Mi maestro de toda la vida. Que grandes palabras y que gran razón hay en ellas, solo los buenos libros poseen buenos sentimientos inculcados en ellos y entretenidas y divertidas anécdotas. Si se fijan bien hasta las novelas del Gabo querido (si se me permite ese nombramiento familiar) poseen una portada muy poco llamativa a mi parecer en comparación con otras novelas de mucho menos calidad; su estilo es natural y profundo, no necesita presumir mucho sus dotes de escritor para hacer novelas de orden superior. Solo me queda desearle lo mejor ahora que se encuentra en tan malas condiciones, pero como dijo él: "La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado", que viva feliz lo que le queda de vida en el mundo material, y que goce de la eternidad en el legado que nos inculcó a todos los seres humanos.




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