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Yo soy mejor que tu ex

wiowam

Bovino adicto
Desde
22 Feb 2010
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Los celos, ese monstruo verde que todos conocemos, están a la orden del día. Estos tiempos están repletos de dudas existenciales: ¿conseguiré trabajar algún día de lo mío? ¿Sirven los títulos universitarios para algo más que para envolver un bocata de chorizo? ¿La gente es tonta o se lo hace? ¿Hay alguien más guapo que yo sobre la faz de la Tierra? Un sinfín de preguntas cuya resolución se hace vital para los seres humanos. Y, por supuesto, entre estas preguntas está la muy mítica y nada desdeñable: ¿me pone los cuernos mi novio?

Esto es, hasta cierto punto, totalmente lógico. Yo no quiero hacer apología de los celos desde esta columna, pero visto lo visto y teniendo en cuenta que hay una ingente cantidad de memos entre la población mariconil (según los últimos sondeos del Instituto de Gilipollitis Mariquitusil), es casi de recibo que uno, cuando se echa algo parecido a un novio, sienta la punzada de la inseguridad: ¿será éste como los otros 97 millones de mariquitas que he tenido la desfortuna de conocer y de los cuales el taitantos por ciento le ponía unos cuernos a sus parejas que podían verse desde Google Earth? Como digo, esta pregunta es, hasta cierto punto, normal. No, lo de atar a tu novio a la pata de la cama porque no te fías de él y lo de prohibirle que hable con cualquiera que parezca que tiene un pene no (esto es enfermizo y si te lo has planteado deberías hacértelo mirar); me refiero a lo de tener ciertas dudas sobre la fidelidad de tu chorbo en momentos determinados.

Como añadido, hay mucha gente que practica eso de las parejas abiertas. Y muchos lo practican sin decírselo a sus novios. Que sí, que a mí me lo han contado, que hay quienes se acuestan hasta con el basurero y luego dicen eso de “cari, pero si tú y yo somos pareja abierta”. Y el otro contesta: ¿Sí? ¿Desde cuándo, maricón? Ya me lo podías haber dicho, que llevamos dos años juntos...

Sin embargo, la cosa no queda ahí; las personas siempre vamos más allá en nuestras neurosis. No contentos con querer controlar el presente de nuestros novietes, también existe cierta predisposición a querer controlar su pasado. Se trata de los celos con carácter retroactivo. Seamos sinceros: a muchos el hecho de que la persona con la que están haya tenido otras parejas no les hace ni pizca de gracia. No me refiero a esos casos en los que las ex parejas pululan todavía alrededor del noviete, o incluso dentro del noviete (mental o físicamente, que yo conozco a más de uno que se sigue tirando al ex novio tres veces al año, polvos que son como fiestas de guardar: uno por San Valentín, otro por la llegada del verano y otro por Navidad). Incluso cuando el noviete no tiene ningún tipo de relación ya con sus exs, la mera recreación mental que consiste en imaginar a otros estando con él en algún tiempo remoto ya es suficiente para hacer crecer la pelusilla y producir un ataque de celos.

Hay quienes se ponen negros en cuanto sus novios les hablan de sus líos del pasado y les cuentan que tuvieron otros novios con los que ir al cine, cogerse de la mano, echar unos casquetes y montar en pony (esas cosas normales que hacen los novios). Podrían mis queridas lectores suponer que se trata de un síntoma de necesitar una exclusividad emocional absoluta: nos encanta la idea de que la persona con la que estamos no ha querido a nadie como nos quiere a nosotros. Pero es que esto también se da a nivel sexual: aunque el tío en cuestión con el que estamos nos quiera con locura, si nos cuenta que echó un polvo un día con un trapecista del Circo del Sol porque sí, porque le surgió la oportunidad y estaba más caliente que el palo de un churrero, nos dan las siete cosas. ¡Agh! ¡Qué fuerte! ¡Tu novio de treinta y ocho años en cada pata ha tenido relaciones sexuales antes de estar contigo! ¡Qué barbaridad, a dónde vamos a llegar, yo de ti me iba a algún programa de la tele y lo contaba todo indignado! ¡No puede ser! ¿Que no ha llegado virgen hasta a ti? Por favor, ¿dónde quedaron aquellos tiempos en los que la gente se guardaba su tesorito o su flor para el hombre indicado? Vamos a tener que volver a la prueba del pañuelo para quedarnos tranquilos...

Y es que resulta que lo queremos nuevecito, sin estrenar. Somos muy de esto: tenemos un acusado sentido de la propiedad, queremos ser los primeros en todo y lo de la segunda mano no nos va. Así que cuando nos echamos un novio y este nos dice que antes de nosotros ha habido otros novios y otros polvetes se nos llevan los demonios, porque es que, mire usté, como el que va con el recibo al Corte Inglés a descambiar algo, es que esto esta usado, no tiene la etiqueta puesta. Qué majos. Sin plantearnos que nosotros, a lo mejor estamos igual o más usados que la tele del abuelo también. Y sin pensar tampoco que eso de sentir celos por el pasado de nuestras posibles parejas es una tontería del tamaño de la antigua Unión Soviética porque, a saber, lo normal es que las personas tengamos un montón de experiencias hasta que lleguemos a confluir unas con otras. El hecho de tener un pasado no hace que la relación actual sea menos especial. Es más, si me apuras, la hace incluso más especial, porque a medida que uno va viviendo situaciones y todo eso, va teniendo más claro lo que quiere, se vuelve uno más selectivo y no se va con cualquier mindundi.

Así que el pasado de nuestras parejas duele. Y no debería. Pero escuece debido a una necesidad enfermiza de los habitantes de esta sociedad de sentirse únicos y especiales, más únicos y especiales que nadie por supuesto. Hay una especie de complejo de semidios muy extendido, según el cual si no se nos adora muy por encima de a otros mortales, no nos sentimos chachi piruli. Porque nosotros no somos ni egocéntricos ni nada, qué va, ni queremos ser el centro del universo por nuestra cara bonita. Todos queremos ser la repanocha, lo más de lo más. Queremos ser el hijo más querido de entre todos nuestros hermanos, queremos ser el favorito del profe y queremos ser el mejor amigo de todo el mundo. Y, por supuesto, todos queremos ser únicos en las vidas de nuestros novietes. En el momento en que ha habido otros donde estamos nosotros ya no nos parece tan chuli, porque traducimos esto en nuestra mente de miras estrechas como que ya no somos tan especiales, terminamos sintiéndonos inseguros (porque no vaya a ser que el de antes fuera mejor que nosotros) y nos da la pataleta. Parece que somos uno más en un largo historial. Y esto, lo de sentirse uno más de manera irracional, no es culpa de que tus parejas tengan un pasado. No. Es culpa de que no logramos madurar lo suficiente como para admitir que el hecho de que seamos los protagonitas de nuestra propia vida no significa que seamos los protagonistas de las vidas de los demás.

Aunque te resulte difícil creerlo, la estrella de la vida de tu novio es tu novio. No tú.



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Muy buenas palabras, se prestan mucho a la reflexión... y a la risa, solod e recordar esos ayeres que me encelaba por los fantasmas de mi ex.... jajajajaja... ahora, en la forma en que lo planteas, me da más risa que verguenza.

Cierto, duele el darse cuenta que nunca seremos los protagonitas de la vida de los demás, pero es más bueno que ir haciendo corajes por la vida; dos cosas buenas se sacan de ello, dejas en paz al pobre de tu novio con tontas cuestiones, y disfrutas mejor de la relación al ver la realidad: solo vivimos con él una parte de su vida.

Saludos!!
 
Aaaaaaaaay... :P yo sé que Vaca hay mucho español inscrito y que también hace aportes :P me gustó mucho el texto copiado de no sé donde :P, muy bueno pero por favor.. TRADUCELO A UN ESPAÑOL MÁS NEUTRO jejejeje :) MIS FELICITACIONES AL CHEF.. bueno muy bueno, el texto de los celos, y si admito.. :) yo actualmente evito decir quienes fueron con quienes anduve ANTES DE QUE TROYA ARDA, aunqeu no sé si es peor no decir nada y en una se me escape, :P porque haa bien dice.. CELOS RETRACTIVOS.. "y hasta ahora me lo dices???""" jajajaja.. buen buen texto.. :p
 
Sobre el tema sólo puedo decir que cada kien es tan importante como se los haya ganado, cada kien es único e irrepetible, unos tienen características que otros no tenemos, los celos sólo son creación de la inseguridad y la desconfianza, tanto en nosotros mismos como en la persona kon la ke estamos, pero sentir celos de los ke hubo detras de nosotros la neta no va, lo ke no fue en tu año no te hace daño, lo ke realmente importa es lo ke se vive a partir de ke inicias tú algo con esa persona, de ahí pa delante. Es mi humilde opinión!!!!
 
Todos somos ÚNICOS e IRREPETIBLES... COMO TODOS LOS DEMÁS.
 
De los celos retroactivos pues ni hablar, comparto la idea de bakelito, ya que se me hace muy fuera de lugar encelarse por algo que no pasa en el momento en que vives con tu pareja, aunque aguas! Cuando esas charlas y los alagos hacia una persona en concreto son demasiados ya puede indicar que ciertamente hay gato encerrado.
 
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