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Tema: Cuento realista (cuento corto)

  1. #1
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    07 oct, 07
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    Predeterminado Cuento realista (cuento corto)

    Hace mucho tiempo no publicaba aquí; pero si se pretende la expansión, hacer uso únicamente del blog personal no es algo positivo por ningún lado que se le vea.

    Cuento realista

    Lo cierto es que Fernando Balvanera acostumbraba deambular por los caminos urbanos, solitario y sin rumbo, o una inprendida fiera de callejón. Tantas veces había recorrido la ciudad, que la recordaba o a su propio cuerpo: en los pies llevaba las avenidas y en las manos a la gente que transitaba por las aceras; pero eso se debía sólo a la rutina. Balvanera tenía bastante claro que deambular es una acción fantasmagórica: inconsciente y errante; por ello, de vez en cuando optaba por algo más meditado y salía a realizar lo que llamaba paseo contemplativo. En él observaba tanto la dificultosa posición que realizan los niños al llorar —contracciones faciales más otros movimientos del cuerpo, para animar el contexto; alaridos de frustración, para unicar lo que un adulto no puede prender; líquido sazonado con una belleza inocente, para lubricar el recuerdo y hacernos evocar lo que ya se ha ido; liberaciones de…—, o la basura en los contenedores desbordándose triunfante. Pero cuando Balvanera salía a contemplar, prestaba atención, sobre todo, a la arquitectura. Muy acorde con su extravagante e inextricable personalidad, sentía una singular atracción hacia las edificaciones barrocas.

    A la hora en que por segunda vez sangra el cielo, Balvanera, producto de sus largas caminatas, se encontraba en los límites de la ciudad. Llevaba mucho tiempo parado frente al costado del templo de San Francisco. Sus ojos se clavaban en los muros o queriendo arrancar la pintura para vestirse con ella y luego poder desfilar por los mosaicos de la cúpula, por la rigurosidad de los muros imponentes, por los detalles de piedra cuidadosamente esculpidos; y así, o en una especie de sueño, poder emulsionar su realidad con la de otros que ya no existen. Cuando pensó haber analizado en su totalidad lo que su visión le permitía, decidió dirigirse al frente de la iglesia. Mientras admiraba la puerta de madera —adornada con flores del mismo material y la imagen de un santo—, alguien enzó a hablarle desde atrás. Balvanera se volteó ante la inesperada situación para descubrir un harapiento vagabundo. Se sobresaltó, dio un paso hacia atrás y enzó a bajar y a subir la mirada examinando al necesitado sujeto. A…a… g… — pronunció de manera inentendible la boca sucia—. Balvanera había escuchado a los vagabundos unicarse: algunos balbuceaban, otros murmuraban e incluso estaban, pero en menor cantidad, los que pregonaban locuazmente; sin embargo, aquella voz entrecortada, que a las personas se dirigía apelando la piedad, pertenecía a los enfermos: era ronca y lánguida; Balvanera creyó haberle percibido un dejo a deshidratación. Quién sabe qué lo impulsó, tal vez el deseo por realizar un buen acto o la posterior unión imaginada de las letras que fueron emitidas por la miseria, pero olvidó la apariencia del mendigo e introdujo sus dedos en la bolsa del pantalón para sacar una billetera de cuero negro. La abrió y sin pensar cuál moneda escoger, tomó una y la colocó en la mano del hombre. o quien encuentra, en su desamparo, a un protector, el vagabundo abrazó entre sollozos y otros ruidos a Balvanera, que seguía teniendo problemas al entender las palabras. No… m… dej…s — repetía con mejor dicción. ¿Qué hacer cuando la ayuda es solicitada por quien porta en su ropaje el color de la inmundicia? Posiblemente, ignorar y seguir adelante; pero Balvanera se movió de manera distinta y recordando el templo erguido a sus espaldas, se adentró con el marginado a la, o dicen, casa de Dios, esperando conseguir un refugio. Ya en el interior, apenas tuvo noticia de las resplandecientes ondulaciones que caían por las paredes salpicando gotas doradas, quedaron embelesados sus sentidos. Caminaba y, o una mascota, el infortunado le seguía. En las paredes reposaban los beatos, con una leve inclinación, sobre sus camas de nicho y en el techo se encontraban pintados plejos jardines paradisíacos, o para engrandecer la liturgia. Esp… ra… regr…se…os — sugería de manera más clara, disminuyendo el paso para terminar plantándose sobre ambos pies. Balvanera ignoró y prosiguió; y, finalmente, el otro hizo igual. o el altar se encontraba desierto, la búsqueda se continuó por las naves. La única autoridad eclesiástica que encontraron ideó toda clase de excusas absurdas para no ofrecer ayuda ¡Qué maneras tan risibles las que tuvo ese hermano donde la mirada vigilante del padre se potencia!

    Balvanera salió del edificio ante el fracaso y la desilusión que so egoísta personaje le había inducido. T... m… —emitía fuera del templo, después de perder el habla que anteriormente había ganado. Balvanera, intrigado, pidió una repetición. T… l… a…—intentaba decir mientras acercaba su rostro al del buen hombre, mismo que solicitaba nuevamente el mensaje. Te…l…ao…—decía esforzándose, al posar la palma sobre el hombro de su salvador, que todavía no lograba ligar las emisiones fonéticas para crear algo coherente. T…l… ma…o…— expresaba cada vez con más fuerza, suponiendo que el aumento de tono amplificaría el entendimiento de su escuchador. Los pobres sonidos, fallidamente articulados por el vagabundo, terminaron agotando la paciencia de Balvanera, que preguntó, pensando en no volverlo a hacer, qué era lo que intentaba decir. Y obtuvo un unicado séptico de diáfana claridad que le hizo sentir un estremecimiento, o olas huyendo la superficie del océano frío en que se había convertido su cuerpo. En un principio había concebido al desdichado o un igual, un portador más de la condición humana; pero en un final salió a relucir todo aquello que había ignorado y, en su opinión, le hacía merecedor de otra etiqueta. La atmósfera fue invadida por un agrio y nauseabundo olor a alcohol y porquería. Notó que los zapatos rotos permitían al viento llevar ida para que los cultivos de sus dedos polvorientos siguiesen creciendo; que los pantalones y la camisa estaban por desintegrase debido al desgaste causado por el uso continuo; que las manos sucias desembocaban en uñas negras y mordidas y en pellejos levantados y heridos; que su asquerosa boca, rodeada por labios resecos, emanaba aromas vomitivos y resguardaba encías infectadas que, a su vez, cargaban dientes de tonalidades amarillentas y cafés, con las coronas deshechas a causa de la cara bacteriana; que su cabello encrespado, tan desarreglado o opaco, podía ser un gran albergue para que los pequeños animales pulularan; que su cara grisácea, erosionada por el paso de los días, se encontraba agrietada; que su expresión y portamiento era demencial, o quien se pierde en un viaje y nunca es localizado. Balvanera giró media vuelta y retomó el camino a su hogar, rápido o si le persiguiera un demonio empeñado en darle muerte. Cada instante iba apañado por aquella voz espaciada, necesitada, concupiscente repitiendo las palabras "te… la… mamo".

  2. #2
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    ..............woooraaaaaleeeesssssssssss.................
    pa, con ese final, no se si reirme o pensar que es una ingeniosa metafora de la ilucion autoinducida, o ambas, pero, me saco de onda, si eso querias lo lograste, ..... O.O

    Saludos, creo que jamas vere igual a los vagabundos.....
    Que se Joda . . .

  3. #3
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    Predeterminado

    Me gusta el cuento. Impactante podría decirse, pero en realidad esperado. El título, al leer la última línea, cobra sentido: A Balvanera, o al lector, se le es propiciada una cachetada del destino. Una ingeniosa vuelta de tuerca y a la vez una dura metáfora del mundo contemporáneo invadido de podredumbre. Me gusta también la alegoría de el descubrimiento interior del horror. Quizá el segundo párrafo sobra, quizá la enumeración caótica (que Borges dice, hay que evitar) queda corta. El único error, a mi forma de ver, es el nombre del personaje; que más que centrarnos en la realidad del cuento, nos invoca fantasmas de piratas y tradiciones míticas, por así decirlo.
    " Mirar al rio hecho de tiempo y agua
    y recordar que el tiempo es otro rio,..."
    Jorge Luis Borges

    http://el-claro-obscuro.blogspot./

  4. #4
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    El principio me aburrió, el desarrollo si me gusto bastante y de hecho me atrapo por pleto me desesperaba la curiosidad por saber que era lo que intentaba decir el indigente... pero sinceramente la última frase tiro abajo todo lo bueno del cuento, tu mente está perdida nunca encajo bien ahí... la verdad da asco ver algo así... supongo que tu eras el vagabundo y todo ese pensamiento de perversión esta dentro de ti...que aburrido...
    "Aveses es necesario perder todo, para no tener nada que perder...y ser libres"
    Manuel Ugalde.

  5. #5
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    Predeterminado

    Oh, agradezco los mensajes que han dejado.

    Cita Iniciado por Isaacmm Ver mensaje
    ..............woooraaaaaleeeesssssssssss.................
    pa, con ese final, no se si reirme o pensar que es una ingeniosa metafora de la ilucion autoinducida, o ambas, pero, me saco de onda, si eso querias lo lograste, ..... O.O

    Saludos, creo que jamas vere igual a los vagabundos.....
    Gracias por el entario Isaacmm, me alegra saber que te sacó de onda, y que hayas interpretado lo que dices.

    Cita Iniciado por josuedh Ver mensaje
    Me gusta el cuento. Impactante podría decirse, pero en realidad esperado. El título, al leer la última línea, cobra sentido: A Balvanera, o al lector, se le es propiciada una cachetada del destino. Una ingeniosa vuelta de tuerca y a la vez una dura metáfora del mundo contemporáneo invadido de podredumbre. Me gusta también la alegoría de el descubrimiento interior del horror. Quizá el segundo párrafo sobra, quizá la enumeración caótica (que Borges dice, hay que evitar) queda corta. El único error, a mi forma de ver, es el nombre del personaje; que más que centrarnos en la realidad del cuento, nos invoca fantasmas de piratas y tradiciones míticas, por así decirlo.
    Gracias por el entario josuedh. De ti me llevo dos cosas, la corrección del nombre y lo dicho sobre el segundo párrafo. El nombre tiene cierta relación con una persona, pero eso sale sobrando si el lector no lo puede conocer o interpretar, y vaya que no hay explicación alguna. En el segundo párrafo etí un error similar. La historia es verdadera, de hecho, o dices tú, el título cobra sentido con la última línea; yo quise platicarla tal o ocurrió, pero una vez terminada no me di cuenta de no aportaba tanto o hubiera querido a la historia; debí trabajar más en ella.

    Cita Iniciado por quer Ver mensaje
    El principio me aburrió, el desarrollo si me gusto bastante y de hecho me atrapo por pleto me desesperaba la curiosidad por saber que era lo que intentaba decir el indigente... pero sinceramente la última frase tiro abajo todo lo bueno del cuento, tu mente está perdida nunca encajo bien ahí... la verdad da asco ver algo así... supongo que tu eras el vagabundo y todo ese pensamiento de perversión esta dentro de ti...que aburrido...
    Jajaja, agradezco el entario, aunque me provocó gracia:
    Verás, o dije allá arriba, la historia es verídica. Por supuesto que yo no soy el vago, él existe, o eso quiero pensar, desconozco su paradero.
    Ahora, tu entario, debo decirlo, me halaga en cierta forma. El desarrollo te atrapó, y eso me parece genial; pero me esto me parece perfecto:

    Código:
    ... pero sinceramente la última frase tiro abajo todo lo bueno  del cuento, tu mente está perdida nunca encajo bien ahí... la verdad da asco ver algo así... supongo que tu eras el vagabundo y todo ese pensamiento de perversión esta dentro de ti...que aburrido...
    Por encima de la metáfora contemporánea o de la ilusión auto-inducida, se encontraba eso: el asco; y haberlo provocado en alguien sólo quiere decir que cumplí mi propósito.



    Agradezco los entarios y que se tomen el tiempo de leerme y entar. Sigan criticando, pues yo tuve un motivo y una razón para escribirlo, pero me interesa más saber lo que piensan, qué motivos le hallan, etc. Digo, ya me dijeron pervertido, bromeo.

  6. #6
    Fecha de ingreso
    07 ago, 08
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    Linares Nuevo Leon (Ajuaaaa)
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    Predeterminado

    Verás, o dije allá arriba, la historia es verídica
    que trauma jajajaja
    Que se Joda . . .

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