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Bovino de la familia
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Que gasolina, gas y electricidad iban a bajar, dijeron; van 4 años y sus precios subieron más de 50%
Dulce Olvera
Octubre 28, 2017
La Reforma Energética planteó detonar el potencial energético de México. Pero, dicen analistas energéticos, no se comenzó con la base: la infraestructura. A cuatro años de su implementación, en diciembre de 2013, el país sigue sin contar con los ductos y almacenamientos necesarios para la producción y transporte. La apertura a la inversión privada (nacional y extranjera) ha dejado hasta el momento licitaciones a 66 empresas petroleras, 28 compañías eléctricas y 26 nuevas marcas de gasolina han arribado.
Pero Petróleos Mexicanos, una petrolera en números rojos, sigue siendo el principal actor y proveedor. Todo eso se refleja en los precios a la alza de la luz, gas y combustibles; esos que el Gobierno federal se comprometió a reducir y que los especialistas consultados aún ven lejano.
Ciudad de México, 28 de octubre (SinEmbargo).– La implementación de la Reforma Energética “avanza” en sus vertientes de hidrocarburos y electricidad mediante las 66 nuevas empresas petroleras, las 28 firmas eléctricas y la llegada de 26 nuevas marcas de gasolinas, ha destacado el titular de la Secretaría de Energía (Sener), Pedro Joaquín Coldwell. No obstante, la falta de infraestructura para producción y transporte, así como la dependencia de los ingresos públicos al impuesto cobrado a los combustibles sigue impidiendo que las grandes promesas del gobierno federal sobre menores precios en los energéticos se materialicen en los bolsillos de la ciudadanía e industrias, plantearon analistas energéticos.
Entre las metas establecidas para la reina de las reformas estructurales, la administración actual vislumbró –mediante una lluvia de inversiones de empresas privadas en producción y gasoductos– la disminución del precio de la tarifa de luz, del gas natural y con ello de los alimentos; fortalecer la capacidad productiva petrolera para reducir la creciente dependencia de energéticos importados. Todo eso, se dijo, se reflejaría en el bienestar de las familias mexicanas.
Pero los especialistas ven lejos que se concrete esa promesa. Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto se han seguido anunciando aumentos al costo de la electricidad y de los combustibles porque, explicaron, el país no cuenta con los ductos, refinerías y terminales de almacenamiento o reparto necesarios. La misma Secretaría de Energía tiene los datos: desde hace casi dos décadas no se han construido en México nuevas terminales de almacenamiento y las 89 que existen son insuficientes. En logística, el sistema para transportar petrolíferos es caro e ineficiente y la red de ductos, de 17 mil kilómetros, no ha crecido desde hace 17 años.
Además, el actor más importante, al encargarse de producir e importar las gasolinas y gas para abastecer a los nuevos jugadores, continúa siendo Petróleos Mexicanos (Pemex), una compañía estatal con números rojos.
Su producción de petróleo carga 13 años consecutivos con caídas y a septiembre de este año suma nueve meses en números rojos. El mes patrio la producción nacional de petróleo se ubicó en mil 73 millones de barriles diarios, su desplome más significativo en términos porcentuales en los últimos 20 años.
Luego del mega gasolinazo de principios de enero por el cobro de impuesto especial, el precio de las gasolinas en México ha subido 6.34 pesos en promedio durante los cinco años del Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, esto es, un 56.50 por ciento hasta este viernes. De enero de 2013, el precio de la gasolina Magna ha subido 5.76 pesos al pasar de 10.92 pesos por litro a 16.68 pesos; el de la Premium ha aumentado 6.95 pesos al ubicarse de 11.48 pesos a 18.43 pesos; y el del diésel ha incrementado 6.29 pesos al cambiar de 11.28 pesos a 17.57 pesos.
El megagasolinazo de enero provocó una ola de protestas en decenas de estados del país. Foto: Cuartoscuro
Los reportes financieros de Pemex revelan que de 2013 a la fecha se han incrementado sus niveles de importación mientras los de producción han caído. Su titular José Antonio González Anaya ha reconocido que algunas refinerías están paradas.
Los números reflejan el paro y deterioro. En 2017 ha producido en promedio 281.7 miles de barriles diarios de gasolinas en comparación con los 437.3 miles de barriles diarios que sus seis refinerías generaban en 2013. En contraste, este año ha importado en promedio 542.7 miles de barriles diario frente a los 358.7 miles de barriles diario que traía en 2013 principalmente de Estados Unidos.
La demanda interna de automotrices se cubre con más del 50 por ciento de importaciones. “Esta tendencia no va a cambiar en los próximos años hasta que la Reforma Energética permita las condiciones para que haya mayor producción de petróleo y refinación. Es un proceso de largo plazo”, dijo el analista energético Arturo Carranza.
México tiene alrededor de 12 mil gasolineras, de las cuales 2 mil 568 son de las nuevas marcas. Pero estas estaciones de servicio son la última parte de la cadena productiva. Carranza expuso que la expectativa es que durante 2018 todavía el precio de los combustibles se irá liberando de forma gradual y los consumidores aún no verán fluctuaciones de acuerdo con la oferta y la demanda. A partir del 30 de octubre, el 35 por ciento de las gasolineras contará con precios liberalizados. Fuera de Baja California y Sonora todavía hay precios máximos regulados –entre 17 y 18 pesos el litro– porque las nuevas marcas de estaciones gasolineras no quieren perder sus utilidades.
“Las nuevas franquicias que no pertenecen a Pemex no han hecho esfuerzos para reducir los precios de las gasolinas porque no quieren castigar sus utilidades. En el mercado de las gasolinas todavía falta mucho por desarrollarse; aún no existen los incentivos para hacer reducciones. Esto no va ocurrir hasta que no exista una infraestructura que permita importar combustibles de Estados Unidos a México y que permite transportarlo vía ductos a las estaciones de almacenamiento”, dijo Carranza.
Por el momento, a cuatro años de lanzar la Reforma Energética, la única diferencia es que algunas estaciones de particulares, como la británica BP, le incorporan un aditivo a la gasolina que le vende Pemex.
“Hay dos áreas de oportunidad sobre las que se tiene que trabajar para la industria energética. Primero el desarrollo de la infraestructura –ductos, terminales de almacenamiento y reparto– para que se permita trabajar de manera óptima en la oferta y la demanda. La segunda se relaciona con el establecimiento de reglas claras que permitan abatir el monopolio de Pemex dando certidumbre a los nuevos competidores”, declaró el analista.
[CONTINUA EN LA SIGUIENTE ENTRADA]
Dulce Olvera
Octubre 28, 2017
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La Reforma Energética planteó detonar el potencial energético de México. Pero, dicen analistas energéticos, no se comenzó con la base: la infraestructura. A cuatro años de su implementación, en diciembre de 2013, el país sigue sin contar con los ductos y almacenamientos necesarios para la producción y transporte. La apertura a la inversión privada (nacional y extranjera) ha dejado hasta el momento licitaciones a 66 empresas petroleras, 28 compañías eléctricas y 26 nuevas marcas de gasolina han arribado.
Pero Petróleos Mexicanos, una petrolera en números rojos, sigue siendo el principal actor y proveedor. Todo eso se refleja en los precios a la alza de la luz, gas y combustibles; esos que el Gobierno federal se comprometió a reducir y que los especialistas consultados aún ven lejano.
Ciudad de México, 28 de octubre (SinEmbargo).– La implementación de la Reforma Energética “avanza” en sus vertientes de hidrocarburos y electricidad mediante las 66 nuevas empresas petroleras, las 28 firmas eléctricas y la llegada de 26 nuevas marcas de gasolinas, ha destacado el titular de la Secretaría de Energía (Sener), Pedro Joaquín Coldwell. No obstante, la falta de infraestructura para producción y transporte, así como la dependencia de los ingresos públicos al impuesto cobrado a los combustibles sigue impidiendo que las grandes promesas del gobierno federal sobre menores precios en los energéticos se materialicen en los bolsillos de la ciudadanía e industrias, plantearon analistas energéticos.
Entre las metas establecidas para la reina de las reformas estructurales, la administración actual vislumbró –mediante una lluvia de inversiones de empresas privadas en producción y gasoductos– la disminución del precio de la tarifa de luz, del gas natural y con ello de los alimentos; fortalecer la capacidad productiva petrolera para reducir la creciente dependencia de energéticos importados. Todo eso, se dijo, se reflejaría en el bienestar de las familias mexicanas.
Pero los especialistas ven lejos que se concrete esa promesa. Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto se han seguido anunciando aumentos al costo de la electricidad y de los combustibles porque, explicaron, el país no cuenta con los ductos, refinerías y terminales de almacenamiento o reparto necesarios. La misma Secretaría de Energía tiene los datos: desde hace casi dos décadas no se han construido en México nuevas terminales de almacenamiento y las 89 que existen son insuficientes. En logística, el sistema para transportar petrolíferos es caro e ineficiente y la red de ductos, de 17 mil kilómetros, no ha crecido desde hace 17 años.
Además, el actor más importante, al encargarse de producir e importar las gasolinas y gas para abastecer a los nuevos jugadores, continúa siendo Petróleos Mexicanos (Pemex), una compañía estatal con números rojos.
Su producción de petróleo carga 13 años consecutivos con caídas y a septiembre de este año suma nueve meses en números rojos. El mes patrio la producción nacional de petróleo se ubicó en mil 73 millones de barriles diarios, su desplome más significativo en términos porcentuales en los últimos 20 años.
Luego del mega gasolinazo de principios de enero por el cobro de impuesto especial, el precio de las gasolinas en México ha subido 6.34 pesos en promedio durante los cinco años del Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, esto es, un 56.50 por ciento hasta este viernes. De enero de 2013, el precio de la gasolina Magna ha subido 5.76 pesos al pasar de 10.92 pesos por litro a 16.68 pesos; el de la Premium ha aumentado 6.95 pesos al ubicarse de 11.48 pesos a 18.43 pesos; y el del diésel ha incrementado 6.29 pesos al cambiar de 11.28 pesos a 17.57 pesos.
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El megagasolinazo de enero provocó una ola de protestas en decenas de estados del país. Foto: Cuartoscuro
Los reportes financieros de Pemex revelan que de 2013 a la fecha se han incrementado sus niveles de importación mientras los de producción han caído. Su titular José Antonio González Anaya ha reconocido que algunas refinerías están paradas.
Los números reflejan el paro y deterioro. En 2017 ha producido en promedio 281.7 miles de barriles diarios de gasolinas en comparación con los 437.3 miles de barriles diarios que sus seis refinerías generaban en 2013. En contraste, este año ha importado en promedio 542.7 miles de barriles diario frente a los 358.7 miles de barriles diario que traía en 2013 principalmente de Estados Unidos.
La demanda interna de automotrices se cubre con más del 50 por ciento de importaciones. “Esta tendencia no va a cambiar en los próximos años hasta que la Reforma Energética permita las condiciones para que haya mayor producción de petróleo y refinación. Es un proceso de largo plazo”, dijo el analista energético Arturo Carranza.
México tiene alrededor de 12 mil gasolineras, de las cuales 2 mil 568 son de las nuevas marcas. Pero estas estaciones de servicio son la última parte de la cadena productiva. Carranza expuso que la expectativa es que durante 2018 todavía el precio de los combustibles se irá liberando de forma gradual y los consumidores aún no verán fluctuaciones de acuerdo con la oferta y la demanda. A partir del 30 de octubre, el 35 por ciento de las gasolineras contará con precios liberalizados. Fuera de Baja California y Sonora todavía hay precios máximos regulados –entre 17 y 18 pesos el litro– porque las nuevas marcas de estaciones gasolineras no quieren perder sus utilidades.
“Las nuevas franquicias que no pertenecen a Pemex no han hecho esfuerzos para reducir los precios de las gasolinas porque no quieren castigar sus utilidades. En el mercado de las gasolinas todavía falta mucho por desarrollarse; aún no existen los incentivos para hacer reducciones. Esto no va ocurrir hasta que no exista una infraestructura que permita importar combustibles de Estados Unidos a México y que permite transportarlo vía ductos a las estaciones de almacenamiento”, dijo Carranza.
Por el momento, a cuatro años de lanzar la Reforma Energética, la única diferencia es que algunas estaciones de particulares, como la británica BP, le incorporan un aditivo a la gasolina que le vende Pemex.
“Hay dos áreas de oportunidad sobre las que se tiene que trabajar para la industria energética. Primero el desarrollo de la infraestructura –ductos, terminales de almacenamiento y reparto– para que se permita trabajar de manera óptima en la oferta y la demanda. La segunda se relaciona con el establecimiento de reglas claras que permitan abatir el monopolio de Pemex dando certidumbre a los nuevos competidores”, declaró el analista.
[CONTINUA EN LA SIGUIENTE ENTRADA]