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Marco Rascón dice adios al diario "La Jornada", por aparente censura

Christian01

Bovino Milenario
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México DF a 17 de agosto de 2011

Amigas y amigos:

Luego de 23 años de publicar periódicamente mis opiniones en La Jornada y haber sido colaborador e impulsor del proyecto editorial desde su nacimiento en 1984, ya no estaré más.

De aquel gran impulso intelectual, social, crítico y libertario, que le ha dado voz a los movimientos y expresiones democráticas a lo largo de más de 25 años en el país, La Jornada se ha ido cerrando ante la presión de quiénes la ven como instrumento para el desarrollo del sectarismo y sus intereses, pretendiendo desde sus páginas dirigir mediante información sesgada o presión, lo que por el contrario debía ser espacio abierto para la crítica y opinión de todas las expresiones progresistas y democráticas.

En mi caso, La Jornada cedió finalmente a la presión del lopezobradorismo que desde hace años ha sostenido hacia dentro de la política editorial, la campaña y boicots contra quiénes expresen posiciones críticas u opiniones que sean consideradas no correctas hacia esa corriente. Prueba de ello, son la publicación sistemática de insultos encubiertos en “opiniones ciudadanas” contra colaboradores y redactores, organizadas desde dentro del mismo periódico, como la organizada por Jaime Avilés de manera permanente y desde hace años. http://lahoradelpueblo.blogspot.com/2006/08/boicot-marco-rascon.htmle.

Ante el pedido de muchos que me han solicitado las causas de la desaparición de mis colaboraciones de los martes, les informo que primero fui avisado que “por razones de reestructuración” solo sería publicado cada 14 días. Esto fue el primer aviso en el cambio de la política editorial de La Jornada ante el proceso del 2012 y que pese a las presiones, La Jornada resistía la presencia de varios colaboradores considerados no gratos. Esw por ello, que esta decisión no es solo contra mí, sino contra todo proceso o protagonista que tenga una posición distinta o no comulgue con las posiciones del lopezobradorismo.


Hoy, que se puede criticar a la presidencia de la república con toda libertad desde cualesquier posición política, resulta que desde no se puede criticar al lopezobradorismo y su “presidencia legítima”. Es ridículo que habiendo luchado durante años contra el presidencialismo, hoy en los espacios de comunicación de la izquierda, el hacerlo sea motivo de escarnio, persecución y censura. Son muchos, redactores y colaboradores que han padecido y fueron expulsados de las páginas del diario por criticar no solo acciones y exabruptos del lopezobradorismo, sino por criticar a personajes cercanos a él como fue mi caso.

Prueba de ello, la campaña desde la sección editorial contra el movimiento surgido a partir del asesinato del hijo de Javier Sicilia y el surgimiento de un nuevo movimiento, al que tras intentar cooptarlo y no lograrlo, lo han pretendido definir como un movimiento de la derecha y atacarlo con toda saña.

Frente a esas opiniones expresadas en la sección de Opinión de La Jornada y luego de esperar pacientemente los rigurosos 14 días que se me impusieron, escribí la crítica a otras opiniones, coincidiendo incluso con la de Luis Hernández Navarro, que en este caso ha sido juez y parte en el debate y la imposición de su criterio para no publicar mi colaboración. Le pedí que los intelectuales del lopezobradorismo a los cuales me referí, me respondieran ellos haciendo uso de su derecho de réplica a lo cual Hernández Navarro, me respondió que decirles “intelectuales del lopezobradorismo” era un insulto impublicable cuando considero que para ellos, es un honor estar con Obrador.

Dejo al criterio de los lectores la opinión sobre lo que es insulto o debate, sin reclamar o tomar en cuenta los criterios que utilizan los lopezobradoristas, mayoritariamente desde el anonimato, para insultar sin dar razones. Ojalá que esto sirviera para reflexionar y no permitir seguir rebajando el periodismo como se ha hecho en La Jornada.

Por eso, de ser invisible, hoy mis opiniones fueron consideradas “insultos a otros colaboradores” y por lo tanto me señalaron que de “no corregir” mi propio artículo, en función del criterio del coordinador editorial de la sección Opinión este no se publicaría. ¿Qué debo de decir y como decirlo? ¿Quién califica y bajo qué criterio?

Como no se me han hecho llegar, cuales son los nuevos criterios para publicar mis colaboraciones y en el entendido de que estás pueden estar o no discrecionalmente a la opinión de un censor que te exige autocensura o no publicación como “su última palabra”, se me imposibilita por decoro y dignidad continuar publicando con libertad antes ejercida en las páginas de La Jornada. En este caso sí triunfaron, lo que fue una larga campaña para silenciar mi espacio intolerable para el lopezobradorismo y los defensores de la intolerancia en La Jornada.

Anexo lo que fuera mi última entrega del 8 de agosto y que no fue publicada ni el 9 ni el 16 como espere.

Finalmente, reclame a Luis Hernández Navarro y no hubo respuesta, aunque entendí y le expresé que en la entrevista a Andrés Manuel López Obrador en primera plana del 15 de agosto, se perfila lo que ha sido y será la cesión de La Jornada al lopezobradorismo en su tarea de dividir y manipular, falseando la historia de sus actos, como su intención de crear confusión y división. El lopezobradorismo, ha hecho ha pretendido dirigir al PRD desde La Jornada, levantando campañas de odio y sesgando la memoria y las responsabilidades.

De alguna manera, mi última colaboración era una respuesta anticipada a lo declarado en esa entrevista y una explicación sobre la raíz del inmovilismo, las campañas de odio y mentiras hacia todo aquello que se considere un obstáculo a sus intereses, contaminando los procesos internos y calificando de traición a lo que fue su propia obra como la imposición de él de Leonel Cota como dirigente del PRD en 2006. Ahora, hay elementos para pensar en un cerrar filas en La Jornada contra la critica de izquierda y ceder la objetividad periodística a una campaña sectaria y divisionista que conduce desde ahora a una nueva derrota en 2012 como la organizada igual en el Estado de México. ¿Cómo hacer campaña dividiendo?

Para despojarme de mi espacio de 23 años, se me provoco convocándome a la autocensura que no había sucedido en años y frente a temas aún más delicados. Creo que la decisión ya estaba tomada antes de escribir mi última colaboración y de ello no tengo duda.

La Jornada no es de nadie sino de un largo proceso democrático a favor de las causas progresistas de los mexicanos. Ratifico mi respeto a La Jornada como proyecto de crítica y voz. A todos los amigos y amigas de La Jornada con los cuales he compartido momentos, convicciones e historias, mi amistad, agradecimiento y reconocimiento en esta larga noche no solo de La Jornada, sino de la izquierda mexicana.

A todos mis lectores, pongo a su consideración mi última entrega y mi disposición a continuar ejerciendo la crítica.



Marco Rascón

FUENTE

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La reflexión de Marco Rascón es: "Ojalá que esto sirviera para reflexionar y no permitir seguir rebajando el periodismo como se ha hecho en La Jornada."


Por decir lo que es un secreto a voces, que el núcleo de los articulistas de La Jornada es un instrumento del lópezobradorismo, fue censurado y orillado a salir Marco Rascón, uno de los pocos articulistas críticos de AMLO que le quedaban a ese medio.

La credibilidad de La Jornada ha ido en detrimento a grandes trancos, desde que se ha convertido en el diario oficial de AMLO y de gobiernos perredistas como los del DF, Chiapas y Michoacán.

Sus lectores y ex lectores pueden comprobarlo con sólo ver cotidianamente su portada y contra portada.

La portada puede tener a AMLO en plan de héroe nacional y la contraportada destacar una nota sobre la privatización de espacios naturales en Baja California Sur, donde los privatizadores del territorio en beneficio de millonarios estadunidenses han sido gobernadores afines a AMLO. Pero eso no le quita una pluma a su gallo.
Ante su cruzada por homogeneizar (casi pasteurizar) a la "izquierda" mexicana bajo el pensamiento único de "sólo AMLO salva al pueblo", les resulta muy chocante que se los digan con todas sus letras, y en su propio impreso.

Así expresa el ex articulista de La Jornada las cosas: "La Jornada cedió finalmente a la presión del lopezobradorismo que desde hace años ha sostenido, hacia dentro de la política editorial, la campaña y boicots contra quienes expresen posiciones críticas u opiniones que sean consideradas no correctas hacia esa corriente. Prueba de ello son la publicación sistemática de insultos encubiertos en “opiniones ciudadanas” contra colaboradores y redactores, organizadas desde dentro del mismo periódico, como la organizada por Jaime Avilés de manera permanente y desde hace años." Luego cita un enlace al blog La hora del pueblo, del columnista de AMLO, que al parecer ya ha sido desactivado (el enlace, no el blog).

La labor de trolls de estos fanáticos del líder carismático ya ha tenido víctimas anteriores. El expulsado denuncia que otros fueron antes que él víctimas de este neoestalinismo posmoderno: "esta decisión no es sólo contra mí, sino contra todo proceso o protagonista que tenga una posición distinta o no comulgue con las posiciones del lopezobradorismo.

"Hoy, que se puede criticar a la presidencia de la república con toda libertad desde cualesquier posición política, resulta que desde no se puede criticar al lopezobradorismo y su “presidencia legítima”. Es ridículo que, habiendo luchado durante años contra el presidencialismo, hoy en los espacios de comunicación de la izquierda, el hacerlo sea motivo de escarnio, persecución y censura. Son muchos, redactores y colaboradores que han padecido y fueron expulsados de las páginas del diario por criticar no sólo acciones y exabruptos del lopezobradorismo, sino por criticar a personajes cercanos a él, como fue mi caso."

La gota que derramó el vaso fue diferir de los columnistas de La Jornada que se han dedicado a linchar a Javier Sicilia (entre ellos el ex profesor de AMLO y uno de sus sumos pontífices, Rodríguez Araujo): "la campaña desde la sección editorial contra el movimiento surgido a partir del asesinato del hijo de Javier Sicilia y el surgimiento de un nuevo movimiento, al que, tras intentar cooptarlo y no lograrlo, lo han pretendido definir como un movimiento de la derecha y atacarlo con toda saña.
"Frente a esas opiniones expresadas en la sección de Opinión de La Jornada y luego de esperar pacientemente los rigurosos 14 días que se me impusieron, escribí la crítica a otras opiniones, coincidiendo incluso con la de Luis Hernández Navarro, que en este caso ha sido juez y parte en el debate y la imposición de su criterio para no publicar mi colaboración. Le pedí que los intelectuales del lopezobradorismo a los cuales me referí, me respondieran ellos haciendo uso de su derecho de réplica, a lo cual Hernández Navarro me respondió que decirles “intelectuales del lopezobradorismo” era un insulto impublicable, cuando considero que para ellos, es un honor estar con Obrador."

La reflexión de Marco Rascón es: "Ojalá que esto sirviera para reflexionar y no permitir seguir rebajando el periodismo como se ha hecho en La Jornada."
Y la censura llegó: "Por eso, de ser invisible, hoy mis opiniones fueron consideradas “insultos a otros colaboradores” y por lo tanto me señalaron que de “no corregir” mi propio artículo, en función del criterio del coordinador editorial de la sección Opinión este no se publicaría. ¿Qué debo de decir y como decirlo? ¿Quién califica y bajo qué criterio?"

Ante la intolerancia y las presiones, el articulista decidió dejar el periódico: "Como no se me han hecho llegar, cuáles son los nuevos criterios para publicar mis colaboraciones y en el entendido de que éstas pueden estar o no discrecionalmente a la opinión de un censor que te exige autocensura o no publicación como “su última palabra”, se me imposibilita por decoro y dignidad continuar publicando con libertad antes ejercida en las páginas de La Jornada. En este caso sí triunfaron, lo que fue una larga campaña para silenciar mi espacio inadmisible para el lopezobradorismo y los defensores de la intolerancia en La Jornada."

Se trata de un acto de dignidad, ante esa mezcla de estalinismo y priismo que el lópezobradorismo ha impuesto en el medio dirigido por Carmen Lira: "en la entrevista a Andrés Manuel López Obrador en primera plana del 15 de agosto, se perfila lo que ha sido y será la cesión de La Jornada al lopezobradorismo en su tarea de dividir y manipular, falseando la historia de sus actos, como su intención de crear confusión y división. El lopezobradorismo, ha hecho ha pretendido dirigir al PRD desde La Jornada, levantando campañas de odio y sesgando la memoria y las responsabilidades."

Después de explicar las razones de su salida de La Jornada, en su blog, Marco Rascón publica la última entrega, la cual no le publicaron por no autocensurarse.
Los dos primeros párrafos son: "La descalificación encabezada por John Ackerman y Octavio Rodríguez Araujo al MPJD y Sicilia, acusándolo de filopanista, falso demócrata y progresista, soberbio y distractor, no sólo es delirante, sino que delata la estrategia del inmovilismo lopezobradorista bajo el concepto de sólo-creo-en-él sustentado en la "fe y formado en la espiritualidad del amor al prójimo", como dice el spot del cristianismo legítimo. Para ellos, mezclar lucha contra violencia y reforma política, es maniobra de la mafia del poder, pues consideran que la violencia actual es complot para confundir al pueblo, de cuya representatividad ellos tienen el monopolio.

"Para los intelectuales del lopezobradorismo, los muertos y desaparecidos de la violencia del país, no son políticamente correctos y por tanto, su reconocimiento y defensa significan una táctica distractora. Del delirio de Ackerman y Rodríguez Araujo, la aparición de Sicilia en la escena es un acto contra la causa verdadera y es un pecado haber convertido su dolor en una causa ciudadana. Según su tesis, lo políticamente correcto es convertir el dolor en una dieta vitalicia."
Les debe haber revuelto el estómago, y ¿la conciencia?, la ironía de Marco Rascón: "Rodríguez Araujo y Ackerman le piden congruencia al poeta y se retuercen por los besos y abrazos. Serénense, ya les llegaran los suyos del amoroso con lengua de fuego."

El blog donde publica sus trabajos el articulista censurado y expulsado del partido... es decir, de La Jornada, es: www.marcorascon.org
La explicación del caso, censura, proceso estilo soviet y demás, la tomamos del texto publicado en el blog de Malú Huacuja del Toro: http://malu-huacuja-del-toro.blogsp...imo-articulo-de-marco-rascon-en.html?spref=tw

Sin duda, las costumbres de los procesos de Moscú no acabaron con la caída del Muro, además de padecer el oscuro y violento capitalismo realmente existente, tenemos que presenciar un estalinismo que logró no solamente purgar a Marx, sino a toda la tradición de pensamiento libre, en aras de un neogarridocanabalismo que parece más bien canibalismo. Habrá que llevar un hueso en el cabello, como los de las caricaturas. Y seguramente los miles de fans de Carmen Aristegui no moverán un dedo por el crítico de su neo mesías.

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