chucho_666
Bovino de la familia
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[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif] ALUXES, LOS TRAVIESOS DUENDES MAYAS[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]No es poco común encontrar en los vestigios arqueológicos de los mayas representaciones de diminutos seres fantásticos con cara de pequeños demonios. Se trata de los aluxes (pronunciado alushes), los duendes mayas.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Estos extraños seres, plasmados casi siempre con rasgos reptilíneos, forman parte de una muy antigua tradición. Se encuentran aluxes en ruinas que datan de la era cristiana, y aun hoy en día, se trata de una tradición viva y difundida en varias regiones del sudeste mexicano. Así encontramos a los aluxes en la península de Yucatán, chaneques en Veracruz y Tabasco y los churucos en Chiapas.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Lógico, existe cierta relación con los duendes del Viejo Continente, como los de Irlanda.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Los aluxes tienen fama de juguetones y traviesos, aunque también pueden causar enfermedades e incluso la muerte.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Un guardia de la zona arqueológica de Chichén-Itzá nos relató cómo "trabajaban" los aluxes dentro de las ruinas de 11 de la noche a 2 de la mañana.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Cierta ocasión, antes de la media noche el guardia hacía su acostumbrada ronda por el llamado Viejo Chichén, cuando oyó una risa como de un niño que por momentos parecía acercarse. Asustado, corrió, y repentinamente escuchó la risa frente a él, comenzó a lanzar piedras hasta que aquélla cesó y pudo regresar a su albergue.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]A partir de ese día, la salud del guardia decayó y nadie lo podía curar, y no fue sino hasta que consultó a un "médico" maya, quien le dijo que el aluxe le había echado "el mal aire" al sentirse atacado.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Como éste hay cientos de relatos. Se dice que aparecen también por los alrededores de los cenotes sagrados y muchos juran haber amanecido sin explicación, a kilómetros de sus hogares, sobre todo al padecer de fuertes fiebres.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Además son especialistas en desaparecer cosas, por eso la gente suele darles ofrendas de comida y bebidas alcohólicas, las que invariablemente desaparecen.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Se cree que existe una fuerte relación entre los aluxes y los llamados elementales (que es el principio vital de las plantas y de otros seres vivos) siendo los aluxes el elemental de plantas especificas, según algunos esoteristas.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Lo cierto es que estos fantásticos seres formaron parte del pensamiento maya de manera muy profunda, tan es así, que la tradición ha permanecido hasta nuestros días.
[/FONT] Los temidos aluxes de Chichén Itzá Share
Por Báalam
En la primavera de 1993, un importante periódico capitalino de circulación nacional informaba de una extraña ceremonia en las ruinas mayas de Chichén-Itzá.
En la primera plana de la sección correspondiente a las noticias de la provincia, el corresponsal en Yucatán notificaba que: Trabajadores que laboran en obras de rescate arqueológico del INAH [Instituto Nacional de Antropología e Historia] “pidieron permiso a los dioses para proseguir sus labores” -pues sentían miedo por los fuertes remolinos en el área- en una ceremonia oficiada por dos sacerdotes mayas en la zona oriente del estado, informó uno de los oficiantes, Concepción Noh. “Los trabajadores sentían miedo, porque en las últimas semanas se habían producido fuertes remolinos, precisamente en esta área sujeta por ahora a trabajos de investigación arqueológica”, según manifestó el sacerdote. (…)
La ceremonia maya, de 10 horas de duración, conocida como “Loj” tuvo su principal punto en un altar de dos metros de altura, construido a un costado de Las Mesas, y fue recubierto con hojas de jabín y de otras plantas de la región. Los trabajadores llevaron hasta el altar sus ofrendas, consistentes en grandes panes fabricados a base de maíz, los cuales fueron acompañados de las bebidas balché y sacá, muy utilizadas por esta etnia en sus festividades religiosas. (…) Poco después, los propios trabajadores recibieron [una limpia] para protegerlos de los “malos vientos” y de la “ira de los dioses que pudieran materializarse en algún tipo de castigo por parte de los aluxes o duendecillos encargados de cuidar las milpas. Finaliza la nota: También se incluyó en las ceremonias una plegaria maya dirigida a los dioses “Yum Balam” y “Yumtziloob”, la cual fue rezada en los cuatro puntos cardinales o cantiz. (Excelsior, 25/04/93)
Enanos, duendes, fantasmas, magos, brujas y otros seres semejantes aparecen en la cotidianidad occidental como elementos míticos y legendarios, que se han perpetuado a través de la tradición oral, de la literatura, y ahora en las coloridas imágenes del cine y la televisión. En las zonas campesinas e indígenas de nuestro país aún se conservan creencias precolombinas en seres sobrenaturales dotados de poderes suficientes como para resguardar y proteger los montes y sitios sagrados, garantizar -con su intervención- el logro de una abundante cosecha, ahuyentar a los intrusos, capturar el alma de aquellos que sufren un susto, y enviar -mediante el viento- alguna enfermedad a quien se atreva a invadir su territorio, sin el permiso debido.
Entre los actuales habitantes indígenas de la Península de Yucatán, los relatos extraordinarios de la X-Tabay, los balames (o balamob), los aluxes (aluxob) y otras entidades sobrenaturales contienen vida propia y existencia real (F. Ligorred, 1990:117, G.P. Xiu, 1997:15). No se trata de simples historias y narraciones legendarias sino que forman parte de una explicación del mundo y de la vida, íntimamente ligadas a las prácticas domésticas, agrícolas y sagradas, que se expresan en ceremonias y rituales de tipo propiciatorio. Es decir, estamos ante formas religiosas que entran dentro de una cosmovisión que influye de manera determinante en la vida diaria del campesino maya.
Los aluxes en la cosmovisión maya
En el mundo religioso de los mayas prehispánicos todo tenía un caracter divino (A. Ruz, 1981:185). Se creía en la existencia de tres grandes planos armónicamente relacionados: el cielo, la tierra y el inframundo (M. de la Garza, 1993:25). El espacio celeste era sostenido por cuatro dioses bacabes, y alojaba trece niveles con un dios particular en cada uno de ellos. La tierra habitada en su capa superficial por el hombre, producto superior de la experimentación divina según el relato del Popul Vuh, así como los animales y vegetales terrestres. que sin perder sus características sagradas constituyen el sustento y la vida de los hombres. Por último, el tenebroso y temido inframundo, formado por nueve estratos y un número igual de divinidades.
Como se puede observar, el número de dioses del panteón maya era extenso, sin embargo los tres principales fueron Itzamná (el dios creador), Chaac (el dios de la lluvia) y los Pahuahtunes (dioses de los vientos). Cada uno de ellos, conservando su propia unicidad pero a la vez manifestando su presencia en cada uno de los cuatro puntos cardinales: sac (al norte, representado por el color blanco), kan (al sur, color amarillo), chac (al oriente con el color rojo), y ek (el occidente, con el color negro). Ante esta avasalladora omnipresencia de dioses -mayores, menores e identidades asociadas a ellos- los ritos y ceremoniales se multiplicaron en todo el espacio y el tiempo, siendo la clase sacerdotal la que aplicó un férreo control ideológico que no disminuyó hasta la invasiva llegada del hombre europeo con la imposición del monoteísmo cristiano y la sustitución de algunos dioses por figuras consagradas del santoral católico.
Prácticamente desde el siglo XVI hasta la actualidad, la evangelización en el área maya ha sido continua, constante y progresiva, sin embargo, la obra de frailes, párrocos y obispos inquisitoriales, fieles extirpadores de hechicerías, supersticiones e idolatrías ha sido incompleta. Descripciones minuciosas de los propios curas, y sobre todo, en este siglo de antropólogos mexicanos y extranjeros 1dan cuenta de la operatividad contemporánea de su amplia pervivencia y de su indudable vitalidad. En todo este contexto, ¿Quiénes son los aluxes? ¿Dónde se les ubica? ¿Qué funciones desempeñan? ¿Por qué son objetos de primicias y ofrendas ceremoniales?
El Diccionario Maya editado por Cordemex resulta bastante escueto: ALUX: geniecillos del bosque // ARUX: enano legendario. (A. Barrera, 1980:15). Ante esta evidente parquedad informativa recurrimos al Diccionario de la Medicina Tradicional Mexicana editado por el Instituto Nacional Indigenista. Allí, basándose en los datos proporcionados por Oswaldo Baqueiro, Marie Odille Rivera y Alfonso Villa Rojas se menciona lo siguiente: ALUX. Maya. También arux y alusch. Duendes traviesos que deambulan por milpas y montes después de la puesta del sol. Calzan alpargatas y portan sombrero, presentando los rasgos de un niño indígena de tres a cuatro años. Generalmente son inofensivos pero si llegan a molestarse con algún ser humano pueden enviarle un aire enfermante que produce escalofrios y calentura. Por el contrario, si se les ofrenda comida, se vuelven guardianes de la milpa de quien se la congratuló con ellos, asegurándole una buena cosecha como recompensa.
En su faceta de cuidadores de una milpa, los aluxes tienen la capacidad de secuestrar a uno de los chaakob (plural de chaak) o deidades de la lluvia, y ponerle a trabajar en beneficio del milpero agradecido. Se cree que estos duendes son la encarnación de las figuras prehispánicas de barro que abundan en los sembradíos de la Península de Yucatán. Algunos agricultores destruyen estas figuras cuando las descubren con el fin de evitarse las exigencias de los alux. (C. Zolla, [coord], 1994). M. Aranda, cronista campechano, agrega que estos duendes “diminutos y traviesos” provocan tolvaneras, remolinos, gritos raros y otros fenómenos, cuando se enojan al escuchar blasfemias y groserías provenientes de la gente que deambula en sus cercanías. (1985:85)
En Pisté, pueblo cercano a Chichén-Itzá, los aluxes son “como enanitos de barro con sus sombreros del mismo material. Viven en las cuevas y grutas con sus perritos de barro. A veces se les oye tocar sus instrumentos que son algo así como trompetas, también de barro” (F. Horcasitas, 1964:40). Entre los mayas de Belice, aparte de su corta estatura, son viejos y su función notoria es la de cuidar y preservar el código moral de la comunidad, castigando cualquier tipo de exceso
¿Mito o realidad?
“No cualquier persona tiene facultades para crear un alux, únicamente el H-men (curandero maya) que tiene poderes paranormales. Como nos narran nuestros abuelos estos seres son creados mediante ritos y creados bajo órdenes precisas que ellos cumplen. Por eso cuando un invasor llega a una milpa que no es suya y pretende robar esto no es posible si el dueño ha dejado un alux al cuidado.”
Gaspar Maglá, cronista de Kantunilkín
“El alux se puede hacer de barro pero los mejores se hacen con la cera de colecab (abeja meripona). Para darle vida se requiere un ritual que sólo puede realizar un H-men”
Silverio Arceo, habitante de Nuevo Xcan, Quintana Roo
“Dentro de la jerarquía religiosa de los mayas tenemos a los dioses que pertenecían a la elite y los dioses que pertenecían a los pobladores. Me parece que los aluxes tuvieron que ser conocidos por los altos sacerdotes pero, al momento del cambio en la civilización, los aluxes quedaron del lado de los campesinos y de alguna manera los tomaron como guardianes de sus sementeras (cultivos) o de sus propiedades. Si me preguntan que si creo o no, pienso que existe un manejo de energía muy respetable”
Antropólogo Luis Leira Guillermo, INAH-Cancún
“Como buen yucateco yo sí creo en los aluxes…”
Ing. Rubén Encalada Alonso, consejero editorial de Pioneros (+)
“Los h-menes son sacerdotes que conocen mucho del pueblo, de sus costumbres y de la vida. Saben hablar maya en forma extraordinaria y más rápida que cualquier persona. Participan en los ritos del han-li cool (comida del monte) y asientan agua fría para los aluxes. También curan a quienes padecen de males extraños.
Ma. Juvencia Che Chi, pobladora de Calkiní, Campeche
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]No es poco común encontrar en los vestigios arqueológicos de los mayas representaciones de diminutos seres fantásticos con cara de pequeños demonios. Se trata de los aluxes (pronunciado alushes), los duendes mayas.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Estos extraños seres, plasmados casi siempre con rasgos reptilíneos, forman parte de una muy antigua tradición. Se encuentran aluxes en ruinas que datan de la era cristiana, y aun hoy en día, se trata de una tradición viva y difundida en varias regiones del sudeste mexicano. Así encontramos a los aluxes en la península de Yucatán, chaneques en Veracruz y Tabasco y los churucos en Chiapas.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Lógico, existe cierta relación con los duendes del Viejo Continente, como los de Irlanda.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Los aluxes tienen fama de juguetones y traviesos, aunque también pueden causar enfermedades e incluso la muerte.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Un guardia de la zona arqueológica de Chichén-Itzá nos relató cómo "trabajaban" los aluxes dentro de las ruinas de 11 de la noche a 2 de la mañana.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Cierta ocasión, antes de la media noche el guardia hacía su acostumbrada ronda por el llamado Viejo Chichén, cuando oyó una risa como de un niño que por momentos parecía acercarse. Asustado, corrió, y repentinamente escuchó la risa frente a él, comenzó a lanzar piedras hasta que aquélla cesó y pudo regresar a su albergue.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]A partir de ese día, la salud del guardia decayó y nadie lo podía curar, y no fue sino hasta que consultó a un "médico" maya, quien le dijo que el aluxe le había echado "el mal aire" al sentirse atacado.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Como éste hay cientos de relatos. Se dice que aparecen también por los alrededores de los cenotes sagrados y muchos juran haber amanecido sin explicación, a kilómetros de sus hogares, sobre todo al padecer de fuertes fiebres.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Además son especialistas en desaparecer cosas, por eso la gente suele darles ofrendas de comida y bebidas alcohólicas, las que invariablemente desaparecen.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Se cree que existe una fuerte relación entre los aluxes y los llamados elementales (que es el principio vital de las plantas y de otros seres vivos) siendo los aluxes el elemental de plantas especificas, según algunos esoteristas.[/FONT]
[FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif]Lo cierto es que estos fantásticos seres formaron parte del pensamiento maya de manera muy profunda, tan es así, que la tradición ha permanecido hasta nuestros días.
[/FONT] Los temidos aluxes de Chichén Itzá Share
Por Báalam
En la primavera de 1993, un importante periódico capitalino de circulación nacional informaba de una extraña ceremonia en las ruinas mayas de Chichén-Itzá.En la primera plana de la sección correspondiente a las noticias de la provincia, el corresponsal en Yucatán notificaba que: Trabajadores que laboran en obras de rescate arqueológico del INAH [Instituto Nacional de Antropología e Historia] “pidieron permiso a los dioses para proseguir sus labores” -pues sentían miedo por los fuertes remolinos en el área- en una ceremonia oficiada por dos sacerdotes mayas en la zona oriente del estado, informó uno de los oficiantes, Concepción Noh. “Los trabajadores sentían miedo, porque en las últimas semanas se habían producido fuertes remolinos, precisamente en esta área sujeta por ahora a trabajos de investigación arqueológica”, según manifestó el sacerdote. (…)
La ceremonia maya, de 10 horas de duración, conocida como “Loj” tuvo su principal punto en un altar de dos metros de altura, construido a un costado de Las Mesas, y fue recubierto con hojas de jabín y de otras plantas de la región. Los trabajadores llevaron hasta el altar sus ofrendas, consistentes en grandes panes fabricados a base de maíz, los cuales fueron acompañados de las bebidas balché y sacá, muy utilizadas por esta etnia en sus festividades religiosas. (…) Poco después, los propios trabajadores recibieron [una limpia] para protegerlos de los “malos vientos” y de la “ira de los dioses que pudieran materializarse en algún tipo de castigo por parte de los aluxes o duendecillos encargados de cuidar las milpas. Finaliza la nota: También se incluyó en las ceremonias una plegaria maya dirigida a los dioses “Yum Balam” y “Yumtziloob”, la cual fue rezada en los cuatro puntos cardinales o cantiz. (Excelsior, 25/04/93)
Enanos, duendes, fantasmas, magos, brujas y otros seres semejantes aparecen en la cotidianidad occidental como elementos míticos y legendarios, que se han perpetuado a través de la tradición oral, de la literatura, y ahora en las coloridas imágenes del cine y la televisión. En las zonas campesinas e indígenas de nuestro país aún se conservan creencias precolombinas en seres sobrenaturales dotados de poderes suficientes como para resguardar y proteger los montes y sitios sagrados, garantizar -con su intervención- el logro de una abundante cosecha, ahuyentar a los intrusos, capturar el alma de aquellos que sufren un susto, y enviar -mediante el viento- alguna enfermedad a quien se atreva a invadir su territorio, sin el permiso debido.Entre los actuales habitantes indígenas de la Península de Yucatán, los relatos extraordinarios de la X-Tabay, los balames (o balamob), los aluxes (aluxob) y otras entidades sobrenaturales contienen vida propia y existencia real (F. Ligorred, 1990:117, G.P. Xiu, 1997:15). No se trata de simples historias y narraciones legendarias sino que forman parte de una explicación del mundo y de la vida, íntimamente ligadas a las prácticas domésticas, agrícolas y sagradas, que se expresan en ceremonias y rituales de tipo propiciatorio. Es decir, estamos ante formas religiosas que entran dentro de una cosmovisión que influye de manera determinante en la vida diaria del campesino maya.
Los aluxes en la cosmovisión maya
En el mundo religioso de los mayas prehispánicos todo tenía un caracter divino (A. Ruz, 1981:185). Se creía en la existencia de tres grandes planos armónicamente relacionados: el cielo, la tierra y el inframundo (M. de la Garza, 1993:25). El espacio celeste era sostenido por cuatro dioses bacabes, y alojaba trece niveles con un dios particular en cada uno de ellos. La tierra habitada en su capa superficial por el hombre, producto superior de la experimentación divina según el relato del Popul Vuh, así como los animales y vegetales terrestres. que sin perder sus características sagradas constituyen el sustento y la vida de los hombres. Por último, el tenebroso y temido inframundo, formado por nueve estratos y un número igual de divinidades.Como se puede observar, el número de dioses del panteón maya era extenso, sin embargo los tres principales fueron Itzamná (el dios creador), Chaac (el dios de la lluvia) y los Pahuahtunes (dioses de los vientos). Cada uno de ellos, conservando su propia unicidad pero a la vez manifestando su presencia en cada uno de los cuatro puntos cardinales: sac (al norte, representado por el color blanco), kan (al sur, color amarillo), chac (al oriente con el color rojo), y ek (el occidente, con el color negro). Ante esta avasalladora omnipresencia de dioses -mayores, menores e identidades asociadas a ellos- los ritos y ceremoniales se multiplicaron en todo el espacio y el tiempo, siendo la clase sacerdotal la que aplicó un férreo control ideológico que no disminuyó hasta la invasiva llegada del hombre europeo con la imposición del monoteísmo cristiano y la sustitución de algunos dioses por figuras consagradas del santoral católico.
Prácticamente desde el siglo XVI hasta la actualidad, la evangelización en el área maya ha sido continua, constante y progresiva, sin embargo, la obra de frailes, párrocos y obispos inquisitoriales, fieles extirpadores de hechicerías, supersticiones e idolatrías ha sido incompleta. Descripciones minuciosas de los propios curas, y sobre todo, en este siglo de antropólogos mexicanos y extranjeros 1dan cuenta de la operatividad contemporánea de su amplia pervivencia y de su indudable vitalidad. En todo este contexto, ¿Quiénes son los aluxes? ¿Dónde se les ubica? ¿Qué funciones desempeñan? ¿Por qué son objetos de primicias y ofrendas ceremoniales?
El Diccionario Maya editado por Cordemex resulta bastante escueto: ALUX: geniecillos del bosque // ARUX: enano legendario. (A. Barrera, 1980:15). Ante esta evidente parquedad informativa recurrimos al Diccionario de la Medicina Tradicional Mexicana editado por el Instituto Nacional Indigenista. Allí, basándose en los datos proporcionados por Oswaldo Baqueiro, Marie Odille Rivera y Alfonso Villa Rojas se menciona lo siguiente: ALUX. Maya. También arux y alusch. Duendes traviesos que deambulan por milpas y montes después de la puesta del sol. Calzan alpargatas y portan sombrero, presentando los rasgos de un niño indígena de tres a cuatro años. Generalmente son inofensivos pero si llegan a molestarse con algún ser humano pueden enviarle un aire enfermante que produce escalofrios y calentura. Por el contrario, si se les ofrenda comida, se vuelven guardianes de la milpa de quien se la congratuló con ellos, asegurándole una buena cosecha como recompensa.
En su faceta de cuidadores de una milpa, los aluxes tienen la capacidad de secuestrar a uno de los chaakob (plural de chaak) o deidades de la lluvia, y ponerle a trabajar en beneficio del milpero agradecido. Se cree que estos duendes son la encarnación de las figuras prehispánicas de barro que abundan en los sembradíos de la Península de Yucatán. Algunos agricultores destruyen estas figuras cuando las descubren con el fin de evitarse las exigencias de los alux. (C. Zolla, [coord], 1994). M. Aranda, cronista campechano, agrega que estos duendes “diminutos y traviesos” provocan tolvaneras, remolinos, gritos raros y otros fenómenos, cuando se enojan al escuchar blasfemias y groserías provenientes de la gente que deambula en sus cercanías. (1985:85)
En Pisté, pueblo cercano a Chichén-Itzá, los aluxes son “como enanitos de barro con sus sombreros del mismo material. Viven en las cuevas y grutas con sus perritos de barro. A veces se les oye tocar sus instrumentos que son algo así como trompetas, también de barro” (F. Horcasitas, 1964:40). Entre los mayas de Belice, aparte de su corta estatura, son viejos y su función notoria es la de cuidar y preservar el código moral de la comunidad, castigando cualquier tipo de exceso ¿Mito o realidad?
“No cualquier persona tiene facultades para crear un alux, únicamente el H-men (curandero maya) que tiene poderes paranormales. Como nos narran nuestros abuelos estos seres son creados mediante ritos y creados bajo órdenes precisas que ellos cumplen. Por eso cuando un invasor llega a una milpa que no es suya y pretende robar esto no es posible si el dueño ha dejado un alux al cuidado.”
Gaspar Maglá, cronista de Kantunilkín
“El alux se puede hacer de barro pero los mejores se hacen con la cera de colecab (abeja meripona). Para darle vida se requiere un ritual que sólo puede realizar un H-men”
Silverio Arceo, habitante de Nuevo Xcan, Quintana Roo
“Dentro de la jerarquía religiosa de los mayas tenemos a los dioses que pertenecían a la elite y los dioses que pertenecían a los pobladores. Me parece que los aluxes tuvieron que ser conocidos por los altos sacerdotes pero, al momento del cambio en la civilización, los aluxes quedaron del lado de los campesinos y de alguna manera los tomaron como guardianes de sus sementeras (cultivos) o de sus propiedades. Si me preguntan que si creo o no, pienso que existe un manejo de energía muy respetable”
Antropólogo Luis Leira Guillermo, INAH-Cancún
“Como buen yucateco yo sí creo en los aluxes…”
Ing. Rubén Encalada Alonso, consejero editorial de Pioneros (+)
“Los h-menes son sacerdotes que conocen mucho del pueblo, de sus costumbres y de la vida. Saben hablar maya en forma extraordinaria y más rápida que cualquier persona. Participan en los ritos del han-li cool (comida del monte) y asientan agua fría para los aluxes. También curan a quienes padecen de males extraños.
Ma. Juvencia Che Chi, pobladora de Calkiní, Campeche