euszko
Bovino Milenario
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Saludos Ba-kunos
Les voy a realatar una historia que me contó mi madre. Sucedió a mediados de la década de los 50 en Ciudad Ixtepec, Oaxaca.
Mi padre era militar, y por ese tiempo estaba asignado al servicio de transmisiones de la base aérea que se encuentra en el municipio mencionado. Me contaba mi madre que decidieron comprar una casa, y establecer en ella una tienda, donde se vendía casi de todo, como en las tiendas de pueblo de aquel tiempo. Utilizaron una de las habitaciones como bodega para almacenar carbón, leña y latas de manteca.
Por las noches se escuchaba como que la leña o el carbón, que estaban cuidadosamente apilados, se derrumbaban, incluso se escuchaba como golpeaban las latas de manteca. Cuando iban a ver, todo estaba en orden, tal como lo habían dejado.
Sin embargo, lo más extraño es que, en cierto momento, comenzaron a caer pequeñas piedras de río en el techo de la casa. Este fenómeno se repitió durante varias semanas, incluso en presencia de varias personas. Nunca se pudo averiguar de donde salían las piedras, a pesar de que mientras caían, muchas personas trataron buscaron en los alrededores.
Les voy a realatar una historia que me contó mi madre. Sucedió a mediados de la década de los 50 en Ciudad Ixtepec, Oaxaca.
Mi padre era militar, y por ese tiempo estaba asignado al servicio de transmisiones de la base aérea que se encuentra en el municipio mencionado. Me contaba mi madre que decidieron comprar una casa, y establecer en ella una tienda, donde se vendía casi de todo, como en las tiendas de pueblo de aquel tiempo. Utilizaron una de las habitaciones como bodega para almacenar carbón, leña y latas de manteca.
Por las noches se escuchaba como que la leña o el carbón, que estaban cuidadosamente apilados, se derrumbaban, incluso se escuchaba como golpeaban las latas de manteca. Cuando iban a ver, todo estaba en orden, tal como lo habían dejado.
Sin embargo, lo más extraño es que, en cierto momento, comenzaron a caer pequeñas piedras de río en el techo de la casa. Este fenómeno se repitió durante varias semanas, incluso en presencia de varias personas. Nunca se pudo averiguar de donde salían las piedras, a pesar de que mientras caían, muchas personas trataron buscaron en los alrededores.