valeitha
Bovino maduro
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La vida es como una pechuga de pollo: lustrosa y brillante por fuera, pero que a veces termina haciendo bola por dentro. Por eso la ironías del destino siempre tienen nombre y apellido.
Como los de Linda Bernard, una mujer británica cuya vida estuvo en el filo de la navaja después de tres intentos de acabar con ella, dos por sobredosis de fármacos y una tercera ocasión por intentar directamente ahorcarse.
Como si de un macabro giro de tuerca a contrasentido se tratara, Linda murió la pasada semana ahogada con un pedazo de pechuga pollo, delante de su vecino, cuando estaba almorzando una semana antes de su cumpleaños número 43.
Simplemente probó un trozo de carne, se atragantó y se desplomó en el suelo. El vecino entró en pánico y salió corriendo a buscar ayuda. Cinco minutos después pudieron llamar a una ambulancia, pero los médicos de urgencia no pudieron hacer nada por reanimarla.
Cuando llegaron sólo pudieron quitarle un gran pedazo de pollo de la vía aérea, junto con algunas piezas más pequeñas.
Al término de la investigación sobre el luctuoso suceso, su novio actual, Stephen Tanns, de 48 años, afirmaba en el Croydon Today que, en su profunda pena, todo le parecía como irreal, tan irreal como puede ser la propia vida misma: “Es muy irónico. Se salvó tres veces, incluso después de un intento de ahorcamiento; y ahora que había derrotado a la depresión, y estaba entusiasmada por irse de vacaciones a Tenerife, se nos va”.
Fuente
Como los de Linda Bernard, una mujer británica cuya vida estuvo en el filo de la navaja después de tres intentos de acabar con ella, dos por sobredosis de fármacos y una tercera ocasión por intentar directamente ahorcarse.
Como si de un macabro giro de tuerca a contrasentido se tratara, Linda murió la pasada semana ahogada con un pedazo de pechuga pollo, delante de su vecino, cuando estaba almorzando una semana antes de su cumpleaños número 43.
Simplemente probó un trozo de carne, se atragantó y se desplomó en el suelo. El vecino entró en pánico y salió corriendo a buscar ayuda. Cinco minutos después pudieron llamar a una ambulancia, pero los médicos de urgencia no pudieron hacer nada por reanimarla.
Cuando llegaron sólo pudieron quitarle un gran pedazo de pollo de la vía aérea, junto con algunas piezas más pequeñas.
Al término de la investigación sobre el luctuoso suceso, su novio actual, Stephen Tanns, de 48 años, afirmaba en el Croydon Today que, en su profunda pena, todo le parecía como irreal, tan irreal como puede ser la propia vida misma: “Es muy irónico. Se salvó tres veces, incluso después de un intento de ahorcamiento; y ahora que había derrotado a la depresión, y estaba entusiasmada por irse de vacaciones a Tenerife, se nos va”.
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