MAGENTA FACTOR
Bovino adicto
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- 19 Ene 2012
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Resulta que tengo un gatito macho (al que aquí llamaré “Enrique” para proteger su identidad) que creo que es gay. Me lo regalaron hace seis meses, casi recién nacido, junto con su hermanita (que aquí le llamaré “Lady Pelusa”). Ha crecido aquí en mi casa, es muy sociable y juguetón. Es incapaz de hacerle daño a un ratón o lagartija, a diferencia de su hermanita, que es una cazadora implacable. Les cuento estos detalles para describir su carácter: es sumamente dulce y se deja acariciar por cualquier persona y come de la mano (de todo, aunque prefiere las whiskas y el atún).
Desde hace un par de semanas viene por las tardes un gato mucho mayor (al que aquí llamaré “Salinas”) a agredir a mi gatito y a montarlo como si lo estuviera penetrando. Digo “como si lo estuviera” porque no me consta que lo penetre, aunque de lejos parece que sí. “Salinas” muerde el cuello de “Enrique” y bombea como si de veras. Mi gatito se somete y ni grita, salvo en algunas ocasiones, y los dos se separan.
He leído (“El zoo humano”, de Desmond Morris”) que esa suele ser una conducta animal de dominio: un macho fuerte somete a otro débil simulando un apareamiento, y el macho débil puede permanecer en el territorio del primero. Sin embargo, lo que me asombra es que “Enrique” parece que “llama” con maullidos a “Salinas”; o cuando éste aparece, “Enrique” corre a saludarlo, como si fueran amigos íntimos. Incluso lo sigue y se van por allí quién sabe a qué.
Al parecer, “Salinas” también es “rarito”, pues allí está “Lady Pelusa” y ni la pela; prefiere montar a “Enrique”.
Les escribo esto para pedirles que me aconsejen. ¿Qué me recomiendan hacer?
- ¿Corro a “Salinas” o de plano lo aniquilo de un escopetazo para que no le haga nada a “Enrique”?
- ¿Los dejo que hagan su vida, como si fueran humanos?
- ¿Qué harían ustedes?
Desde hace un par de semanas viene por las tardes un gato mucho mayor (al que aquí llamaré “Salinas”) a agredir a mi gatito y a montarlo como si lo estuviera penetrando. Digo “como si lo estuviera” porque no me consta que lo penetre, aunque de lejos parece que sí. “Salinas” muerde el cuello de “Enrique” y bombea como si de veras. Mi gatito se somete y ni grita, salvo en algunas ocasiones, y los dos se separan.
He leído (“El zoo humano”, de Desmond Morris”) que esa suele ser una conducta animal de dominio: un macho fuerte somete a otro débil simulando un apareamiento, y el macho débil puede permanecer en el territorio del primero. Sin embargo, lo que me asombra es que “Enrique” parece que “llama” con maullidos a “Salinas”; o cuando éste aparece, “Enrique” corre a saludarlo, como si fueran amigos íntimos. Incluso lo sigue y se van por allí quién sabe a qué.
Al parecer, “Salinas” también es “rarito”, pues allí está “Lady Pelusa” y ni la pela; prefiere montar a “Enrique”.
Les escribo esto para pedirles que me aconsejen. ¿Qué me recomiendan hacer?
- ¿Corro a “Salinas” o de plano lo aniquilo de un escopetazo para que no le haga nada a “Enrique”?
- ¿Los dejo que hagan su vida, como si fueran humanos?
- ¿Qué harían ustedes?