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Bovino de alcurnia
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Reporte del Congreso de EE. UU. pone a la cabeza del mercado de armas a estas dos naciones.
Mucho se ha especulado sobre si existe una carrera armamentista en América Latina y qué tanto están contribuyendo Brasil y Venezuela, que en los últimos años han sorprendido por sus abultadas adquisiciones de material bélico.
Y aunque el veredicto depende de a quién se le pregunte, un reciente reporte del Congreso de Estados Unidos indica, con claridad, que ambos países están a la cabeza del mercando mundial de armas, al menos en cuanto a los países en desarrollo se refiere.
De acuerdo con el estudio anual del Servicio Investigativo del Congreso, en el 2009 estos países fueron los que más armas compraron de todo el mundo en desarrollo.
Brasil, en el informe, es el primero de la lista con adquisiciones cifradas en 7.200 millones de dólares, seguido por Venezuela con 6.400 millones. Tras ellos aparecen Arabia Saudí (4.300 millones), y Taiwán (3.800 millones).
La tendencia, que se desprende del reporte, no es solo del último año. Si se toma todo el periodo que va del 2002 al 2009, Brasil y Venezuela también aparecen entre los primeros 10 compradores de armas del mundo en desarrollo.
Venezuela con 12.700 millones de dólares en compras, está en el puesto número 5 y Brasil, con 8600 millones, se ubica en el número 9.
Esta lista -período 2002 a 2009-, la encabezan Arabia Saudí con 39.900 millones, y la India con 32.400 millones.
El reporte, titulado 'Transferencia de Armas Convencionales a Naciones en Desarrollo', también contiene otros datos interesantes.
El primero da cuenta del enorme apetito por las armas que parece existir en la región en años recientes. En el período que va del 2002 al 2005, América Latina adquirió en su conjunto 5.763 millones de dólares en armas. Pero durante el período 2006 a 2009, la cifra se cuadruplicó, a 23,726 millones de dólares.
El segundo dato relevante es que Rusia ha desplazado, y con creces, a Estados Unidos, como el principal vendedor de armas en Latinoamérica.
Entre el período 2002 a 2005, Moscú vendió solo 600 millones de dólares en material bélico, frente a un E.U. que ubicó 1.363 millones en ventas. Es decir, más de un 25 por ciento del mercado, frente a los rusos que solo acapararon un 10 por ciento del mismo.
Sin embargo, en los años que van de 2006 a 2009, Rusia vendió 11.100 millones de dólares, que representan casi el 50 por ciento del mercado, frente a E.U., que colocó solo 2.426 (poco más del 10 por ciento).
Otro dato revelador que trae el reporte es el ascenso de los franceses en el mercado latinoamericano de armas.
Si para el 2002-2005, Paris representaba solo el 5 por ciento de la torta (300 millones), entre 2006 y 2009 pasó a vender 6.300 millones (casi el 25 por ciento del total). De hecho, Francia se ubica como el segundo vendedor de armas en la región, más que duplicando a E.U., que es el tercero.
Lo que es más, dice el reporte, América Latina ya es el principal mercado de Francia para la venta de sus armas. El 44 por ciento de todas sus transacciones se hicieron con la región, comparado con el 33 por ciento que van a Oriente Próximo y 22 por ciento a Asia.
Mucho se ha especulado sobre si existe una carrera armamentista en América Latina y qué tanto están contribuyendo Brasil y Venezuela, que en los últimos años han sorprendido por sus abultadas adquisiciones de material bélico.
Y aunque el veredicto depende de a quién se le pregunte, un reciente reporte del Congreso de Estados Unidos indica, con claridad, que ambos países están a la cabeza del mercando mundial de armas, al menos en cuanto a los países en desarrollo se refiere.
De acuerdo con el estudio anual del Servicio Investigativo del Congreso, en el 2009 estos países fueron los que más armas compraron de todo el mundo en desarrollo.
Brasil, en el informe, es el primero de la lista con adquisiciones cifradas en 7.200 millones de dólares, seguido por Venezuela con 6.400 millones. Tras ellos aparecen Arabia Saudí (4.300 millones), y Taiwán (3.800 millones).
La tendencia, que se desprende del reporte, no es solo del último año. Si se toma todo el periodo que va del 2002 al 2009, Brasil y Venezuela también aparecen entre los primeros 10 compradores de armas del mundo en desarrollo.
Venezuela con 12.700 millones de dólares en compras, está en el puesto número 5 y Brasil, con 8600 millones, se ubica en el número 9.
Esta lista -período 2002 a 2009-, la encabezan Arabia Saudí con 39.900 millones, y la India con 32.400 millones.
El reporte, titulado 'Transferencia de Armas Convencionales a Naciones en Desarrollo', también contiene otros datos interesantes.
El primero da cuenta del enorme apetito por las armas que parece existir en la región en años recientes. En el período que va del 2002 al 2005, América Latina adquirió en su conjunto 5.763 millones de dólares en armas. Pero durante el período 2006 a 2009, la cifra se cuadruplicó, a 23,726 millones de dólares.
El segundo dato relevante es que Rusia ha desplazado, y con creces, a Estados Unidos, como el principal vendedor de armas en Latinoamérica.
Entre el período 2002 a 2005, Moscú vendió solo 600 millones de dólares en material bélico, frente a un E.U. que ubicó 1.363 millones en ventas. Es decir, más de un 25 por ciento del mercado, frente a los rusos que solo acapararon un 10 por ciento del mismo.
Sin embargo, en los años que van de 2006 a 2009, Rusia vendió 11.100 millones de dólares, que representan casi el 50 por ciento del mercado, frente a E.U., que colocó solo 2.426 (poco más del 10 por ciento).
Otro dato revelador que trae el reporte es el ascenso de los franceses en el mercado latinoamericano de armas.
Si para el 2002-2005, Paris representaba solo el 5 por ciento de la torta (300 millones), entre 2006 y 2009 pasó a vender 6.300 millones (casi el 25 por ciento del total). De hecho, Francia se ubica como el segundo vendedor de armas en la región, más que duplicando a E.U., que es el tercero.
Lo que es más, dice el reporte, América Latina ya es el principal mercado de Francia para la venta de sus armas. El 44 por ciento de todas sus transacciones se hicieron con la región, comparado con el 33 por ciento que van a Oriente Próximo y 22 por ciento a Asia.