Otra vez frente a tu lóbrega presencia
Ahí, en ese féretro que siempre oculta su virtual omnipresencia
Vi tu rostro indiferente socavando mi esperanza
Vertí mis lágrimas sorbiendo el hálito azul negro
Sintiendo la inmanencia de un saber herido
Dejas jirones de tristeza en los abrojos de la vida
Aíslas las semillas que se agostan en noviembre
No hay palabras en mis labios
Que puedan sosegar el dolor de tus víctimas
Me duele tu impaciencia
Y el hecho de que permanezcas latente
En cada una de mis células
Es un frío que penetra en la médula
De todos nuestros sueños y proyectos
Tú siempre estás en el trayecto
Marcando con tus tumbas nuestros llanos




Citar
