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- #1
Al entrar a la farmacia no había nadie pero pronto salió a atenderme una chica. Llevaba un pequeño cartel que decía que se llamaba Susana. Era joven, tendría unos 30 años, el pelo moreno y rizado por los hombros, unos ojos negros preciosos y no debía medir mas de 1.70. Sus tetas eran bastantes grandes. Llevaba puesta una bata blanca y debajo se le adivinaba una pequeña camiseta de tirantes y unos shorts ajustadísimos. Me quede mirando sus hermosos pechos en principio. Los pezones se notaban erguidos y duros a través de la camiseta porque no llevaba sujetador por lo que pensé que en la trastienda estaría masturbándose o algo así porque salió medio arreglándose.
Cuando pude levantar mi vista de sus pechos me dirigí a ella: -Una caja de preservativos, por favor. -¿6 unidades?-me dijo. -Sí, gracias- llegué a decir yo.
Me dijo cuánto le debía y fui a pagarle, pero como no podía quitar los ojos de sus pechos se me cayó la cartera. Para quitar un poco de nerviosismo se me ocurrió soltar: -No se romperán ¿verdad?Su respuesta me dejó helado: -Pasa a la trastienda y les hacemos una prueba.
No lo dudé y pasé a la trastienda, allí y nada mas entrar ya me sopló un poco por detrás y me dio una nalgada, eso acabó por decidirme, me giré y la agarré de la cintura y le di un beso apasionado. Mientras la besaba comencé a manosear sus pechos y ella me tocó el paquete. En un momento se me puso durísima. Le quité le bata y la camiseta y comencé a besar esos pechos y a morder sus pezones que lucían erguidos y duros. Entonces me dijo que me pusiera en una camilla que tenían allí. Me senté, ella se quitó los shorts y quedó completamente desnuda. Tenía su cosita depilada y en cuanto apenas tenía una fina raya de pelos.
Se acercó a mí, me bajó la bragueta y comenzó a masturbarme. Tardó poco en meterse mi verga en la boca y hacerme una de las mejores mamadas que me han hecho nunca. Yo sobaba sus tetas mientras. Quise corresponderle así que me tumbé para que quedara encima mía en posición de 69. Mientras ella lamía mi verga con gran dedicación, yo comencé a lamer su cosita del cual ya salían ríos de fluidos, ella soltó un gemido cuando yo metía algún dedo o metía mi lengua.
De repente se levantó y se puso a horcajadas encima mía con mi verga apuntando a su vagina directamente, bajó su cuerpo y la penetré. Los dos soltamos un tremendo gemido de placer. Entonces comenzó a subir y bajar aumentando poco a poco la velocidad y me dijo que quería que me corriera en su boca. Me puso tan cachondo que enseguida saqué mi verga para descargar con todas mis fuerzas en su boca y su cara. Tenía semen por todos lados, hasta en sus pechos. Me limpió la verga con tanta dedicación que enseguida se me volvió a poner como una piedra.
Me dijo entonces que le penetrara el culo. Así que se puso de rodillas en la camilla con un cojín debajo. Yo lamí su ano y lo lubriqué bien con saliva, entonces apunté con mi verga y se la metí toda de un golpe. Era delas primeras ocasiones que la metía por detrás y me encantó. Comencé a bombearla con gran rapidez mientras ella gemía de placer. Esta vez sí que lo solté todo dentro de ella y me quedé encima de ella besándonos. Luego nos limpiamos mutuamente, me preguntó mi nombre, se lo dije y me fui.
Cuando pude levantar mi vista de sus pechos me dirigí a ella: -Una caja de preservativos, por favor. -¿6 unidades?-me dijo. -Sí, gracias- llegué a decir yo.
Me dijo cuánto le debía y fui a pagarle, pero como no podía quitar los ojos de sus pechos se me cayó la cartera. Para quitar un poco de nerviosismo se me ocurrió soltar: -No se romperán ¿verdad?Su respuesta me dejó helado: -Pasa a la trastienda y les hacemos una prueba.
No lo dudé y pasé a la trastienda, allí y nada mas entrar ya me sopló un poco por detrás y me dio una nalgada, eso acabó por decidirme, me giré y la agarré de la cintura y le di un beso apasionado. Mientras la besaba comencé a manosear sus pechos y ella me tocó el paquete. En un momento se me puso durísima. Le quité le bata y la camiseta y comencé a besar esos pechos y a morder sus pezones que lucían erguidos y duros. Entonces me dijo que me pusiera en una camilla que tenían allí. Me senté, ella se quitó los shorts y quedó completamente desnuda. Tenía su cosita depilada y en cuanto apenas tenía una fina raya de pelos.
Se acercó a mí, me bajó la bragueta y comenzó a masturbarme. Tardó poco en meterse mi verga en la boca y hacerme una de las mejores mamadas que me han hecho nunca. Yo sobaba sus tetas mientras. Quise corresponderle así que me tumbé para que quedara encima mía en posición de 69. Mientras ella lamía mi verga con gran dedicación, yo comencé a lamer su cosita del cual ya salían ríos de fluidos, ella soltó un gemido cuando yo metía algún dedo o metía mi lengua.
De repente se levantó y se puso a horcajadas encima mía con mi verga apuntando a su vagina directamente, bajó su cuerpo y la penetré. Los dos soltamos un tremendo gemido de placer. Entonces comenzó a subir y bajar aumentando poco a poco la velocidad y me dijo que quería que me corriera en su boca. Me puso tan cachondo que enseguida saqué mi verga para descargar con todas mis fuerzas en su boca y su cara. Tenía semen por todos lados, hasta en sus pechos. Me limpió la verga con tanta dedicación que enseguida se me volvió a poner como una piedra.
Me dijo entonces que le penetrara el culo. Así que se puso de rodillas en la camilla con un cojín debajo. Yo lamí su ano y lo lubriqué bien con saliva, entonces apunté con mi verga y se la metí toda de un golpe. Era delas primeras ocasiones que la metía por detrás y me encantó. Comencé a bombearla con gran rapidez mientras ella gemía de placer. Esta vez sí que lo solté todo dentro de ella y me quedé encima de ella besándonos. Luego nos limpiamos mutuamente, me preguntó mi nombre, se lo dije y me fui.