Pobre humanidad, atada a lo mundano y sin posibilidad aparente de escapar, cada individuo atado a la cultura que le ha tocado vivir, que aprende y adapta a sí mismo para crear una personalidad falsa, indefinida, fingida, cambiante acorde a la situación, adaptable y por lo mismo, incongruente... Desde el modo de hablar, vestir y actuar, hasta los gustos y lo que se considera "bello", pasando por cuestiones de moral, creencias y fé, NADA, ningún pensamiento parece escapar de esa falsedad envuelta por aprendizajes absurdos, carentes de razón y más bien guiados por la inercia del desarrollo cultural e ideológico de la misma e imperfecta humanidad, engañando así al espíritu, cada quien formando una imagen falsa de lo que quiere ser, de lo que cree que es, con base en miles de idieas idiotas y sin sentido. Todo esto ya me resulta deshonesto para el alma... Sin embargo, más pobre será aquel ser extraño que logre darse cuenta, que entienda mis palabras, pues seguramente vivirá infeliz, inadaptado, desilusionado, frustrado, y con el único consuelo quizá, de ser honesto con su alma, pero... ¿acaso eso sirve de algo?, parece que no, o por lo menos no en esta realidad, en la que se podría decir que el que vive en el engaño es feliz, o mejor dicho, es que se es más feliz a medida que menos se de uno cuenta de que está basando su forma y motivos de vida en cosas absurdas... siento envidia y a la vez compasión... aunque más envidia, pues convencido estoy de que tengo más razón, pero menos felicidad, en una también absurda realidad, donde la razón parece valer muy poco y donde quizá lo más importante sea, precisamente... ser feliz.




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