jarochilandio
Bovino de la familia
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Ahora que nuestro amado presidente se está llenado la bocota con el recientemente anunciado aumento a los salarios mínimos para el 2018 (que es con lo que terminaré esta colección), me encontré con una buena cantidad de artículos que me parecieron altamente interesantes al respecto. Aquí se los comparto.
Economía política del salario mínimo
Colaboración de
José Merino
Diciembre 20, 2016
¿Qué pasa si en lugar de preguntarnos cuál debería ser el salario mínimo o incluso si debería existir, volteamos la pregunta y nos cuestionamos qué tipo de países tienen qué tipo de salarios mínimos?
Revertir la pregunta no es un ejercicio inocente; obliga a poner a México comparativamente respecto al resto del mundo, y nos obliga por tanto a reflexionar sobre por qué nuestro salario mínimo es tan anómalo. Pone, creo, el debate en otro lado.
Este no es un texto que se sustente en las conclusiones generadas por un modelo económico formal (y perdón, hay que decirlo, la validez empírica de los modelos mismos ha sido ampliamente cuestionada por no pocos economistas conductualistas). Tampoco es un texto que repase y tome partido en la vastísima literatura sobre los efectos esperados y observados del salario mínimo o su cambio. Es una literatura tan vasta como poco consensuada. Los efectos del salario mínimo sobre empleo, otros salarios o salarios informales sigue siendo un espacio en exploración, especialmente en países en vías de desarrollo. Me curaré en salud y les dejo aquí un vínculo a una carpeta con 35 trabajos de investigación que tocan el debate y sus hallazgos.
Tengo un problemita: soy politólogo. Como tal, no puedo evitar pensar que la discusión sobre el salario mínimo es esencialmente una discusión sobre el Estado. Sí, nutrida de expectativas lógicas y evidencia empírica; pero esencialmente una decisión política. Es un tema que nos confronta con dos aspectos centrales al Estado: la titularidad y el ejercicio de derechos, y los mecanismos políticos de control e incidencia para que lo anterior ocurra. Si los modelos formales son rebatidos por la evidencia y los efectos observables del salario mínimo son poco conclusivos, la explicación sobre la presencia y nivel del salario mínimos están en otro lado.
Dicho de otro modo, siguiendo una de las conclusiones más recurrentes en la literatura sobre economía política del desarrollo: si una política pública no ocurre es factible que quienes se benefician del statu quo tienen poder para bloquearla y/o quienes se beneficiarían de ella, carecen de ese poder político.
Hablemos de riqueza
Datos y gráficos procesados y generados por Oscar Elton, Data4.mx.
Un buen lugar para comenzar es asomarnos a la relación entre ingreso per cápita y salario mínimo anual (ambos en dólares PPP 2011). No es una locura pensar que conforme un país crece y adquiere más riqueza, el salario mínimo crece en concordancia. Y así es, la correlación entre ambas variables es 0.78 y un modelo simple de mínimos cuadrados que explique salario mínimo sólo con base en ingreso per cápita arroja un R cuadrada de 0.61 (0.68 con el término al cuadrado). Bajo ese modelo (en ningún sentido causal, evidentemente), entre países, un dólar más en ingreso per cápita se asocia con 28 centavos más en salario mínimo.
El ajuste no es perfecto, ni tendría por qué serlo, son datos de orígenes distintos: uno es un precio “arbitrario” en el mercado laboral, el otro es simplemente una división de flujos económicos nacionales sobre población. Pero no deja de ser informativo lo alto de la correlación.
Tampoco deja de ser informativo observar divergencias entre países. Primero, notemos que la relación no es lineal, y que a partir de aproximadamente los 10 mil dólares de ingreso per cápita, el salario mínimo tiende a crecer más rápidamente. Segundo, los países por encima de la curva son países que tienen salarios mínimos más altos a lo que se esperaría dado su PIB per cápita, mientras que en aquellos por debajo de la curva ocurre lo contrario, tienen salarios mínimos inferiores a lo que se esperaría comparativamente dado su PIB per cápita. Tercero, los países a los que se les pone un valor de cero en salario mínimo son países sin salario mínimo nacional hasta 2011 (por ejemplo, Alemania lo introdujo hasta enero del 2015); por razones comparativas que se explicarán más adelante, me pareció pertinente incluirlos. Cuarto, el área inferior derecha en la gráfica muestra a los países con salarios mínimos anómalamente bajos respecto a su PIB per cápita, noten que esa área se encuentra habitada por muchos países petroleros/gaseros (Qatar, Kuwait, Guinea Ecuatorial, Kazakstán, Rusia)… y México.
Hablemos de distancias
Datos y gráficos procesados y generados por Oscar Elton, Data4.mx.
Si graficamos la distancia entre los valores esperados y observados de salarios mínimos (i.e. residuales) dado PIB per cápita, emergen dos patrones. En primer lugar, cerca de los 20 mil dólares per cápita de ingreso, el mundo se separa en dos bloques visibles: aquellos países con salario mínimo muy por arriba de lo esperado y aquellos países con salario mínimo muy por debajo de lo esperado dado su PIB per cápita. De un lado, Europa occidental, Nueva Zelanda, Japón o Canadá. Del otro lado, países petroleros, Luxemburgo, Estados Unidos, Hong Kong, República Checa y… México.
Los cinco países en el mundo con el salario mínimo más rezagado respecto a su PIB per cápita (i.e. con los residuales negativos más grandes) son: 1. Kuwait, 2. Guinea Ecuatorial, 3. Kazakstán, 4. Rusia y 5. México.
¿A qué lo atribuye usted? Un club con cuatro autocracias petroleras/gaseras y una democracia manufacturera.
Datos y gráficos procesados y generados por Oscar Elton, Data4.mx.
¿Tiene que ver con desigualdad económica? De manera meramente descriptiva no es tan claro. La correlación entre desigualdad y la parte no explicada de salario mínimo por PIB per cápita es de apenas -0.30. Hay países con niveles altos de desigualdad económica (i.e. el ratio del decil 9 sobre el decil 1) y salarios mínimos altos, como Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Honduras y Turquía, al tiempo que hay países con niveles relativamente moderados de desigualdad y salarios mínimos bajos, como Estados Unidos, Kazakstán, Luxemburgo y… México.
Hablemos de incentivos
Empecemos por distinguir entre democracias y autocracias. Siguiendo a Przeworski, un país es una democracia si: tiene elecciones para el legislativo; tiene elecciones para el ejecutivo; hay más de un partido político; y ha habido alternancia en el ejecutivo. Ese es centralmente el criterio seguido por Cheibub, Gandhi y Vreeland en la clasificación de países usada aquí.
Datos y gráficos procesados y generados por Oscar Elton, Data4.mx.
No es una excentricidad esperar que los salarios mínimos se ajusten mejor a PIB per cápita en una democracia: hay incentivos electorales que nos harían pensar que, ante crecimiento económico, los votantes que perciben salarios mínimos cuenten con mecanismos de presión y representación para adecuar sus ingresos vía el salario mínimo fijado por el sistema político.
Y así es.
En democracias, en promedio, el salario mínimo anual es 804 dólares superior a lo esperado dado PIB per cápita. En contraste, en autocracias, el salario mínimo anual es -1,358 dólares inferior a lo esperado dado PIB per cápita.
[CONTINUA EN LA SIGUIENTE ENTRADA]
Economía política del salario mínimo
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Colaboración de
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José Merino
Diciembre 20, 2016
¿Qué pasa si en lugar de preguntarnos cuál debería ser el salario mínimo o incluso si debería existir, volteamos la pregunta y nos cuestionamos qué tipo de países tienen qué tipo de salarios mínimos?
Revertir la pregunta no es un ejercicio inocente; obliga a poner a México comparativamente respecto al resto del mundo, y nos obliga por tanto a reflexionar sobre por qué nuestro salario mínimo es tan anómalo. Pone, creo, el debate en otro lado.
Este no es un texto que se sustente en las conclusiones generadas por un modelo económico formal (y perdón, hay que decirlo, la validez empírica de los modelos mismos ha sido ampliamente cuestionada por no pocos economistas conductualistas). Tampoco es un texto que repase y tome partido en la vastísima literatura sobre los efectos esperados y observados del salario mínimo o su cambio. Es una literatura tan vasta como poco consensuada. Los efectos del salario mínimo sobre empleo, otros salarios o salarios informales sigue siendo un espacio en exploración, especialmente en países en vías de desarrollo. Me curaré en salud y les dejo aquí un vínculo a una carpeta con 35 trabajos de investigación que tocan el debate y sus hallazgos.
Tengo un problemita: soy politólogo. Como tal, no puedo evitar pensar que la discusión sobre el salario mínimo es esencialmente una discusión sobre el Estado. Sí, nutrida de expectativas lógicas y evidencia empírica; pero esencialmente una decisión política. Es un tema que nos confronta con dos aspectos centrales al Estado: la titularidad y el ejercicio de derechos, y los mecanismos políticos de control e incidencia para que lo anterior ocurra. Si los modelos formales son rebatidos por la evidencia y los efectos observables del salario mínimo son poco conclusivos, la explicación sobre la presencia y nivel del salario mínimos están en otro lado.
Dicho de otro modo, siguiendo una de las conclusiones más recurrentes en la literatura sobre economía política del desarrollo: si una política pública no ocurre es factible que quienes se benefician del statu quo tienen poder para bloquearla y/o quienes se beneficiarían de ella, carecen de ese poder político.
Hablemos de riqueza
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Datos y gráficos procesados y generados por Oscar Elton, Data4.mx.
Un buen lugar para comenzar es asomarnos a la relación entre ingreso per cápita y salario mínimo anual (ambos en dólares PPP 2011). No es una locura pensar que conforme un país crece y adquiere más riqueza, el salario mínimo crece en concordancia. Y así es, la correlación entre ambas variables es 0.78 y un modelo simple de mínimos cuadrados que explique salario mínimo sólo con base en ingreso per cápita arroja un R cuadrada de 0.61 (0.68 con el término al cuadrado). Bajo ese modelo (en ningún sentido causal, evidentemente), entre países, un dólar más en ingreso per cápita se asocia con 28 centavos más en salario mínimo.
El ajuste no es perfecto, ni tendría por qué serlo, son datos de orígenes distintos: uno es un precio “arbitrario” en el mercado laboral, el otro es simplemente una división de flujos económicos nacionales sobre población. Pero no deja de ser informativo lo alto de la correlación.
Tampoco deja de ser informativo observar divergencias entre países. Primero, notemos que la relación no es lineal, y que a partir de aproximadamente los 10 mil dólares de ingreso per cápita, el salario mínimo tiende a crecer más rápidamente. Segundo, los países por encima de la curva son países que tienen salarios mínimos más altos a lo que se esperaría dado su PIB per cápita, mientras que en aquellos por debajo de la curva ocurre lo contrario, tienen salarios mínimos inferiores a lo que se esperaría comparativamente dado su PIB per cápita. Tercero, los países a los que se les pone un valor de cero en salario mínimo son países sin salario mínimo nacional hasta 2011 (por ejemplo, Alemania lo introdujo hasta enero del 2015); por razones comparativas que se explicarán más adelante, me pareció pertinente incluirlos. Cuarto, el área inferior derecha en la gráfica muestra a los países con salarios mínimos anómalamente bajos respecto a su PIB per cápita, noten que esa área se encuentra habitada por muchos países petroleros/gaseros (Qatar, Kuwait, Guinea Ecuatorial, Kazakstán, Rusia)… y México.
Hablemos de distancias
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Datos y gráficos procesados y generados por Oscar Elton, Data4.mx.
Si graficamos la distancia entre los valores esperados y observados de salarios mínimos (i.e. residuales) dado PIB per cápita, emergen dos patrones. En primer lugar, cerca de los 20 mil dólares per cápita de ingreso, el mundo se separa en dos bloques visibles: aquellos países con salario mínimo muy por arriba de lo esperado y aquellos países con salario mínimo muy por debajo de lo esperado dado su PIB per cápita. De un lado, Europa occidental, Nueva Zelanda, Japón o Canadá. Del otro lado, países petroleros, Luxemburgo, Estados Unidos, Hong Kong, República Checa y… México.
Los cinco países en el mundo con el salario mínimo más rezagado respecto a su PIB per cápita (i.e. con los residuales negativos más grandes) son: 1. Kuwait, 2. Guinea Ecuatorial, 3. Kazakstán, 4. Rusia y 5. México.
¿A qué lo atribuye usted? Un club con cuatro autocracias petroleras/gaseras y una democracia manufacturera.
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Datos y gráficos procesados y generados por Oscar Elton, Data4.mx.
¿Tiene que ver con desigualdad económica? De manera meramente descriptiva no es tan claro. La correlación entre desigualdad y la parte no explicada de salario mínimo por PIB per cápita es de apenas -0.30. Hay países con niveles altos de desigualdad económica (i.e. el ratio del decil 9 sobre el decil 1) y salarios mínimos altos, como Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Honduras y Turquía, al tiempo que hay países con niveles relativamente moderados de desigualdad y salarios mínimos bajos, como Estados Unidos, Kazakstán, Luxemburgo y… México.
Hablemos de incentivos
Empecemos por distinguir entre democracias y autocracias. Siguiendo a Przeworski, un país es una democracia si: tiene elecciones para el legislativo; tiene elecciones para el ejecutivo; hay más de un partido político; y ha habido alternancia en el ejecutivo. Ese es centralmente el criterio seguido por Cheibub, Gandhi y Vreeland en la clasificación de países usada aquí.
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Datos y gráficos procesados y generados por Oscar Elton, Data4.mx.
No es una excentricidad esperar que los salarios mínimos se ajusten mejor a PIB per cápita en una democracia: hay incentivos electorales que nos harían pensar que, ante crecimiento económico, los votantes que perciben salarios mínimos cuenten con mecanismos de presión y representación para adecuar sus ingresos vía el salario mínimo fijado por el sistema político.
Y así es.
En democracias, en promedio, el salario mínimo anual es 804 dólares superior a lo esperado dado PIB per cápita. En contraste, en autocracias, el salario mínimo anual es -1,358 dólares inferior a lo esperado dado PIB per cápita.
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