Heretic Elite
Bovino de alcurnia
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Una breve semblanza de los mexicanos q dejaron pasar la gran oportunidad, de un verdadero cambio.
Lejos de una fiesta nacional, el país parece una funeraria porque nadie quedó contento con el resultado de la elección presidencial.
Los votantes de la izquierda denuncian la compra de votos, la parcialidad de los medios de comunicación y anuncian una larga impugnación encabezada por los #YoSoy132 perredistas.
En el PRI pareciera que no hubieran ganado. Aunque recibieron el respaldo internacional y las felicitaciones de los mandatarios, Enrique Peña Nieto busca ganar legitimidad como gato boca arriba.
En la campaña no lo lograron ni en el conflicto poselectoral: no han sido capaces de convencer de que el regreso del PRI es lo mejor para México.
Total, nadie festeja. Ni los ganadores ni los perdedores.
Y así que la duda permanece.
¿Quién diablos votó por Enrique Peña Nieto?
¿Por qué, pese a ganar por casi la misma diferencia que Vicente Fox, luce tan ilegítimo?
¿Por qué sus votantes son incapaces de defenderlo y arroparlo?
Veamos el perfil del votante peñanietista de acuerdo con el exit poll del diario Reforma.
Las mujeres se inclinaron mayoritariamente por el mexiquense en 41 por ciento.
La franja de edad de 30 a 50 años en adelante se inclinó en 41 por ciento por el priista.
Y se cayó el mito de que los jóvenes se la jugaron mayoritariamente por López Obrador: 37 por ciento lo hicieron por el tabasqueño y 36 por Enrique Peña Nieto.
Un miserable punto porcentual en la franja de edad de 18 a 29 años.
Se ve que sí eran #132.
Y aquí viene lo bueno: 48 por ciento de los votantes con educación básica beneficiaron a Peña Nieto. Los mexicanos con primaria y secundaria decidieron el rumbo del país para el próximo sexenio. O milenio.
Por el contrario, López Obrador se llevó a los de la educación media y superior en 39 por ciento.
Otro dato más pavoroso: 44 por ciento de los electores rurales sigue apostando por el PRI.
Y 37 de los urbanos también se apostó por él.
Una obviedad: el mapa electoral del país muestra que el Norte y el occidente del país son tricolores, y el centro y Sur de la izquierda.
Y aquí el diagnóstico crucial: 50 por ciento de los votantes identificados por la derecha optaron por Peña Nieto.
Y 40 por ciento de los votantes de centro también lo prefirieron a él.
En otras palabras: si hubo un voto útil del PAN, éste sufragó por el regreso al pasado. Y que muchos panistas le hicieron caso a Vicente Fox por mucho a loco que lo tiren.
El 63 por ciento de los que votaron por Enrique Peña Nieto lo hicieron porque “siempre vota por el PRI” y 50 por ciento “porque siempre ayuda a la gente”. Claro, con tarjetas de Soriana y el presupuesto de 20 gobernadores.
Y para los estrategas de campaña: 39 por ciento de quienes votaron el regreso del PRI lo decidieron el mismo día de la jornada electoral. Pavoroso.
Por Peña Nieto votaron, en resumen:
Los mexicanos de educación básica.
Los que viven en comunidades rurales.
Los de 30 años en adelante, es decir, ya sufrieron los anteriores estropicios del tricolor en la década de los 80 y 90.
El Norte y occidente, las regiones más pujantes en materia económica del país.
La gente que se siente identificada con la ideología de derecha, pero también los ubicados en el centro.
Los que decidieron su voto de última hora.
Y para terminar, los que siempre han votado por el PRI, y los que creen que Peña Nieto siempre ayuda a la gente.
Listo, pues.
Nos merecemos lo que venga en el futuro próximo.
Pero Platón lo advirtió hace más de 2 mil años.
“La democracia degenera en la tiranía de la mayoría”.
Y como la mayoría siempre son los pobres e ignorantes, la democracia, más tarde que temprano, se vuelve en el gobierno de los pobres e ignorantes.
Salud, maestro, más de 2 mil años después.
Fuente: www.quintacolumna.com.mx/columnas/tiempos/2012/julio/colum-tiempos-060712.php
Lejos de una fiesta nacional, el país parece una funeraria porque nadie quedó contento con el resultado de la elección presidencial.
Los votantes de la izquierda denuncian la compra de votos, la parcialidad de los medios de comunicación y anuncian una larga impugnación encabezada por los #YoSoy132 perredistas.
En el PRI pareciera que no hubieran ganado. Aunque recibieron el respaldo internacional y las felicitaciones de los mandatarios, Enrique Peña Nieto busca ganar legitimidad como gato boca arriba.
En la campaña no lo lograron ni en el conflicto poselectoral: no han sido capaces de convencer de que el regreso del PRI es lo mejor para México.
Total, nadie festeja. Ni los ganadores ni los perdedores.
Y así que la duda permanece.
¿Quién diablos votó por Enrique Peña Nieto?
¿Por qué, pese a ganar por casi la misma diferencia que Vicente Fox, luce tan ilegítimo?
¿Por qué sus votantes son incapaces de defenderlo y arroparlo?
Veamos el perfil del votante peñanietista de acuerdo con el exit poll del diario Reforma.
Las mujeres se inclinaron mayoritariamente por el mexiquense en 41 por ciento.
La franja de edad de 30 a 50 años en adelante se inclinó en 41 por ciento por el priista.
Y se cayó el mito de que los jóvenes se la jugaron mayoritariamente por López Obrador: 37 por ciento lo hicieron por el tabasqueño y 36 por Enrique Peña Nieto.
Un miserable punto porcentual en la franja de edad de 18 a 29 años.
Se ve que sí eran #132.
Y aquí viene lo bueno: 48 por ciento de los votantes con educación básica beneficiaron a Peña Nieto. Los mexicanos con primaria y secundaria decidieron el rumbo del país para el próximo sexenio. O milenio.
Por el contrario, López Obrador se llevó a los de la educación media y superior en 39 por ciento.
Otro dato más pavoroso: 44 por ciento de los electores rurales sigue apostando por el PRI.
Y 37 de los urbanos también se apostó por él.
Una obviedad: el mapa electoral del país muestra que el Norte y el occidente del país son tricolores, y el centro y Sur de la izquierda.
Y aquí el diagnóstico crucial: 50 por ciento de los votantes identificados por la derecha optaron por Peña Nieto.
Y 40 por ciento de los votantes de centro también lo prefirieron a él.
En otras palabras: si hubo un voto útil del PAN, éste sufragó por el regreso al pasado. Y que muchos panistas le hicieron caso a Vicente Fox por mucho a loco que lo tiren.
El 63 por ciento de los que votaron por Enrique Peña Nieto lo hicieron porque “siempre vota por el PRI” y 50 por ciento “porque siempre ayuda a la gente”. Claro, con tarjetas de Soriana y el presupuesto de 20 gobernadores.
Y para los estrategas de campaña: 39 por ciento de quienes votaron el regreso del PRI lo decidieron el mismo día de la jornada electoral. Pavoroso.
Por Peña Nieto votaron, en resumen:
Los mexicanos de educación básica.
Los que viven en comunidades rurales.
Los de 30 años en adelante, es decir, ya sufrieron los anteriores estropicios del tricolor en la década de los 80 y 90.
El Norte y occidente, las regiones más pujantes en materia económica del país.
La gente que se siente identificada con la ideología de derecha, pero también los ubicados en el centro.
Los que decidieron su voto de última hora.
Y para terminar, los que siempre han votado por el PRI, y los que creen que Peña Nieto siempre ayuda a la gente.
Listo, pues.
Nos merecemos lo que venga en el futuro próximo.
Pero Platón lo advirtió hace más de 2 mil años.
“La democracia degenera en la tiranía de la mayoría”.
Y como la mayoría siempre son los pobres e ignorantes, la democracia, más tarde que temprano, se vuelve en el gobierno de los pobres e ignorantes.
Salud, maestro, más de 2 mil años después.
Fuente: www.quintacolumna.com.mx/columnas/tiempos/2012/julio/colum-tiempos-060712.php