con sede en La Haya con una orden de detención.

En tanto, Marco Antonio del Toro destacó que “el fiscal, después de evaluar la información de que disponga, iniciará una investigación, a menos de que determine que no existe fundamento razonable para proceder a ella con arreglo al Estatuto de Roma.

"El fiscal podrá reconsiderar en cualquier momento su decisión de iniciar una investigación o enjuiciamiento sobre la base de nuevos hechos o nuevas versiones", puntualizó.

Del Toro expuso que una vez que la denuncia supere la primera barrera referente a la competencia y al análisis de procedibilidad, Moreno estará en posibilidades de iniciar la indagatoria, siempre respaldado por las decisiones de la Sala de Cuestiones Preliminares.

"Esta sala de la CPI atenderá todas las peticiones de salvaguarda internacional solicitadas por el fiscal; impondrá las medidas de seguridad para la protección de las víctimas, expedición de órdenes de comparecencia. Esta misma sala podrá, en la medida de sus facultades previstas por el Estatuto de Roma, liberar una orden de captura internacional en contra del o los imputados en cualquier momento después de iniciada la investigación", añadió Del Toro.
:eolo:
 
Intolerancia y autoritarismo

http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2011/12/04/intolerancia-y-autoritarismo/

Felipe Calderón inicia su último año en el poder Ejecutivo amenazando a, al menos, 23 mil mexicanos. El periodo electoral –que culminará con la elección de un nuevo presidente de la República en julio de 2012– se le empieza a dificultar al inquilino de Los Pinos. La respuesta de la Presidencia a la solicitud presentada ante la Corte Penal Internacional para que el panista sea juzgado por crímenes de guerra y de lesa humanidad exhibe a un gobierno autoritario e intolerante, consideran abogados, académicos, políticos y defensores de derechos humanos. Los especialistas en derecho señalan, además, que no hay elementos jurídicos para que proceda la “amenaza” de la administración federal de actuar legalmente en contra de los denunciantes.
La expresión de que el gobierno federal explora la posibilidad de proceder legalmente en contra de quienes solicitaron a la Corte Penal Internacional (CPI) que investigue la situación de violencia que existe en México es calificada como desmesurada, intimidatoria y autoritaria por académicos, juristas, políticos y defensores de derechos humanos.
La petición, hecha por un grupo de abogados y respaldada por alrededor de 23 mil personas, documenta los crímenes y violaciones a derechos humanos que, en el contexto de la supuesta guerra contra el narcotráfico, han cometido tanto los grupos del crimen organizado como miembros de las Fuerzas Armadas.
La intención es que la Corte abra una investigación y, en caso de que acredite que se han perpetrado violaciones al derecho internacional humanitario, juzgue a los responsables. De acuerdo con la propuesta, que fue entregada el pasado 25 de noviembre a la CPI, éstos serían Felipe Calderón Hinojosa, sus secretarios de Defensa Nacional, Marina y Seguridad Pública, y los líderes de los cárteles del narcotráfico, entre ellos Joaquín Guzmán Loera, el Chapo.
A tan sólo dos días de que la solicitud fuera presentada, la Presidencia de la República respondió calificándola de “imputaciones falsas y calumniosas” que “afectan terriblemente el buen nombre de México”.
Pero no sólo eso: la réplica presidencial manifiesta que el gobierno federal “explora todas las alternativas para proceder legalmente en contra de quienes las realizan [las imputaciones] en distintos foros e instancias nacionales e internacionales”.
Los juristas Diego Valadés, Perla Gómez Gallardo y Raúl Carrancá y Rivas coinciden en que se trata de una amenaza que carece de sustento, pues no se puede acusar a alguien por ejercer un derecho ciudadano.
El propósito del mensaje es más bien intimidatorio, a decir de Gómez Gallardo, y busca amedrentar a quienes ejercen su derecho a presentar una demanda ante una instancia judicial.
Para el jurista Diego Valadés, miembro del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se trata de un mensaje represor y que exhibe “una actitud intolerante y amenazante” de quien lo suscribe, es decir, del gobierno federal.
Apreciaciones similares son expresadas por defensores de derechos humanos, académicos y políticos, quienes concuerdan en que la respuesta del gobierno federal constituye una acción desmedida.
Asimismo, es común la opinión de que los ciudadanos mexicanos tienen derecho a buscar justicia ante tribunales internacionales cuando el país no la garantiza.

Intimidación, un “mal signo”
Para la dirigencia del Partido de la Revolución Democrática (PRD), la respuesta del gobierno calderonista fue intolerante y autoritaria.
Mediante un comunicado, el dirigente nacional del partido, Jesús Zambrano, señala que “es absoluta, total y plenamente criticable la reacción desmedida de Felipe Calderón; le salió de lo más profundo la vena intolerante que caracteriza a los gobiernos de derecha”.
La secretaria general del partido del sol azteca, Dolores Padierna Luna, coincide con el dirigente al considerar que la respuesta fue “de nivel dictatorial”, así como “una clara muestra de autoritarismo”.
En el mismo tenor se expresa el diputado Armando Ríos Píter, coordinador de la bancada perredista en la Cámara de Diputados.
Para Ríos Píter, el mensaje presidencial “deja clara la visión autoritaria de este gobierno y la cerrazón que ha tenido ante las críticas de una política de seguridad pública que ha sido considerada como ilegítima”.
La legisladora Enoé Margarita Uranga, quien funge como secretaria de la Comisión de Derechos Humanos, expresa que tanto la Cámara como la Comisión de la que forma parte, deberían tener un señalamiento ante esta respuesta, considerando que son parte de los denunciados.
Uranga califica el mensaje presidencial como “declaraciones de un dictadorcillo, que desde el inicio se ha esmerado en debilitar la democracia”.
El politólogo Alberto Aziz Nassif, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, considera que la respuesta de la Presidencia es una “acción antidemocrática del gobierno” que pretende castigar un derecho de la ciudadanía.
El investigador arguye que el gobierno tenía que dar una respuesta a la acción emprendida ante la CPI, pero que ésta debía servirle para fijar su postura al respecto y no para penalizar dicha acción.
En lugar de ello, el mensaje que ha mandado al condenar a quienes hicieron la propuesta es que no está dispuesto a enfrentar o someterse al dictamen de un organismo jurídico, estima.
Para Raúl Trejo Delarbre, periodista y profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, el mensaje presidencial es una expresión “de torpeza, quizá de berrinche y de intolerancia que no son propios de un gobierno que quiera ser respetable ante el resto de la sociedad”.
El académico percibe en la respuesta de Calderón un abuso de poder, de su capacidad propagandística y de su potencial para actuar legalmente y usar la fuerza del Estado en contra de quienes tienen apreciaciones distintas.
Aunque califica de “desmesurada, inoportuna e ineficaz” la petición llevada ante la CPI, Trejo Delarbre considera que la respuesta del Ejecutivo federal fue igualmente desmedida e inadecuada y que constituye un precedente “preocupante”.
Ernesto Villanueva, investigador del IIJ y especialista en derecho a la información, sostiene que la reacción del gobierno da un mensaje contrario a la libertad de expresión y expresa no sólo la intolerancia de Calderón, sino “una falta de liderazgo, de visión de Estado y muestra cada vez más a una persona con talentos reducidos”.
Para Miguel Concha Malo, director general del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, el tono intimidatorio con que respondió el gobierno federal es un “mal signo”, pues podría llevar a un recrudecimiento del clima adverso que enfrentan quienes defienden los derechos humanos.
“Todos los defensores de derechos humanos, sus organizaciones y los periodistas nos sentimos amenazados”, expresa.

El derecho de los ciudadanos y el de Calderón
Gerardo Sauri, relator para la libertad de expresión de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, coincide en que el mensaje del gobierno tiene una naturaleza intimidatoria y agresiva.
Sauri subraya que el gobierno hizo una descalificación anticipada sobre la petición llevada a la CPI, lo que podría mermar la confianza de los ciudadanos en el uso de tales recursos de defensa de los derechos humanos.
Pero más que el debilitamiento de la confianza en esos instrumentos, lo que preocupa a los juristas Gómez Gallardo, Carrancá y Rivas y Valadés es que se inhiba el derecho de los ciudadanos a ejercer su derecho a demandar.
Al respecto, el senador Ricardo Monreal defiende el derecho de cualquier mexicano de acudir jurisdiccionalmente ante tribunales internacionales cuando consideren que la justicia es denegada en el país.
Una postura similar es expresada por Francisco Ramírez Acuña, coordinador del Partido Acción Nacional en la Cámara de Diputados.
Ramírez Acuña expresa que no se puede negar el derecho de los ciudadanos a presentar una demanda, “aunque en un momento dado el juzgador acredite que no lo tiene”.
El panista se dice en desacuerdo con la respuesta de la Presidencia, a la que valora como “un error de comunicación”. Y sostiene que, para acreditarse, el gobierno mexicano tendría que hacer su defensa ante la CPI, “pero no podemos coartar el derecho a ningún ciudadano mexicano de manifestar sus deseos o buscar ejercer algún derecho”.
Aunque el líder de los diputados del Partido Revolucionario Institucional, Francisco Rojas, también se pronuncia a favor de que los ciudadanos ejerzan su derecho a demandar, dice que Calderón tiene el mismo derecho a defenderse.
“Y no es criticable ni al presidente de la República ni a los que denunciaron porque están ejerciendo sus derechos”, esgrime.
La legisladora panista Rosi Orozco, secretaria de la Comisión de Derechos Humanos, también muestra su apoyo a Calderón y expresa sus dudas de que la Corte atraiga el caso, pues “aquí no hay genocidios ni delitos de lesa humanidad ni un asunto en que las cortes de México no estén dispuestas a actuar”, asegura.
Pero a pesar del recelo de la diputada, el 29 de noviembre pasado, el fiscal de la CPI, Luis Moreno Ocampo, informó que estudiará la denuncia recibida en su oficina contra Calderón, de acuerdo con la agencia de noticias Efe.
En una comunicación poco usual, Ocampo confirmó a Efe que había recibido la denuncia del caso de México y explicó que la recepción de las quejas comienza con el análisis de los datos presentados para determinar si los crímenes denunciados están dentro de la jurisdicción de la CPI.
“Mi tarea es abrir investigaciones no solamente cuando haya casos de crímenes bajo mi jurisdicción, sino cuando los Estados nacionales no hacen las investigaciones”, dijo el fiscal a la agencia noticiosa.

Amenaza sin sustento
Perla Gómez Gallardo, Raúl Carrancá y Rivas y Diego Valadés hacen una afirmación común: no hay ningún delito que se le pueda imputar a quienes llevaron la petición ante la CPI.
Carrancá y Rivas, experto constitucionalista, explica que a los denunciantes no se les puede acusar de calumniadores, dado que lo único que hicieron fue presentar un hecho ante una autoridad internacional.
“Decir que una demanda es calumniosa me parece la cosa más absurda y equivocada. Entonces sería calumniosa toda denuncia que yo presente ante la autoridad, simplemente porque al denunciado no le gusta”, ironiza.
La abogada Gómez Gallardo recuerda, además, que el delito de calumnia fue eliminado del Código Penal Federal. El 29 de noviembre pasado, el Senado de la República también anuló los delitos de calumnia y difamación de la Ley de Imprenta.
La también académica e investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana subraya que demandar es un derecho básico de una sociedad democrática, independientemente de si la autoridad que juzgue le dé la razón o no a quien demanda.

“El problema está en la actitud que asume [el gobierno] de pretender amedrentar o inhibir a quienes se atrevieron a hacer esta denuncia”, expone.
Valadés agrega que “un gobierno nunca tiene fundamento legal ni constitucional para amenazar a ningún ciudadano en el ejercicio de su libertad”.
Gerardo Laveaga, director del Instituto Nacional de Ciencias Penales, reconoce que no habría elementos para emprender acciones penales en contra de quienes presentaron la petición a la CPI. No descarta, sin embargo, que éstas se pudieran hacer por la vía civil.
El funcionario es enfático en señalar que la respuesta del gobierno federal no afirma que se hayan emprendido acciones legales en contra de los denunciantes o se pretenda hacerlo. Recuerda que el texto de la Presidencia sólo dice que “el gobierno federal explora todas las alternativas”.
Tal expresión constituye una “torpeza política”, a decir de Raúl Trejo Delarbre.
De acuerdo con el académico e investigador en temas de ciencias sociales, de esta forma el gobierno sólo hizo una amenaza, en lugar de llevarla a cabo. Con ello, se puso al mismo nivel de los ciudadanos para abusar de su poder frente a ellos.
Gómez Gallardo también critica que el gobierno federal responda con una amenaza a los ciudadanos en lugar de contestar a las acusaciones en los canales que tiene para ello.
“Ahora lo importante será que el gobierno nos diga exactamente qué tipo de acción en contra de quien denuncia existe en México. Lo mínimo que esperamos en el corto plazo es que nos diga a qué son acreedores aquéllos que se atreven a disentir de una política pública”, expresa.
Valadés expone que el gobierno sólo podría castigar de facto a los denunciantes, pues legalmente no hay un sustento para su amago.
“No hay una sola facultad en la legislación o en la Constitución que permita que un gobierno amenace públicamente a 23 mil personas con proceder en su contra”, sentencia.
El jurista conjetura que el mensaje presidencial no se traducirá en hechos concretos, lo que, en su opinión, dejará al gobierno “en un doble ridículo”: por amenazar y por no haber podido cumplir con su amenaza.
:eolo:
 
Y ampliando las notas del tiburs.

El amago del presidente

MÉXICO, D.F. (Proceso).- No fue un simple exabrupto el amago del presidente de la República en contra de los 23 mil ciudadanos que promueven la intervención de la Corte Penal Internacional (CPI) en México. Si así fuera, Felipe Calderón no hubiera convertido el comunicado del domingo 27 de noviembre en un costoso desplegado de plana entera en los periódicos de circulación nacional. Tampoco hubiera mandado a sus voceros periodísticos y aliados políticos a ratificar la amenaza y denostar a los denunciantes a lo largo de la semana pasada. Al contrario, al darse cuenta de su error, simplemente se hubiera retractado de las últimas frases del polémico pronunciamiento.
El lunes 28, en entrevista con Joaquín López Dóriga, la vocera gubernamental Alejandra Sota de ninguna manera se desmarcó de la propuesta de “proceder legalmente” en contra de los ciudadanos peticionarios. Al contrario, ratificó que “se están estudiando todas las alternativas existentes”. Políticos priistas como Emilio Chauyfett y Enrique Peña Nieto, quienes también guardan varios esqueletos en su proverbial closet, han avalado el derecho del gobierno federal a intimidar a los ciudadanos inconformes. El senador Ramón Galindo, del PAN, caracterizó públicamente la petición ante la corte de La Haya como un “escupitajo” y una “estupidez”.
Todo parece indicar que la reacción gubernamental no surge de un momentáneo ataque de furia o de una mala asesoría de parte del rijoso secretario de Trabajo, sino de un temor muy real de parte de algunos elementos del Estado ante la posibilidad de que se inicie una investigación criminal internacional en su contra. En este caso, la fuente real de la errada estrategia mediática serían las fuerzas armadas, y en particular el general Galván y el almirante Saynez, quienes saben perfectamente bien que hoy los militares y los marinos se encuentran en una situación de franca violación a la Constitución y serían los primeros en caer ante una eventual investigación de la CPI.
Lo cierto es que un valiente y brillante joven abogado de 28 años llamado Netzaí Sandoval ha puesto en jaque al Estado mexicano. Su iniciativa ha tenido el enorme valor de traer de nuevo los reflectores nacionales e internacionales hacia la crisis humanitaria y la profunda falta de rendición de cuentas que existen en México. Su ejemplo también sirve de inspiración para los millones de jóvenes indignados, críticos e inteligentes que buscan contribuir a la transformación del país. Si un solo joven puede generar un nuevo contexto de exigencia social para acabar con la impunidad y parar el baño de sangre, no sería difícil imaginar de lo que serían capaces miles o millones de otros Netzaí movilizados a lo largo y ancho del país.
Hace falta aclarar algunas dudas y manipulaciones malintencionadas que se han generado alrededor del tema del proceso que se inicia en La Haya. Primero, el expediente que entregó Sandoval el pasado 25 de noviembre incluye señalamientos en contra de todos los líderes de los principales cárteles de la droga en México, y no solamente en contra del Chapo Guzmán y el cártel de Sinaloa. Segundo, los que respaldamos la solicitud ante la CPI de ninguna manera defendemos a los narcotraficantes ni avalamos la delincuencia organizada. Al contrario, tenemos la convicción de que habría que perseguir a todos los delincuentes por igual con la misma fuerza de la ley, independientemente de si se encuentran dentro o fuera del gobierno.
Tercero, ni el expediente entregado ni ningún otro documento que se ha emitido (www.juicioacalderon.blogspot.com) hablan de la existencia de “genocidio” en México, sino únicamente de “crímenes de lesa humanidad” y “crímenes de guerra”. El gobierno busca distraer la atención pública hacia el tema del genocidio ya que efectivamente este tipo penal difícilmente se aplicaría al caso mexicano porque requiere la existencia de una “intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.
Sin embargo, solamente el más ciego o ingenuo podría negar la existencia de “crímenes de lesa humanidad” en el país. Este tipo penal implica “un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque” por medio de asesinatos, esclavitud, privación de la libertad, tortura, violación u otros actos similares. Por ejemplo, las fosas clandestinas encontradas, y las que todavía no conocemos, a lo largo de la frontera norte hablan precisamente de la existencia de un ataque sistemático en contra de la población civil, en este caso de los migrantes que pasan por nuestro país en busca de mejores oportunidades en Estados Unidos.
Existen numerosos señalamientos de la posible participación de agentes del Instituto Nacional de Migración e incluso de la Policía Federal y las Fuerzas Armadas en el secuestro y posterior entrega a bandas criminales de migrantes centroamericanos. La pregunta entonces sería hasta dónde llegaría el “conocimiento” de esta práctica en la línea de mando gubernamental. O, en su caso, hasta dónde los mandos superiores implícitamente han avalado y auspiciado esta práctica al no sancionar a los agentes o soldados responsables de los ilícitos.
Los que respaldamos la petición a la CPI pensamos que muy probablemente el mismo Calderón y los integrantes de su gabinete son cómplices, por acción u omisión, de la comisión de este tipo de prácticas u otras similares. El discurso de Calderón confirma esta sospecha. Al hablar de “daños colaterales” y la “cantaleta de los derechos humanos”, así como justificar el baño de sangre señalando que 90% de los muertos serían narcotraficantes, el presidente demuestra que tiene un grado de tolerancia verdaderamente escalofriante hacia la muerte de almas inocentes.
Si el fiscal de la CPI, Luis Moreno Ocampo, quisiera desechar de plano el caso de México por “notoriamente improcedente” ya lo hubiera hecho. Calderón hoy encabeza el G20 y sin duda ya ha utilizado todas las herramientas políticas para presionar al fiscal para que ni siquiera revise el expediente entregado por Sandoval. Sin embargo, el pasado martes 29 de noviembre, Ocampo declaró que revisará con cuidado el material entregado como “el principio de una tarea”. Habría que hacer votos para que el funcionario del CPI continúe por el camino del profesionalismo, la independencia y la objetividad y revise a fondo la situación en México antes de decidir si abre o no una investigación que hoy resulta urgente para esclarecer la verdad sobre la “guerra” declarada por Calderón hace cinco años en contra de la sociedad mexicana.
www.johnackerman.blogspot.com
Twitter: @JohnMAckerman
 
Y ampliando las notas del tiburs.

El amago del presidente

MÉXICO, D.F. (Proceso).- No fue un simple exabrupto el amago del presidente de la República en contra de los 23 mil ciudadanos que promueven la intervención de la Corte Penal Internacional (CPI) en México. Si así fuera, Felipe Calderón no hubiera convertido el comunicado del domingo 27 de noviembre en un costoso desplegado de plana entera en los periódicos de circulación nacional. Tampoco hubiera mandado a sus voceros periodísticos y aliados políticos a ratificar la amenaza y denostar a los denunciantes a lo largo de la semana pasada. Al contrario, al darse cuenta de su error, simplemente se hubiera retractado de las últimas frases del polémico pronunciamiento.
El lunes 28, en entrevista con Joaquín López Dóriga, la vocera gubernamental Alejandra Sota de ninguna manera se desmarcó de la propuesta de “proceder legalmente” en contra de los ciudadanos peticionarios. Al contrario, ratificó que “se están estudiando todas las alternativas existentes”. Políticos priistas como Emilio Chauyfett y Enrique Peña Nieto, quienes también guardan varios esqueletos en su proverbial closet, han avalado el derecho del gobierno federal a intimidar a los ciudadanos inconformes. El senador Ramón Galindo, del PAN, caracterizó públicamente la petición ante la corte de La Haya como un “escupitajo” y una “estupidez”.
Todo parece indicar que la reacción gubernamental no surge de un momentáneo ataque de furia o de una mala asesoría de parte del rijoso secretario de Trabajo, sino de un temor muy real de parte de algunos elementos del Estado ante la posibilidad de que se inicie una investigación criminal internacional en su contra. En este caso, la fuente real de la errada estrategia mediática serían las fuerzas armadas, y en particular el general Galván y el almirante Saynez, quienes saben perfectamente bien que hoy los militares y los marinos se encuentran en una situación de franca violación a la Constitución y serían los primeros en caer ante una eventual investigación de la CPI.
Lo cierto es que un valiente y brillante joven abogado de 28 años llamado Netzaí Sandoval ha puesto en jaque al Estado mexicano. Su iniciativa ha tenido el enorme valor de traer de nuevo los reflectores nacionales e internacionales hacia la crisis humanitaria y la profunda falta de rendición de cuentas que existen en México. Su ejemplo también sirve de inspiración para los millones de jóvenes indignados, críticos e inteligentes que buscan contribuir a la transformación del país. Si un solo joven puede generar un nuevo contexto de exigencia social para acabar con la impunidad y parar el baño de sangre, no sería difícil imaginar de lo que serían capaces miles o millones de otros Netzaí movilizados a lo largo y ancho del país.
Hace falta aclarar algunas dudas y manipulaciones malintencionadas que se han generado alrededor del tema del proceso que se inicia en La Haya. Primero, el expediente que entregó Sandoval el pasado 25 de noviembre incluye señalamientos en contra de todos los líderes de los principales cárteles de la droga en México, y no solamente en contra del Chapo Guzmán y el cártel de Sinaloa. Segundo, los que respaldamos la solicitud ante la CPI de ninguna manera defendemos a los narcotraficantes ni avalamos la delincuencia organizada. Al contrario, tenemos la convicción de que habría que perseguir a todos los delincuentes por igual con la misma fuerza de la ley, independientemente de si se encuentran dentro o fuera del gobierno.
Tercero, ni el expediente entregado ni ningún otro documento que se ha emitido (www.juicioacalderon.blogspot.com) hablan de la existencia de “genocidio” en México, sino únicamente de “crímenes de lesa humanidad” y “crímenes de guerra”. El gobierno busca distraer la atención pública hacia el tema del genocidio ya que efectivamente este tipo penal difícilmente se aplicaría al caso mexicano porque requiere la existencia de una “intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.
Sin embargo, solamente el más ciego o ingenuo podría negar la existencia de “crímenes de lesa humanidad” en el país. Este tipo penal implica “un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque” por medio de asesinatos, esclavitud, privación de la libertad, tortura, violación u otros actos similares. Por ejemplo, las fosas clandestinas encontradas, y las que todavía no conocemos, a lo largo de la frontera norte hablan precisamente de la existencia de un ataque sistemático en contra de la población civil, en este caso de los migrantes que pasan por nuestro país en busca de mejores oportunidades en Estados Unidos.
Existen numerosos señalamientos de la posible participación de agentes del Instituto Nacional de Migración e incluso de la Policía Federal y las Fuerzas Armadas en el secuestro y posterior entrega a bandas criminales de migrantes centroamericanos. La pregunta entonces sería hasta dónde llegaría el “conocimiento” de esta práctica en la línea de mando gubernamental. O, en su caso, hasta dónde los mandos superiores implícitamente han avalado y auspiciado esta práctica al no sancionar a los agentes o soldados responsables de los ilícitos.
Los que respaldamos la petición a la CPI pensamos que muy probablemente el mismo Calderón y los integrantes de su gabinete son cómplices, por acción u omisión, de la comisión de este tipo de prácticas u otras similares. El discurso de Calderón confirma esta sospecha. Al hablar de “daños colaterales” y la “cantaleta de los derechos humanos”, así como justificar el baño de sangre señalando que 90% de los muertos serían narcotraficantes, el presidente demuestra que tiene un grado de tolerancia verdaderamente escalofriante hacia la muerte de almas inocentes.
Si el fiscal de la CPI, Luis Moreno Ocampo, quisiera desechar de plano el caso de México por “notoriamente improcedente” ya lo hubiera hecho. Calderón hoy encabeza el G20 y sin duda ya ha utilizado todas las herramientas políticas para presionar al fiscal para que ni siquiera revise el expediente entregado por Sandoval. Sin embargo, el pasado martes 29 de noviembre, Ocampo declaró que revisará con cuidado el material entregado como “el principio de una tarea”. Habría que hacer votos para que el funcionario del CPI continúe por el camino del profesionalismo, la independencia y la objetividad y revise a fondo la situación en México antes de decidir si abre o no una investigación que hoy resulta urgente para esclarecer la verdad sobre la “guerra” declarada por Calderón hace cinco años en contra de la sociedad mexicana.
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Reviviendo en 1 ... 2 ...

Tiene tintes políticos la acusación ante CPI: Calderón



México, 7 Dic.- Felipe Calderón consideró que tiene "intencionalidad política" la acusación que un grupo de personas presentó ante la Corte Penal Internacional (CPI) contra funcionarios del gobierno mexicano por la lucha contra el crimen organizado.

En entrevista televisiva, el jefe Ejecutivo federal señaló que el grupo que interpuso dicha querella en la CPI es el mismo que se oponía en 2006 a que tomara posesión de la Presidencia de la República.

Calderón lamentó por ello que el gobierno federal deba destinar tiempo y recursos para abordar una acusación que es totalmente "distractora" del esfuerzo que se emprende para defender a las familias mexicanas de la acción de la delincuencia.

Aseveró que es injusto que se compare a México con naciones autoritarias, cuando se goza de libertad de expresión, libertad política, división de poderes, además de la mayor ampliación de derechos en la historia.

Al referirse a acciones contra el crimen organizado implementada en Estados Unidos, como el operativo "Rápido y furioso", el mandatario advirtió que se actuará en la medida en que haya evidencia al respecto.

Expuso que dichas acciones hablan de la preocupación de las agencias estadunidenses por encontrar evidencia judicializable contra los grupos criminales, sin embargo las acciones se han ejecutado con una "torpeza" increíble.

Ante el periodista Joaquín López Dóriga, Felipe Calderón insistió en que la Unión Americana debe modificar su legislación en materia de compra de armas, pues deben cambiar su regulación de armas, así como una revisión de la política global en materia de drogas.

Estados Unidos debe emprender acciones para reducir el consumo de estupefacientes o bien buscar cualquier mecanismo regulatorio que permita una reducción en los recursos de los grupos criminales, añadió.

El Ejecutivo federal reiteró que se dará paso a una nueva etapa en la lucha anticrimen, que incluye estrategias para prevenir las adicciones, otorgamiento de becas a jóvenes de escasos recursos, rescate de espacios públicos, así como la defensa de los derechos humanos a fin de que no se acuse falsamente al gobierno.

Código:
http://www.sdpnoticias.com/nota/251522/Tiene_tintes_politicos_la_acusacion_ante_CPI_Calderon

Ah! que bueno es para buscar excusas y evadir la responsabilidad, ni para que, para eso se pinta solo.
 
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