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Yo, naranja

Christian01

Bovino Milenario
Desde
25 Jul 2008
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1.008
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Yo, al igual que usted, parezco una naranja. A mí, al igual que a usted, todos los días alguna empresa pública o privada me exprime. Me hace un cobro excesivo o me impone una tarifa exorbitante o me impone una comisión injustificada o me obliga a aceptar un servicio malo. Ya sea Telmex o Scotia Bank o Citigroup o la Comisión Federal de Electricidad o alguna Afore o alguna aseguradora o algún notario. Ya sea alguien de apellido Slim o cualquier otro monopolista, oligopolista o rentista de los que pululan a lo largo y a lo ancho de la economía nacional. Cual cítrico, Carlos Slim —y otros tantos como él— me exprimen el jugo, me sacan la pulpa, succionan el zumo, elaboran una multimillonaria naranjada con mi dinero y celebran su más reciente aparición en la lista Forbes.


Usted y yo somos co-responsables del ascenso del señor Slim –junto Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas Pliego, Roberto Hernández, Germán Larrea, etcétera– en la lista de hombres más ricos del mundo, porque el Gobierno ha permitido que seamos tratados como naranjas, y nosotros hemos tolerado la extracción. Usted y yo somos víctimas de una economía oligopolizada en la que tres bancos dominan los servicios financieros, dos empresas controlan los canales de televisión abierta, una empresa controla la red de conexión telefónica, dos grupos empresariales controlan la distribución de gas LP, dos empresas controlan el mercado del cemento, una empresa controla dos tercios de la producción de harina de maíz, tres empresas controlan la producción de pollo y huevo, dos empresas controlan el 80 por ciento del mercado de leche, tres empresas dominan el mercado de carnes procesadas, una empresa controla la producción del pan industrializado, y dos empresas controlan la distribución de medicamentos. Esos “jugadores dominantes” hacen –con la anuencia de funcionarios débiles o cómplices– básicamente lo que se les da la gana. Controlan, coluden, abusan, expolian, exprimen.


Arrancan gajo tras suculento gajo, transacción tras transacción, contrato tras contrato, cobro tras cobro. Como lo ha sugerido la Comisión Federal de Competencia, cada familia mexicana transfiere 75 mil pesos anuales a los monopolistas del país. Y los pobres pagan 40 por ciento más de lo que deberían por la falta de competencia en servicios básicos como telefonía.


Los consumidores somos una fábrica lucrativa de jugo concentrado, que corre por las venas de la mayor parte de los reconocidos por la revista Forbes, al margen de su “talento empresarial”. De 2009 a 2010 los nueve grandes ricos mexicanos incrementaron su patrimonio en 61 por ciento, al pasar de 55.1 a 90.3 millones de dólares. Y ello no se debió tan sólo al alza de sus acciones en la Bolsa o a inversiones visionarias que lograron hacer en una economía que se contrajo 8 por ciento. La respuesta se halla también en la estructura concentrada de la economía mexicana. En la falta de competencia que despliega. En las prácticas extractivas que permite. En el rentismo cotidiano que produce. Un huerto nacional de naranjas, donde 90 por ciento de los abusos cometidos contra los consumidores quedan impunes.


Pero un huerto cada vez más reseco, menos productivo, que en lugar de cosechar fruta jugosa produce pobres en números crecientes. Y de allí la urgencia de revisar las reglas para la producción de naranjada, y modificar las sanciones para quienes la elaboran abusivamente. De allí la necesidad de fortalecer a los órganos regulatorios como la Comisión Federal de Competencia; de incrementar –de acuerdo con la mejores prácticas globales– el monto de las multas por prácticas monopólicas que puede imponer para que sea equivalente a 10 por ciento del volumen total de ventas y no sólo 82 millones de pesos como lo es hoy; de imponer sanciones penales y carcelarias para violaciones cometidas por empresarios al frente de cárteles, como lo han sugerido expertos de la división de competencia de la OCDE; de legislar adecuadamente las “acciones colectivas” para que los consumidores puedan organizarse en defensa de sus derechos, en vez de contemplar indefensa y pasivamente como son violados.


Más importante aún, los mexicanos deben dejar de pensar como naranjas y permitir que el manojo de afortunados en la lista Forbes los traten así.


Deben dejar de manifestar admiración por sus exprimidores, como lo hace el 60 por ciento de quienes –según una encuesta reciente– creen que el Ingeniero Slim es un ejemplo para sus hijos. Deben repensar visiones como la expresada por Claudio X. González quien afirma: “Ojalá tuviéramos más (ricos) porque emplean a muchas personas. El Ingeniero Slim le da empleo a más de 200 mil personas directamente y es muy trabajador, y muy ahorrador y ha sabido invertir muy bien”. Sí, ojalá hubiera más ricos mexicanos, pero encabezados por extraordinarios innovadores que han sabido crear riqueza a base de la competencia, la productividad, la calidad, los buenos precios y los buenos servicios ofrecidos a quienes habitan la base de la pirámide. No nada más exprimiendo naranjas y parándose sobre sus cáscaras para ascender a la cima.

Denise Dresser





FUENTE
 
Que texto, una maravilla de la Dresser...

Excelente nota, se agradece al maestro Christian...
 
es un poco como "El amor de tres naranjas" de Profokiev
 
es un poco como "El amor de tres naranjas" de Profokiev

Reconozco no saber nada de la obra que mencionas, indagando un poco en san google para saber de lo que estas hablando he leido el argumento de la obra ( Fuente ), y no le encuentro la analogía con el post. Tú que la conoces bien podrías explicarme por favor donde encuentras las similitudes entre ambas.. gracias

En cuanto al texto de la Sra. Dresser, para mi, siempre es un gusto leerla :vientos:
 
orale que buen texto¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
 
es que acaso hay algo que esta persona no haya dicho, me facina la forma de denise dresser sabe expresarse, innovadora completamente, y si, concuerdo mucho con lo que dice al final, slim es un ejemplo de desarrollo empresarial, pero no precisamente por hacer las cosas honestamente, si no mas bien, por la forma en la cual se hace rico dia con dia pero a costa de los pobres, pq la unica ventaja que el señor tiene es la de manejar una empresa que presta un servicio necesario como lo es la comunicacion, no es de admirar que una empresa al servicio de los mexicanos le fuera entregada en bandeja de plata, mas bien una bandeja que al señor le birnda riquezas. yo admiro a la gente que ha empezado desde abajo y su esfuerzo le ha costado estar donde hoy esta, esa gente que sacrifica tiempo con su familia para poder brindarle lo que necesita. por esa gente yo me quito el sombrero.
 
muy cierto lo que dice la señora, sobre todo eso podría explicar un poco como es que esta gente puede hacer sin escrúpulos todo lo que quiera. Todo mundo lo sabe, las naranjas no sienten.

A mi me recordó a esta película:
[YOUTUBE] http://www.youtube.com/watch?v=Zp6FTwZUkRQ[/YOUTUBE]

lamentable no se ve en el trailer, una escena donde la protagonista cuenta que se siente como una naranja, una de tantas esperando a que le saquen el juego, para ser remplazado por cualquier otra.
 
Aplausos para Denise Dresser, excelente articulo.


 
Indignante, pero real y mucha gente ni sikiera esta al tanto de eso, o peor aun, le es indiferente...
 
yo vivo aun con la esperanza de que las cosas cambien en mexico..tengo 17 asi que probablemente me toque.... exelente el texto de la sen-o
 
menos mal...

gulp!La verdad muy buena explicación de lo que todos sufrimos a diario... y pensé que iba a promocionar a un partido que tiene ese "slogan"

Saludos
gulp!
[youtube]x-mWsMwexH4[/youtube]​
 
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