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Ayuda... me siento de chingada...

Maxidphoenix

Bovino adolescente
Desde
3 Mar 2011
Mensajes
57
Bueno pues lo voy resumir delate a alguien que quiero, por su bien, pero me va a odiar... prefiero que esa persona este bien aunque me odie... pero me siento muy mal... estoy triste por el hecho de que me va a odiar y no se como aliviarlo.

de antemano gracias!!
 
sientete bien, lo hiciste por ke l@ kieres, alomejor se da cuenta y mas adelante lo agradece, sino en tu conciencia keda ke hiciste lo korrekto, aveces por amor hay ke sakrifikar sentimientos, por ayudar ala persona kerida
 
muchas gracias por tu comentario, sinceramente me ayudaste un poco con tus palabras, que el destino te bendiga.
 
si fue lo correcto no tienes por que sentirte mal. te hubieras sentido peor si algo malo le hubiera pasado y tu tenias la oportunidad de remediarlo.
 
Pues depende de que...pero si crees que es lo correcto
Amen
 
dice maquiavelo que el fin justifica los medios,,,,en nada te ayuda temerle al leon si sabes que tienes que enfrentarlo,,,,en nada te ayuda sentir remordimiento y miseria si sabes que lo tienes que hacer,,,,le destino del hombre es el desafio diario y superacion de el mismo,,,, ¿que es el mal y que es el bien? ¿acaso tu lo sabes? pues ¿acaso eres dios?:chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel:

LAS RETRIBUCIONES PSICOLÓGICAS DE LA ELECCIÓN DE LA CULPABILIDAD
He aquí las razones más básicas para escoger el desperdiciar tu presente sintiéndote culpable por cosas
que hiciste o dejaste de hacer en el pasado.
- Si absorbes tus momentos presentes sintiéndote culpable por algo que ya sucedió, no tendrás que
emplear tu momento actual en actividades eficientes y provechosas. Simplemente, como muchos
comportamientos autofrustrantes, la culpa es una técnica de evasión que sirve para impedir que trabajes por ti
mismo y en ti mismo en el momento presente. Así trasladas tu responsabilidad por lo que eres o no eres ahora
a lo que eras o dejabas de ser en el pasado.
- Al trasladar tu responsabilidad hacia atrás, no sólo evitas el trabajo pesado que significa cambiarte a ti
mismo ahora, sino también los riesgos que acompañan dicho cambio. Es más fácil inmovilizarse con
sentimientos de culpa por los sucesos del pasado que emprender la senda llena de riesgos que lleva a crecer y
desarrollarse en el presente.
- Existe la tendencia a creer que si te sientes lo suficientemente culpable, a la larga quedarás exonerado de
tu mal comportamiento. Esta retribución de perdón es la base de la mentalidad carcelaria que describimos
arriba, por lo cual el preso paga sus pecados sintiéndose terriblemente mal durante un largo período de tiempo.
Cuando más grande haya sido el delito, más largo será el período que se necesite para lograr el perdón.
- La culpabilidad puede ser el medio de volver a la seguridad de la niñez; un período cómodo en el que otros
tomaban las decisiones en tu nombre y se ocupaban de ti. En vez de hacerte cargo de ti mismo en el presente,
confías en los valores de los otros en tu pasado. Y una vez más la retribución radica en sentirse protegido del
peligro de hacerte cargo de tu propia vida.
- La culpa es una manera muy útil de transferir la responsabilidad de tu comportamiento hacia los demás. Es
fácil enfurecerse con los demás por la manera en que te manipulan, y trasladar el enfoque de la culpa de ti
mismo hacia esas otras personas terribles que son tan poderosas que pueden hacerte sentir lo que quieran,
incluso culpable.
- A menudo puedes ganarte la aprobación de la gente, incluso cuando está de acuerdo con tu conducta,
simplemente sintiendo culpa por ese comportamiento. Puedes haber hecho algo que transgreda las normas
establecidas, pero al sentirte culpable estás demostrando que sabes muy bien cómo debes comportarte y que
estás haciendo lo posible por adaptarte.
- La culpa es una espléndida manera de ganarse la compasión de la gente. Y no importa si el deseo de
compasión demuestra claramente que tienes una pobre idea de ti mismo. En este caso prefieres que los demás
sientan pena por ti en vez de amarte y respetarte a ti mismo.
Ahí tienes los dividendos más notorios que podrás lograr si te aferras a la culpa. La culpa, como todas las
emociones autoanulantes, es una elección, algo que puedes controlar. Si no te gusta y prefieres deshacerte de
ella para quedarte completamente "libre de culpa" he aquí algunas estrategias que te servirán para borrar por
completo el pizarrón de tu culpa.
ALGUNAS ESTRATEGIAS PARA ELIMINAR LA CULPABILIDAD
Empieza a mirar el pasado como algo que jamás puede modificarse, sientas lo que sientas respecto a él.
;Se acabó! Y cualquiera que sea la culpa que escojas, no te servirá para cambiar el pasado. Graba esta frase
en tu conciencia: "Mi sentimiento de culpabilidad no cambiará el pasado ni hará que yo sea una persona
mejor". Este tipo de enfoque te ayudará a diferenciar la culpabilidad del conocimiento que puedas arrancar al
pasado.
- Pregúntate a ti mismo lo que estás evitando en el presente por culpa del pasado. Al trabajar en este
sentido, eliminarás la necesidad de la culpa.
Un paciente mío que llevaba un tiempo comprometido en una relación extramatrimonial nos brinda un buen
ejemplo de esta clase de eliminación de culpa. El hombre decía que se sentía culpable de tener esta relación,
pero seguía dejando a su mujer una vez por semana para ir a ver a su amante. Le hice notar que la culpa de la
que hablaba era un sentimiento, completamente inútil. No hacía que su matrimonio mejorara y evitaba que
disfrutara de la relación con su amante.
Podía elegir una de dos cosas. Podía reconocer que dedicaba su presente a sentirse culpable porque le era
más fácil que examinar de cerca su matrimonio y hacer algo por él y por sí mismo.
O podría aprender a aceptar su comportamiento. Podía reconocer que aceptaba las exploraciones sexuales
extramatrimoniales y darse cuenta de que su sistema de valores incluía ciertos comportamientos que eran
censurados por mucha gente. En cualquiera de los dos casos, él elegiría eliminar la culpa y cambiar o
aceptarse a sí mismo.
- Empieza a aceptar en ti mismo cosas que tú has escogido pero que le pueden disgustar a cierta gente.
Así, si tus padres, jefe, vecinos, o incluso tu cónyuge, toman una posición contraria a la tuya en algo puedes
pensar que es muy natural, acuérdate lo que dijimos anteriormente respecto a la búsqueda de aprobación. Es
necesario que te apruebes a ti mismo; la aprobación de los demás es agradable pero no viene al caso. Cuando
logres no necesitar aprobación, desaparecerá la culpa que puedes sentir por el comportamiento que no obtiene
la aprobación de los demás.
- Escribe un diario de culpas y apunta todas las ocasiones en que te sientes culpable, anotando
cuidadosamente por qué, cuándo y con quién sucede y lo que estás perdiendo en el presente al angustiarte por
el pasado. El diario te podrá dar sin duda algunas percepciones internas de tu zona de particular culpabilidad.
Reconsidera tu sistema de valores. ¿ Cuáles son los valores que realmente aceptas y cuáles los que
solamente finges aceptar? Haz una lista de todos estos valores falsos y decide vivir según un código ético
determinado por ti mismo y no por uno impuesto por otra gente.
- Haz una lista de todas las maldades que has hecho en tu vida.
Imponte clasificaciones de culpa para cada una en una escala de valores que vaya del uno al diez. Suma los
resultados y constata si hoy te importa que la diferencia sea de cien o un millón. El momento presente sigue
siendo el mismo y toda tu culpabilidad no es más que una actividad desperdiciada.
- Evalúa las verdaderas consecuencias de tu comportamiento. En vez de buscar sentimientos místicos para
determinar las afirmaciones y las negaciones en tu vida, determina tú mismo si los resultados de tus actos han
sido agradables y productivos para ti.
- Trata de enseñarle a las personas que tienen que ver con tu vida y que tratan de manipularte por medio de
la culpa de que tú eres muy capaz de enfrentarte con las desilusiones que les provoque tu comportamiento. Si
mamá empieza con su escena de culpa, "Tú no hiciste eso" o "Yo iré a buscar las sillas, tú quédate sentado
ahí", aprende a contestarle de distinta manera, por ejemplo: "Muy bien mamá, si quieres lastimarte la espalda
por unas sillas sólo porque no puedes esperar unos minutos, supongo que no puedo hacer nada para evitarlo".
El resultado tardará en llegar pero el comportamiento de aquella gente empezará a cambiar cuando vean que
no te pueden forzar a sentirte culpable. Una vez que logres desconectar la culpa, la posibilidad de manipularte
y de controlarte emocionalmente habrá desaparecido para siempre.
- Haz algo que sabes muy bien que te hará sentir culpable. Cuando vayas a un hotel y te indican un botones
para que te acompañe a una habitación que fácilmente podrás encontrar tú sólo con tu pequeña maleta, di que
no lo necesitas. Si no te hace caso dile a este compañero indeseado que está perdiendo su tiempo y su
energía ya que tú no le darás propina por un servicio que no deseas. O tómate una semana para estar sólo
como siempre has querido hacerlo, a pesar de las protestas culpabilizantes de los demás miembros de la
familia. Este tipo de comportamiento te ayudará a enfrentarte con la culpa omnipresente que tantos sectores de
nuestro entorno te ayudan a elegir con tanta eficiencia.
- El diálogo siguiente representa un ejercicio de interpresentaciones en una sesión de psicoterapia de grupo
que yo dirigía, en la que una chica joven (de 23 años) se enfrentaba con su madre (representada por otro
miembro del grupo) porque quería irse de casa. La madre usaba todas las posibles respuestas productoras de
culpa para evitarlo. Este diálogo fue el resultado final de una hora de enseñarle a la hija cómo capear las
frases productoras de culpa de su madre.
Hija: Mamá, me voy de casa.
Madre: Si lo haces me dará un ataque al corazón; tú sabes lo delicada que estoy y cuánto te necesito para
que me ayudes con la medicina y todo lo demás.
Hija: Estás preocupada por tu salud y crees que , no te las puedes arreglar sin mí.
Madre: Claro que no. Mira, yo he sido buena contigo todos estos años y ahora me abandonas. Si eso es
todo lo que te importa tu madre, hazlo, sigue adelante.
Hija: Tú crees que porque me ayudaste de niña yo debería pagarte quedándome aquí y no ser
independiente y vivir por mi cuenta.
Madre: (Cogiéndose el pecho.) Ahora mismo estoy con taquicardia. Creo que me voy a morir. Me estás
matando, eso es lo que estás haciendo.
"Hija: ¿Quieres decirme algo antes de irme?
En este diálogo la hija se niega a rendirse ante los evidentes productores de culpa que le ofrece su madre.
Esta muchacha había sido una verdadera esclava de su madre y todos los esfuerzos que había hecho antes
para irse de su casa y establecerse por su cuenta habían chocado con ese tipo de retórica culpabilizante. La
madre estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para conseguir a su hija y ésta tenía que aprender nuevas
respuestas, o resignarse a ser la esclava de su madre y de su culpa por el resto de sus días. Toma nota
cuidadosamente de las respuestas de la hija.
Todas empiezan con referencias a su madre responsabilizándola por sus propios sentimientos. Al decir "Tú
sientes" en vez de "Yo siento" se disminuye el potencial de culpa con mucho tino.
La culpabilidad en nuestra cultura es una herramienta útil para manipular a los demás y una inútil pérdida de
tiempo. La preocupación, la otra cara de la moneda, es desde el punto de vista del diagnóstico, idéntica a la
culpa, pero está enfocada exclusivamente hacia el futuro y a todas las cosas terribles que podrían llegar a
suceder.
 
Bueno pues depende en que lo hayas delatado, no quiero pensar que termine en la carcel y le terminen dando por aquellin a esta persona jajaja, no ya en serio si lo hiciste por cuate y a la larga sera por su bien te lo terminara agradeciendo.
 
dice maquiavelo que el fin justifica los medios,,,,en nada te ayuda temerle al leon si sabes que tienes que enfrentarlo,,,,en nada te ayuda sentir remordimiento y miseria si sabes que lo tienes que hacer,,,,le destino del hombre es el desafio diario y superacion de el mismo,,,, ¿que es el mal y que es el bien? ¿acaso tu lo sabes? pues ¿acaso eres dios?:chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel:

LAS RETRIBUCIONES PSICOLÓGICAS DE LA ELECCIÓN DE LA CULPABILIDAD
He aquí las razones más básicas para escoger el desperdiciar tu presente sintiéndote culpable por cosas
que hiciste o dejaste de hacer en el pasado.
- Si absorbes tus momentos presentes sintiéndote culpable por algo que ya sucedió, no tendrás que
emplear tu momento actual en actividades eficientes y provechosas. Simplemente, como muchos
comportamientos autofrustrantes, la culpa es una técnica de evasión que sirve para impedir que trabajes por ti
mismo y en ti mismo en el momento presente. Así trasladas tu responsabilidad por lo que eres o no eres ahora
a lo que eras o dejabas de ser en el pasado.
- Al trasladar tu responsabilidad hacia atrás, no sólo evitas el trabajo pesado que significa cambiarte a ti
mismo ahora, sino también los riesgos que acompañan dicho cambio. Es más fácil inmovilizarse con
sentimientos de culpa por los sucesos del pasado que emprender la senda llena de riesgos que lleva a crecer y
desarrollarse en el presente.
- Existe la tendencia a creer que si te sientes lo suficientemente culpable, a la larga quedarás exonerado de
tu mal comportamiento. Esta retribución de perdón es la base de la mentalidad carcelaria que describimos
arriba, por lo cual el preso paga sus pecados sintiéndose terriblemente mal durante un largo período de tiempo.
Cuando más grande haya sido el delito, más largo será el período que se necesite para lograr el perdón.
- La culpabilidad puede ser el medio de volver a la seguridad de la niñez; un período cómodo en el que otros
tomaban las decisiones en tu nombre y se ocupaban de ti. En vez de hacerte cargo de ti mismo en el presente,
confías en los valores de los otros en tu pasado. Y una vez más la retribución radica en sentirse protegido del
peligro de hacerte cargo de tu propia vida.
- La culpa es una manera muy útil de transferir la responsabilidad de tu comportamiento hacia los demás. Es
fácil enfurecerse con los demás por la manera en que te manipulan, y trasladar el enfoque de la culpa de ti
mismo hacia esas otras personas terribles que son tan poderosas que pueden hacerte sentir lo que quieran,
incluso culpable.
- A menudo puedes ganarte la aprobación de la gente, incluso cuando está de acuerdo con tu conducta,
simplemente sintiendo culpa por ese comportamiento. Puedes haber hecho algo que transgreda las normas
establecidas, pero al sentirte culpable estás demostrando que sabes muy bien cómo debes comportarte y que
estás haciendo lo posible por adaptarte.
- La culpa es una espléndida manera de ganarse la compasión de la gente. Y no importa si el deseo de
compasión demuestra claramente que tienes una pobre idea de ti mismo. En este caso prefieres que los demás
sientan pena por ti en vez de amarte y respetarte a ti mismo.
Ahí tienes los dividendos más notorios que podrás lograr si te aferras a la culpa. La culpa, como todas las
emociones autoanulantes, es una elección, algo que puedes controlar. Si no te gusta y prefieres deshacerte de
ella para quedarte completamente "libre de culpa" he aquí algunas estrategias que te servirán para borrar por
completo el pizarrón de tu culpa.
ALGUNAS ESTRATEGIAS PARA ELIMINAR LA CULPABILIDAD
Empieza a mirar el pasado como algo que jamás puede modificarse, sientas lo que sientas respecto a él.
;Se acabó! Y cualquiera que sea la culpa que escojas, no te servirá para cambiar el pasado. Graba esta frase
en tu conciencia: "Mi sentimiento de culpabilidad no cambiará el pasado ni hará que yo sea una persona
mejor". Este tipo de enfoque te ayudará a diferenciar la culpabilidad del conocimiento que puedas arrancar al
pasado.
- Pregúntate a ti mismo lo que estás evitando en el presente por culpa del pasado. Al trabajar en este
sentido, eliminarás la necesidad de la culpa.
Un paciente mío que llevaba un tiempo comprometido en una relación extramatrimonial nos brinda un buen
ejemplo de esta clase de eliminación de culpa. El hombre decía que se sentía culpable de tener esta relación,
pero seguía dejando a su mujer una vez por semana para ir a ver a su amante. Le hice notar que la culpa de la
que hablaba era un sentimiento, completamente inútil. No hacía que su matrimonio mejorara y evitaba que
disfrutara de la relación con su amante.
Podía elegir una de dos cosas. Podía reconocer que dedicaba su presente a sentirse culpable porque le era
más fácil que examinar de cerca su matrimonio y hacer algo por él y por sí mismo.
O podría aprender a aceptar su comportamiento. Podía reconocer que aceptaba las exploraciones sexuales
extramatrimoniales y darse cuenta de que su sistema de valores incluía ciertos comportamientos que eran
censurados por mucha gente. En cualquiera de los dos casos, él elegiría eliminar la culpa y cambiar o
aceptarse a sí mismo.
- Empieza a aceptar en ti mismo cosas que tú has escogido pero que le pueden disgustar a cierta gente.
Así, si tus padres, jefe, vecinos, o incluso tu cónyuge, toman una posición contraria a la tuya en algo puedes
pensar que es muy natural, acuérdate lo que dijimos anteriormente respecto a la búsqueda de aprobación. Es
necesario que te apruebes a ti mismo; la aprobación de los demás es agradable pero no viene al caso. Cuando
logres no necesitar aprobación, desaparecerá la culpa que puedes sentir por el comportamiento que no obtiene
la aprobación de los demás.
- Escribe un diario de culpas y apunta todas las ocasiones en que te sientes culpable, anotando
cuidadosamente por qué, cuándo y con quién sucede y lo que estás perdiendo en el presente al angustiarte por
el pasado. El diario te podrá dar sin duda algunas percepciones internas de tu zona de particular culpabilidad.
Reconsidera tu sistema de valores. ¿ Cuáles son los valores que realmente aceptas y cuáles los que
solamente finges aceptar? Haz una lista de todos estos valores falsos y decide vivir según un código ético
determinado por ti mismo y no por uno impuesto por otra gente.
- Haz una lista de todas las maldades que has hecho en tu vida.
Imponte clasificaciones de culpa para cada una en una escala de valores que vaya del uno al diez. Suma los
resultados y constata si hoy te importa que la diferencia sea de cien o un millón. El momento presente sigue
siendo el mismo y toda tu culpabilidad no es más que una actividad desperdiciada.
- Evalúa las verdaderas consecuencias de tu comportamiento. En vez de buscar sentimientos místicos para
determinar las afirmaciones y las negaciones en tu vida, determina tú mismo si los resultados de tus actos han
sido agradables y productivos para ti.
- Trata de enseñarle a las personas que tienen que ver con tu vida y que tratan de manipularte por medio de
la culpa de que tú eres muy capaz de enfrentarte con las desilusiones que les provoque tu comportamiento. Si
mamá empieza con su escena de culpa, "Tú no hiciste eso" o "Yo iré a buscar las sillas, tú quédate sentado
ahí", aprende a contestarle de distinta manera, por ejemplo: "Muy bien mamá, si quieres lastimarte la espalda
por unas sillas sólo porque no puedes esperar unos minutos, supongo que no puedo hacer nada para evitarlo".
El resultado tardará en llegar pero el comportamiento de aquella gente empezará a cambiar cuando vean que
no te pueden forzar a sentirte culpable. Una vez que logres desconectar la culpa, la posibilidad de manipularte
y de controlarte emocionalmente habrá desaparecido para siempre.
- Haz algo que sabes muy bien que te hará sentir culpable. Cuando vayas a un hotel y te indican un botones
para que te acompañe a una habitación que fácilmente podrás encontrar tú sólo con tu pequeña maleta, di que
no lo necesitas. Si no te hace caso dile a este compañero indeseado que está perdiendo su tiempo y su
energía ya que tú no le darás propina por un servicio que no deseas. O tómate una semana para estar sólo
como siempre has querido hacerlo, a pesar de las protestas culpabilizantes de los demás miembros de la
familia. Este tipo de comportamiento te ayudará a enfrentarte con la culpa omnipresente que tantos sectores de
nuestro entorno te ayudan a elegir con tanta eficiencia.
- El diálogo siguiente representa un ejercicio de interpresentaciones en una sesión de psicoterapia de grupo
que yo dirigía, en la que una chica joven (de 23 años) se enfrentaba con su madre (representada por otro
miembro del grupo) porque quería irse de casa. La madre usaba todas las posibles respuestas productoras de
culpa para evitarlo. Este diálogo fue el resultado final de una hora de enseñarle a la hija cómo capear las
frases productoras de culpa de su madre.
Hija: Mamá, me voy de casa.
Madre: Si lo haces me dará un ataque al corazón; tú sabes lo delicada que estoy y cuánto te necesito para
que me ayudes con la medicina y todo lo demás.
Hija: Estás preocupada por tu salud y crees que , no te las puedes arreglar sin mí.
Madre: Claro que no. Mira, yo he sido buena contigo todos estos años y ahora me abandonas. Si eso es
todo lo que te importa tu madre, hazlo, sigue adelante.
Hija: Tú crees que porque me ayudaste de niña yo debería pagarte quedándome aquí y no ser
independiente y vivir por mi cuenta.
Madre: (Cogiéndose el pecho.) Ahora mismo estoy con taquicardia. Creo que me voy a morir. Me estás
matando, eso es lo que estás haciendo.
"Hija: ¿Quieres decirme algo antes de irme?
En este diálogo la hija se niega a rendirse ante los evidentes productores de culpa que le ofrece su madre.
Esta muchacha había sido una verdadera esclava de su madre y todos los esfuerzos que había hecho antes
para irse de su casa y establecerse por su cuenta habían chocado con ese tipo de retórica culpabilizante. La
madre estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para conseguir a su hija y ésta tenía que aprender nuevas
respuestas, o resignarse a ser la esclava de su madre y de su culpa por el resto de sus días. Toma nota
cuidadosamente de las respuestas de la hija.
Todas empiezan con referencias a su madre responsabilizándola por sus propios sentimientos. Al decir "Tú
sientes" en vez de "Yo siento" se disminuye el potencial de culpa con mucho tino.
La culpabilidad en nuestra cultura es una herramienta útil para manipular a los demás y una inútil pérdida de
tiempo. La preocupación, la otra cara de la moneda, es desde el punto de vista del diagnóstico, idéntica a la
culpa, pero está enfocada exclusivamente hacia el futuro y a todas las cosas terribles que podrían llegar a
suceder.

Muchas gracias por tu comentario... no es el tipo de respuesta que esperaba pero es mejor... practicamente deshice mis remordimientos racionalmente gracias a ti.

Y a todos los demas muchas gracias por tomarse su tiempo para responderme, que el destino los bendiga porque ahora me siento de maravilla gracias a ustedes.
 
Muchas gracias por tu comentario... no es el tipo de respuesta que esperaba pero es mejor... practicamente deshice mis remordimientos racionalmente gracias a ti.

Y a todos los demas muchas gracias por tomarse su tiempo para responderme, que el destino los bendiga porque ahora me siento de maravilla gracias a ustedes.
que tu dios te guie y animo animo :vientos::vientos::vientos::vientos::vientos::vientos::vientos::vientos::vientos::vientos::vientos::vientos::vientos::vientos::vientos::vientos::vientos::vientos:
 
mortal

dice maquiavelo que el fin justifica los medios,,,,en nada te ayuda temerle al leon si sabes que tienes que enfrentarlo,,,,en nada te ayuda sentir remordimiento y miseria si sabes que lo tienes que hacer,,,,le destino del hombre es el desafio diario y superacion de el mismo,,,, ¿que es el mal y que es el bien? ¿acaso tu lo sabes? pues ¿acaso eres dios?:chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel:

LAS RETRIBUCIONES PSICOLÓGICAS DE LA ELECCIÓN DE LA CULPABILIDAD
He aquí las razones más básicas para escoger el desperdiciar tu presente sintiéndote culpable por cosas
que hiciste o dejaste de hacer en el pasado.
- Si absorbes tus momentos presentes sintiéndote culpable por algo que ya sucedió, no tendrás que
emplear tu momento actual en actividades eficientes y provechosas. Simplemente, como muchos
comportamientos autofrustrantes, la culpa es una técnica de evasión que sirve para impedir que trabajes por ti
mismo y en ti mismo en el momento presente. Así trasladas tu responsabilidad por lo que eres o no eres ahora
a lo que eras o dejabas de ser en el pasado.
- Al trasladar tu responsabilidad hacia atrás, no sólo evitas el trabajo pesado que significa cambiarte a ti
mismo ahora, sino también los riesgos que acompañan dicho cambio. Es más fácil inmovilizarse con
sentimientos de culpa por los sucesos del pasado que emprender la senda llena de riesgos que lleva a crecer y
desarrollarse en el presente.
- Existe la tendencia a creer que si te sientes lo suficientemente culpable, a la larga quedarás exonerado de
tu mal comportamiento. Esta retribución de perdón es la base de la mentalidad carcelaria que describimos
arriba, por lo cual el preso paga sus pecados sintiéndose terriblemente mal durante un largo período de tiempo.
Cuando más grande haya sido el delito, más largo será el período que se necesite para lograr el perdón.
- La culpabilidad puede ser el medio de volver a la seguridad de la niñez; un período cómodo en el que otros
tomaban las decisiones en tu nombre y se ocupaban de ti. En vez de hacerte cargo de ti mismo en el presente,
confías en los valores de los otros en tu pasado. Y una vez más la retribución radica en sentirse protegido del
peligro de hacerte cargo de tu propia vida.
- La culpa es una manera muy útil de transferir la responsabilidad de tu comportamiento hacia los demás. Es
fácil enfurecerse con los demás por la manera en que te manipulan, y trasladar el enfoque de la culpa de ti
mismo hacia esas otras personas terribles que son tan poderosas que pueden hacerte sentir lo que quieran,
incluso culpable.
- A menudo puedes ganarte la aprobación de la gente, incluso cuando está de acuerdo con tu conducta,
simplemente sintiendo culpa por ese comportamiento. Puedes haber hecho algo que transgreda las normas
establecidas, pero al sentirte culpable estás demostrando que sabes muy bien cómo debes comportarte y que
estás haciendo lo posible por adaptarte.
- La culpa es una espléndida manera de ganarse la compasión de la gente. Y no importa si el deseo de
compasión demuestra claramente que tienes una pobre idea de ti mismo. En este caso prefieres que los demás
sientan pena por ti en vez de amarte y respetarte a ti mismo.
Ahí tienes los dividendos más notorios que podrás lograr si te aferras a la culpa. La culpa, como todas las
emociones autoanulantes, es una elección, algo que puedes controlar. Si no te gusta y prefieres deshacerte de
ella para quedarte completamente "libre de culpa" he aquí algunas estrategias que te servirán para borrar por
completo el pizarrón de tu culpa.
ALGUNAS ESTRATEGIAS PARA ELIMINAR LA CULPABILIDAD
Empieza a mirar el pasado como algo que jamás puede modificarse, sientas lo que sientas respecto a él.
;Se acabó! Y cualquiera que sea la culpa que escojas, no te servirá para cambiar el pasado. Graba esta frase
en tu conciencia: "Mi sentimiento de culpabilidad no cambiará el pasado ni hará que yo sea una persona
mejor". Este tipo de enfoque te ayudará a diferenciar la culpabilidad del conocimiento que puedas arrancar al
pasado.
- Pregúntate a ti mismo lo que estás evitando en el presente por culpa del pasado. Al trabajar en este
sentido, eliminarás la necesidad de la culpa.
Un paciente mío que llevaba un tiempo comprometido en una relación extramatrimonial nos brinda un buen
ejemplo de esta clase de eliminación de culpa. El hombre decía que se sentía culpable de tener esta relación,
pero seguía dejando a su mujer una vez por semana para ir a ver a su amante. Le hice notar que la culpa de la
que hablaba era un sentimiento, completamente inútil. No hacía que su matrimonio mejorara y evitaba que
disfrutara de la relación con su amante.
Podía elegir una de dos cosas. Podía reconocer que dedicaba su presente a sentirse culpable porque le era
más fácil que examinar de cerca su matrimonio y hacer algo por él y por sí mismo.
O podría aprender a aceptar su comportamiento. Podía reconocer que aceptaba las exploraciones sexuales
extramatrimoniales y darse cuenta de que su sistema de valores incluía ciertos comportamientos que eran
censurados por mucha gente. En cualquiera de los dos casos, él elegiría eliminar la culpa y cambiar o
aceptarse a sí mismo.
- Empieza a aceptar en ti mismo cosas que tú has escogido pero que le pueden disgustar a cierta gente.
Así, si tus padres, jefe, vecinos, o incluso tu cónyuge, toman una posición contraria a la tuya en algo puedes
pensar que es muy natural, acuérdate lo que dijimos anteriormente respecto a la búsqueda de aprobación. Es
necesario que te apruebes a ti mismo; la aprobación de los demás es agradable pero no viene al caso. Cuando
logres no necesitar aprobación, desaparecerá la culpa que puedes sentir por el comportamiento que no obtiene
la aprobación de los demás.
- Escribe un diario de culpas y apunta todas las ocasiones en que te sientes culpable, anotando
cuidadosamente por qué, cuándo y con quién sucede y lo que estás perdiendo en el presente al angustiarte por
el pasado. El diario te podrá dar sin duda algunas percepciones internas de tu zona de particular culpabilidad.
Reconsidera tu sistema de valores. ¿ Cuáles son los valores que realmente aceptas y cuáles los que
solamente finges aceptar? Haz una lista de todos estos valores falsos y decide vivir según un código ético
determinado por ti mismo y no por uno impuesto por otra gente.
- Haz una lista de todas las maldades que has hecho en tu vida.
Imponte clasificaciones de culpa para cada una en una escala de valores que vaya del uno al diez. Suma los
resultados y constata si hoy te importa que la diferencia sea de cien o un millón. El momento presente sigue
siendo el mismo y toda tu culpabilidad no es más que una actividad desperdiciada.
- Evalúa las verdaderas consecuencias de tu comportamiento. En vez de buscar sentimientos místicos para
determinar las afirmaciones y las negaciones en tu vida, determina tú mismo si los resultados de tus actos han
sido agradables y productivos para ti.
- Trata de enseñarle a las personas que tienen que ver con tu vida y que tratan de manipularte por medio de
la culpa de que tú eres muy capaz de enfrentarte con las desilusiones que les provoque tu comportamiento. Si
mamá empieza con su escena de culpa, "Tú no hiciste eso" o "Yo iré a buscar las sillas, tú quédate sentado
ahí", aprende a contestarle de distinta manera, por ejemplo: "Muy bien mamá, si quieres lastimarte la espalda
por unas sillas sólo porque no puedes esperar unos minutos, supongo que no puedo hacer nada para evitarlo".
El resultado tardará en llegar pero el comportamiento de aquella gente empezará a cambiar cuando vean que
no te pueden forzar a sentirte culpable. Una vez que logres desconectar la culpa, la posibilidad de manipularte
y de controlarte emocionalmente habrá desaparecido para siempre.
- Haz algo que sabes muy bien que te hará sentir culpable. Cuando vayas a un hotel y te indican un botones
para que te acompañe a una habitación que fácilmente podrás encontrar tú sólo con tu pequeña maleta, di que
no lo necesitas. Si no te hace caso dile a este compañero indeseado que está perdiendo su tiempo y su
energía ya que tú no le darás propina por un servicio que no deseas. O tómate una semana para estar sólo
como siempre has querido hacerlo, a pesar de las protestas culpabilizantes de los demás miembros de la
familia. Este tipo de comportamiento te ayudará a enfrentarte con la culpa omnipresente que tantos sectores de
nuestro entorno te ayudan a elegir con tanta eficiencia.
- El diálogo siguiente representa un ejercicio de interpresentaciones en una sesión de psicoterapia de grupo
que yo dirigía, en la que una chica joven (de 23 años) se enfrentaba con su madre (representada por otro
miembro del grupo) porque quería irse de casa. La madre usaba todas las posibles respuestas productoras de
culpa para evitarlo. Este diálogo fue el resultado final de una hora de enseñarle a la hija cómo capear las
frases productoras de culpa de su madre.
Hija: Mamá, me voy de casa.
Madre: Si lo haces me dará un ataque al corazón; tú sabes lo delicada que estoy y cuánto te necesito para
que me ayudes con la medicina y todo lo demás.
Hija: Estás preocupada por tu salud y crees que , no te las puedes arreglar sin mí.
Madre: Claro que no. Mira, yo he sido buena contigo todos estos años y ahora me abandonas. Si eso es
todo lo que te importa tu madre, hazlo, sigue adelante.
Hija: Tú crees que porque me ayudaste de niña yo debería pagarte quedándome aquí y no ser
independiente y vivir por mi cuenta.
Madre: (Cogiéndose el pecho.) Ahora mismo estoy con taquicardia. Creo que me voy a morir. Me estás
matando, eso es lo que estás haciendo.
"Hija: ¿Quieres decirme algo antes de irme?
En este diálogo la hija se niega a rendirse ante los evidentes productores de culpa que le ofrece su madre.
Esta muchacha había sido una verdadera esclava de su madre y todos los esfuerzos que había hecho antes
para irse de su casa y establecerse por su cuenta habían chocado con ese tipo de retórica culpabilizante. La
madre estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para conseguir a su hija y ésta tenía que aprender nuevas
respuestas, o resignarse a ser la esclava de su madre y de su culpa por el resto de sus días. Toma nota
cuidadosamente de las respuestas de la hija.
Todas empiezan con referencias a su madre responsabilizándola por sus propios sentimientos. Al decir "Tú
sientes" en vez de "Yo siento" se disminuye el potencial de culpa con mucho tino.
La culpabilidad en nuestra cultura es una herramienta útil para manipular a los demás y una inútil pérdida de
tiempo. La preocupación, la otra cara de la moneda, es desde el punto de vista del diagnóstico, idéntica a la
culpa, pero está enfocada exclusivamente hacia el futuro y a todas las cosas terribles que podrían llegar a
suceder.

ah! palabras mortales que han destruido las estructuras de mi mente

ya traia la mitad de la bala solo faltaba encontrar una pistola cargada con tus pensamientos y disparar! pero que bueno que te encontre ahora soy mejor amigo

ya venia confirmandolo "aquello que controla tu cuerpo controla tu poder" jajajajajaj
 
dice maquiavelo que el fin justifica los medios,,,,en nada te ayuda temerle al leon si sabes que tienes que enfrentarlo,,,,en nada te ayuda sentir remordimiento y miseria si sabes que lo tienes que hacer,,,,le destino del hombre es el desafio diario y superacion de el mismo,,,, ¿que es el mal y que es el bien? ¿acaso tu lo sabes? pues ¿acaso eres dios?:chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel::chamucow::angel:

LAS RETRIBUCIONES PSICOLÓGICAS DE LA ELECCIÓN DE LA CULPABILIDAD
He aquí las razones más básicas para escoger el desperdiciar tu presente sintiéndote culpable por cosas
que hiciste o dejaste de hacer en el pasado.
- Si absorbes tus momentos presentes sintiéndote culpable por algo que ya sucedió, no tendrás que
emplear tu momento actual en actividades eficientes y provechosas. Simplemente, como muchos
comportamientos autofrustrantes, la culpa es una técnica de evasión que sirve para impedir que trabajes por ti
mismo y en ti mismo en el momento presente. Así trasladas tu responsabilidad por lo que eres o no eres ahora
a lo que eras o dejabas de ser en el pasado.
- Al trasladar tu responsabilidad hacia atrás, no sólo evitas el trabajo pesado que significa cambiarte a ti
mismo ahora, sino también los riesgos que acompañan dicho cambio. Es más fácil inmovilizarse con
sentimientos de culpa por los sucesos del pasado que emprender la senda llena de riesgos que lleva a crecer y
desarrollarse en el presente.
- Existe la tendencia a creer que si te sientes lo suficientemente culpable, a la larga quedarás exonerado de
tu mal comportamiento. Esta retribución de perdón es la base de la mentalidad carcelaria que describimos
arriba, por lo cual el preso paga sus pecados sintiéndose terriblemente mal durante un largo período de tiempo.
Cuando más grande haya sido el delito, más largo será el período que se necesite para lograr el perdón.
- La culpabilidad puede ser el medio de volver a la seguridad de la niñez; un período cómodo en el que otros
tomaban las decisiones en tu nombre y se ocupaban de ti. En vez de hacerte cargo de ti mismo en el presente,
confías en los valores de los otros en tu pasado. Y una vez más la retribución radica en sentirse protegido del
peligro de hacerte cargo de tu propia vida.
- La culpa es una manera muy útil de transferir la responsabilidad de tu comportamiento hacia los demás. Es
fácil enfurecerse con los demás por la manera en que te manipulan, y trasladar el enfoque de la culpa de ti
mismo hacia esas otras personas terribles que son tan poderosas que pueden hacerte sentir lo que quieran,
incluso culpable.
- A menudo puedes ganarte la aprobación de la gente, incluso cuando está de acuerdo con tu conducta,
simplemente sintiendo culpa por ese comportamiento. Puedes haber hecho algo que transgreda las normas
establecidas, pero al sentirte culpable estás demostrando que sabes muy bien cómo debes comportarte y que
estás haciendo lo posible por adaptarte.
- La culpa es una espléndida manera de ganarse la compasión de la gente. Y no importa si el deseo de
compasión demuestra claramente que tienes una pobre idea de ti mismo. En este caso prefieres que los demás
sientan pena por ti en vez de amarte y respetarte a ti mismo.
Ahí tienes los dividendos más notorios que podrás lograr si te aferras a la culpa. La culpa, como todas las
emociones autoanulantes, es una elección, algo que puedes controlar. Si no te gusta y prefieres deshacerte de
ella para quedarte completamente "libre de culpa" he aquí algunas estrategias que te servirán para borrar por
completo el pizarrón de tu culpa.
ALGUNAS ESTRATEGIAS PARA ELIMINAR LA CULPABILIDAD
Empieza a mirar el pasado como algo que jamás puede modificarse, sientas lo que sientas respecto a él.
;Se acabó! Y cualquiera que sea la culpa que escojas, no te servirá para cambiar el pasado. Graba esta frase
en tu conciencia: "Mi sentimiento de culpabilidad no cambiará el pasado ni hará que yo sea una persona
mejor". Este tipo de enfoque te ayudará a diferenciar la culpabilidad del conocimiento que puedas arrancar al
pasado.
- Pregúntate a ti mismo lo que estás evitando en el presente por culpa del pasado. Al trabajar en este
sentido, eliminarás la necesidad de la culpa.
Un paciente mío que llevaba un tiempo comprometido en una relación extramatrimonial nos brinda un buen
ejemplo de esta clase de eliminación de culpa. El hombre decía que se sentía culpable de tener esta relación,
pero seguía dejando a su mujer una vez por semana para ir a ver a su amante. Le hice notar que la culpa de la
que hablaba era un sentimiento, completamente inútil. No hacía que su matrimonio mejorara y evitaba que
disfrutara de la relación con su amante.
Podía elegir una de dos cosas. Podía reconocer que dedicaba su presente a sentirse culpable porque le era
más fácil que examinar de cerca su matrimonio y hacer algo por él y por sí mismo.
O podría aprender a aceptar su comportamiento. Podía reconocer que aceptaba las exploraciones sexuales
extramatrimoniales y darse cuenta de que su sistema de valores incluía ciertos comportamientos que eran
censurados por mucha gente. En cualquiera de los dos casos, él elegiría eliminar la culpa y cambiar o
aceptarse a sí mismo.
- Empieza a aceptar en ti mismo cosas que tú has escogido pero que le pueden disgustar a cierta gente.
Así, si tus padres, jefe, vecinos, o incluso tu cónyuge, toman una posición contraria a la tuya en algo puedes
pensar que es muy natural, acuérdate lo que dijimos anteriormente respecto a la búsqueda de aprobación. Es
necesario que te apruebes a ti mismo; la aprobación de los demás es agradable pero no viene al caso. Cuando
logres no necesitar aprobación, desaparecerá la culpa que puedes sentir por el comportamiento que no obtiene
la aprobación de los demás.
- Escribe un diario de culpas y apunta todas las ocasiones en que te sientes culpable, anotando
cuidadosamente por qué, cuándo y con quién sucede y lo que estás perdiendo en el presente al angustiarte por
el pasado. El diario te podrá dar sin duda algunas percepciones internas de tu zona de particular culpabilidad.
Reconsidera tu sistema de valores. ¿ Cuáles son los valores que realmente aceptas y cuáles los que
solamente finges aceptar? Haz una lista de todos estos valores falsos y decide vivir según un código ético
determinado por ti mismo y no por uno impuesto por otra gente.
- Haz una lista de todas las maldades que has hecho en tu vida.
Imponte clasificaciones de culpa para cada una en una escala de valores que vaya del uno al diez. Suma los
resultados y constata si hoy te importa que la diferencia sea de cien o un millón. El momento presente sigue
siendo el mismo y toda tu culpabilidad no es más que una actividad desperdiciada.
- Evalúa las verdaderas consecuencias de tu comportamiento. En vez de buscar sentimientos místicos para
determinar las afirmaciones y las negaciones en tu vida, determina tú mismo si los resultados de tus actos han
sido agradables y productivos para ti.
- Trata de enseñarle a las personas que tienen que ver con tu vida y que tratan de manipularte por medio de
la culpa de que tú eres muy capaz de enfrentarte con las desilusiones que les provoque tu comportamiento. Si
mamá empieza con su escena de culpa, "Tú no hiciste eso" o "Yo iré a buscar las sillas, tú quédate sentado
ahí", aprende a contestarle de distinta manera, por ejemplo: "Muy bien mamá, si quieres lastimarte la espalda
por unas sillas sólo porque no puedes esperar unos minutos, supongo que no puedo hacer nada para evitarlo".
El resultado tardará en llegar pero el comportamiento de aquella gente empezará a cambiar cuando vean que
no te pueden forzar a sentirte culpable. Una vez que logres desconectar la culpa, la posibilidad de manipularte
y de controlarte emocionalmente habrá desaparecido para siempre.
- Haz algo que sabes muy bien que te hará sentir culpable. Cuando vayas a un hotel y te indican un botones
para que te acompañe a una habitación que fácilmente podrás encontrar tú sólo con tu pequeña maleta, di que
no lo necesitas. Si no te hace caso dile a este compañero indeseado que está perdiendo su tiempo y su
energía ya que tú no le darás propina por un servicio que no deseas. O tómate una semana para estar sólo
como siempre has querido hacerlo, a pesar de las protestas culpabilizantes de los demás miembros de la
familia. Este tipo de comportamiento te ayudará a enfrentarte con la culpa omnipresente que tantos sectores de
nuestro entorno te ayudan a elegir con tanta eficiencia.
- El diálogo siguiente representa un ejercicio de interpresentaciones en una sesión de psicoterapia de grupo
que yo dirigía, en la que una chica joven (de 23 años) se enfrentaba con su madre (representada por otro
miembro del grupo) porque quería irse de casa. La madre usaba todas las posibles respuestas productoras de
culpa para evitarlo. Este diálogo fue el resultado final de una hora de enseñarle a la hija cómo capear las
frases productoras de culpa de su madre.
Hija: Mamá, me voy de casa.
Madre: Si lo haces me dará un ataque al corazón; tú sabes lo delicada que estoy y cuánto te necesito para
que me ayudes con la medicina y todo lo demás.
Hija: Estás preocupada por tu salud y crees que , no te las puedes arreglar sin mí.
Madre: Claro que no. Mira, yo he sido buena contigo todos estos años y ahora me abandonas. Si eso es
todo lo que te importa tu madre, hazlo, sigue adelante.
Hija: Tú crees que porque me ayudaste de niña yo debería pagarte quedándome aquí y no ser
independiente y vivir por mi cuenta.
Madre: (Cogiéndose el pecho.) Ahora mismo estoy con taquicardia. Creo que me voy a morir. Me estás
matando, eso es lo que estás haciendo.
"Hija: ¿Quieres decirme algo antes de irme?
En este diálogo la hija se niega a rendirse ante los evidentes productores de culpa que le ofrece su madre.
Esta muchacha había sido una verdadera esclava de su madre y todos los esfuerzos que había hecho antes
para irse de su casa y establecerse por su cuenta habían chocado con ese tipo de retórica culpabilizante. La
madre estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para conseguir a su hija y ésta tenía que aprender nuevas
respuestas, o resignarse a ser la esclava de su madre y de su culpa por el resto de sus días. Toma nota
cuidadosamente de las respuestas de la hija.
Todas empiezan con referencias a su madre responsabilizándola por sus propios sentimientos. Al decir "Tú
sientes" en vez de "Yo siento" se disminuye el potencial de culpa con mucho tino.
La culpabilidad en nuestra cultura es una herramienta útil para manipular a los demás y una inútil pérdida de
tiempo. La preocupación, la otra cara de la moneda, es desde el punto de vista del diagnóstico, idéntica a la
culpa, pero está enfocada exclusivamente hacia el futuro y a todas las cosas terribles que podrían llegar a
suceder.

Tengo la sensación de que esto lo leí antes en algún lugar, de casualidad no es de "las zonas erróneas"? o.O
 
ah! palabras mortales que han destruido las estructuras de mi mente

ya traia la mitad de la bala solo faltaba encontrar una pistola cargada con tus pensamientos y disparar! pero que bueno que te encontre ahora soy mejor amigo

ya venia confirmandolo "aquello que controla tu cuerpo controla tu poder" jajajajajaj

:chommy: es cierto hermano, tu mandas, tu decides, tu reinas, por resultado tu vives,,,,,,,,y dejas vivir,,,,por que si no eres tu quien te gobiernas,, solo eres el sueño de alguien que al despertar desaparece y esperas que vuelva a decirte como vivir y que hacer en su sueño,,,


lo mas salvaje que hacemos los humanos es poner nuestra estabilidad emocional en una persona y despues la culpamos por darno un balazo nosotros solos
 
Creeme, si esa persona tambien te aprecia, un día vendra a a ti y te agradecerá que l@ ayas delatado...
Un amigo mio delató a otro con sus papás de que estaba consumiendo drogas, cuando sus papás le reclamaron el vino con mi primo, le grito, lo insulto y demas. Pero cuando salió de su rehabilitación buscó a mi primo y le dijo "Gracias por lo que hiciste, si no hubiera sido por eso quien sabe a donde hubiera llegado con mi adicción"...
Ten fe en tu amistad con esa persona!!!
 
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