Alej17
Bovino de la familia
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¿Eres capaz de diferenciar un rostro de dolor de un orgasmo?
“La respiración, por un instante que le pareció eterno, se le quedó atravesada a media garganta, las venas surcando ésta de una manera grotesca. La espalda arqueada, los tendones soportando tensiones sobrehumanas, al tiempo que los dedos buscan cerrarse en puños que se aferran inútilmente a objetos sin importancia. El ceño fruncido aplastaba el puente de la nariz, la boca desesperadamente abierta en un grito que nunca sería escuchado. El cuerpo se volvió de piedra al tacto, llegando al cénit de las sensaciones…“
¿Qué estaré describiendo?
Tanto si pensaron en una actriz representando el clímax de una escena subida de tono, o a un soldado sujeto a una escasamente anestesiada intervención quirúrgica, podríamos decir que están en lo correcto.
Verán, en otras oportunidades he resaltado una realidad ineludible del cerebro: Estamos hechos para inventarnos historias, y siempre que nos falte una pieza en el rompecabezas de la percepción en un momento dado, nuestra mente nos jugará sucio “añadiendo“ cosas que realmente no vimos, escuchamos o sentimos, siempre tomando en cuenta las experiencias anteriores.
Es como si viéramos a un oso polar persiguiendo una foca, y de repente doblan una esquina, desaparecen de nuestra vista y sólo vemos un súbito salpicar rojo. Enseguida pensaríamos lo peor.. pero ¿Y si al asomarnos los vemos cual Looney Tunes, enfrascados en una pelea a tomatazos que explicaría la lluvia carmesí?
Antes de darle el matiz jocoso, para nuestra mente la persecución había terminado en tragedia, punto; siempre vamos a necesitar la mayor cantidad de información posible para poder tomar decisiones basándonos en nuestros imperfectos sentidos.
En el campo de la comunicación no verbal y hasta hace muy poco, se creía que las emociones humanas podían detectarse casi exclusivamente viendo el rostro. ¿Pues qué creen? una investigación vino a esclarecer un poco este punto.
Este estudio conjunto entre la Universidad de Princeton, la Universidad de Nueva York y la Universidad Hebrea de Jerusalén contempló un grupo de voluntarios viendo una serie de imágenes de personas manifestando emociones fuertes tanto negativas como positivas. Los escenarios fueron, principalmente, jugadores de tenis perdiendo o ganando, e imágenes de dolor versus imágenes de orgasmos.
La limitación de los grupos de control fue la siguiente: en algunas de las muestras, los investigadores sólo mostraban el rostro; en otras, sólo el cuerpo, y en otras más, ambas partes.
Los resultados dejaron perplejos a los científicos: Obviamente, quienes acertaron mejor al determinar la emoción correcta, fue el grupo al que se le mostró rostro + cuerpo juntos. Pero ¿Quién ganaría entre los que sólo vieron el rostro y los que sólo vieron el cuerpo de los modelos?
Sorpresa: Quienes vieron el cuerpo, fueron los que quedaron en segundo lugar. De hecho, el grupo al que sólo se le mostró un rostro fuera de contexto apenas tuvo un índice de efectividad superior al 50%; igual valdría que hubiesen lanzado una moneda al aire. ¿Cómo te habría ido a tí? mira una de las imágenes que les mostraron:
Todos ellos son tenistas; tres de ellos pusieron esa cara saboreando las mieles de la victoria, y los otros tres mordiendo el polvo de la derrota. ¿Cuáles serán? La solución en breve, sigue leyendo…
En el caso del dolor y los orgasmos, al grupo de los rostros les fue aún peor. Tomando en cuenta que la tensión experimentada por el cuerpo en ambos casos es muy similar (Así como lo demuestra el microcuento que abrió este artículo), y la importancia del contexto en la lectura del lenguaje corporal, a menos que veamos el rostro contrapuesto con el cuerpo no podremos saber si le están abriendo un piercing en un área sensible (De seguro el cuerpo se arquearía hacia adelante), o estuviese en el ápice de la excitación sexual (El cuerpo se arquea hacia atrás; es la única manera de diferenciarlos).
Veamos una simpática colección de rostros, todos con victorias, orgasmos, derrotas y dolores mezclados:
Aquí vendría la explicación:
1 – Deportista – Victoria,
2 – Deportista – Dolor
3 – Deportista – Victoria
4 – Meg Ryan – Orgasmo fingido (pero vaya que convincente, en “Cuando Harry conoció a Sally“). Siempre he pensado que ordenó algo con Nutella.
5 – Una actriz de cine para adultos ganándose el sustento – (Orgasmo, suponemos que real)
6 – Piercing (dolor)
7 – Deportista (Victoria)
8 – Deportista (Derrota)
Y para los rostros de los tenistas que estaban más arriba: los 1, 4 y 6 fueron derrotados, los 2, 3 y 5 festejaban su victoria.
http://lenguajecorporal.org/2013/01/rostro-dolor-orgasmo-victoria-derrota/
Saludos

“La respiración, por un instante que le pareció eterno, se le quedó atravesada a media garganta, las venas surcando ésta de una manera grotesca. La espalda arqueada, los tendones soportando tensiones sobrehumanas, al tiempo que los dedos buscan cerrarse en puños que se aferran inútilmente a objetos sin importancia. El ceño fruncido aplastaba el puente de la nariz, la boca desesperadamente abierta en un grito que nunca sería escuchado. El cuerpo se volvió de piedra al tacto, llegando al cénit de las sensaciones…“
¿Qué estaré describiendo?
Tanto si pensaron en una actriz representando el clímax de una escena subida de tono, o a un soldado sujeto a una escasamente anestesiada intervención quirúrgica, podríamos decir que están en lo correcto.
Verán, en otras oportunidades he resaltado una realidad ineludible del cerebro: Estamos hechos para inventarnos historias, y siempre que nos falte una pieza en el rompecabezas de la percepción en un momento dado, nuestra mente nos jugará sucio “añadiendo“ cosas que realmente no vimos, escuchamos o sentimos, siempre tomando en cuenta las experiencias anteriores.
Es como si viéramos a un oso polar persiguiendo una foca, y de repente doblan una esquina, desaparecen de nuestra vista y sólo vemos un súbito salpicar rojo. Enseguida pensaríamos lo peor.. pero ¿Y si al asomarnos los vemos cual Looney Tunes, enfrascados en una pelea a tomatazos que explicaría la lluvia carmesí?
Antes de darle el matiz jocoso, para nuestra mente la persecución había terminado en tragedia, punto; siempre vamos a necesitar la mayor cantidad de información posible para poder tomar decisiones basándonos en nuestros imperfectos sentidos.
En el campo de la comunicación no verbal y hasta hace muy poco, se creía que las emociones humanas podían detectarse casi exclusivamente viendo el rostro. ¿Pues qué creen? una investigación vino a esclarecer un poco este punto.
Este estudio conjunto entre la Universidad de Princeton, la Universidad de Nueva York y la Universidad Hebrea de Jerusalén contempló un grupo de voluntarios viendo una serie de imágenes de personas manifestando emociones fuertes tanto negativas como positivas. Los escenarios fueron, principalmente, jugadores de tenis perdiendo o ganando, e imágenes de dolor versus imágenes de orgasmos.
La limitación de los grupos de control fue la siguiente: en algunas de las muestras, los investigadores sólo mostraban el rostro; en otras, sólo el cuerpo, y en otras más, ambas partes.
Los resultados dejaron perplejos a los científicos: Obviamente, quienes acertaron mejor al determinar la emoción correcta, fue el grupo al que se le mostró rostro + cuerpo juntos. Pero ¿Quién ganaría entre los que sólo vieron el rostro y los que sólo vieron el cuerpo de los modelos?
Sorpresa: Quienes vieron el cuerpo, fueron los que quedaron en segundo lugar. De hecho, el grupo al que sólo se le mostró un rostro fuera de contexto apenas tuvo un índice de efectividad superior al 50%; igual valdría que hubiesen lanzado una moneda al aire. ¿Cómo te habría ido a tí? mira una de las imágenes que les mostraron:

Todos ellos son tenistas; tres de ellos pusieron esa cara saboreando las mieles de la victoria, y los otros tres mordiendo el polvo de la derrota. ¿Cuáles serán? La solución en breve, sigue leyendo…
En el caso del dolor y los orgasmos, al grupo de los rostros les fue aún peor. Tomando en cuenta que la tensión experimentada por el cuerpo en ambos casos es muy similar (Así como lo demuestra el microcuento que abrió este artículo), y la importancia del contexto en la lectura del lenguaje corporal, a menos que veamos el rostro contrapuesto con el cuerpo no podremos saber si le están abriendo un piercing en un área sensible (De seguro el cuerpo se arquearía hacia adelante), o estuviese en el ápice de la excitación sexual (El cuerpo se arquea hacia atrás; es la única manera de diferenciarlos).
Veamos una simpática colección de rostros, todos con victorias, orgasmos, derrotas y dolores mezclados:

Aquí vendría la explicación:
1 – Deportista – Victoria,
2 – Deportista – Dolor
3 – Deportista – Victoria
4 – Meg Ryan – Orgasmo fingido (pero vaya que convincente, en “Cuando Harry conoció a Sally“). Siempre he pensado que ordenó algo con Nutella.
5 – Una actriz de cine para adultos ganándose el sustento – (Orgasmo, suponemos que real)
6 – Piercing (dolor)
7 – Deportista (Victoria)
8 – Deportista (Derrota)
Y para los rostros de los tenistas que estaban más arriba: los 1, 4 y 6 fueron derrotados, los 2, 3 y 5 festejaban su victoria.
http://lenguajecorporal.org/2013/01/rostro-dolor-orgasmo-victoria-derrota/
Saludos
