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Bovino de la familia
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- 17 Abr 2006
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Cuando terminé el secundario empecé a trabajar de cadete y con mi primer sueldo pude pagarme el "derecho de pileta" en la "Pileta Cubierta", que estaba cerca de mi casa.
Con mucho orgullo por haberlo podido pagar de mi propio peculio, comencé a disfrutar de los fines de semana en la bulliciosa pileta.
No transcurrió la mitad de la temporada cuando recibí en mi casa una nota del club, en la cual se me notificaba que estaba "suspendido".
Imagínense, con mi orgullo herido, solicité, también por nota, que se me explicara el motivo por el cual me habían suspendido.
A vuelta de correo, la comisión de disciplina del club me informa que el motivo de mi suspensión es por "haber orinado en la pileta".
Una vez recuperado de la sorpresa y controlando mi humillación, decidí a defender mi posición y le escribí a la Comisión de Disciplina en estos términos:
Estimados Señores:
Me siento sorprendido por los motivos que originaron mi suspensión. Al respecto y en mi descargo, quisiera decirles que:
1) La diferencia de temperatura entre el agua fría y el calor ambiente, motivan a orinar, urgencia casi incontrolable.
2) La cantidad que pude haber orinado, frente al volumen de agua con cloro de la pileta, hace inofensivo el hecho.
3) Finalmente, es muy común que la gente orine en la pileta.
Para abreviar, solicité anulen la suspensión y los saludé muy atentamente.
Casi de inmediato recibí la respuesta del Club en estos términos:
Estimado Socio:
Reconocemos que la diferencia de temperatura entre el agua y el medio ambiente es un factor que induce al organismo a orinar. También reconocemos que la pileta contiene el cloro suficiente para que
hechos como el descrito no afecten la salud de los asociados. Finalmente también reconocemos que Ud. no debe ser la única persona que orina en la pileta, pero decididamente nadie lo hace desde el trampolín olímpico...
Con mucho orgullo por haberlo podido pagar de mi propio peculio, comencé a disfrutar de los fines de semana en la bulliciosa pileta.
No transcurrió la mitad de la temporada cuando recibí en mi casa una nota del club, en la cual se me notificaba que estaba "suspendido".
Imagínense, con mi orgullo herido, solicité, también por nota, que se me explicara el motivo por el cual me habían suspendido.
A vuelta de correo, la comisión de disciplina del club me informa que el motivo de mi suspensión es por "haber orinado en la pileta".
Una vez recuperado de la sorpresa y controlando mi humillación, decidí a defender mi posición y le escribí a la Comisión de Disciplina en estos términos:
Estimados Señores:
Me siento sorprendido por los motivos que originaron mi suspensión. Al respecto y en mi descargo, quisiera decirles que:
1) La diferencia de temperatura entre el agua fría y el calor ambiente, motivan a orinar, urgencia casi incontrolable.
2) La cantidad que pude haber orinado, frente al volumen de agua con cloro de la pileta, hace inofensivo el hecho.
3) Finalmente, es muy común que la gente orine en la pileta.
Para abreviar, solicité anulen la suspensión y los saludé muy atentamente.
Casi de inmediato recibí la respuesta del Club en estos términos:
Estimado Socio:
Reconocemos que la diferencia de temperatura entre el agua y el medio ambiente es un factor que induce al organismo a orinar. También reconocemos que la pileta contiene el cloro suficiente para que
hechos como el descrito no afecten la salud de los asociados. Finalmente también reconocemos que Ud. no debe ser la única persona que orina en la pileta, pero decididamente nadie lo hace desde el trampolín olímpico...