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Mi semana loca de sexo... Introducción.

madgax

Becerro
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1 Mar 2013
Mensajes
9
Hola amigos Becerros y Becerritas:
Este es mi primer aporte, es un poco largo, esta compuesto de varias partes, esta es la primer parte de toda mi aventura del mundo del sexo que me sucedió una semana de placer desenfrenado. Ustedes sabrán decidir si es realidad o fantasía, me da igual, realmente eso es lo que me pasó. Espero que les guste. Les relato.....

Preámbulo:
Soy una persona tranquila, responsable, soy honesto, serio, moralista, respetuoso, culto, tímido, romántico e inteligente. Tengo 30 años, llevo casado 10 años, tengo 3 preciosos hijos. Me casé con mi segunda novia Esperanza, pero de cariño todos le decían Fanny, Yo fui su primer novio. Yo no había tenido relaciones sexuales con nadie hasta que tuve mi segunda novia. Ella también tuvo su primera vez conmigo, es decir, nosotros perdimos la virginidad juntos. Lo sé porque ella se ponía muy “bronca”, frígida y difícil en las calenturas. Yo era bien tosco y torpe con las mujeres. Por mis torpezas perdí mi primer noviazgo. Cuando éramos novios a los 20 años, ella es morenita clara, espigada, delgada, un pecho mediano que envidiaría a cualquier chica, con un trasero de infarto, alta de cabellos largos y lacios, casi de diosa, no es tan bonita de la cara, superaba un poco la media general pero ese cuerpo casi escultural mataba carita. Valía mucho la pena tenerla en mis brazos.
En nuestros momentos íntimos por el malecón de la cuidad o en parques, o en el cine. Fanny no quería entrarle a los fajes y agasajadas porque era algo nuevo para ella y desde luego decía siempre que alguien por allí esta mirándonos, y se sentía extraña cuando la besaba en su cuello, cuando le mordía el lóbulo de su oreja, eso la excitaba mucho y se dejaba llevar un poco pero tenía muchísimo miedo de seguir, temblaba mucho la pobrecita, eso me excitaba, y ponía dura mi verga. A Fanny le aterrorizaba muchísimo el bulto que crecía en mis pantalones. Ella pensaba que era una especie de pesadilla que quiere llevársela y comérsela viva. Yo naturalmente le ponía su mano en mis pantalones para que le perdiera miedo y agarrara confianza, pero no hacía nada, simplemente tenía su mano allí inerte y temblorosa, sin sobar, sin acariciar, nada. En esos momentos íntimos, yo le sobaba sus preciosos pechos por sobre la blusa, los tenía hermosos, duros y curiosos, con la aureola color miel paradita apuntando hacia el cielo, cuando mis manos bajaban a su cinturita, pronto le tocaba sus caderas y apretaba sus preciosas nalgas que por cierto duras y contorneadas. Cuando le llegaba a tocar su virgen sexo por encima del pantalón, siempre ponía un alto jadeando, como que recobraba la conciencia arruinando el momento calenturiento. Yo quería seguir, pero ella no. Esos altos eran altos totales, ya no quería seguir. Respetaba eso, ya que quería ser el primero en desvirgarla pero a su debido tiempo, poco a poco iba cediendo, a la siguiente visita ella se dejaba ir un poco más, y cada vez mas. Y luego alto. Mas lejos, y de repente alto. Pasó un largo año de puras calenturas y manitas sudadas. Chingado.
Siempre que pasaba eso tenía la verga bien grande y ansiosa, lloraba juguitos, porque quería ser atendida. Al llegar a mi casa me masturbaba pensando en ella. Desde luego me sentía raro porque nadie de mis amigos era virgen, era el único y eso era extraño para mí. Por esa cuestión quería sentir ese placer carnal que sentía al despedir mi néctar cuando me masturbaba dedicándole esos momentos privados a mi Fanny.
Una vez, la había invitado a la casa de mi abuela, en esa casa no vivía nadie, ya que mi abuela había fallecido años atrás. Esa casa estaba en el centro de la cuidad. Se quedó la casa abandonada, mi madre, mi hermano y yo íbamos a darle mantenimiento constantemente cada quincena. Mi madre escondía las llaves porque mi hermano quien perdió su virginidad a los 14 años. El era y todavía es muy mujeriego, llevaba cada chica que pudiera a esa casa, y cuando ella se enteró, tuvieron un altercado y el resultado fue que mi madre escondiera las llaves. Yo soy todo lo contrario a mi hermano, el tiene más pegue con las chicas, es más atrevido, es un sinvergüenza, es el centro de atención en todo, siempre era la estrella de la familia y de sus amigos. Yo era la sombra de mi hermano. Se burlaba de mí, diciéndome que nunca iba a conseguir chica que me cogiera. Ni una gripe agarraba, decía entre bromas. Entonces mi hermano buscó esas llaves por toda la casa y jamás las encontró. Yo estaba muy frustrado y estaba cansándome de las calenturas con mi novia, eso me dio una genial idea, si mi hermano podía cogerse a sus amigas en esa casa, porque yo no podría tener un momento a solas con mi novia?...
Solo quería un momento a solas con ella sin interrupciones, ni problemas, sin supuestos mirones, y tener una privacidad y la libertad total de hacer lo que quisiéramos. Así que me empeciné a conseguir esas benditas llaves. Pues como ya estaba decidido y quería usarla para mis fines, me volvía loco buscándolas cada vez que mi madre no estaba en la casa. Cada día era una derrota. Yo salía temprano de clases de la universidad, y tenía una hora libre en la casa, así que ponía manos a la tarea. Buscaba de cabo a rabo, en cada lugar recóndito e inimaginable en la cocina, y no estaban. Llegaba mi madre, y no sospechaba nada. Al día siguiente en el comedor, y nada. Y luego en la sala, y nada. Así pasaron varias semanas, me estaba desesperando, no las hallaba en ningún lugar, ya había revisado toda la casa, por debajo de las camas, de las mesas, detrás de los cuadros, detrás del espejo, abajo del fregadero o del lavamanos. En el jardín, en cada macetera y nada. Entonces, pensé que ella las traía consigo mismo, y una medianoche esculqué en su bolsa y nada!!.
Pensé, que dormiría con ellas???
No lo creía posible, ya estaba por desistir, cuando al día siguiente fui a clases en la facultad, y me tocaba la materia de probabilidades y estaba sumerso pensando en las probabilidades de donde podría esconder esas llaves y noté que cada vez que salíamos a limpiar la casa, mi madre jamás volvía a los mismos lugares de la casa donde estuvieran escondidas esas llaves, no había un patrón constante, no había un “caminito” que se repitiera. Entonces me di cuenta que ella las escondía aleatoriamente cada vez que las sacaba para ir a la casa, nunca las escondía en el mismo lugar. Ese día llegaba tarde porque iba a una comida con sus compañeras de trabajo. Me salté una clase para llegar una hora más temprano y empezar mi faena en la búsqueda del juego dorado de llaves. Volví a repasar cada lugar de la casa repitiendo el abrir y cerrar puertas, levantando y bajando cosas, para revisar de nuevo en cada lugar. Después de 3 horas buscando, entonces, Eureka!, mi madre esa vez escondió las llaves en lo más profundo de una maleta metida entre maletas en lo profundo del clóset, que anteriormente no estaban. Pensé ahora sí, vamos a perder la virginidad.
Estaba sudoroso, excitado y jadeando por el buen trabajo. Me sentí como un niño que encontró un gran tesoro. Tomé el teléfono y hablé con mi novia para citarnos ese día en el centro de la ciudad, comentándole que la invitaba a cenar en un lugar elegante y especial. Estaba ansioso, tenía el corazón acelerado. Y tuve una emoción desesperante, de no saber lo que iba a pasar, la incertidumbre de que realmente iba a suceder. Me imaginé muchas cosas. A mi Fanny desnuda. Me dio una erección tremenda, eso me puso cachondo de solo pensar en ese momento, mi verga se puso durísima y caliente con solo pensar en la idea de tenerla realmente desnuda en mis brazos. Entonces me di la última chaqueteada en honor de ser la última antes de ser hombre. Mientras me la jalaba hacia arriba y abajo, me imaginaba que mi mano era su vagina. Se puso más dura y llena de venas.
–Oooh.. ahhhh….mmmmmfgm…..
Le di más rápido y salieron raudales de leche caliente.
–Pttrr… ptrrrr…..ptrrrrrr….
Sentí rico y lo disfruté mucho.
Después de eso, me limpié y salí de mi casa hacia el centro, fui al mejor restaurante italiano de la ciudad, pedí una pizza, no una pizza genérica y ni industrial, una verdadera pizza italiana y una pasta que tanto le encanta a ella, pedí que fueran entregadas al domicilio de mi abuela en eso de las 9 p.m. Luego, fui a comprar un vino tinto para acompañar la cena. Un montón de velas aromáticas. Mientras iba a la casa de mi abuela pensé algo que estaba pasando por alto y muy importante, que después de esta noche tengo que devolver las llaves en su lugar. Se volverán a perder en lo inmenso de la casa. Porque mi madre las moverá de lugar. Inmediatamente fui con un cerrajero, y le pedí un juego completo de las llaves ya que contenían llaves que abrían la puerta principal, uno de los cuartos, el mejor de todos los cuartos y el patio. Me sentía muy poderoso ya que tenía mi propio juego de llaves, y así ya no tendría que andarlas buscando de nuevo.
Me metí a la casa de mi abuela, sentí un miedo ascendente que recorría mi columna vertebral. Por fin, estaré a solas. Puse las velas en lugares estratégicos de la casa. Y pronto sería de noche, encendí todas las velas, ellas empezaron a desprender un aroma rico y erótico. Limpié un poco aquí, y allá, especialmente en la recamara principal. Me metí a asearme en la regadera y me puse lo mejor de mis ropas, para verme guapo y atractivo. Yo soy alto, siempre fui gordito en mis tiempos, pero cuando entré a la universidad empecé a adelgazar y a los 20 años ya estaba esbelto, con un pene mediano de 15 cms., nunca me sentido atractivo y ni un Don Juan, no tengo cuerpo de lavadero, ni carita, solo un chico común, simplemente era tímido y ya quería quitarme esa estúpida timidez.
Después me fui al centro a ver a mi novia, como no había llegado me dispuse a esperarla. Pasaron los 10 minutos y no había llegado. Pensé no va venir. 15 minutos después y nada. Pasó media hora, y no había llegado, pensé lo peor. No vino.
Pensé que algo malo pasaría?...
Y ya estaba dispuesto a irme, cuando veo a alguien a lo lejos levantando la mano entre el gentío en el ir y venir. Era ella, mi novia, mi adorada mujer, ella llevaba una blusita pegadita que parecía una segunda piel con un escote pronunciado, a pesar de que las tenía pequeñas se veían muy apetecibles y sabrosas. Tenía unos jeans entallados que resaltaban su trasero apretadito y se le remarcaba una letra “W” que se vislumbraban sus labios de su panochita, y unos tacones para resaltar un poco su altura y levantar sus nalgas. Muy hermosa se veía. Perfecto.
Nos fuimos caminando a la casa de mi abuela, ella me cuestionaba que a dónde íbamos, ya que íbamos en dirección contraria al restaurante italiano que tanto le gusta. Ella pensaba que íbamos a ir allí. Yo solo me limité a decirle que íbamos a un lugar especial y lo bella que se veía. Tomados de la mano caminamos hacia el lugar sagrado donde íbamos a convertirnos en una mujer y un hombre por primera vez. Solo que nadie lo sabía, yo quería que sucediera en esa noche pero ella no se lo imaginaba, ni yo.
Entramos y ella se sorprendió de ver la casa, me pregunto qué de quien era esa casa, le dije que era de mi fallecida abuela. Vio las velas encendidas y me preguntó que había alguien allí, y le dije que estábamos solos. Tragó saliva. Como era una casa muy grande, tenía una sala muy grande, y un comedor inmenso, mi abuela tenía gustos excéntricos. La casa ya olía a sándalo erótico por el olor de las velas aromáticas, me daba la impresión de que si causó un poco de efecto en ella. Pasó andando entre los muebles de la gran sala con mucha curiosidad y un poco de miedo, esculcando con la mirada cada rincón de la casa para revisar si realmente estábamos solos, con la tenue luz de las velas casi se podía ver cada rincón de la casa.
Entonces le dije; -Por fin amor, estamos realmente solos. Mientras ponía un vinilo con una música romántica de los 70’s que tenía mi abuela en un tocadiscos.
Y ella me dijo; -Ay, que romántico eres!! Y que guay se ve este tocadiscos!.
La tomé de la mano y la abracé para bailar esa tonada. Nos empezamos a besar apasionadamente. Mientras nos besábamos mis manos lentamente iban derechito a sus pechos y se dejó sobar, y luego ella apretaba mas su cuerpo contra el mío como queriendo fusionarse, y luego bajé las manos lentamente hacia sus sexys nalgas, y se dejó acariciar. Prácticamente estábamos bailando y fajándonos al son de la música en medio de la sala. Empecé a sentir que mi verga iba creciendo, poco a poco iba ganando terreno en mis pantalones. Ella sintió el crecimiento de mi verga entre sus piernas. Y por primera vez en la vida, ella tomó la iniciativa, aflojó mi cinturón y abrió mi pantalón. No podía creer lo que estaba sucediendo, lentamente metió su mano derecha bajo mi pantalón, y sentí la palma de su mano tocando mi pene, empecé a sentir como me la sobaba despacito por ser la primera vez, sentía su mano ciega y temblorosa acariciándome mi verga y mis bolas estaban queriendo estallar. Me sentía muy nervioso, el que me estuviera tocando allí, era irreal. Un gran avance.
Mientras estábamos en ese acto bailando, tocaron a la puerta de la casa, ella se sobresaltó y empezó a alterarse de quien podría ser, y yo la empecé a calmar ya que era el repartidor de la comida, que había pedido una pizza y una pasta para cenar, me arreglé el pantalón y fui a abrirle al repartidor, y si era él, me entregó la comida y le pagué. Cerré la puerta. Luego invité a mi novia a que se sentara en la sala mientras ponía el comedor. Ya casi estaba listo el comedor, ya había puesto los platos, los utensilios, las copas y las servilletas. Me había traído de mi casa una hielera para el hielo y meter el vino tinto en ella. Puse la pizza en medio y la pasta, las saqué de sus empaques. Y quedó genial. Fui por mi novia a la sala, estaba calmándose del susto, y la tomé de una de sus manos, y la llevé al comedor. Se veía resplandeciente y romántico a la luz de las velas. Mi abuela era excéntrica y rica, tenía copas, platos y utensilios de plata muy franceses de alta realeza y burgueses, para sus cenas elegantes. Usé lo mejor para hacer que se viera muy elegante y atractivo.
Quedó atónita ante tal escena del comedor, me dijo lo hermoso se veía todo. Nos sentamos a cenar oyendo la música romántica que venía desde la lejana sala. Cenamos muy rico y sabroso, en silencio, solamente mirándonos furtivamente y sonriéndonos. Entre copas nos tomamos lentamente la botella de vino tinto, y saqué un postre de la hielera, que le gusta a ella, un helado de fresa, y empezamos a comer postre. Desde luego, me dijo que había pensado en todo, que no me faltó ningún detalle. Nos quedamos viendo varios segundos, de repente ella se paró, y me giró con la silla liberándose de la mesa, que la tenía a mi derecha y empezó a besarme todo el cuerpo, y noté que inmediatamente se me paró mi verga, se puso dura de nuevo. Y esta vez, ya sabía lo que venía, lo veía en sus ojos llenos de pasión, ya estaba lista para ser mujer por primera vez. Y yo un hombre. Me aflojó de nuevo mi cinturón y me bajó los pantalones y mis bóxers hasta las rodillas, yo estaba sentado con mi verga parada y durísima con sus venas palpitando, era la primera vez que yo la veía más grande de lo normal, a ella se le escapó un leve OMG!!, se le hicieron los ojos como grandes platos, porque era la primera vez que ella veía una verga en vivo. La observó detenidamente como una niña cuando ve por primera vez a un animalito, curioseando y apreciando cada detalle de la longitud y grosor de la misma, admirando cada vena. Para mi sorpresa, la tomó con su mano derecha y allí me vio a los ojos con lujuria, allí supe que ella sabía que era su verga.
Luego empezó a besarme la verga despacito, la lleno de besos, sentía el calor de sus besos. Luego a chupar torpemente solamente la cabeza, y me veía a los ojos lujuriosamente cada vez que podía, yo me sentía bien excitado y caliente. Desde luego empezó a lamerme las bolas como si fuera una paleta, sin soltarme la verga, estaba aferrada a ella, y volvió a ella, en eso vio que me salieron unos juguitos pre seminales, y pensó que ya había eyaculado, y le dije que no, que se la comiera, que no tienen nada de malo, que eran puras “vitaminas” y que eran buenas para la salud, que también servían para lubricar mi verga. Entonces con un poco de inseguridad tocó con dos dedos esos pegajosos juguitos. Se los llevó a su boca y probó esos juguitos, se le hicieron sabrosos, luego se comió toda mi verga despacio. Mientras yo veía a mi verga entrar y salir de su boca limpiando mi verga de mis juguitos, no quedaron rastros de ellos. A medida que iba agarrando confianza empezó a chupar con una delicadeza y ternura que me volvía loco, yo quería terminar allí mismo, y ella vio que yo estaba retorciéndome de placer y lujuria, y supo que me gustaba así, y siguió haciéndolo. Llegó un momento en que yo estaba dejando de ser una persona tranquila, moral y me estaba convirtiendo en alguien salvaje y lujurioso con muchas ganas de coger por primera vez. Estaba perdiendo la humanidad y me estaba convirtiendo en un animal. Quería dejarme llevar por los instintos, tomarla allí mismo y vilmente llegar a violarla. Detuve el sexo oral, aclaré un poco mi mente volviendo a mis cabales, para tomarla por sus sobacos y levantarla, su ombligo estaba a la altura de mi boca, yo sentado en la misma silla empecé a lamerle su ombligo, levantándole su blusa, ella excitada tomaba mi cabeza con sus manos, y yo empecé a subir hacia los pechos estirando mi espalda, le quité su brassier, y vi por primera vez en todo su esplendor sus bellos pechos. Empecé a lamerlos y morderlos. Ella con su rodilla izquierda rozaba mi verga, me la aplastaba y se contorneaba como si fuera un gatito ansioso.
Le quité por completo su blusa, ya tenía su torso descubierto. Vi lo hermosos pechos duritos y parados, ya estaban corriendo gotas de sudor de placer. Ya tenía ganada la mitad del camino que nunca pude recorrer en ese largo año. Seguí besándola en todas partes de su torso y cuello. Me estaba comiendo su gotitas de sudor saladito que tenía en todo su pecho. Empecé a mamar sus pechos, como bebé y los juntaba, alcanzaba a juntar las dos oscuritas aureolas para mamarlas juntas de un solo bocado. Y ella empezó a calentarse más y me pedía más besos y caricias. Mientras tanto, yo estaba planeando llegar a su vagina con calma, con el temor que me saliera con uno de esos típicos altos, donde se terminaba todo. Me animé a aflojarle su pantalón, y lo bajé tantito, solo una pulgada, solo para descubrir su calzón rosado, que desprendía un olor floral. Eso me excitó más y empecé a besarla por el contorno del calzón. Y le bajé el pantalón otra pulgada más junto con el calzón y ya estaba viendo sus pelitos frente a mi nariz y lengua, casi estaba llegando a su sexo, ya casi lo olía, desprendía un olor rico, solo faltaba un poco más. Seguí con el besuqueo y lamidas en esa parte de la cintura, sin llegar a su vagina. Y ella seguía tomándome de los pelos de mi cabeza. La volteé para verle su trasero semi-descubierto, y lamerle su espalda y morderle la parte alta de sus nalgas preciosas. Finalmente le baje la última pulgada, la recta final hacia la gloria. Vi por primera vez su trasero libre de su calzón, lo vi redondito y durito. Empecé a sobarle sus nalgas despacio y finalmente la volví a voltear para poder apreciar su hermosa rajita de su panocha rasurada en un rectangulito. Al ver los labios de su vagina cerrada, mi verga que ya tenía un tamaño descomunal soltando otra tanda de jugos preseminales.
Ya no podía aguantar mucho y vi que desde su vagina le chorreaban líquidos desde las piernas con el calzón mojado, y eso que ella tenía las piernas cerradas, no las quería abrir por miedo, estaba indecisa entre el placer y el miedo. Entonces, no sabía qué hacer, si comenzar a tocarla con mi dedo despacito para dedearla o meterle la lengua para hacerle sexo oral. Fue un momento crítico para mí, no quería cagarla, y me pusiera ese trillado alto de toda la vida y se acabara el juego. De inmediato, decidí lamerle sin saber cómo lamer, y en donde, no sabía nada, simplemente me lancé a chuparle esa rica panocha olorosa.
Simplemente, ella gemía de placer: -Ohhhh…. Oooh…. Omfffff…..ten cuidado…. Síguele papito…asi….mas…. ohhhhh!!!. Mientras ella me enterraba mas mi cabeza contra su mojada panocha.
Estaba hirviendo de pasión, de repente por acto de magia, mi lengua despertó un deseo carnal lujurioso en ella. Por fin abrió sus piernas invitándome a pasar a lamer profundamente, vi su raja semiabierta llorando líquidos y sus labios mayores bien hermosos. Empecé a lamer allí, y cada vez que podía le tocaba su rajita con mis dedos y me chupaba mis dedos llenos de jugos y noté que tenía una bolita hinchada y cada vez que mi lengua rozaba esa botoncito, ella gemía más fuerte, y descubrí que era su centro del placer. Su clítoris. Lamí con más ahínco allí mismo.
-Siiii… alllíii…maasssss… Oooooh oooooohh….aaaayyy….aaayyyy…..oooooh…papiiiii…. apretando más duro y jalando furiosamente los cabellos de mi cabeza.
Y empezó a convulsionarse y a desfallecer, la sostuve por sus sabrosas nalgas con mis dos manos. Ella estaba a punto de caerse porque al chuparle su mojada panocha en su clítoris, sus piernas estaban debilitándose y perdiendo el control total. Quería dejarse caerse y llevándose consigo todo su cuerpo. Me paré, la levanté en mis brazos y la llevé a la recamara. Allí le quité sus tacones y después su entallado pantalón y su mojado calzón lleno de néctar. Ella estaba como embriagada de lujuria, eso que el vino tinto no nos había emborrachado, si no que la lujuria misma nos hacía sentir embriagados. Ella me quitó mi camisa y ya quedamos desnudos totalmente. Ahora si era el momento decisivo. Penetrarla. Quería meterle mi verga que se veía muy grande y llena de venas, a punto de explotar, ella estaba abierta de piernas excitadísima y enseñándome toda su raja en todo su máximo esplendor, ya veía hasta el fondo de ese rico hoyo mojado, ella estaba sobándose sus tetas, con una mano pellizcándoselas. Y con la otra se tocaba su clítoris. Yo estaba viendo tal escena, con ella deseándome que la penetrara, me puse en posición de penetración.
Me dijo: -Ohhh…..con cuidado, hmmmf…si….despacio,…no..despacio…si… nooo, espera….duelee mucho…
Pero solo le había metido la puntita, solo la cabeza de mi verga.
Vi que toda la cabeza de mi verga ya estaba adentro. Procedí a meterla un poco más despacio, ya tenía la mitad adentro y ella empezó a sufrir y a sentir un dolor inmenso, yo pensé que la vagina tenía esa pequeña profundidad. Que mi verga estaba demasiado grande para ella. Ella me dijo, que sentía que le estaba desgarrando algo y le dolía mucho, y yo pensé lo peor, realmente le estaba haciendo daño mi verga. Empezó a sangrar por allí, e inmediatamente recordé que era su himen, lo estaba destrozando mi durísima verga. Ella estaba con las piernas abiertas y no me había puesto un típico alto, yo quería penetrarla bien y profundo. Ella lo deseaba.
Me dijo: -Amor…me duele mucho, aaay…..Y dudé un poco.
Entonces, como dejándome llevar por el momento. A la chingada ya no hay vuelta atrás, se la ensarté toda de una vez por todas, ella pegó un grito ahogado, se soltó llorando y yo hice caso omiso. Yo seguí con mi penetración lentamente hasta el fondo, y desde luego ella empezó a sentir una mezcla de dolor y placer, y yo me sentí más confiado, procedí con el mete-saca despacio.
-Pafapafpafpaf…. Pafapafpafpaf…Pafapafpafpaf….Cada vez más rápido y cada vez más profundo.
Ella gritaba:-Ommmmmg.. ooohh..oooh…ohhhh…. papito! Dale maas….dale masss… oooohh….que ricoooo….
Y yo seguía con mi mete-saca. Los dos sentíamos muy rico. Ella empezó a moverse con furia como una loca porque le llegó su primer orgasmo, sentí como le palpitaba su vagina llenándome mi verga de sus jugos, le salían raudales de jugos de su panocha palpitante, y yo me salí por instinto, me fui a su sexo, a chuparle sus jugos. Esta vez el néctar estaba un poco fuerte y tenía un sabor muy rico por la sangre del desgarre del himen, igual me marcó de por vida como yo a ella, ese néctar único virgen era mi premio por haber aguantado mucho tiempo. Jamás volví a probar esos jugos. Me sentía que no debía desperdiciar ese elixir. Le limpié su panocha de sus jugos, me comí todos sus jugos, no dejé nada. No desperdicié nada. Y Fanny me dijo que sintió que murió y fue al cielo. Y supo que yo no había terminado. Sin ser egoísta, se puso en cuatro patitas, dejándome ver en todo su esplendor su culo.
-Penétrame mi amor…házmelo de perrito… Y yo sorprendido por tal maravillosa escena.
Sin pensarlo dos veces me la monté y la penetré con tanta facilidad que entraba y salía con experiencia. La estuve embistiendo cada vez más rápido y con mucho placer. Yo la tomaba de su cinturita. Iba y venía ese sabroso culito chocando con mi abdomen. Estuvimos así por un rato.
-Ooooh…. Hmmmmm… ay que ricoooo, si papito, síguele así….oooohhhhh…mmgggg….Hasta que se vino por segunda vez, despidiendo mas jugos vaginales…
Fanny se volteó y se puso a chuparme mi verga llena de los jugos de ella, ya ni había dudado de su propio sabor ni el olor. Simplemente se dejó llevar por el momento, ya era toda una mujer que mamaba rico mi verga.
Después, le dije que me cabalgara, me acosté y Fanny se puso arriba de mí, la pude ver arriba de mi, ella metió la mano para meterse ella misma mi verga despacito admirando como entraba cada centímetro, no ella no podía creer estaba penetrándola y cuando entro toda mi verga dentro de ella, empezó a moverse como si estuviera cabalgando un caballo bravo, se movía como una profesional.
-Ayyy, que rico esta tu pene, si papito, jamás pensé que me iba a gustar tantoooo, síguele así….
Eso me hizo sentir muy potente, entonces empecé a embestirla hacia arriba con ella arriba, y ya sentía que me venía.
Le dije: -Ooooh…amoor…. me vengooo… me vengooooo!!!.
-Pafapafpafpaf… Pafapafpafpaf… Pafapafpafpaf… Se escuchaban los sonidos de mis bolas al chocar con su culito chiquito.
Tenía toda mi verga, mis bolas, mi culo, su panocha y el culo de ella bañados del rico semen de la segunda venida. Ella empezó a moverse con más ritmo como que había aprendido a cogerme rico, y empezó a venirse por tercera vez y nos habíamos corrido juntos. Los jugos se le salían de su vagina llena, yo tuve una corrida magistral y única, nunca me había salido tanta leche. Terminando allí mismo con ella arriba de mí, a los minutos poco a poco sentí que mi verga de hombre se hacía fláccido dentro de sus entrañas.
Y Fanny me dijo; -Estuvo de maravilla, me encantó.
-A mi también.
Y se quedó dormida en mis brazos con mi verga pegadita a su panocha llena de los jugos de los dos. A los 15 minutos nos echamos otro, y entrada la madrugada otro. Lo hicimos 3 veces esa misma noche.
Nos enamoramos más y felizmente nos casamos, tuvimos 3 hermosos hijos. Pasaron 10 largos años de matrimonio. Hasta que un día….
Continuará….
:)
 
Comenten para saber si les gustó o no?...Pronto estará la próxima parte....
 
2 parte jejeje fotos fotos
excelente relato jejeje primero en comentar
 
Tengo una duda, pones lo siguiente "Puse las velas en lugares estratégicos de la casa, ya que sabía que no había luz, mi madre no había pagado la cuenta de la luz hacia meses" y luego pones "Mientras ponía un vinilo con una música romántica de los 70’s que tenía mi abuela en un tocadiscos", eso que quiere decir, que el tocadiscos servia gracias a todas la velas que pusiste en la casa?, no se me hace mal tu relato, un poco rebuscadas algunas fraces y palabras, pero no esta mal, solo ten cuidado con este tipo de detalles.
 
En realidad si había luz, solo que le había mentido a mi novia para justificar las velas, realmente aquí lo relaté un poco mal... ya esta corregido. Gracias MR AGUILA por tu comentario, me sirven las criticas para mejorar.
 
buena historia, espero con paciencia la segunda parte-.-.-..-:vientos::vientos::vientos:
 
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