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Para entender el fenómeno llamado "Peje"

jarochilandio

Bovino de la familia
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La efectiva estrategia de AMLO que no tienen los otros políticos

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Antonio del Pozo García
16/08/2017


dims

ALFREDO ESTRELLA VIA GETTY IMAGES
"Preocupa porque no es un líder de izquierda ni progresista capaz de comprometerse con lo más básico que es una agenda clara de defensa de derechos humanos".


El 12 de julio se publicó una entrevista de López Obrador con René Delgado, de Reforma, en la que repitió lo mismo que hemos escuchado varias veces: el eje rector de su propuesta de gobierno. Sin embargo, sus declaraciones no constituían, bajo ninguna circunstancia, la parte relevante de la entrevista.

Lo relevante fue el reposicionamiento de su candidatura, desmarcándose del gobierno de Venezuela, en un momento clave: se dieron después del terrible desencuentro que tuvo con José Cárdenas y Carmen Aristegui, a quienes acusó de ser parciales en su forma de hacer noticia, colocándolos en la bolsa en la que caben todos sus adversarios, la mafia del poder.

Además, aprovechó para lanzar nuevamente su teoría de la conspiración, argumentando que por efecto de los medios, en una "estrategia hitleriana", la mentira que se repite muchas veces se convierte en verdad, y que el "manejo y la manipulación de los medios atonta". En ese sentido, AMLO no concedió ni aceptó su error, sino que reforzó la idea de que existe un contubernio, uncomplot, desde los medios de comunicación para desprestigiarlo.

AMLO ha entendido como pocos que la credibilidad del emisor del mensaje es fundamental en la comunicación actual.

Al final, como es usual, volvió a marcar la agenda: se anticipó a los golpes que ha recibido sistemáticamente por sus supuestos nexos con el gobierno de Venezuela. AMLO aseguró no ser como Maduro, ni siquiera conocerlo y condenó la muerte de los hasta entonces 60 muertos por las manifestaciones en contra del régimen, insertando un mensaje demoledor: la situación de México es mucho peor que la de Venezuela porque aquí hay "50 o 60 muertos cada semana" a consecuencia de la fallida estrategia contra el crimen organizado de los sexenios de Calderón y de Peña Nieto.

¿Por qué es tan poderosa su comunicación? ¿Qué lo ha hecho tan creíble aunque diga mentiras o verdades a medias? ¿Por qué sigue teniendo tanta credibilidad entre algunos sectores, a pesar de las Evas Cadena o de los Bejaranos?

AMLO ha entendido como pocos que la credibilidad del emisor del mensaje es fundamental en la comunicación actual. Se ha desmarcado inmediatamente de escándalos de corrupción y ha evitado a toda costa ser señalado directamente como el responsable de sobornos o de tráfico de influencias. Ha construido por años un discurso en el que cada falla de él, o de su equipo, es una conspiración de la mafia del poder para sacarlo de la contienda presidencial.

¿Por qué fallan sus adversarios? Porque son políticamente correctos.

Sus mensajes son poderosos porque utiliza mejor que nadie el recurso emocional: en la eterna lucha entre el bien y el mal, él es el defensor delbien y representa a las víctimas, a los perdedores y a los marginados del poder y el privilegio. Es el único con la supuesta verdadera intención de desterrar el mayor de todos los males de nuestra sociedad y del poder político: la corrupción, la impunidad, el cinismo. Pero, sobre todo, tiene a su favor no tener que cargar a sus espaldas los errores de los gobiernos de MORENA, a diferencia del PAN y del PRI.

¿Por qué fallan sus adversarios? Porque son políticamente correctos. Porque nunca se salen de sus discursos acartonados, porque repiten incansablemente retahílas de logros que no dicen ni significan nada, porque escogen mal a sus voceros y porque siguen sin entender que han perdido toda credibilidad por el resultado de sus acciones.

Hace unos días, Ricardo Alemán publicó un artículo con los logros más destacados de la administración de Peña Nieto y, aunque probablemente todos sean ciertos, eso no importa porque carecen de toda credibilidad por los niveles de corrupción, impunidad y cinismo sin precedentes. Carecen de credibilidad por tratar a sus audiencias como gente estúpida sin ninguna capacidad de reflexión o raciocinio. Los resultados no importan, cuando se es incapaz de decir algo medianamente inteligente sobre la Casa Blanca, los 43 desaparecidos, los sobornos de Odebrecht o el socavón. Los resultados no importan, cuando se es incapaz de dar un castigo ejemplar a Javier Duarte o a Roberto Borge.

A pesar de sus errores, de su necedad y de su incongruencia, AMLO es percibido por mucha gente como un líder que se equivoca, pero que dice la verdad.

En contraste, AMLO utiliza un lenguaje sencillo, sensato e incluso burlón, con ejemplos demoledores. Es la voz del enojo y de la indignación social; su estrategia es lo políticamente incorrecto, la disidencia, la incomodidad y la estridencia. Habla de lo que nos molesta, de lo que nos llena de rabia y tiene el valor de criticar muchas de las cosas que deploramos de este y muchos gobiernos: es capaz de verbalizar el sentido común.

A pesar de sus errores, de su necedad y de su incongruencia, AMLO es percibido por mucha gente como un líder que se equivoca, pero que dice la verdad. Ese es su acierto. AMLO no representa al privilegio mexicano: es la antítesis de los mirreyes y las lobukis, de las actrices y de los presidentes, de las ladies y de los gentlemen. Representa al que no tiene nada, al despojado, al que solo le quedan sus valores, su supuesta honestidad, su coraje para luchar y, por supuesto, la esperanza.

Y eso preocupa. Preocupa porque no es un líder de izquierda ni progresista capaz de comprometerse con lo más básico que es una agenda clara de defensa de derechos humanos. Preocupa porque es cierto que hay señales de ser realmente un líder conservador y autoritario. Preocupa porque el temor de que México se convierta en la Venezuela de Chávez o, peor aún, en la de Maduro, tiene fundamentos.

Pero también preocupa que llegue otro presidente que tenga una comunicación políticamente correcta que no tenga la capacidad de gobernar, de entender, de tener sensibilidad. Preocupa que llegue otro político más que permita y casi aliente la corrupción a ultranza y que sea incapaz de comportarse a la altura de las verdaderas necesidades y retos que enfrentamos como país.


*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.


Fuente


En lo único en lo que diferiría, como ya lo he expresado antes, es que lleve a que México se convierta en la Venezuela de Chávez o, peor aún, en la de Maduro. Yo sostengo que su modelo está más bien copiado del de Luis Inácio Lula da Silva.

Y sí, aunque los pejeseguidores lo consideren imposible, hasta a Carmen Aristegui le ha tocado, si así conviene a los intereses del Peje, ser parte de La Mafia del Poder (la otra, no la suya).
 
Las contradicciones de López Obrador le dan la ventaja

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Julián Atilano
19/04/2018


dims

FACEBOOK/AMLO
Dice el teórico literario Lauro Zavala: "Para que un personaje suene real debe ser en cierto modo contradictorio y un tanto paradójico".




Poco se habla de la personalidad del tabasqueño y su cercanía con el electorado para señalar que estos elementos, así como su proyecto político, también influyen en su crecimiento y permanencia como favorito en las encuestas.

En gran medida la cercanía de Andrés Manuel se ha desarrollado gracias a su presencia mediática en los últimos 18 años, pero no se reduce solo a eso. Es decir, ¿por qué la mayoría de los políticos de amplia trayectoria –contando a los expresidentes– llevan años exponiéndose y su relación con el electorado es distante?

Me parece que las variables que fortalecen la cercanía entre el político y el elector son el carisma, la personalidad y sobre todo la autenticidad. Dice el teórico literario Lauro Zavala: "Para que un personaje suene real debe ser en cierto modo contradictorio y un tanto paradójico". Características que definen al candidato de Morena.

Es un personaje familiar: contradictorio y paradójico como cualquier persona.

Por ejemplo, pocas personas desconocen que Andrés Manuel ha recorrido el país un par de veces, que le apasiona la historia política de México, que admira a Hidalgo, Juárez, Madero y Cárdenas, que a la menor provocación repetirá "soy Peje pero no lagarto" o "el avión presidencial de Peña no lo tiene ni Obama", que de un plumazo descalificará la crítica situándola como parte de la mafia del poder mientras hace alianzas con impresentables, que le ofende si lo llaman conservador aunque las demandas de las minorías sexuales las encomiende a la voz del pueblo, que es un político aferrado a sus principios, que responde con generalidades cuando trata de explicar cómo resolver muchos de los problemas del país y que es evidente el profundo interés por combatir la corrupción y la pobreza.

Es decir, su cercanía con el electorado no se debe a que este se identifique con Andrés Manuel respecto a su forma de pensar o vivir, sino porque es un personaje familiar: contradictorio y paradójico como cualquier persona.

Frente a eso, ¿quiénes son Ricardo Anaya, José Antonio Meade, Margarita Zavala o Jaime Rodríguez Calderón El Bronco?, ¿o alguien sabe qué les motiva, apasiona, enoja o cuál de sus principios es irrenunciable? Al parecer nada de esto sabemos. Como la mayoría de los políticos, cada uno ha creado al personaje público que no se equivoca ni tiene sobresaltos, nada que no pueda ocultar la mercadotecnia política y un estricto apego al guion. Dando como resultado la construcción de candidaturas monolíticas.

Es comprensible que para sus simpatizantes no haya muchas opciones.

En ese contexto, donde la imagen se valora más que lo auténtico –es decir, lo contradictorio–, la personalidad de Andrés Manuel pareciera ser un arma de doble filo o como se suele repetir: el peor enemigo de AMLO es él mismo. Idea que ha llegado hasta sus principales asesores y simpatizantes más cercanos cuando hacen burdos o sofisticados malabares para decir lo que el tabasqueño no dijo, o matizar lo que sí dijo, llevándolo al lugar que ocupan las personas que no se equivocan.

Es comprensible que para sus simpatizantes no haya muchas opciones. Frente al embate hay que defender al candidato y cubrir aquellos puntos donde sea vulnerable, aunque en ese ejercicio se conviertan en un ejército acrítico contendiendo contra otros ejércitos acríticos. ¿No sería mejor señalar lo evidente? Que Andrés Manuel también se equivoca. No es ni tendría que ser especialista en todos los temas y, como todos los presidentes de todos los países, gobernará con un gabinete de asesores y expertos.

Esto no quiere decir que por ser contradictorio se le justifique todas sus ideas o acciones. Como candidato a la presidencia debe estar bajo escrutinio y argumentar cada una de sus propuestas. Sin embargo, de poco ayuda ponerse una máscara de perfección que lo único que provoca es inmovilidad. Ya tuvimos bastante con Peña Nieto.

Finalmente, el próximo domingo 22 de abril se transmitirá el primer debate presidencial de este proceso. Hay que comenzar a sacudir el termómetro. Será un escaparate para observar a las personas que buscan gobernar el país y conocer las reacciones de sus simpatizantes. En ese marco se verá si se busca detallar un candidato perfecto o mostrar un candidato contradictorio y con errores, rodeado de un equipo capacitado.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.


Fuente


Y eso es lo que causa tantas dudas con el Peje, que en su círculo más íntimo lo que hay no es precisamente un equipo capacitado, sino merolico, rastrero, oportunista. Y, lo peor, que es él mismo quien lo ha elegido, dentro de esa personalidad suya autoritaria e impositiva que no acepta sus equivocaciones. Su defensa de algunos de ellos, a pesar de los reclamos mismos de sus colaboradores, por lo inconvenientes que son para dibujar la imagen de ese candidato perfecto, es muestra de que... es humano, y muy propenso a equivocarse. Los terrible será que, a la manera del actual ocupante de la Casa Blanca, esas equivocaciones conduzcan a lo mismo que hoy se vive en los USA: un gobierno caótico y sin rumbo.
 
Sería mejor compararlo con los logros y errores de presidentes recientes.... desde Porpillo(para que le alcance la comparativa del petróleo), pasando por la renovación moral e inicio del neoliberalismo con De la Madrid, Salinas(el peor de todos), Zedillo PRIvatizador, Fox, Falderón y Peña.
No sirve de mucho compararlo con otros países porque su situación actual obedece a causas mucho muy distintas a las de nosotros.
Es como horrorizarse con los muertos de Siria y ser indiferentes con las narcofosas que se encuentran cada semana en México.Siria es por cuestiones militares, México por corrupción.
 
Sería mejor compararlo con los logros y errores de presidentes recientes.... desde Porpillo(para que le alcance la comparativa del petróleo), pasando por la renovación moral e inicio del neoliberalismo con De la Madrid, Salinas(el peor de todos), Zedillo PRIvatizador, Fox, Falderón y Peña.
No sirve de mucho compararlo con otros países porque su situación actual obedece a causas mucho muy distintas a las de nosotros.
Es como horrorizarse con los muertos de Siria y ser indiferentes con las narcofosas que se encuentran cada semana en México.Siria es por cuestiones militares, México por corrupción.


:confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused:

Pequeña duda: ¿cómo lo voy a comparar con los "logros" de otros presidentes -de donde quiera que sean-... ¡si él NUNCA HA SIDO PRESIDENTE!?

:confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused::confused:

Lo que yo he aventurado es que SU MODELO (el tipo de gobierno que le interesa para trabajar) está más bien inspirado en el de Luis Inácio Lula da Silva, que en el de Hugo Chávez/Nicolás Maduro. Eso tampoco quiere decir que, por más buenos cuates que podamos ser de los brasileiros, tengamos la misma ideosincrasia como pueblos. Repito, hablo DEL MODELO, lo cual no se contrapone con el hecho de que seamos paises diferentes.
 
¿y por qué el temor a compararlo con los presidentes pasados? ese es el medidor más fiable. Hablamos de los logros y errores, si es que llega a la presidencia.
Hablas de los modelos...si es que llega a la presidencia. Aplicando tu "lógica": "¡oh!, ¿cómo te atreves a comparar y analizar su modelo si el nunca ha sido presidente?"..fin del debate o_O
Y efectivamente, el modelo de gobierno se muestra mermado por las costumbres e historia de cada país. No es lo mismo el modelo brasileiro en donde SÍ se enjuicia a un expresidente y altos funcionarios por corrupción (ODEBRECHT) que aplicar ese modelo en México donde se goza de impunidad(PEMEX).
Tampoco es lo mismo comparar esos modelos de Venezuela en donde no hay mano gringa tan descarada como con México que se deja saquear a mansalva y los gringos intervienen directamente en las decisiones de México como país...contrario a Venezuela que repudia a los gringos y sus modelos de colonización moderna.
 
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