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una ex mortal (reloaded)

Pawson

Bovino maduro
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28 Jun 2008
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302
Que tal, aunque llevo tiempo en el foro esta es la primera vez que tengo oportunidas de aportar algo. Paseandome por este foro encontre un post que no fue tan bien recibido, pero que la idea (aumentada por el morbo de que el protagonista dice que es real) me pareció muy buena, así que disculpandome con el autor por tomar prestada su historia, me decidí a adaptarla. Espero sus comentarios y criticas.
HISTORIA ORIGINAL.

http://ba-k.com/showthread.php?t=905775

MI RELATO.

Lo que a continuación voy a relatarles es una historia verídica que sucedió hace apenas unos meses. Soy casado y en realidad no puedo quejarme de mi matrimonio, fuera de todos los problemas típicos de una relación en pareja, podría decirse que nuestro matrimonio está en muy buenos términos; incluyendo nuestra vida sexual, ya que mi esposa a sus 30 años tiene un cuerpo exquisito y nuestras relaciones en la cama (y fuera de ella) distan mucho de ser monótonas. Pero eso se los contaré en otra ocasión.

Esa tarde teníamos arreglado pasarla con mi familia, cosa que hacemos una o dos veces al mes, pero debido a una enfermedad de mi suegra tuvimos que cambiar de planes y para no arruinar la salida me pidió que la dejara en casa de su mamá y si más tarde podía se reuniría con nosotros. Cerca del mediodía recibí una llamada de ella diciéndome que su mamá continuaba muy mal y que no le sería posible acompañarme, yo de cualquier manera no me sentía con ganas de continuar allí y puse cualquier pretexto para retirarme a la casa.

Después de buscar una cerveza en el refri y tirarme a ver televisión un rato me dispuse a revisar mi correo. Encontré un email de una ex novia con la que terminé unos meses antes de conocer a mi esposa y de la cual ella sigue un tanto celosa, debo aclarar que con motivos justificados ya que mi ex no pierde oportunidad para hacer sentir celosa a mi esposa. Por ello estaba a punto de borrar el mensaje el cual decía “si todavía estas vivo llámame, quiero platicar con un viejo amigo”. Demonios, la tentación era mucha, ya que estaba consciente que mi esposa tardaría horas en llegar o incluso se quedaría a cuidar a mi suegra como otras ocasiones había sucedido.

Después de unos minutos de pensarlo tome el celular y le marqué a Magdalena.

Magdalena: Hola, pensé que nunca llamarías.
Yo: Pues ya ves, no me puedo negar a charlar con una vieja amiga.
M.: Porqué no me invitas un café y platicamos?
Yo.: Verás estoy solo en la casa y en cualquier momento puede llamar mi esposa para avisarme si necesita algo, mi suegra se volvió a poner mal.
M.: Ay, qué pena. En verdad quería verte.
Yo: Si gustas lo dejamos para mañana.
M: Mmmm, porque mejor no me invitas a tu casa, así no tienes que salir.
Yo: Esta bien, te espero.

En cuanto colgué el corazón me empezó a latir a mil, aunque no tenía la certeza de que pasaría algo más que simples coqueteos, el riesgo de que se enterará mi mujer y la oportunidad de volver a tener a mi ex me hacían sentir nervioso.

Apenas y me dio tiempo de darme un regaderazo cuando escuché un taxi detenerse frente a la puerta e inmediatamente después el timbre.

Hola, como has estado? Dijo ella dándome un abrazo por demás efusivo que me tomó desprevenido. Bi-bien, tartamudeé tratando de guardar compostura. La invité a pasar y después del clásico ¿Cómo te ha ido? Que tal el trabajo?, etc., me pidió que le mostrará la casa, en realidad mi casa es algo de lo que me siento orgulloso ya que he invertido bastante en su construcción y el mobiliariop, así que no me pude negar a mostrársela. Recorrimos la planta baja, le mostré la cocina, el jardín, el estudio y posteriormente subimos a la planta alta, donde se encuentran los dormitorios. Durante el recorrido ella se acercaba mucho a mi, se detenía muy cerca y rozaba su piel con la mía o se recargaba en mi frotando sus pezones en mi espalda, los cuales podía sentir claramente ya que había ido sin sostén y estos se marcaban a través de la delgada blusa blanca que llevaba puesta.

Para cuando llegamos al dormitorio principal, me tenia la cabeza dando vueltas, así que dejando de lado los prejuicios la tome por los hombros y recargándola en la pared comencé a besarla. Los besos de Magdalena siempre me habían parecido fascinantes, pero en esa ocasión me parece que superaron por mucho cualquiera de nuestros besos anteriores, haciendo que tuviese una erección casi de inmediato tan solo sentir sus labios en mi boca.

Ella se dio cuenta y tomándome por la cintura me atrajo más hacia ella para poder sentir mi miembro recargándose en su pubis, yo instintivamente la tomé por las nalgas y comencé a frotarme contra su cuerpo. Besaba su cuello, bajaba hasta el escote y regresaba, metí mis manos por debajo de su blusa y pude sentir esos senos, que aunque pequeños tenían unas formas muy bellas, y sus pezones morenos totalmente erectos y pidiéndome que los liberara de la blusa que los cubría.

En ese instante una imagen pasó por mi mente como un rayo, y algo más cercano a la precaución que al remordimiento me hizo detenerme y llevarla cargando, con sus piernas alrededor de mi cintura, hasta el cuarto de televisión donde la recosté en el sofá y con urgencia le desprendí la ropa, primero la blusa y posteriormente el pequeño short de mezclilla que hacia lucir unas magnificas piernas y un trasero que haría voltear la mirada hasta a un monje. Me detuve un momento para apreciar ese cuerpo que nadie pensaría pertenece a la madre de dos niños, y disfrute con la mirada cada centímetro de su piel cubierto apenas por una tanga blanca que contrastaba con su color moreno. Ella sonrió y acercándose lentamente, calculando cada movimiento comenzó a desabotonarme la camisa al tiempo que besaba el espacio que iba dejando al descubierto hasta que acabó con el último botón, y acto seguido continuó con el cinturón y el botón del pantalón. No pude contenerme y de un tirón me deshice del pantalón y el bóxer para dejar a la vista mi miembro, cada vez más hinchado y rojo.

De inmediato ella entendió lo que deseaba y poso sus labios sobre mi glande, cubriéndolo por completo y quedándose así unos instantes maravillosos, después de los cuales bajó hasta la base del pene para iniciar unos movimientos estupendos, a un ritmo que me tenía a punto de estallar en su boca. Tomando su barbilla la hice levantarse de la posición en que estaba, volví a recostarla en el sofá y prácticamente le arranqué la tanga, la cual aún conservo como trofeo de aquella tarde, y de un solo envión arremetí contra su sexo. Al recordarlo todavía puedo sentir el calor de su cuerpo y la humedad de su vagina que provocaba unos sonidos deliciosos cada vez que mi pene entraba y salía de ella.

Pasamos toda la tarde intercambiando posiciones en una sesión de sexo memorable, la primera de muchas que hemos tenido a partir de aquella tarde. Debo confesarles que mi ex novia se ha convertido en un vicio del cual no puedo y tal vez no quiero zafarme. ¿Y mi esposa?, bien gracias, seguimos como siempre y mi suegra con frecuencia requiere que se quede a cuidarla.
 
Es buen relato. Yo estoy en una situación similar, solo que con mi ex apenas esta por darse todo, solo que por cuestiones de distancia no se ja podido hacer.
 
Pues no esta mal, solo que siento que al ultimo apresuraste el relato, pues solo mencionas que intercambiaron varias posiciones, ahi fue donde ya se perdio el relato, pues te falto la descripcion, pero se agradece el aporte.
 
buen relato, pero le falta algo mas a la parte de la cachondes jeje
 
Buuu!! cuando apenas estaba echando cerebro, apresuras el relato y .... Finish!!!!, bueno se agradece la intenciòn bro.
 
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